CABA
Pobreza: una familia necesitó más de $2 millones para ser de clase media en la Ciudad durante noviembre
El Instituto de Estadística porteño difundió los datos correspondientes al penúltimo mes del año, que marcan un incremento respecto de octubre. La brecha con los indicadores nacionales refleja el mayor costo de vida en la capital.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ Una familia tipo necesitó $2.076.905 durante noviembre para ser considerada de clase media en la Ciudad de Buenos Aires, según reveló el informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA). El dato corresponde a un grupo familiar compuesto por una mujer y un varón de 35 años de edad, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años.
La cifra expone la profundización del deterioro del poder adquisitivo en un contexto donde el oficialismo celebra la «estabilización» económica. Mientras el gobierno libertario de Javier Milei insiste con el relato del «éxito» del ajuste, las familias porteñas requieren ingresos cada vez más altos para mantener un nivel de vida básico.
El umbral de la pobreza trepa mes a mes
En cuanto a la línea de la pobreza, una familia tipo requirió $1.308.061 durante noviembre para no quedar por debajo de ese umbral, lo que representó un aumento del 2,3% respecto de octubre. El dato corresponde a la Canasta Básica Total (CBT) que elabora el Instituto porteño.
La indigencia, medida a través de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), se situó en $703.325 para el mismo grupo familiar. Esto significa que una familia necesitó más de 700 mil pesos sólo para cubrir los alimentos básicos, un indicador que desnuda la gravedad de la crisis alimentaria que atraviesa el país.
La inflación en la Ciudad superó el promedio nacional
El dato de inflación de la Ciudad trepó al 2,4% en noviembre y acumuló un alza del 28,3% en lo que va del año, según el IDECBA. Las divisiones que más empujaron el índice fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Transporte; Restaurantes y hoteles; y Recreación y cultura. En conjunto, estos rubros explicaron el 70,4% del alza del nivel general.
La suba en servicios públicos responde directamente a la política de tarifazos implementada por el gobierno nacional, que eliminó subsidios bajo el argumento de la «sincerización» de precios. El impacto recae sobre los sectores medios y populares, que destinan cada vez mayor proporción de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.
Seis estratos para medir la desigualdad
El Instituto porteño divide en seis estratos sociales a los hogares, estableciendo umbrales de ingreso que revelan la fragmentación de la estructura social:
- Hogares en situación de indigencia: ingreso total mensual inferior a $703.325
- Hogares en situación de pobreza no indigente: ingreso entre $703.325 y $1.308.061
- Hogares no pobres vulnerables: ingreso entre $1.308.061 y $1.661.524
- Hogares sector medio frágil: ingreso entre $1.661.524 y $2.076.905
- Hogares sector medio «clase media»: ingreso entre $2.076.905 y $6.646.096
- Hogares sector acomodado: ingreso superior a $6.646.096
Esta clasificación evidencia que incluso superar la línea de pobreza no garantiza estabilidad. El estrato de «medio frágil» abarca a familias que, aunque no son pobres según el indicador oficial, viven en una permanente vulnerabilidad económica.
La Ciudad, más cara que el promedio del país
Los datos porteños se ubican significativamente por encima del nivel nacional. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en noviembre la CBA se situó en $566.364 y la CBT en $1.257.329 para una familia tipo de cuatro integrantes a nivel nacional.
Esto demuestra que el costo de vida en la Ciudad es sustancialmente más elevado que en el resto del país. La brecha entre ambos indicadores expone las disparidades regionales que el modelo económico actual profundiza, concentrando recursos y oportunidades en los grandes centros urbanos mientras castiga a las economías del interior.
El Sistema de Canastas de consumo de la Ciudad de Buenos Aires fue diseñado en 2008 por el IDECBA para medir la capacidad de acceso de los hogares porteños a un conjunto de bienes y servicios compatible con el estándar de vida de la población capitalina. Desde 2011, las canastas se valorizan utilizando los precios de la Ciudad y se publican resultados mensualmente.
Puntos clave:
• Una familia tipo necesitó $2.076.905 para ser de clase media en la Ciudad durante noviembre
• La línea de pobreza se ubicó en $1.308.061, con un aumento del 2,3% respecto de octubre
• La indigencia requirió ingresos de $703.325 para una familia de cuatro integrantes
• La inflación porteña alcanzó el 2,4% mensual y acumula 28,3% en el año
• Los indicadores de la Ciudad superan ampliamente los promedios nacionales del INDEC
CABA
Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza
El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.
En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.
Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.
La trampa de los números: trabajar no alcanza
La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.
El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.
Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28
El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.
La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.
Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras
La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.
El vaciamiento como política
Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.
El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.
Lo que tenés que saber:
- El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
- Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
- El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
- La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
- La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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