Soberanía 🇦🇷
Malvinas, el gobierno libertario y los movimientos populares
“¿Cuánto falta para que algún funcionario libertario diga que la superposición de pensiones nacionales y provinciales y los beneficios que tienen los veteranos de guerra son un gasto más?”, se preguntó Federico Lorenz, historiador, escritor y exdirector del Museo Malvinas.
Por Federico Lorenz, historiador, escritor y exdirector del Museo Malvinas, para SOMOS TELAM.
Han pasado poco menos de dos siglos de la usurpación británica de las Islas Malvinas y más de cuatro décadas de la guerra de 1982. Las líneas de fuerza de ambos acontecimientos -una causa nacional, una guerra perdida- convergerán, una vez más, en el 2 de abril, aniversario del desembarco en las islas ordenado por la Junta Militar en el poder desde 1976. Vectores de sentimientos potentes de profunda raigambre popular, como se verificó en los cánticos en ocasión de la tercera copa mundial de fútbol, confluirán en esa fecha.
“La recuperación de las Islas Malvinas no solo no es una de sus prioridades, sino que (el Gobierno) lo resolvería como tantas cosas: vendiéndolo o deshaciéndose de ellas”.
El gobierno de Javier Milei tiene un problema retórico que expresa contradicciones conceptuales en el interior de su fuerza: el anarco capitalismo no se lleva bien ni con las fronteras nacionales, ni con las instituciones estatales (las escuelas, las cancillerías, los institutos científicos, las fuerzas armadas, los medios públicos, los servicios hidrográficos, con las líneas de bandera) imprescindibles para garantizar esa presencia. Los notables traspiés de algunos de sus legisladores y ministros en el pasado, o de su actual canciller, demuestran que conceptualmente la recuperación de las Islas Malvinas no solo no es una de sus prioridades, sino que lo resolverían como tantas cosas: vendiéndolo o deshaciéndose de ellas. Reducidas a un problema económico, “las Malvinas” son solo un problema comercial, una traba para el (imaginario) desarrollo argentino (los movimientos en el área de pesca de la Cancillería son una muestra).
Pero sucede que la vicepresidenta del líder libertario expresa fuerzas para las que la recuperación de las islas y la reivindicación de la “gesta” de 1982 está en el corazón de su identidad. Victoria Villarruel ha dado claras señales al respecto: ubicó a Nicolás Kasanzew en un área del Senado dedicado a reivindicar la “gesta de Malvinas”, mientras que desde el Ministerio de Defensa impusieron al veterano de guerra Esteban Vilgré Lamadrid al frente del Museo Malvinas. En una cadena de WhatsApp, Kasanzew se lamentaba y plasmaba esa diferencia: “Este 2 de abril, muy lamentablemente, no se podrá realizar el desfile que todos deseábamos; la primera que lo anhelaba era la Vicepresidente Victoria Villarruel. El alto costo que implica organizarlo lo hace imposible, dadas las condiciones de crisis económica que vive el país. Será para más adelante”.
“¿Cuánto falta para que algún funcionario libertario diga que la superposición de pensiones nacionales y provinciales y los beneficios que tienen los veteranos de guerra son un gasto más?”.
El recuerdo de la guerra de 1982 y sus protagonistas, al mismo tiempo, reforzará el evidente re posicionamiento de las miradas apologéticas de la dictadura que el gobierno viene desplegando desde la campaña electoral. Así como en el video institucional del 24 de marzo de 1976 podían reclamar la “memoria completa” sin hacer la menor alusión a las víctimas del terrorismo de Estado, podrán, retóricamente, separar a la guerra de 1982 de la dictadura que la produjo, y aprovechar los homenajes para incluir represores entre los héroes nacionales.
En ese sentido, “Malvinas” es funcional a la mirada sobre el pasado que propone el gobierno, pero a la vez, reivindica sectores que su política económica encuentra como un signo de atraso. Para sostener una causa nacional hay que “gastar”: en buques que controlen las aguas argentinas, en instituciones científicas que produzcan conocimiento, en educación. ¿Cuánto falta para que algún funcionario libertario diga que la superposición de pensiones nacionales y provinciales y los beneficios que tienen los veteranos de guerra son un gasto más?
Es muy probable, entonces, que el gobierno resuelva la contradicción al viejo estilo: el hecho de que las islas sean un territorio irredento, ajeno al cuerpo de la nación por estar usurpado, les permitirá hablar de ellas sacándolas del contexto histórico, el de 1982, pero el actual. Es lo que la mayor parte de los actores políticos, desde 1982, han hecho: la guerra fue por una causa sagrada, y es sagrada, porque el reclamo argentino lo es; los malos tratos a soldados, la improvisación, el lavado de cara de numerosos represores, algo completamente secundario.
“Un territorio usurpado puede encontrar su mayor relevancia no en ser recuperado, sino en ofrecer a los argentinos una oportunidad para pensar qué país quiere ser aquel que en el futuro recupere las islas Malvinas”.
Seguramente entre los votantes de Milei hay muchos reivindicadores de la “gesta de Malvinas”: deberían saber que su recuperación encarna todo lo que el anarco liberalismo quiere “erradicar” del país. ¿Les alcanzará con la evocación de glorias añejas el 2 de abril? ¿Cómo procesarán las contradicciones insalvables entre lo que podríamos llamar las alas economicista y nacionalista del gobierno? Porque es evidente que el contenido supuestamente revolucionario del gobierno está concentrado en la retórica anti estatal y anti política (que proclama sobre todo Milei), mientras que “Malvinas” es el alimento del ala conservadora y negacionista del Poder Ejecutivo, alineada tras la vicepresidenta.
En todo caso, la pregunta importante es esta: ¿puede cualquier movimiento que se denomine popular hablar de las Islas Malvinas con el mismo repertorio que un gobierno anti nacional y anti popular, aunque haya llegado al poder por ese voto?
El actual y desastroso contexto es una gran oportunidad para volver a pensar términos como soberanía, las relaciones entre las provincias, el lugar del mar en el imaginario como nación de los argentinos. Después de la derrota, ¿por dónde pasa la épica de los combatientes? ¿Cómo es una retórica democrática sobre la guerra de 1982? Sería una equivocación confrontar con un gobierno como este, similar al de la dictadura militar por sus objetivos económicos y su ideología anti popular y clasista, disputándole los símbolos que remiten a la guerra de 1982 y el conflicto con Gran Bretaña en los términos en que fue pensada en aquel entonces; más bien, conviene que se quede con ese repertorio, que es el que llevó al país a la guerra como una prolongación del terrorismo de Estado en el continente.
Una vez más, un territorio usurpado puede encontrar su mayor relevancia no en ser recuperado, sino en ofrecer a los argentinos una oportunidad para pensar qué país quiere ser aquel que en el futuro recupere las islas Malvinas.
Legislativo
Tierras sin límite: avanza el proyecto que pone en jaque nuestra soberanía territorial
El oficialismo impulsa la derogación de los topes a la extranjerización mientras la Patagonia sigue bajo fuego; la iniciativa genera fuertes cruces con los bloques aliados en el Congreso por el control de recursos estratégicos.
Soberanía en remate: el impacto de la reforma que libera el mercado el territorio argentino
★ El bloque de La Libertad Avanza profundizó esta semana su ofensiva legislativa para eliminar las restricciones a la venta de campos a ciudadanos de otros países; una medida que busca derogar la Ley de Tierras Rurales (26.737). La iniciativa; que apunta a borrar el límite del 15 por ciento de titularidad foránea sobre el territorio nacional; provocó una fractura expuesta con sectores de la oposición aliada que advierten sobre el riesgo de entregar el control de reservorios de agua y zonas de seguridad de fronteras.
El fin de la protección territorial
La propuesta oficialista pretende desmantelar el andamiaje legal que desde 2011 regula la concentración de tierras en manos extranjeras. Según confirmaron fuentes legislativas consultadas por este medio; el proyecto elimina no solo los topes provinciales y municipales; sino también la prohibición de que personas físicas o jurídicas de una misma nacionalidad superen el 30 por ciento del total de las hectáreas permitidas. Esta desregulación total se presenta bajo la premisa de atraer inversiones (una retórica que choca con la realidad de los recursos estratégicos en disputa).
Un escenario de cenizas y especulación
El debate parlamentario ocurre en un contexto crítico para el sur argentino. Mientras los legisladores discuten la propiedad privada; la Patagonia atraviesa una emergencia por incendios que ya afectaron más de 3.500 hectáreas en zonas como Puerto Patriada y El Hoyo. Investigaciones previas documentaron que la devaluación de las tierras quemadas facilita su adquisición por capitales concentrados; un patrón que se repite en áreas linderas a los glaciares y nacientes de ríos. La fiscalía a cargo de Carlos Díaz Mayer confirmó en peritajes recientes el hallazgo de combustibles en los focos; lo que ratifica la intencionalidad en el inicio del fuego.
El agua en el centro de la disputa
La preocupación central de las organizaciones sociales y los especialistas en soberanía territorial radica en el control del agua dulce. La derogación de la Ley 26.737 permitiría que enclaves estratégicos (como el ya paradigmático caso de Lago Escondido controlado por el magnate Joe Lewis) se multipliquen sin fiscalización estatal. Al privatizar la tierra en zonas de cordillera; se privatiza de hecho el acceso a los recursos hídricos; vitales para la supervivencia humana y el desarrollo productivo local.
Divisiones en el bloque aliado
No todo es consenso para el Poder Ejecutivo. Algunos sectores del PRO y bloques provinciales manifestaron su resistencia a una apertura irrestricta. El punto de conflicto principal es la Zona de Seguridad de Fronteras; donde la presencia de capitales extranjeros genera suspicacias en términos de seguridad nacional. Según trascendidos de las últimas reuniones de comisión; los aliados exigen mantener salvaguardas mínimas para evitar que áreas sensibles queden bajo control de potencias externas o fondos de inversión opacos.
Puntos clave:
- El oficialismo busca derogar la ley que limita la venta de tierras a extranjeros.
- La medida elimina el tope del 15 por ciento de territorio nacional en manos foráneas.
- El debate coincide con incendios intencionales en zonas estratégicas de la Patagonia.
- Hay fuertes cruces con aliados por la seguridad en zonas de frontera y recursos hídricos.
- Organizaciones sociales denuncian un modelo de saqueo y especulación inmobiliaria.
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