AMBA
Índice UBA de Ciudades 2025: las sorpresas del ranking que mide la eficacia municipal
La Facultad de Ciencias Económicas publicó el Índice de Gestión Estratégica de Ciudades 2025. Evaluó a 24 municipios del conurbano bonaerense en cinco dimensiones clave: política, economía, sociedad, ambiente y tecnología.
La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó este lunes la edición 2025 del Índice de Gestión Estratégica de Ciudades (IGEC), una herramienta que permite evaluar de forma integral el desempeño de los 24 municipios que conforman el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El estudio utilizó 159 indicadores distribuidos en cinco dimensiones para construir un ranking que apunta a fortalecer las políticas públicas urbanas con evidencia técnica.
Las áreas analizadas fueron:
- Política e institucional
- Desarrollo económico
- Sociedad
- Medio ambiente
- Tecnología e infraestructura
El objetivo, según destacaron desde la UBA, es “comprender la complejidad y el dinamismo de los municipios que integran uno de los espacios urbanos más poblados de América Latina”, promoviendo enfoques más sustentables y eficientes en la planificación territorial.
Vicente López, Tres de Febrero y San Isidro: al tope del ranking
Con una calificación global de 3,39 puntos sobre 5, Vicente López se posicionó como el municipio con mejor desempeño estratégico del AMBA, liderando además dos dimensiones claves: Política e institucional y Tecnología e infraestructura. En segundo lugar se ubicó Tres de Febrero (3,34), que fue primero en Desarrollo económico y Medio ambiente, y tercero San Isidro (3,32), que mostró solidez general aunque sin liderar ninguna dimensión en particular.
Por su parte, San Miguel fue el mejor en el área Sociedad, y se colocó en el cuarto lugar del ranking general con 3,20 puntos. El top ten lo completaron Quilmes, Lanús, Berazategui, Lomas de Zamora, Tigre y Avellaneda, todos con puntajes por encima de 2,8.
La brecha territorial se mantiene en el conurbano
En el extremo inferior del listado, Ezeiza, Moreno, Merlo y José C. Paz obtuvieron los puntajes más bajos del IGEC, con evaluaciones globales por debajo de los 2,3 puntos. El caso de La Matanza, el distrito más poblado del país, también resultó preocupante: alcanzó apenas 2,44 puntos, quedando en el antepenúltimo lugar, lo que refuerza las dificultades estructurales para consolidar una gestión estratégica en un territorio tan extenso y heterogéneo.
La desigualdad en el desempeño urbano refleja, según el informe, asimetrías históricas en infraestructura, capacidad institucional y acceso a servicios. Si bien algunos distritos muestran avances notables, la media general indica que aún existe un largo camino hacia una gestión metropolitana más integrada.
Un insumo clave para intendentes y planificadores
El IGEC 2025 está diseñado como una herramienta de consulta para gobiernos locales, investigadores, organizaciones civiles y organismos multilaterales, permitiendo comparar dinámicas territoriales y detectar áreas de mejora.
Desde la UBA insistieron en que el informe no busca establecer un podio político, sino ofrecer una base objetiva para diseñar políticas públicas “más inteligentes, sostenibles y centradas en el bienestar de las comunidades urbanas”.
En un contexto de crisis fiscal nacional y recorte de programas federales, la planificación estratégica local cobra mayor relevancia. El estudio remarca que los municipios con mayor capacidad de gestión, planificación digital e infraestructura tecnológica mostraron mejor desempeño general.
Ranking de los municipios del AMBA según la UBA:
- Vicente López (3,39)
- Tres de Febrero (3,34)
- San Isidro (3,32)
- San Miguel (3,20)
- Quilmes (3,03)
- Lanús (2,99)
- Berazategui (2,91)
- Lomas de Zamora (2,88)
- Tigre (2,86)
- Avellaneda (2,83)
[…] - José C. Paz (2,29)
- Merlo (2,28)
- Moreno (2,00)
- Ezeiza (1,96)
AMBA
AySA redibuja sus tarifas antes de la privatización: quién pagará más y quién menos
El ERAS convocó a audiencia pública por el nuevo esquema tarifario de AySA, que elevaría un 11,4% la factura residencial promedio y sumaría $140.057 millones de recaudación, mientras dos consorcios privados se disputan la empresa.
Seis de cada diez hogares que reciben agua de AySA pagarían en promedio un 22,6% más por el servicio si el ente regulador aprueba el nuevo esquema tarifario que la empresa puso sobre la mesa justo cuando el Gobierno de Javier Milei se apresta a venderla. El rediseño de las tarifas llega en la antesala de la privatización, mientras dos consorcios privados se disputan el control de la compañía.
El Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) convocó, mediante la Resolución 41/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, a una audiencia pública para tratar la propuesta de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) de actualizar los coeficientes zonales y el régimen tarifario. La audiencia se realizará el 26 de octubre a las 10, de manera virtual, con transmisión en vivo desde el sitio web del organismo. Como toda audiencia pública, tiene carácter consultivo y las opiniones que allí se expresen no son vinculantes para el ente.
AySA justifica la iniciativa en que el esquema vigente no tuvo una revisión integral desde su diseño original, hace más de cuatro décadas. Sin embargo, el debate que se abre no es solo técnico: ocurre en el mismo momento en que el Estado se desprende del 90% del paquete accionario de la empresa que presta agua potable y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano.
Menos zonas, otra vara para medir
Para los usuarios del régimen no medido (los que no tienen medidor y pagan en función de la zona), la propuesta reduce los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles que irían de 0,75 a 2,75.
La empresa también pretende adecuar el precio del metro cúbico de desagües cloacales en el radio antiguo de la Ciudad, sumando el cobro por la prestación de desagües pluviales, e incorporar pautas tarifarias diferenciales para asentamientos informales y para urbanizaciones cerradas.
Quién paga más y quién paga menos
Según las estimaciones de la propia AySA a valores de septiembre, entre los usuarios residenciales un 20% vería reducida su factura mensual sin impuestos, con una baja promedio del 14,7%; otro 20% no tendría cambios, y el 60% restante afrontaría aumentos con una suba media del 22,6%.
En el promedio ponderado del segmento residencial de la Ciudad y el conurbano, el impacto sería un incremento del 11,4%: la factura pasaría de $27.156 a $30.250 sin impuestos. Detrás de un promedio moderado aparece una distribución desigual, donde la mayoría de los hogares pagará más y solo uno de cada cinco verá una rebaja.
Para amortiguar el golpe, la compañía prevé una implementación progresiva, con topes del 5% acumulativo a los aumentos mensuales en los cargos zonales. En el caso de los usuarios que dejen de pertenecer a zonas bajas, el subsidio adicional del 15% que hoy reciben se retirará en tres etapas de igual proporción. El tope no elimina el aumento: lo reparte en escalones mensuales que se acumulan factura tras factura.
Hogares con suba, comercios con rebaja
El contraste con el resto de los usuarios es elocuente. Para comercios, industrias e instituciones, el plan prevé una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. En ese segmento, el 63% mantendría su factura sin variaciones, el 22% tendría bajas promedio del 24,6% y apenas el 15% registraría aumentos, en promedio del 26,5%.
Mientras los hogares cargarían con una suba promedio del 11,4%, comercios, industrias e instituciones verían bajar su factura media.
Para los terrenos baldíos, AySA plantea un aumento promedio del 7,6%, de $17.822 a $19.172 mensuales. Allí el 58% no tendría cambios, el 37% sufriría subas promedio del 21,4% y solo el 5% obtendría reducciones, en promedio del 20,9%.
El excedente y la promesa de la tarifa social
El conjunto de medidas generaría un incremento global de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre. AySA sostiene que, en base al contrato de concesión, la totalidad de ese excedente se destinará al programa de tarifa social, lo que permitiría incorporar beneficiarios y dar cobertura en barrios populares, garantizando “la equidad distributiva” y el equilibrio económico financiero del contrato.
La pregunta que la propuesta no responde es quién garantizará ese destino cuando la empresa deje de estar en manos del Estado.
Las tarifas en la vidriera de la privatización
La audiencia se convoca mientras avanza la licitación para vender el 90% de las acciones de AySA. Dos consorcios quedaron habilitados para presentar ofertas económicas: el liderado por Rowing S.A., del empresario Walter Román, junto a la brasileña Arcos, Transclor y el fondo neerlandés PHX; y el encabezado por Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio, que ya opera Aguas Cordobesas.
Como informó este medio, las empresas de Román aportaron 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza, y Transclor, de Mauricio Filiberti, es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo más importante que consume AySA para potabilizar el agua. Según trascendió, el Gobierno espera recaudar alrededor de 450 millones de dólares con la operación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en su cuenta de X el avance de la privatización y aseguró que “implicará más obras, más inversiones, más seguridad y menos costos para todos los argentinos”. La promesa de menos costos choca con el primer cuadro tarifario que se discute en plena venta, que trae aumentos para seis de cada diez hogares.
La historia del servicio ofrece un antecedente ineludible: AySA fue creada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras la rescisión del contrato con el consorcio privado Aguas Argentinas por incumplimientos. Veinte años después, el agua del AMBA vuelve a encaminarse hacia manos privadas, y el nuevo esquema tarifario será parte de la herencia que recibirá el próximo operador.
Lo que tenés que saber:
- El ERAS convocó por la Resolución 41/2026 a una audiencia pública virtual el 26 de octubre a las 10 para tratar el nuevo régimen tarifario de AySA.
- El 60% de los usuarios residenciales tendría aumentos promedio del 22,6%; un 20% bajaría su factura un 14,7% y el 20% restante no tendría cambios.
- La factura residencial promedio subiría un 11,4%, de $27.156 a $30.250 sin impuestos, mientras la de comercios, industrias e instituciones bajaría un 2,2%.
- La propuesta reduce de 11 a 5 los coeficientes zonales y sumaría ingresos por $140.057 millones, que AySA promete volcar a la tarifa social.
- La revisión tarifaria llega con la privatización en curso: dos consorcios, liderados por Rowing y Roggio, compiten por el 90% de la empresa.
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