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Soberanía alimentaria

Macri abrió el quinto ciclo de mayor endeudamiento de nuestra historia

Los dos anteriores fueron el de Martínez de Hoz y Cavallo.

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Por Daniel Marcos

Estos procesos no tuvieron que ver con impulsar el capital reproductivo sino con la fuga de capitales, se convirtieron en el principal condicionante de la economía argentina bajo la tutela de la banca internacional y los organismos como el FMI.

Así, desde 1976, la Argentina es una economía para la deuda, para afrontar los pagos y su condicionamiento, salvo en el paréntesis abierto por la restructuración del 2005 hasta el 2015, donde sin desaparecer la deuda fue una deuda administrada, este tipo de endeudamiento con este cronograma de pagos convierte a la economía argentina en inviable para desarrollar cualquier programa económico.

El último arreglo con la banca internacional y el FMI demuestra nuevamente que las políticas recomendadas de reestructuración de deuda por el sistema financiero internacional hacen inviable nuestra economía y su posible cumplimiento.

La Argentina reestructuró globalmente su deuda en los últimos 40 años cuatro veces siguiendo los lineamientos del sistema propuesto por los organismos financieros internacionales: 1) final de la guerra de malvinas 2) a partir de la década del´90 con Menem y Cavallo 3) en la restructuración del 2001 y 4) con Guzmán tanto con los privados como con el FMI
Ninguna de ellas sirvió para solucionar de fondo el problema de la deuda externa argentina.

Nuestro país debe proponer una forma novedosa e innovadora para solucionar en forma definitiva sus supuestos compromisos externos y en para ello debe tomar la decisión soberana, de poner todos los activos externos fugados como garantía del pago de la deuda legítima y para ello debe renegociar los nuevos términos proponiendo la cesación de pagos y el censo obligatorio de acreedores.

Consumo

El lujo del asado: comemos menos carne que en cualquier momento de los últimos 20 años

En julio de 2026 los argentinos consumieron apenas 46,3 kilos de carne vacuna por persona al año, el mínimo en más de dos décadas. La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA) relevó que la faena se contrajo casi un 10% y la oferta interna se desplomó, mientras las exportaciones crecieron un 8,8% y las ventas a Estados Unidos se triplicaron.

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El asado del domingo, símbolo cultural e identitario de nuestro país, se volvió un lujo cada vez más difícil de sostener para las familias trabajadoras. Un nuevo informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) reveló que en julio de 2026 el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 46,3 kilos por persona al año, el nivel más bajo registrado en más de 20 años, con una caída de casi 5 kilos respecto de igual período de 2025.

Este medio publicó en junio pasado los datos correspondientes al período enero-mayo, cuando el indicador ya marcaba 47,5 kilos anuales. La tendencia no solo se mantuvo sino que se profundizó.

Menos faena, menos oferta: el ajuste llega a la góndola

La caída del consumo no es un fenómeno de preferencias sino de disponibilidad y precio. Según el relevamiento de la CICCRA, entre enero y julio de 2026 se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en el mismo período de 2025. Esa contracción de la faena se tradujo en una oferta de apenas 1,202 millones de toneladas para el mercado interno, una caída del 12% interanual. Menos animales faenados significan directamente menos carne en carnicerías y supermercados, y precios más altos para lo que queda en el mostrador. El asado dejó de ser un bien accesible para convertirse en un gasto que requiere planificación.

Las exportaciones en alza: el negocio mira para afuera

Mientras la mesa de los argentinos se vacía, el puerto se llena. En los primeros siete meses de 2026 se exportaron 487.200 toneladas de carne vacuna, un 8,8% más que en igual período de 2025. Solo en junio, el ingreso de divisas por exportaciones de carne alcanzó USD 427,8 millones, un salto del 40,4% interanual, con un precio promedio de USD 7.880 por tonelada, casi el doble de lo que vale la carne importada.

El gran motor del crecimiento exportador fue Estados Unidos, que amplió su cupo de importación de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas. En el primer semestre del año, el mercado norteamericano adquirió 54.150 toneladas, un incremento del 193,9% frente al mismo lapso de 2025. China sigue siendo el principal comprador en volumen, pero perdió terreno relativo frente al avance del mercado estadounidense como destino de mayor valor agregado y precio por tonelada.

¿El modelo uruguayo? Importar barato para exportar caro

El sector ganadero y frigorífico analiza abiertamente un modelo de negocios que tiene a Uruguay como referencia: importar carne de Brasil a precio bajo para abastecer el mercado interno, y destinar la producción nacional a mercados de exportación donde los precios son sustancialmente más elevados. La lógica es matemáticamente clara: la carne importada desde Brasil puede ingresar a alrededor de USD 4 por kilo, mientras que la tonelada de exportación se vende a cerca de USD 8. Con precios internacionales proyectados en niveles altos hasta 2033, el incentivo económico para priorizar el mercado externo es estructural y no coyuntural.

Esta orientación plantea una tensión política y social de fondo. El acceso a la carne vacuna no es solo una cuestión alimentaria sino cultural, y su retiro de la mesa popular es también un indicador del deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Las familias argentinas no dejaron de comer proteínas, como mostraron los datos de cobertura previa de este medio: migraron al pollo y al cerdo, que durante 2025 y 2026 acumularon subas de precios menores que la carne vacuna. Pero esa sustitución no es una elección libre sino una adaptación forzada al ajuste.

Un mínimo que no es casualidad

El desplome del consumo de carne vacuna a mínimos de 20 años se inscribe en una secuencia más amplia de contracción del consumo popular que este medio viene documentando. Los datos de la consultora Scentia mostraron caídas sostenidas en el consumo masivo durante 2025 y el primer semestre de 2026. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) relevó en julio siete meses consecutivos de baja en las ventas minoristas de pymes, con una caída del 3,8% interanual. La carne no es una excepción al patrón general: es su expresión más visible y culturalmente resonante.

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