Conectate con El Argentino

CABA

A 10 años de la represión macrista en el Borda

Trabajadores de ATE preparan una jornada de «conmemoración» a 10 años del ataque brutal contra el Hospital.

Publicado hace

#

Los trabajadores de distintos hospitales y de talleres protegidos porteños, integrantes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), realizarán el próximo miércoles una jornada de «conmemoración y memoria» al cumplirse 10 años de la feroz represión en el Hospital Borda, que dejó una gran cantidad de heridos.

Las organizaciones sindicales y representantes de la comunidad reclamarán ese día «justicia para los responsables políticos de semejante atropello», así como que se construya además el Taller Protegido 19 «en el lugar en que estaba».

«El 26 de abril es una fecha en que se conmemoran muchas cosas: el inicio de lo que fue la resistencia para defender los hospitales públicos de salud mental y la unidad de trabajadores poniendo el cuerpo para defender nuestros espacios», dijo la secretaria general de la Junta Interna de ATE en el Hospital Borda, Gabriela Sánchez.

La dirigente agregó que esa fecha también configura un «hecho político», al rememorar: «El 26 de abril no solo nos vinieron a decir que no les interesaba la salud mental en la Ciudad, sino que vivieron a apropiarse de nuestros terrenos para un negocio inmobiliario».

A 10 años de la represión en el Borda bajo el Gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad, los trabajadores estatales de los hospitales siguen reclamando «justicia».

Las juntas internas de los Hospitales Borda, Tobar García, Moyano y de Talleres Protegidos indicaron a esta agencia que el próximo miércoles a partir de las 9.30 se realizará una «jornada de conmemoración de la represión y demolición del Taller Protegido Intrahospitalario 19».

«Aquel día de 2013 quedó al descubierto la verdadera cara del proyecto deshumanizador y represor macrista. Pero también demostró el grado de unidad y consciencia de los trabajadores y las trabajadoras para defender la salud pública», remarcaron en un comunicado conjunto.

Télam - Represión en el Hospital Borda

Ese día, en el Hospital Borda habrá «música y compartiremos comida con una olla popular; distintas intervenciones artísticas y el espíritu de unidad y solidaridad de entonces y de ahora», manifestaron.

Los trabajadores de ATE recordaron que «A 10 años de la locura más grande de la historia, exigimos justicia. Queremos juicio y castigo a los responsables políticos e intelectuales: Macri, (María Eugenia) Vidal, (Horacio Rodríguez) Larreta, (Guillermo) Montenegro y los jefes de la entonces Policía Metropolitana. Y queremos la reconstrucción del Taller Protegido 19 en el lugar en que estaba».

El secretario general de la Junta Interna de ATE en Talleres Protegidos, Gustavo Fernández Ferro, comentó en diálogo con Télam que «el 26 de abril es una fecha que representa mucho más que la represión y demolición del taller».

«Representa el modelo de salud que quiere el Gobierno de la Ciudad para los y las trabajadoras, pero también para los y las ciudadanas de la Ciudad y la Argentina. Ellos quieren reducir todo, quieren destruir la salud. Lo vienen haciendo a cuentagotas, pero en ese momento fue la visión más clara de lo que ellos pretenden», añadió.

Fernández Ferro hizo un llamado a la participación de trabajadores y vecinos para plantear que «la lucha sigue, la salud se defiende con el cuerpo, con el alma y con el corazón».

En coincidencia, Sánchez agregó que «es una fecha que nos interpela, nos lleva a pesar cómo construimos día a día el lugar que ocupamos dentro de los hospitales y dentro de Talleres Protegidos; queremos garantizar con nuestro trabajo diario la salud pública, gratuita y de calidad para todos y todas».

El 26 de abril de 2013 la Policía Metropolitana ingresó a los terrenos del Hospital José T Borda con la intención de garantizar el comienzo las obras del Centro Cívico: una dependencia que albergaría varios Ministerios del Gobierno de la Ciudad que funcionaban en el Palacio del Plata y en Bolívar 1.

Para ello, de madrugada y en contra de una orden judicial, derribaron el edificio del Taller Protegido 19, desatando una feroz represión contra quienes se opusieron a la invasión.

Así, personal de los hospitales Borda, Moyano, Tobar García y de Talleres Protegidos fueron baleados y apresados. Incluso legisladores y hasta varios periodistas fueron atacados por el solo hecho de estar cubriendo los hechos.

«Pero el accionar inhumano de la policía macrista llegó incluso al punto de disparar sobre los cuerpos indefensos de pacientes y familiares», recordó ante esta agencia un camillero del Borda.

El saldo fue de más de 50 heridos, siete detenidos y una causa judicial contra los trabajadores y las trabajadoras por supuestas agresiones a la policía, además de la pérdida del Taller Protegido 19, un dispositivo único por su función de intrahospitalario y por sus características edilicias y ubicación.

Dos días antes, el miércoles 24 de abril, se hacía presente personal del juzgado que debía fallar sobre la viabilidad de la construcción del Centro Cívico en los terrenos del Borda.

De parte de las juntas internas del Hospital Borda y Talleres Protegidos en ATE, se habían presentado pruebas y pericias que demostraban que la obra no contaba con el análisis del impacto ambiental; que el tratamiento de los pacientes se había resentido a partir del cierre del taller; que el lugar donde serían trasladados personal y pacientes no contaba con las condiciones mínimas de salubridad y seguridad; y que reparar las averías del entonces Taller 19 representaba una cifra mínima en relación a la construcción de otro nuevo edificio.

El lunes 29 de abril de 2013, la cámara debía comunicar la decisión sobre la autorización o no del emplazamiento de la obra, pero tres días antes, violando la medida cautelar vigente y con la mitad de la Policía Metropolitana, el Gobierno de La Ciudad decidió derribar el Taller Protegido 19.

La multa que le aplicó la Justicia al Gobierno porteño fue de 10 mil pesos, que se negó a pagar.

Luego de los terribles acontecimientos, y como una salida del conflicto, Macri mudó esas dependencias al barrio del Parque de los Patricios.

CABA

Quién es la jueza que tuvo el coraje de decirle “no” a la ley penal juvenil

Laura De Marinis, titular del Juzgado Penal Juvenil N°3 de la Ciudad, sobreseyó a un adolescente de 14 años e invalidó el artículo de la Ley 27.801 que habilita la punibilidad desde esa edad. El fallo, acotado al caso concreto, desató la furia de Jorge Macri, quien amenazó con el juicio político. Una magistrada con trayectoria en la defensa de niñez responde con derecho donde el poder responde con presión.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-La jueza Laura De Marinis del Juzgado Penal Juvenil N.° 3 de la Ciudad de Buenos Aires.
La jueza De Marinis tuvo el coraje de decirlo: bajar la edad de imputabilidad no combate la violencia; persigue a los más vulnerables.

Reducir la edad de imputabilidad a los 14 años es una medida regresiva en materia de derechos de niños y adolescentes. Esa fue la conclusión de la jueza Laura De Marinis al declarar inconstitucional el artículo 1 de la Ley 27.801, el nuevo Régimen Penal Juvenil, y sobreseer a un chico de 14 años investigado por una tentativa de robo. El fallo no suspende la ley con carácter general, sino que aplica exclusivamente al caso del menor sobreseydo, una distinción que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, decidió ignorar en su respuesta política.

De Marinis es titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N°3 de la Ciudad de Buenos Aires, cargo al que llegó en diciembre de 2023 tras superar un concurso del Consejo de la Magistratura. No es una recién llegada al sistema: ingresó a la Justicia en 2006, antes incluso de recibirse de abogada, y acumuló años de experiencia en el Ministerio Público Fiscal, la Defensa y, desde 2017, en la Secretaría Letrada de Intervención Penal Juvenil de la Defensoría General Adjunta porteña. Su trayectoria no es la de una jueza improvisada, sino la de alguien que conoce de cerca la realidad de los adolescentes en conflicto con la ley penal.

Un fallo que tiene sustento en el derecho internacional

La decisión de De Marinis no surge de un capricho ideológico, sino de la aplicación de estándares jurídicos consolidados. La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por Argentina, establece que toda medida que afecte a personas menores de 18 años debe orientarse hacia su interés superior y priorizar la reintegración social. Bajar la edad de imputabilidad sin acompañamiento de políticas estructurales de inclusión, educación y contención social no es una solución; es, en el mejor de los casos, una respuesta simbólica al miedo, y en el peor, una puerta de entrada al sistema carcelario para los sectores más vulnerables de la sociedad.

El proceso penal de un adolescente debe tener una finalidad socioeducativa, no punitiva, sostuvo la propia jueza en una entrevista pública en un canal de streaming, donde también recordó su experiencia como voluntaria en el Hogar de Cristo del barrio 1-11-14 y advirtió que la reforma podía trasladar a los tribunales conflictos que hasta entonces se resolvían en otros ámbitos, incluidos episodios escolares.

Macri responde con amenazas donde debería responder con argumentos

La reacción del jefe de Gobierno porteño fue tan previsible como desproporcionada. Jorge Macri anunció que promoverá el juicio político contra De Marinis, una herramienta de remoción que existe para casos de mal desempeño, delitos en el ejercicio de la función o crímenes comunes. Aplicar esa amenaza contra una jueza que emitió un fallo fundado en derecho constitucional e internacional, acotado a un caso concreto, no es defensa del orden jurídico. Es una señal de alarma sobre la disposición del poder político a presionar a los magistrados que no fallan a su gusto.

El antecedente inmediato que encuadra este escenario está en la provincia de Buenos Aires, donde la jueza Marta Elba Pascual, del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N°2 de Lomas de Zamora, suspendió preventivamente por 60 días la aplicación de la misma ley. La Cámara de Apelación y Garantías de Lomas de Zamora anuló esa medida porque un juez de primera instancia no puede suspender con alcance general una norma nacional en todo el territorio provincial. El fallo de De Marinis, en cambio, no incurre en ese exceso: es una declaración de inconstitucionalidad para el caso particular, el mecanismo constitucionalmente previsto para el control difuso de constitucionalidad en Argentina.

La presión sobre los jueces que protegen derechos

La amenaza de juicio político no llega sola. Una ONG presentó una denuncia penal contra De Marinis, sumándose a la ofensiva. El patrón es conocido: cuando una decisión judicial no complace a los sectores de poder, la respuesta no es el recurso de apelación, sino la presión institucional, mediática y jurídica sobre el magistrado. La independencia judicial no es un privilegio de los jueces, es una garantía de los ciudadanos, y erosionarla mediante amenazas de juicio político por fallos incómodos es una práctica que debería preocupar a todos los sectores, independientemente de sus posiciones sobre la edad de imputabilidad.

De Marinis no es ajena a la polémica. En diciembre de 2023, pocos días después de asumir, intervino en el caso del joven que agredió y dejó en coma a Arturo López, un playero de Monserrat, y dejó sin efecto la prisión domiciliaria que cumplía el agresor, aunque mantuvo el control mediante tobillera electrónica y prohibición de salida del país. Esa decisión fue cuestionada por la familia de la víctima. Pero una cosa es criticar una resolución con argumentos jurídicos, y otra muy distinta es agitar el juicio político cada vez que una jueza aplica el bloque de constitucionalidad federal en favor de los derechos de la niñez.

La baja de imputabilidad no resuelve la violencia, la desplaza

El debate sobre la seguridad no puede reducirse a la edad en que el Estado mete preso a una persona. Los países con menor índice de violencia juvenil no son los que tienen sistemas penales más duros para adolescentes, sino los que invierten en educación, en salud mental, en infraestructura comunitaria y en políticas de contención familiar. La Ley 27.801, promovida en un contexto de demanda punitivista y agitación electoral, no fue acompañada de ninguna de esas inversiones. Solo amplió la capacidad del Estado para encerrar a chicos de 14 años, en su mayoría provenientes de sectores populares y contextos de vulnerabilidad social.

El fallo de De Marinis pone en el centro una pregunta incómoda que la política evita responder: ¿qué hace el Estado con ese chico de 14 años antes de que cometa un delito? Si la respuesta es nada, entonces la baja de imputabilidad no es una política de seguridad. Es una política de castigo diferido sobre los más vulnerables.

Lo que tenés que saber

  • La jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1 de la Ley 27.801 y sobreseyó a un adolescente de 14 años en un caso de tentativa de robo. El fallo aplica exclusivamente a ese caso y no suspende la ley con carácter general.
  • De Marinis tiene 20 años de trayectoria en el sistema judicial de la Ciudad, con especialización en justicia juvenil y paso por la Defensoría General porteña.
  • Jorge Macri anunció que promoverá el juicio político de la magistrada, una respuesta que los especialistas consideran desproporcionada frente a un fallo constitucional acotado a un caso puntual.
  • En la provincia de Buenos Aires, la jueza Pascual había intentado suspender la misma ley con alcance general; la Cámara de Lomas de Zamora anuló esa medida por exceso de competencia, un vicio del que el fallo de De Marinis no adolece.
  • La Ley 27.801, que establece la punibilidad desde los 14 años, no estuvo acompañada de ninguna política de contención social, educativa o de salud mental orientada a esa franja etaria.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo