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El Gobierno porteño ya aplica la tercera dosis a mayores de 50 años vacunados con Sinopharm

Próximamente también serán convocados todos los chicos mayores de 3 años, mediante el adulto responsable, y los adultos que se encuentren inmunosuprimidos y ya se hayan administrado las dos dosis.

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Audionota ya se aplica la tercera dosis en CABA (Beta).

Próximamente también serán convocados todos los chicos mayores de 3 años (mediante el adulto responsable) y los adultos que se encuentren inmunosuprimidos y ya se hayan administrado las dos dosis.

La ciudad de Buenos Aires comenzó este martes con la aplicación de la tercera dosis a las personas mayores de 50 años que fueron vacunadas con Sinopharm, conforme a los lineamientos propuestos por el Ministerio de Salud de la Nación.

El Gobierno porteño informó que para este martes asignó casi 20 mil turnos programados en 12 centros distribuidos en el distrito. «Próximamente también serán convocados todos los chicos mayores de 3 años -mediante el adulto responsable- y los adultos que se encuentren inmunosuprimidos y ya se hayan administrado las dos dosis», informaron las autoridades de CABA.

Los grupos considerados como inmunosuprimidos son aquellos que reciben tratamiento oncológico para tumores sólidos y onco-hematológicos, los receptores de trasplante de órgano sólido en tratamiento inmunosupresor y receptores de trasplante de células progenitoras hematopoyéticas en los últimos 2 años o en tratamiento inmunosupresor.

Además, aquellos con inmunodeficiencia primaria moderada o grave, las personas viviendo con VIH, aquellas en tratamiento activo con corticosteroides en dosis altas o medicación inmunosupresora.

La decisión de avanzar con la aplicación de la dosis adicional fue tomada por el Ministerio de Salud de la Nación y las autoridades sanitarias de las distintas jurisdicciones.

En línea con lo acordado, para los mayores de 50 años se utilizará la vacuna de AstraZeneca, y aquellos que tengan una condición médica que la contraindique recibirán Sinopharm, añadió el Gobierno porteño.

Detalles de la inscripción

Los vecinos incluidos en esta instancia son contactados para confirmar los datos que brindaron al momento de inscribirse para recibir la primera dosis y, al igual que para obtener la cita para el segundo componente, no es necesario volver a empadronarse, por lo cual, la CABA recomienda consultar las vías de contacto proporcionadas.

A través de esos canales es posible seleccionar la fecha, la hora y el lugar de preferencia por medio de un link personalizado. Además, este lunes por la tarde comenzó la asignación de turnos vía mail, WhatsApp y SMS.

Según el Gobierno porteño, para establecer el orden de prioridad se tienen en cuenta factores como la edad y que se haya cumplido el intervalo establecido de 30 días. En tanto, al momento de asistir, los vecinos deberán presentar el certificado impreso utilizado en las instancias anteriores y luego de administrarse la vacuna permanecerán 15 minutos en observación.

Desde el 29 de diciembre pasado, 2.602.265 personas recibieron la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus Sputnik-V, Sinopharm, AstraZeneca, Moderna, CanSino o Pfizer, es decir, el 84.6% de los porteños ya se administró al menos una dosis.

De ese total, 2.210.070, que representan el 71.9% de la población, completaron la inmunización con el segundo componente o recibieron CanSino (monodosis). Con lo cual, en la Ciudad ya se aplicaron en total 4.812.335 vacunas y continúa abierta la inscripción para todas las personas de 3 años en adelante.

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Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo

La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.

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Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.

En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.

Criminalizar la infancia, una respuesta ligera

Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?

  • Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
  • Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
  • Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.

El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.

El fantasma de las redes y la coartada perfecta

La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.

En la Ciudad, docentes vienen denunciando:

  • Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
  • Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
  • Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.

Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.

Protocolos sin comunidad

El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.

Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.

Lo que no se dice

Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:

  • ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
  • ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
  • ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?

La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.

Entre el control y el abandono

El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.

En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.

La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?

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