Franja de Gaza
Estados Unidos despliega drones en Gaza para vigilar tregua
Washington activa vigilancia aérea sobre la Franja para garantizar que Israel y Hamás cumplan con el alto el fuego vigente.
Lo que tenés que saber:
- Estados Unidos opera drones de vigilancia sobre Gaza para supervisar el cese al fuego.
- Israel respalda a cuatro milicias locales en zonas bajo su control tras la Línea Amarilla.
- Según Hossam al-Astal, milicias compran armas en el mercado negro y reciben suministros desde Israel.
- La Franja sigue excluida de la supervisión independiente y de medios extranjeros.
- Donald Trump visitó Qatar antes de su gira asiática, abordando la situación con el emir y el primer ministro qatarí.
Drones estadounidenses en Gaza para controlar la tregua
Estados Unidos no quiere arriesgarse a una nueva crisis de alto el fuego en Gaza como los enfrentamientos de Rafah de la semana pasada. Por ello, junto con la labor del comité CMCC establecido en el sur de Israel —donde también han llegado los primeros diplomáticos y un general italiano—, Estados Unidos ha comenzado a operar drones de vigilancia sobre la Franja, actuando como ojos para garantizar que Israel y Hamás respeten el alto el fuego.
Esta medida, considerada como mínimo sorprendente por los expertos, podría indicar una falta de transparencia en las relaciones entre Israel y Estados Unidos.
Milicias apoyadas por Israel en la Franja
Dicha transparencia es ciertamente deficiente en Gaza: según una investigación exclusiva de Sky News, Israel apoya a cuatro milicias en la Franja para combatir a Hamás, como parte de un proyecto conjunto para derrocar al grupo palestino del poder y establecer una «Nueva Gaza» bajo el control del Estado judío.
Según la investigación, todos los grupos operan en zonas aún bajo control israelí tras la Línea Amarilla. «Tenemos un plan oficial: Abu Shabab, Halas, al-Mansi y yo», declaró a Sky News el líder de la milicia, Hossam al-Astal, enumerando a los tres líderes de tres grupos armados en el enclave. «Pronto tomaremos el control total de la Franja y nos uniremos bajo un mismo paraguas», reveló el miliciano. El acuerdo es que los israelíes «no nos atacan, y nosotros no los atacamos».
Según al-Astal, sus armas se compran en el mercado negro a excombatientes de Hamás. Sin embargo, la munición y los vehículos se entregan a través del paso fronterizo de Kerem Shalom, en coordinación con el ejército israelí. También llegan suministros como medicamentos y alimentos desde Israel para su distribución en los territorios bajo su control.
Supervisión estadounidense y diplomacia internacional
Lo que reveló la investigación es solo uno de los muchos aspectos de una situación dentro del enclave que sigue siendo confusa y turbia. A pesar de la tregua, la Franja sigue excluida de la vigilancia independiente, especialmente de los medios de comunicación extranjeros. Esta es también la razón por la que Estados Unidos, a pesar de ser un aliado cercano de Israel, se muestra reacio a aceptar las declaraciones del Estado judío sobre la situación actual en Gaza.
De ahí la decisión de desplegar drones de vigilancia. «Si hubiera plena confianza entre Israel y Estados Unidos, esto no sería necesario», declaró al New York Times Daniel B. Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel durante la presidencia de Obama y enviado especial a Israel para Irán durante la presidencia de Biden. «Pero, obviamente, Estados Unidos quiere eliminar cualquier posibilidad de malentendido».
Visitas de alto nivel y seguimiento del acuerdo
Esta es también la dirección que han tomado las visitas estadounidenses a Israel, incluida la última del secretario de Estado, Marco Rubio. Según varios funcionarios de la administración Trump entrevistados por el New York Times, en Washington existía la preocupación de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pudiera de alguna manera descarrilar el acuerdo.
Ahora, Marco Rubio ha expresado su optimismo sobre el progreso del plan. Sin embargo, aún faltan algunas piezas cruciales: Israel aún debe devolver los cuerpos de 13 rehenes. Tanto es así que, según el Times of Israel, el gobierno de Netanyahu ha cedido, autorizando la entrada de un equipo egipcio al enclave para localizar los cuerpos. Mientras tanto, Israel insiste en el desarme completo de Hamás, algo que actualmente se mantiene distante.
Estos temas se abordaron sin duda en la conversación entre Donald Trump, el emir, y el primer ministro de Qatar, a bordo del Air Force One durante la escala del presidente estadounidense en la base aérea de Al Udeid, antes de continuar su viaje a Malasia para la cumbre de la ASEAN. Doha se encuentra entre los garantes del frágil acuerdo de paz, junto con Egipto, Estados Unidos y Turquía. Esta semana, el emir de Qatar recibió al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para abordar los delicados próximos pasos del acuerdo, mientras que Israel presiona para excluir a Ankara del futuro de la Franja. Pero «de Siria a Gaza, del Golfo Pérsico al conflicto entre Rusia y Ucrania, no hay ecuación sin Turquía», es la advertencia lanzada en las últimas horas por el líder turco.
DDHH
Defendió a Mandela, acusó a Israel de genocidio y hoy es Nobel de la Paz: quién es Navi Pillay
La sudafricana que defendió a los presos políticos del apartheid, entre ellos Nelson Mandela, y que presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel comete genocidio en Gaza, fue distinguida con el Nobel de la Paz 2026. Donald Trump, que lo reclamaba a viva voz, se quedó afuera.
El premio más simbólico del planeta fue a parar a manos de la mujer que se atrevió a ponerle nombre a lo que ocurre en la Franja de Gaza. El Comité Noruego del Nobel eligió como Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista que encabezó la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio contra el pueblo palestino. La decisión, conocida este viernes, llegó apenas horas después de que Donald Trump reclamara el galardón para sí mismo ante la prensa acreditada en la Casa Blanca.
La distinguida es la sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Según anunció el propio Comité a través de su cuenta oficial, el premio le fue otorgado «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional», así como por su aporte a la construcción de un orden jurídico global y a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Un premio para el derecho internacional en tiempos de guerra
El Comité sostuvo que Pillay trabajó para exigir responsabilidades a los Estados y a sus líderes, y que su trayectoria brindó esperanza a las víctimas de la violencia y de los conflictos armados. A lo largo de su carrera, la jurista puso el foco en la obligación de individuos y Estados de respetar el Estado de derecho, sin excepciones para los poderosos.
El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, explicó el sentido de la elección: «Cada vez más conflictos se están abordando a través de la diplomacia, tratados y mecanismos legales, en lugar de amenazas, violencia y guerra. El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico».
Frydnes fue todavía más allá al describir el escenario global: «En un momento de desafíos existenciales (incluyendo más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo), el derecho internacional ya no es solo un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta«. La frase funciona como una respuesta directa a quienes pretenden reemplazar las normas internacionales por la ley del más fuerte.
Gaza: el informe que incomodó a las potencias
El dato que convierte este Nobel en un mensaje político de alto voltaje es su rol al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. En septiembre de 2025, ese organismo concluyó en un informe de 72 páginas que Israel cometió cuatro de los actos tipificados como genocidas por el derecho internacional desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Entre las pruebas, el panel citó la destrucción de una clínica de fertilidad como evidencia de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo palestino.
En aquel momento, Pillay fue tajante: «La responsabilidad por estos crímenes atroces recae en las autoridades israelíes de los más altos niveles, que orquestaron una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al grupo palestino en Gaza». Israel rechazó de inmediato la conclusión, como hizo cada vez que un organismo o una figura pública utilizó ese término para describir su campaña militar.
Además, la jurista se desempeña en la causa que investiga a Myanmar por el genocidio contra la minoría rohingya ante la Corte Internacional de Justicia. Premiarla a ella es premiar exactamente aquello que Washington y Tel Aviv intentaron desacreditar durante años. Un mensaje que también interpela a los gobiernos que, como el de Javier Milei, se alinearon sin matices con la Casa Blanca y con el gobierno de Benjamín Netanyahu.
Los premios que intentaron quitarle
El reconocimiento de Oslo contrasta con los obstáculos que Pillay enfrentó en los últimos años. En septiembre de 2022, la Asociación de Naciones Unidas de Alemania iba a entregarle la Medalla de la Paz Otto Hahn en una ceremonia en el Ayuntamiento Rojo de Berlín, pero la entonces alcaldesa Franziska Giffey suspendió el acto tras la presión del embajador israelí en Alemania, Ron Prosor. El diplomático llegó a declarar que «que Navi Pillay investigue a Israel es como pedirle a Putin que presida una comisión de investigación sobre Ucrania».
En octubre de 2023, la rama estadounidense de la Asociación de Derecho Internacional desvinculó de su conferencia anual el premio que iba a entregarle, después de que una treintena de organizaciones pidieran a los grandes estudios jurídicos retirar su patrocinio. La campaña de desprestigio no logró lo que buscaba: en 2025 recibió el Premio de la Paz de Sídney y hoy suma el Nobel.
De la trinchera contra el apartheid a los tribunales internacionales
Pillay se graduó en derecho en 1965 en la Universidad de Natal y empezó a trabajar junto al abogado N.T. Naicker, integrante del Congreso Nacional Africano (CNA), quien estaba bajo arresto domiciliario. En 1967, con apenas 26 años, abrió su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. Según recordó ella misma, ningún bufete quería contratarla porque «no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una persona de color».
Durante 28 años defendió a militantes antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y denunció la tortura contra presos políticos. En 1971 obtuvo una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio a su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después logró que los presos políticos de la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a asistencia letrada.
En 1988 se doctoró en ciencias jurídicas en Harvard, la primera sudafricana en lograrlo en esa facultad. Más tarde integró y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde formó parte del tribunal que en la causa Akayesu reconoció por primera vez la violación como un acto de genocidio, un hito para los derechos de las mujeres en el derecho penal internacional. Luego fue jueza de la Corte Penal Internacional, antes de asumir como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Trump, el gran perdedor de la jornada
La víspera del anuncio, el presidente de Estados Unidos insistió en que merecía el premio. «Nunca ha habido nadie en la historia del Premio Nobel que lo merezca más. Resolví ocho guerras. Detuve la destrucción total del mundo», aseguró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario evocó además a la venezolana María Corina Machado, galardonada en 2025: «La última vez se lo dieron a una joven, que era una persona fabulosa. Y ella dijo que no lo merecía, que yo lo merecía. Y me lo dio». Aun así, admitió que el Comité difícilmente lo elegiría. La distancia entre el presidente que exige medallas y la jueza que exige rendición de cuentas a los poderosos resume el mensaje de Oslo.
-
Boxeo6 díasEl Roña Castro murió tras descompensarse en el Bingo de Morón: investigan las causas
-
CABA4 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Elecciones5 díasBrasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte
-
Mundo 🌐5 díasFin de la 6×1 en Brasil: el Senado aprobó dos días de descanso y Lula celebra antes del balotaje
-
Fútbol & Goles!6 díasMucha posesión, poco arco: por qué Boca no pudo con Vasco ni con un hombre de más
-
Papa León XIV7 díasEl Gobierno sostiene el operativo por León XIV pese al diagnóstico del Papa
-
CABA7 díasMano dura como bandera: Jorge Macri suma 600 policías y se burla de sus críticos
-
Papa León XIV7 díasLeón XIV despertó lúcido tras la cirugía y el Gobierno se aferra a la visita
