CABA
Paro de subte rotativo en todas las líneas: el cronograma y lo que reclaman
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) inició un paro de actividades en todas las líneas de subterráneo de la ciudad de Buenos Aires para exigir la devolución de los salarios descontados y la reducción de la jornada laboral en el marco de la lucha contra el asbesto. El paro comenzó en la línea C y se extenderá durante toda la jornada en las demás líneas.
El paro de actividades en todas las líneas de subterráneo de la ciudad de Buenos Aires comenzó a desarrollarse esta mañana con una medida de fuerza que en las primeras horas mantenía paralizado el servicio en la línea C. La jornada de protesta fue anunciada por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) en rechazo a los descuentos salariales aplicados por la empresa concesionaria Emova a los trabajadores y trabajadoras que vienen realizando medidas de fuerza. La medida de fuerza se extenderá durante todo el día y afectará a millones de usuarios y usuarias.
Después del paro en la línea C, la medida de fuerza continuará en la línea A, la línea D, la línea H, la línea E y el Premetro y, finalmente, en la línea B. La empresa Emova estimó que serán 900.000 los usuarios y usuarias afectados por la medida de fuerza, que en las primeras horas de esta mañana generaba importantes demoras para abordar otras formas de transporte público de pasajeros tanto en la zona de Retiro como en la de Constitución.
La AGTSyP emplazó a la empresa Emova hasta el viernes pasado para que devolviera la totalidad de los salarios ilegalmente descontados a cientos de trabajadores, pero no lo hizo. Según el gremio, la concesionaria ha decidido mantenerse en su postura extorsiva y delictiva, y no realizó la devolución de los días robados de los sueldos, por lo cual se ven obligados a realizar medidas de fuerza.
Por su parte, la empresa Emova volvió a expresar su «disposición al diálogo» y cuestionó «la postura inflexible adoptada por la AGTSyP y la reiteración de las medidas». Además, reafirmó que «la reducción de la jornada semanal de 36 a 30 horas resulta inviable sin afectar las actividades de operación de la red de Subte«. La empresa también justificó los descuentos aplicados a los trabajadores, argumentando que los paros fueron acompañados por bloqueos y aperturas de molinetes en los que participaron personas que se ausentaron de sus tareas y que tuvieron los descuentos a los que hace referencia el gremio en la liquidación de haberes del mes de abril.
Cronograma del paro de subtes
- Línea C: Paralización desde las 5:30 hasta las 9 de la mañana.
- Línea A: Paralización desde las 9 hasta el mediodía.
- Línea D: Paralización desde las 12 hasta las 15 horas.
- Línea H: Paralización desde las 15 hasta las 18 horas.
- Línea E y Premetro: Paralización desde las 18 hasta las 21 horas.
- Línea B: Paralización desde las 21 hasta las 24 horas.
CABA
Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo
La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.
Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.
En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.
Criminalizar la infancia, una respuesta ligera
Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?
- Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
- Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
- Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.
El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.
El fantasma de las redes y la coartada perfecta
La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.
En la Ciudad, docentes vienen denunciando:
- Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
- Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
- Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.
Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.
Protocolos sin comunidad
El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.
Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.
Lo que no se dice
Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:
- ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
- ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
- ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?
La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.
Entre el control y el abandono
El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.
En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.
La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?
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