Sociedad
Buscan a mochilero desaparecido en Ecuador
Rodrigo Salguero, de 26 años, viajó como mochilero y desde la semana pasada se desconoce su paradero cuando había llegado a la localidad ecuatoriana de Olmedo. Mientras sus amigos y familiares viajaron para radicar la denuncia, se lanzó una campaña en redes sociales para su búsqueda
Un joven mendocino de 26 años que fue visto por última vez el último 18 de enero en Olmedo (Ecuador) y ahora es buscado por familiares y amigos, quienes viajaron para radicar la denuncia y lanzaron una campaña en redes sociales para dar con su paradero.
Se trata de Rodrigo Salguero, quien viajó de mochilero desde Perú hacia esa zona de Ecuador donde fue visto en un hostel, pero luego se perdió todo tipo de contacto.
«Estamos en contacto con la embajada argentina en Ecuador, desde donde nos brindan ayuda para cubrir unos días allá y parte de los pasajes”, sostuvo un amigo del joven.
De la investigación surgió que Salguero se alojó el miércoles pasado en un hostel cuyos dueños se contactaron con su hermano, quien reside en la localidad mendocina de Rivadavia, para comunicarle que había salido hacia la localidad de Santa Ana y desde entonces no volvieron a verlo y que dejó sus pertenencias en el lugar.
Amigos de Rodrigo Salguero manifestaron que el día anterior el joven sufrió un robo y que se había quedado sin dinero y estaba buscando un cajero automático. «A él lo robaron y se habían llevado la documentación y parte de su pertenencia y nos comunicábamos a través Facebook e Instagram”, detallaron.
Ante estos hechos, y la falta de comunicación, los familiares y amigos comenzaron la búsqueda, con el aporte de los dueños del hostel, quienes manifestaron que «no lo habían visto muy bien». La campaña solidaria a través de las redes sociales #todosxrodrigo.
Mundo 🌐
Murió Maricarmen: la anciana que desafió al fondo inmobiliario y movió a España
Maricarmen Abascal tenía 87 años, discapacidad y más de 70 años viviendo en el mismo piso del barrio madrileño de Retiro. La ejecutaron en la calle el 23 de septiembre. El acuerdo que debía salvarla llegó demasiado tarde. Su muerte sacudió a España, adelantó elecciones y dejó una frase que ya es bandera: «No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya».
La sacaron en camilla de la casa donde había vivido 71 años. El fondo inmobiliario que firmó su expulsión tenía nombre corporativo y ningún rostro visible; ella, en cambio, tenía 87 años, movilidad reducida, discapacidad y el contrato de renta antigua que su padre había firmado en 1956. El desahucio de Maricarmen Abascal se ejecutó el 23 de septiembre, mientras centenares de personas se concentraban frente al edificio del barrio de Retiro en Madrid sin poder impedirlo. Este martes 7 de octubre se conoció su fallecimiento.
Maricarmen permaneció internada en el Hospital Gregorio Marañón desde el día del desahucio hasta su muerte, sin poder volver jamás a la habitación donde habían muerto su padre y su madre, y donde ella misma había vivido más de siete décadas. El Sindicato de Inquilinas de Madrid confirmó el deceso y denunció que lo ocurrido fue «absolutamente evitable».
Un proceso «torturante» y una solución que llegó tarde
El Sindicato de Inquilinas describió el proceso legal que padeció Maricarmen como «torturante»: fue el cuarto intento de desahucio al que se enfrentó, y el único que no pudo revertir. La presión social consiguió, sin embargo, lo que la justicia no había otorgado. El 28 de septiembre, apenas cinco días después del desahucio, los representantes de la anciana y la empresa propietaria del inmueble, Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, alcanzaron un acuerdo mediado por el Ayuntamiento de Madrid para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda.
La solución llegó cuando ya no servía de nada. «Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», señaló el Sindicato de Inquilinas. Maricarmen había aceptado la propuesta mientras permanecía internada y manifestó su deseo de recibir el alta para regresar. No llegó a hacerlo.
Setenta y un años en cuatro paredes que la burocracia no supo leer
El litigio que terminó con el desahucio tenía su origen en un contrato de renta antigua suscripto por el padre de Maricarmen en 1956, un año antes de que ella naciera. Ese régimen contractual, pensado para proteger a inquilinos históricos, fue la base sobre la que ella habitó el piso durante más de siete décadas, hasta que el fondo inmobiliario que adquirió el inmueble decidió ejecutar su expulsión.
Antes de que la comisión judicial completara el procedimiento, Maricarmen ya sabía lo que ese piso significaba para ella. «Aquí tengo todos mis recuerdos. Mi papá murió muy joven, en el año 60, con 51 años. Y mi mamá murió en 2005, en esta casa. Yo he vivido aquí desde el año 56 hasta el día de hoy», dijo entonces. Siempre repitió que su sueño era morir en la habitación donde habían fallecido su padre y su madre. La realidad fue otra.
De un piso de Retiro a las plazas de toda España
Lo que comenzó como un caso individual de desahucio se convirtió, en pocas semanas, en el detonante de una crisis política de alcance nacional. Las movilizaciones se multiplicaron por toda España bajo el lema «Todos somos Maricarmen». Un acampe en la Puerta del Sol concentró a miles de personas durante días y obligó al Gobierno a tomar posición.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, conocidos como los Decretos Maricarmen. Ambos fueron rechazados por el Congreso de los Diputados, donde la alianza entre el Partido Popular, Vox y Junts bloqueó las iniciativas. Ante la imposibilidad de gobernar, Sánchez convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre. Las centrales obreras CCOO y UGT anunciaron además una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda.
Una frase que ya es historia
Al salir de su casa por última vez, Maricarmen quiso agradecer públicamente el apoyo recibido y lanzó un mensaje a quienes habían acompañado su lucha. «No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya», dijo entonces. El Sindicato de Inquilinas rescató también otra de sus frases como legado: «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro».
«Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país», sostuvo el Sindicato de Inquilinas en el comunicado en el que confirmó su fallecimiento.
Lo que tenés que saber:
- Maricarmen Abascal, de 87 años, murió internada en el Hospital Gregorio Marañón, adonde había sido trasladada el día de su desahucio, el 23 de septiembre.
- El fondo inmobiliario que ejecutó su expulsión llegó a un acuerdo para que pudiera volver a su vivienda el 28 de septiembre, pero la solución llegó cuando su salud ya no se lo permitía.
- El caso desencadenó movilizaciones masivas en toda España, el rechazo parlamentario de los Decretos Maricarmen y el adelantamiento de las elecciones generales al 29 de noviembre.
- El Sindicato de Inquilinas de Madrid calificó su proceso como «torturante» y su muerte como «absolutamente evitable».
- Maricarmen había vivido en el mismo piso del barrio de Retiro desde 1956, bajo un contrato de renta antigua firmado por su padre ese mismo año.
-
Buenos Aires4 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones4 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Fútbol & Goles!6 díasPlatense dio el golpe ante Estudiantes y quedó entre los cuatro mejores de la Copa Argentina
-
Espectáculos 🎭4 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
El clima 🌤7 díasMás lluvia y menos calor: el SMN anticipa un clima atípico hasta diciembre
-
CABA4 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Economía 💲6 díasCaputo presentó la lista de precios del “faro de la libertad”: cuál es la tarifa para tener ciudadanía argentina
-
América Latina6 díasBolivia: tras de la detención del fiscal que investigaba a Cerimedo, Beller teme que desaparezcan pruebas
