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Una empleada del Hospital Elizalde fue apuñalada por otra mujer a la que le pidió que no fume

Una trabajadora de limpieza del Hospital de Niños Pedro de Elizalde fue atacada con un cuchillo por una mujer a la que le solicitó que apagara su cigarrillo. La agresora se dio a la fuga y las autoridades analizan las cámaras de seguridad para identificarla.

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El Argentino Diario-Hospital de Niños Pedro Elizalde.

Un ataque que expone la violencia cotidiana

El Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, ubicado en el barrio porteño de Barracas, fue escenario de un violento episodio que pone en evidencia la creciente inseguridad y la falta de respeto por las normas básicas de convivencia. Una empleada de limpieza del nosocomio fue apuñalada por una mujer luego de pedirle que no fumara en la guardia, un espacio donde está estrictamente prohibido encender cigarrillos.

Según informaron fuentes policiales, la trabajadora sufrió una herida con un arma blanca que, afortunadamente, no puso en riesgo su vida. La agresora, cuya identidad aún no ha sido confirmada, huyó del lugar tras el ataque. Las autoridades están revisando las cámaras de seguridad del hospital para dar con su paradero.

Un problema que trasciende el incidente

Este hecho no es un caso aislado. La violencia en espacios públicos y laborales, especialmente en instituciones de salud, ha ido en aumento en los últimos años. Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación, el 70% de los trabajadores de hospitales públicos en Argentina ha sufrido algún tipo de agresión verbal o física en el ejercicio de sus funciones. Este dato refleja una preocupante tendencia que afecta tanto a la seguridad de los empleados como a la calidad del servicio que pueden brindar.

El ataque en el Hospital Elizalde también pone de relieve la falta de cumplimiento de las normativas vigentes. La Ley Nacional Antitabaco (N.º 26.687) prohíbe fumar en espacios cerrados de acceso público, como hospitales, para proteger la salud de los trabajadores y pacientes. Sin embargo, la falta de controles efectivos y la resistencia de algunos ciudadanos a respetar estas disposiciones generan situaciones de conflicto que, como en este caso, pueden escalar a niveles extremos.

La respuesta de las autoridades

Hasta el momento, la Policía de la Ciudad no ha logrado identificar a la agresora, pero continúa trabajando en el análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad del hospital. Por su parte, el personal del Hospital Elizalde expresó su preocupación por la falta de medidas de seguridad en el establecimiento. «No es la primera vez que enfrentamos situaciones de violencia, pero este ataque nos deja en estado de alerta», comentó un delegado gremial que prefirió no ser identificado.

El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires aún no emitió un comunicado oficial sobre el incidente, pero se espera que en los próximos días se anuncien medidas para reforzar la seguridad en los hospitales públicos.

¿Qué nos dice este episodio?

Mientras se trabaja para identificar a la agresora, queda en evidencia la urgencia de implementar políticas públicas que garanticen la seguridad en los espacios públicos y laborales. El ataque en el Hospital Elizalde no solo es un recordatorio de la violencia que enfrentan los trabajadores de la salud, sino también de la necesidad de que se terminen los discursos de odio, principalmente de quienes gobiernan, y se priorice el respeto por las normas y la convivencia pacífica.

Legislativo

Cárcel desde los 14 y criptomonedas desde los 13: la contradicción de un Estado que castiga en lugar de cuidar

El psicólogo Jorge Prado advirtió que la soledad infantil crece mientras la salud mental recibe solo el 1,4% del presupuesto de salud, contra el 10% que fija la ley. Lo dijo en la semana en que el Senado aprobó la reforma que, según su lectura, patologiza el malestar social “para responder a intereses corporativos”.

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El Argentino Diario-Adolescentes miran celular.
Solo el 1,4% del presupuesto de salud llega a salud mental, aunque la ley exige el 10%.

La ley vigente obliga a destinar el 10% del presupuesto de salud a la salud mental, pero en los hechos solo se ejecuta el 1,4%. La cifra la aportó el psicólogo Jorge Prado, que además alertó sobre una generación de chicos aislados frente a una pantalla mientras el Estado discute cambiar la norma que los protege.

Prado es psicólogo y docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y autor del libro “Una tablet al final del arcoíris”, un trabajo que reúne experiencias clínicas, territoriales y educativas sobre el cuidado de infancias y adolescencias. Sus advertencias llegan en un momento sensible: el Senado aprobó en la madrugada del viernes 30 de octubre la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, impulsada por el Poder Ejecutivo de Javier Milei, y la giró a la Cámara de Diputados. El proyecto reemplaza el criterio de “riesgo cierto e inminente” para las internaciones involuntarias por el de riesgo grave de daño, con la firma de dos profesionales.

La pantalla como “contrato” entre adultos desbordados y chicos aislados

Según explicó Prado, el libro analiza cómo el juego se desplazó a las redes sociales y qué sufrimientos de época aparecen en ese cambio: consumos digitales, violencia como espectáculo, abuso de diagnósticos y uso de la inteligencia artificial como refugio. El título remite a la metáfora irlandesa del caldero de oro al final del arcoíris: la tecnología condensa la promesa de éxito y pertenencia, pero es un mito, porque al final del arcoíris nunca se llega.

El especialista describió a la tablet como parte de un contrato implícito entre adultos y niños: los cuidadores, desbordados de obligaciones, entregan la pantalla a cambio de tiempo para trabajar o resolver urgencias. Muchos padres la perciben como una opción más segura que la calle frente a los temores de inseguridad. El resultado, advirtió, es una extrema soledad, con horas y horas de chicos aislados.

De “padecimiento subjetivo” a “trastorno mental”: un cambio de términos que no es menor

Para Prado, la diferencia entre ambos conceptos es sutil pero alarmante. La norma vigente habla de “padecimiento subjetivo”, una categoría que contempla el sufrimiento derivado de contextos sociales o económicos, como el desempleo familiar o la violencia. Si la ley pasara a nombrar únicamente “trastornos mentales”, sostuvo, la atención quedaría reducida a quienes tengan un diagnóstico psicopatológico individual.

En su análisis, ese giro responde a la mercantilización de la salud y beneficia a corporaciones farmacéuticas que buscan dar respuestas medicamentosas a sufrimientos que, según planteó, son sociales e institucionales.

Internaciones más flexibles y teleconsulta ante un brote psicótico

Sobre las internaciones involuntarias, Prado recordó que la ley actual las permite ante un “riesgo cierto e inminente” y que ese criterio funciona como un marco de derechos humanos para evitar abusos. Flexibilizarlo a un riesgo “grave”, advirtió, vuelve las internaciones arbitrarias o preventivas.

También cuestionó que, ante la escasez de psiquiatras, la reforma habilite la evaluación virtual de pacientes en brote psicótico por teleconsulta, algo que calificó como un enorme peligro clínico. Todo ocurre, remarcó, en un sistema al que se le exige el 10% del presupuesto de salud pero que ejecuta el 1,4%.

Castigo para los chicos, criptomonedas para los de 13

Frente a episodios de violencia o manipulación digital en escuelas, Prado describió una “desafectización”: la realidad toma tono de ficción en las redes, pero las consecuencias emocionales son reales. La respuesta adulta, según dijo, suele centrarse en el señalamiento punitivo.

El psicólogo marcó una contradicción: se promueve la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años bajo amenaza de cárcel y, al mismo tiempo, se aprueban normas para que chicos de 13 años puedan invertir en criptomonedas. El Estado les ofrece herramientas financieras complejas y tentadoras, pero responde con castigo cuando aparecen los problemas, en lugar de financiar dispositivos comunitarios y espacios de escucha.

Lo que tenés que saber:

  • La ley de Salud Mental exige destinar el 10% del presupuesto de salud al área, pero según Jorge Prado solo se ejecuta el 1,4%.
  • El Senado aprobó el 30 de octubre la reforma de la Ley 26.657 y la giró a Diputados.
  • El proyecto cambia el “riesgo cierto e inminente” por un riesgo grave de daño para las internaciones involuntarias.
  • Prado advirtió que reemplazar “padecimiento subjetivo” por “trastorno mental” deja afuera el sufrimiento de origen social.
  • El psicólogo cuestionó que se baje la edad de imputabilidad a 14 años mientras se habilita a chicos de 13 a invertir en criptomonedas.
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