Elecciones
Massa llamó a «pelear hasta el último minuto»
El candidato de UxP convocó a «todos aquellos que representan una idea de país mucho más amplia y comprometida a que el próximo gobierno no sea sólo unidad de una coalición sino de unidad nacional».
Por Nicolás Poggi
El precandidato a la Presidencia de Unión por la Patria (UxP) Sergio Massa anunció esta noche que se dedicará a construir una «nueva mayoría» en la misma línea que la «transversalidad» impulsada en su momento por el exmandatario Néstor Kirchner y dijo que buscará sumar nuevos espacios políticos para que el próximo Gobierno de Argentina no sea «sólo unidad de una coalición sino de unidad nacional».
Al analizar los resultados de las PASO, el ministro y postulante del peronismo advirtió que el escenario electoral quedó dividido en tercios y garantizó que tanto él como toda la dirigencia de UxP «pelearán hasta el último minuto» para defender los derechos de las mayorías y ganar la elección en octubre y en noviembre, en alusión a un eventual balotaje.
Massa lanzó su propuesta al realizar su discurso en el búnker de campaña de UxP en el Complejo «C» del barrio porteño de Chacarita, cuando, con el 94,01% de las mesas escrutadas, UxP conseguía el 27,13% de los votos como frente, debajo de Juntos por el Cambio (JxC), que obtenía 28,24%, y de La Libertad Avanza (LLA), ubicado en el primer lugar con el 30,23%.
Pero, a nivel de candidatos individuales, Massa se consagraba como el segundo postulante más votado: con 4.877.579 votos, quedaba asegundo después de Javier Milei, de LLA, con 6.915.457 votos, y por encima de Patricia Bullrich, la triunfadora de JxC, que reunía 3.886.367 adhesiones.
En las primarias de UxP, en tanto, Massa cosechó 4.877.579 contra 1.327.566 votos de su adversario interno Juan Grabois.
Desde el escenario del búnker, y flanqueado por Grabois, el gobernador Axel Kicillof y el candidato a vice Agustín Rossi, el postulante del oficialismo llamó a construir una «nueva mayoría» en la misma línea que la «transversalidad» impulsada por Kirchner en el año 2007, y que le permitió incorporar al armado del entonces Frente para la Victoria (FpV) a sectores del radicalismo, progresistas e independientes, entre otros.
Massa recordó que «con la transversalidad Néstor planteó la necesidad de abrazar a radicales» y propuso desde la misma lógica la necesidad de convocar a «todos aquellos que representan una idea de país mucho más amplia y comprometida a que el próximo gobierno no sea sólo unidad de una coalición sino de unidad nacional».
De esa manera buscó llamar a los que coincidan en que «resolver el problema con el FMI, las dificultades de importaciones y exportaciones y construir un país con más motores de la economía es fundamental».
Por eso el ministro y candidato afirmó que «empiezan semanas trascendentales» hasta las elecciones de octubre.
También, con una metáfora futbolera, subrayó que tras las PASO de este domingo queda todavía el «segundo tiempo, el alargue y los penales», por lo que aseguró que UxP va a «pelear hasta el último minuto» y con chances de definir la elección en la segunda vuelta prevista para noviembre.
Massa mencionó también que «el escenario político argentino está dividido en tercios», un vaticinio que había lanzado la vicepresidenta Cristina Kirchner, y perfiló lo que probablemente será una estrategia de polarizar para defender ciertas ideas, principios y políticas frente a las propuestas anti-Estado promovidas por Milei.
En ese sentido, alertó que desde esta noche «empieza a discutirse si vamos a un país con apertura discriminada de importaciones o defensa de la industria nacional; si vamos a universidades aranceladas o seguimos con universidad pública, gratuita de calidad e inclusiva».
Con pasado como director del Anses, también se refirió a las jubilaciones y advirtió sobre la posibilidad de que intenten restaurar el modelo de jubilación privada basado en la capitalización individual a través de Administradoras de Jubilaciones y Fondos de Pensión (AFJP).
Sobre ese eje, señaló que la sociedad deberá decidir si «vuelven los sistemas privados de jubilación o si el Estado va a seguir protegiendo con jubilaciones o programas de medicamentos a más jubilados», mientras que en materia laboral sostuvo que la disyuntiva será un «mercado de trabajo con más derechos, o con menos».
Además, consideró que está en debate «si se eliminan las vacaciones pagas, el doble aguilando, si se respeta la ultra-actividad de los convenios colectivos de trabajo», una alusión a una propuesta hecha recientemente por Dante Sica, exfuncionario de Mauricio Macri, quien propuso justamente derogar el principio de «ultra-actividad».
«Empieza a definirse si va a haber trabajadores o vamos a condenar a nuestro pueblo a ser esclavos», advirtió.
En relación al resultado, Massa llamó a respetar las preferencias de los votantes, porque, dijo, «la voz del pueblo es la voz de Dios y tenemos que respetar el voto popular por sobre todas las cosas».
Y sobre el período que se abre hasta el 22 de octubre, Massa aseguró que UxP va a «estar peleando hasta el último minuto» para ganar la elección.
«Estamos seguros que en la Argentina que viene el trabajo, la producción, la defensa de nuestros derechos y la educación pública tienen que ser valores incólumes», insistió.
El ministro y candidato llamó a la militancia a «ganar en octubre» y en «noviembre», en referencia a la segunda vuelta, para «seguir siendo Gobierno en Argentina» y «ganarle a aquellos que, desde el odio, construyeron un principio de nueva mayoría», en referencia a LLA y JxC.
Una vez conocidos los resultados, el presidente Alberto Fernández se manifestó desde sus redes, donde felicitó al binomio ganador de las PASO y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por haber resultado el candidato más votado en las primarias.
«Ahora empieza la verdadera campaña en favor de la democracia y los derechos de la gente. Vamos a continuar unidos, defendiendo la patria y el trabajo, cuidando los derechos de la gente», manifestó.
También Massa felicitó a Kicillof, cuyo 36% de los votos para gobernador de Buenos Aires fue destacado por toda la dirigencia del oficialismo, y además reconoció que en la categoría presidencial UxP fue la fuerza más votada en ese distrito.
Además, el ministro de Economía y postulante recibió el apoyo de Grabois, quien públicamente se comprometió a que toda la militancia de su sublema Justa y Soberana aporte con fuerza en la campaña para apoyar a la dupla Massa-Rossi.
En el búnker de UxP estuvieron también el canciller y precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires Santiago Cafiero; el ministro del Interior y precandidato a senador nacional, Eduardo «Wado» De Pedro; el ministro de Turismo y Deporte y precandidato a legislador porteño Matías Lammens; el embajador argentino en Brasil Daniel Scioli; la presidenta de la Cámara de Diputados y precandidata a renovar su banca, Cecilia Moreau, y el exministro de Agricultura y asesor económico Julián Domínguez, entre otros.
Elecciones
Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25
Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.
Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.
El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.
Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.
Lo que las encuestas no vieron venir
Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.
La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.
Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico
La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.
A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.
El mapa territorial y los puntos de quiebre
La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.
Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.
El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa
Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.
Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.
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