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Cómo el ajuste de Milei desmanteló 14 puntos del PBI sin tocar a los de arriba
Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) proyecta que el gasto primario de la Administración Pública Nacional acumulará una caída equivalente a 14 puntos del Producto Bruto Interno entre 2023 y el cierre de 2026, la mayor reducción en la historia reciente del país. Las transferencias a provincias cayeron 86,6%, la obra pública 83,6% y las ayudas sociales 30,6%, mientras el gobierno libertario festeja tres años de motosierra.
Catorce puntos del Producto Bruto Interno. Esa es la magnitud del ajuste que el gobierno de Javier Milei acumulará al cierre de 2026 sobre el gasto primario de la Administración Pública Nacional, según proyecta el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Una reducción sin precedentes en la historia económica reciente del país que, en términos prácticos, equivale a eliminar casi cinco veces el presupuesto anual completo que en 2023 destinaba el Estado a ayudas sociales y asignaciones familiares.
El informe del IARAF, que analizó la evolución del gasto devengado de la Administración Pública Nacional (APN) entre enero de 2024 y agosto de 2026, proyecta que si el ritmo de reducción registrado hasta agosto se mantiene durante el último trimestre del año, el gasto primario cerrará 2026 en apenas el 12,4% de la economía, frente al nivel de 2023. La caída de este año, de 5,4 puntos del PBI, sería la más pronunciada de los tres ejercicios de la gestión libertaria, superando los 4 puntos perdidos en 2024 y los 4,6 puntos de 2025.
Una tijera que no discrimina, pero sí prioriza
El ajuste no se distribuyó de manera uniforme entre las distintas partidas del presupuesto. Las transferencias corrientes a provincias y municipios encabezan el derrumbe con una caída real del 86,6% en los primeros ocho meses de 2026 respecto del mismo período de 2023. Le siguen los bienes de uso, rubro que incluye la obra pública, con una reducción del 83,6%. Las transferencias a empresas públicas y fondos fiduciarios cayeron 62,1%; los subsidios económicos a energía y transporte, 59,3%; las transferencias a universidades nacionales, 39,7%; los servicios no personales, 39,9%; las ayudas sociales a personas y asignaciones familiares, 30,6%; los salarios del Estado, 29%; y las jubilaciones y pensiones, 8,2%.
La lectura de esas cifras revela una lógica que el discurso oficial prefiere omitir: el ajuste más feroz no recayó sobre la burocracia ni sobre los sectores de mayores ingresos, sino sobre la inversión pública, las transferencias a las provincias y los programas sociales. Las jubilaciones y pensiones, que representaban el 38,1% del gasto primario en 2023 y son el componente de mayor peso dentro de la estructura presupuestaria, tuvieron la caída porcentual más baja. Pero, en términos absolutos, su reducción del 8,2% sobre una base tan grande explica de todos modos el 10,1% de la caída total del gasto.
El mecanismo del ajuste «aguas arriba»
Una de las claves del análisis del IARAF es la distinción entre dónde se registra el recorte y dónde finalmente impacta. El mecanismo funciona así: la Nación reduce las transferencias a provincias, universidades o empresas públicas, y son esos actores los que deben decidir cómo absorber la pérdida de financiamiento. Este proceso, que el IARAF denomina ajuste «aguas arriba», permite al gobierno nacional mostrar superávit fiscal mientras desplaza el costo del recorte hacia abajo en la cadena estatal.
Las menores transferencias a otras entidades del sector público, universidades y provincias explican en conjunto el 42% de la caída del gasto primario de la APN. En términos concretos, cuando una provincia deja de recibir coparticipación o fondos de programas específicos, puede compensarlo con recursos propios, endeudarse, o reducir obra pública, empleo y servicios. El ajuste real, entonces, puede ser mayor que lo que registran las cuentas nacionales, o puede trasladarse con desfase temporal hacia los presupuestos provinciales y los bolsillos de los usuarios de servicios públicos provinciales.
Lo que esconden los números del «éxito»
El gobierno de Milei convirtió el superávit fiscal en su principal relato de gestión. Sin embargo, el informe del IARAF pone en perspectiva el costo de ese logro. Las transferencias a empresas públicas y fondos fiduciarios explican el 23,6% de la caída total del gasto, casi una cuarta parte del recorte acumulado. Los subsidios a energía y transporte, 14,9%. Las ayudas sociales y asignaciones familiares, 14,4%, siendo que en 2023 representaban el 16% del gasto primario total de la APN, equivalente a alrededor del 2,9% del PBI de ese año. Los 14 puntos del PBI de reducción acumulada representan cerca de cinco veces el presupuesto que ese año tenía la partida de ayudas sociales.
La cronología del proceso desmiente cualquier lectura que atribuya el ajuste a factores externos o a decisiones tardías. Según el IARAF, en enero de 2026 la caída acumulada respecto de 2023 ya era del 19,4%; en febrero trepó al 27,5% y en marzo al 30,8%. Desde entonces se mantuvo en un rango de entre 31% y 32%, hasta alcanzar el 32,1% en agosto. El organismo señala que la reducción «se hizo desde un primer momento, al inicio de la gestión, y se mantuvo» de manera sostenida durante todo el período analizado.
El riesgo de una recaudación que no acompaña
El esquema enfrenta una tensión estructural que el propio informe reconoce. El modelo de Milei tiene al resultado fiscal como su principal restricción, pero la recaudación tributaria viene mostrando signos de debilidad. Cuando los ingresos crecen menos de lo previsto, el margen para sostener el superávit se reduce y la presión sobre el gasto se intensifica. El ajuste puede afectar la actividad económica y reducir los ingresos públicos, generando una espiral donde el equilibrio fiscal se vuelve cada vez más difícil de sostener sin profundizar aún más los recortes.
Los datos de contexto refuerzan esa preocupación. Según un análisis previo del Foro Economía y Trabajo, los recortes reales acumulados desde 2023 muestran caídas del 86% en el gasto de capital, del 66% en transferencias a provincias y del 61% en programas sociales. Al mismo tiempo, los vencimientos de deuda con el FMI para el período 2026-2030 superan los 13.400 millones de dólares solo en concepto de intereses, una carga que condiciona la política fiscal y deja poco margen para revertir el proceso de desmantelamiento del Estado en el corto plazo.
Lo que tenés que saber
- El gasto primario de la APN acumulará una caída de 14 puntos del PBI entre 2023 y 2026, según proyecciones del IARAF.
- Las transferencias a provincias cayeron 86,6% en términos reales; la obra pública, 83,6%; las ayudas sociales, 30,6%.
- El ajuste de 2026 sería el mayor de los tres años de gestión libertaria, con una baja proyectada de 5,4 puntos del PBI.
- El 42% de la caída del gasto nacional se explica por menores transferencias a provincias, universidades y empresas públicas, que deben absorber el recorte internamente.
- La reducción fue sostenida desde el inicio de la gestión: ya en enero de 2026 la caída acumulada respecto de 2023 superaba el 19%.
Catamarca
El triángulo del litio y la trampa libertaria: Milei celebra una planta coreana mientras se fugan recursos estratégicos
Karina Milei y Diego Santilli participaron de la apertura de la Planta II del Proyecto Sal de Oro, en el Salar del Hombre Muerto. Con capacidad para 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, la iniciativa está en manos de la empresa surcoreana POSCO y plantea interrogantes sobre el modelo de extracción y el destino de las ganancias.
El Salar del Hombre Muerto, en La Puna catamarqueña, fue el escenario elegido este martes por el Gobierno nacional para mostrar músculo en materia de inversiones. La Planta II del Proyecto Sal de Oro, propiedad de la empresa surcoreana POSCO Argentina, comenzó formalmente sus operaciones con una capacidad de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, sin que el acto oficial respondiera a la pregunta que más incomoda al modelo libertario: ¿cuánto de esa riqueza estratégica queda en el país?
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezaron el acto junto a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). También estuvieron presentes el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández; el embajador de Corea en Argentina, Lee Chong Hwa; el CEO de POSCO Holdings, Chang In-hwa; el presidente de POSCO Argentina, Park Hyeon; y el director de Operaciones Industriales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Sergio Lew. Durante el acto se firmó además un Memorándum de Entendimiento para avanzar en las etapas III y IV del proyecto, que permitirían llevar la producción total a 100.000 toneladas anuales de productos de litio.
Un triángulo del litio que beneficia al exterior
Argentina integra junto a Bolivia y Chile el llamado «triángulo del litio», la zona con las mayores reservas del mineral en el mundo. Sin embargo, la mayor parte de la cadena de valor, el procesamiento, la fabricación de baterías y la captura de utilidades, se produce en el exterior. El modelo que el Gobierno de Milei profundiza es el de un país proveedor de materia prima con valor agregado mínimo, mientras las ganancias del negocio fluyen hacia capitales extranjeros. POSCO Holdings, el holding surcoreano que controla el proyecto, cotiza en las bolsas de Seúl y Nueva York; sus accionistas son los que se llevan la mayor porción de las rentas generadas en el Salar del Hombre Muerto.
La planta ya existente en el yacimiento, de hidróxido de litio, opera con una capacidad de 25.000 toneladas anuales. Con la Planta II de carbonato de litio en funcionamiento, la capacidad instalada trepa a 48.000 toneladas, con proyección de más que duplicarse una vez concretadas las etapas siguientes. El inicio de la operación comercial de la nueva planta estará acompañado por un período de aumento gradual durante 2027, mediante el cual POSCO llevará progresivamente las instalaciones hacia su capacidad de diseño.
5.000 puestos de trabajo y 270 proveedores locales: el escaparate social del acto
El Gobierno y la empresa destacaron que el Proyecto Sal de Oro contribuyó a la generación de más de 5.000 puestos de trabajo, incluidos más de 600 empleos directos en POSCO Argentina. La compañía trabaja junto a más de 270 proveedores locales y desarrolla iniciativas dirigidas a las comunidades locales y originarias de la región, entre ellas programas de capacitación en oficios, becas educativas, asistencia médica, visitas educativas y acciones de desarrollo comunitario. Estos datos, aunque reales, no alcanzan para responder si el esquema de explotación garantiza una distribución equitativa de los beneficios entre los pueblos que habitan esas tierras y el Estado argentino, una discusión que el acto inaugural eligió eludir.
Soberanía energética sin soberanía sobre los recursos
La presencia de Karina Milei en la Puna contrasta con la postura que La Libertad Avanza sostuvo históricamente sobre el rol del Estado en la economía. El mismo gobierno que desfinancia YPF, avanza sobre Nucleoeléctrica y apuesta por la privatización como dogma, celebra hoy la llegada de capitales extranjeros a uno de los recursos más estratégicos del país sin exigir participación estatal significativa en el negocio. La soberanía sobre el litio, en este esquema, queda reducida a la potestad de cobrar regalías y exhibir inauguraciones.
POSCO Argentina está presente en el país desde 2018 y desarrolla el Proyecto Sal de Oro en las provincias de Salta y Catamarca. El BID participa como financiador del proyecto a través de su División de Operaciones Industriales, lo que refuerza el esquema de endeudamiento y dependencia financiera que caracteriza a este tipo de emprendimientos mineros en la región.
Lo que tenés que saber
- La Planta II del Proyecto Sal de Oro, ubicada en el Salar del Hombre Muerto (Catamarca), fue inaugurada este martes con una capacidad de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
- Karina Milei y Diego Santilli encabezaron el acto junto a los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y de Catamarca, Raúl Jalil.
- Se firmó un Memorándum de Entendimiento para avanzar en las etapas III y IV del proyecto, con proyección de llegar a 100.000 toneladas anuales de producción total.
- El proyecto está en manos de la empresa surcoreana POSCO Argentina, presente en el país desde 2018, y cuenta con financiamiento del BID.
- El modelo de explotación no contempla participación estatal significativa en las ganancias del negocio, en línea con la política de desregulación del Gobierno de Milei.
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