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Análisis

Estrechemos filas en defensa de la soberanía y la democracia de Honduras

El gobierno de Xiomara Castro acusa a Estados Unidos de utilizar el pacto como herramienta política.

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Por Por Dante Alfaro*

Desde que Honduras ha dejado de ser el clásico portaaviones del imperialismo norteamericano contra los pueblos de la región, es objeto de la hostilidad y las maniobras desestabilizadoras de Wáshington.

A la decisión soberana del gobierno que preside la señora Xiomara Castro de rescindir el pacto de extradición que tenía con Estados Unidos, la respuesta injerencista y las presiones de todo tipo no han cesado.  

“La extradición es una valiosa herramienta de aplicación de la ley que ha beneficiado tanto al pueblo de Honduras como a Estados Unidos. Urgimos firmemente al Gobierno de Honduras a reconsiderar esta decisión«, dijo a EFE un portavoz del Departamento de Estado de EEUU.

“Urgir firmemente” es la voz de orden del imperio a quien sigue considerando parte de su patio trasero.

El gobierno de Castro ha advertido contra el intento de Estados Unidos de utilizar el pacto que acaba de derogar, como arma política contra sus funcionarios y dirigentes bajo el pretexto del combate al delito y el narcotráfico. La embajadora de USA en el país istmeño Laura Dogu, en una expresión de injerencia descarada en los asuntos internos de Honduras, criticó la reunión de funcionarios hondureños con el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López.

El revés sufrido por Estados Unidos con la derrota de su candidato González Urrutia el 28 de julio en las presidenciales de Venezuela, ha exacerbado su agresividad y sus maniobras desestabilizadoras contra toda la región.

Con el antecedente del golpe contra Manuel Zelaya en 2009, las fuerzas democráticas de Nuestra América deben estar alertas para defender la democracia y la soberanía de Honduras.

*Integrante del Encuentro Internacional de Escritores por la Libertad y de la Internacional antiimperialista de los Pueblos.

Análisis

Suicidios récord: la salud mental, otra víctima de la motosierra de Milei

En 2025 se registraron 5.209 suicidios, un 22,6% más que el año anterior, y ya es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años. Mientras crecen las consultas y las internaciones, el programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Rompecabezas.
Salud mental en la era Milei: el récord de suicidios avanza mientras el Estado es desguazado.

Catorce vidas por día. Ese es el saldo que dejó el suicidio en la Argentina durante 2025: 5.209 personas murieron por esta causa, la cifra más alta desde que existen registros oficiales en el país. La tasa trepó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos, que se ubicó en 3,6. Hoy mueren muchas más personas por suicidio que por la inseguridad que ocupa el centro de la agenda oficial.

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación y marcan un salto del 22,6% respecto de 2024, cuando se habían contabilizado 4.249 muertes. Según el análisis del Observatorio de Política Criminal sobre esa misma base, entre 2017 y 2025 los casos crecieron un 57,7%. La Asociación Argentina de Salud Mental calificó el cuadro como una crisis alarmante que atraviesa todo el territorio nacional, y la diputada nacional Natalia Zaracho (Unión por la Patria) lo resumió sin eufemismos: «Estamos frente a un récord de suicidios en Argentina».

Adolescentes y jóvenes, en el centro de la crisis

El SNIC ubica al suicidio como la primera causa de muerte en la franja de 15 a 34 años, por encima de los siniestros viales. Las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación muestran que desde 2022 ocupa ese primer lugar entre los 15 y los 24 años. En el tramo de 15 a 19 años, la tasa llega a 12,7 cada 100.000 adolescentes, según el estudio sobre suicidio en la adolescencia presentado por UNICEF Argentina. Los números confirman que la crisis de salud mental golpea con más fuerza a quienes recién empiezan a construir su vida.

Cuatro de cada cinco muertes corresponden a varones, mientras que las mujeres concentran el 61% de los intentos. El Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, publicado a fines de diciembre de 2025, contabilizó 11.799 intentos de suicidio hasta el 31 de octubre de ese año, más de 33 por día. El mapa también es desigual: Entre Ríos encabezó el ranking provincial con 20,8 casos cada 100.000 habitantes.

UNICEF advierte que la muerte autoprovocada nunca responde a un único factor, pero su estudio identificó un patrón que interpela directamente a la política pública: las tasas son más altas entre los chicos y chicas con menores niveles de educación. «Este dato indica un vínculo entre eventos relativos al suicidio y grados de vulneración social», afirmó Fernando Zingman, especialista en Salud del organismo. Entre los factores de riesgo, UNICEF señala la ausencia de personas significativas o de instituciones capaces de contener, proteger y acompañar a los adolescentes en su desarrollo.

El Estado que se retira cuando más se lo necesita

La demanda de atención no para de crecer. Según Zaracho, las consultas por salud mental aumentaron un 23% y las internaciones un 42%. Frente a ese escenario, la legisladora describió un sistema con faltante de profesionales, ausencia de turnos y programas de prevención y atención desfinanciados. «Esto no es casualidad», planteó.

Los números del presupuesto le dan la razón. Según la Fundación Soberanía Sanitaria, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud de la Nación cayó un 31% en términos reales entre 2023 y 2024. En 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registró una baja adicional del 18,2%, y el programa financiado bajo la Ley de Salud Mental N° 26.657 perdió un 34% de su presupuesto real. La norma que obliga al Estado a garantizar atención en salud mental sigue vigente en el papel, pero quedó vaciada en los hechos.

El caso más visible es el del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, el único establecimiento público nacional especializado en salud mental y adicciones: su presupuesto acumuló una caída del 46% entre 2023 y 2026, según la Fundación Soberanía Sanitaria. En octubre de 2024 se cerraron allí la internación, la guardia interdisciplinaria y la atención por demanda espontánea. El sindicato de salud FESPROSA denunció además que el desfinanciamiento del programa Remediar dejó a hospitales públicos de todo el país sin psicofármacos para sus pacientes.

El recorte sanitario se inscribe en un ajuste más amplio. Desde diciembre de 2023, los programas sociales cayeron un 61% en términos reales y el gasto primario total un 31%, según el relevamiento del Foro Economía y Trabajo. La motosierra no distinguió entre gasto superfluo y redes que sostienen la vida.

Un malestar que no es solo individual

La tendencia al alza viene de años anteriores, pero el salto de 2025 coincide con el período de mayor deterioro de los ingresos y de retiro del Estado. Investigaciones relevadas por el Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos señalan a la pérdida de empleo, la caída del salario real y la incertidumbre sobre el acceso a servicios básicos como condicionantes directos del malestar psíquico. Datos de la Universidad Católica Argentina (UCA) indican que el malestar psicológico se duplica en los sectores que viven por debajo de la línea de pobreza.

La psicóloga Soledad Dawson, directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, lo planteó en términos colectivos: «Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad». Desde esa misma institución subrayaron que la prevención exige una red concreta: «Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar».

Las escuelas, los hospitales y los programas que deberían sostener esa red son, precisamente, los que el Gobierno de Javier Milei desfinanció con más intensidad. A eso se suma, según advierten especialistas en salud mental, el peso de un discurso oficial centrado en el mérito individual y la confrontación permanente, que empuja el sufrimiento hacia la soledad en lugar de canalizarlo en lazos colectivos.

Los estudiantes escriben la ley que falta

Ante la falta de respuestas, fueron los propios adolescentes quienes tomaron la iniciativa. Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, convocados por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de la Ciudad de Buenos Aires, debatieron en la Legislatura porteña un proyecto de ley de salud mental escrito desde las aulas, en espacios cedidos por las Madres de Plaza de Mayo y por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Tomaron la palabra delegados del Mariano Acosta, el Nacional Buenos Aires, el Pellegrini, el Lenguas Vivas, el Juan B. Justo y la Técnica 37, entre otros colegios.

«Hoy se demostró la necesidad de una respuesta concreta sobre la crisis de salud mental», escribió la UES en su cuenta oficial. La organización agradeció a la diputada Berenice Iañez por impulsar el proyecto y definió el encuentro como «un primer paso de nuestra ley». El reclamo tiene antecedentes: bloques opositores de la Legislatura ya habían cuestionado que la ley de bienestar escolar aprobada en 2024 a instancias del gobierno de Jorge Macri no garantizara el nombramiento de especialistas en salud mental en las escuelas.

Cuando los adultos a cargo del Estado miran para otro lado, son los adolescentes quienes salen a reclamar la política pública que les corresponde. El suicidio se puede prevenir, repiten los organismos sanitarios; pero la prevención necesita equipos, turnos, hospitales abiertos y programas financiados. Sin presupuesto, la prevención queda reducida a un eslogan.

Dónde pedir ayuda

Si vos o alguien que conocés está atravesando un momento difícil, podés comunicarte de manera gratuita al 135 desde CABA y el Gran Buenos Aires, al (011) 5275 1135 desde todo el país (Centro de Asistencia al Suicida) o al 0800 999 0091, la línea del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, que atiende las 24 horas. En caso de emergencia, llamá al 911.

Lo que tenés que saber:

  • En 2025 se registraron 5.209 suicidios en la Argentina, un 22,6% más que en 2024 y el récord de la serie histórica oficial, según el SNIC.
  • La tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos.
  • El suicidio es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años; cuatro de cada cinco víctimas son varones.
  • El programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real en 2025 y el Hospital Bonaparte acumuló un recorte del 46% entre 2023 y 2026.
  • Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, nucleados en la UES, debatieron su propio proyecto de ley de salud mental en la Legislatura.
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