Judiciales ⚖️
Lago Escondido: la policía realizó inteligencia sobre los manifestantes
Querellas denuncian parálisis de la investigación.
A pesar de que han transcurrido más de cinco meses desde que el ejército privado de la corporación británica Hidden Lake, propiedad de Joe Lewis, atacara a la marcha que se dirigía al Lago Escondido por el camino público de Tacuifí el 1 de febrero, la causa judicial que debería investigar las violentas agresiones sufridas por los manifestantes no ha registrado avances significativos, según denuncian los defensores de las víctimas.
Entre los pocos avances en el caso, se ha confirmado que la Policía de Río Negro llevó a cabo un minucioso trabajo de inteligencia sobre los manifestantes durante los días que duró la protesta, además de permitir los ataques. Las querellas han expresado su preocupación por la falta de avances en la causa y solicitaron que la Policía rionegrina sea apartada del caso, sin embargo, el fiscal Francisco Arrien y el juez de garantías, Juan Pablo Laurence, rechazaron dicha solicitud.
Las querellas, representadas por los abogados Ezequiel Palavecino, Nadina Moreda y Maximiliano Geido, quienes defienden a tres grupos de nueve víctimas en total, coinciden en señalar la parálisis de la causa, a menos de un mes de que venza el plazo de seis meses para formular acusaciones, establecido por el Código rionegrino, el próximo 2 de agosto.
Uno de los querellantes expresó su alarma al afirmar: «Hasta donde sabemos, no hemos recibido ninguna notificación sobre las acciones del fiscal, nunca nos han informado nada hasta ahora. El expediente no ha tenido ningún movimiento, excepto las pruebas que hemos presentado nosotros. No nos han notificado si se han llevado a cabo medidas o si se han identificado a algunas personas. No ha sucedido nada en el expediente. Ese es el núcleo central de la situación«.
Otro querellante reveló los obstáculos que ha enfrentado al intentar acceder al expediente, declarando: «Me lo ocultan, dicen que está en despacho, que el fiscal se lo llevó». El expediente cuenta con numerosas pruebas presentadas por las víctimas, que incluyen decenas de fotografías, grabaciones de audio y videos que registran los ataques, y en los cuales se identifica claramente a los agresores. Las víctimas proporcionaron los nombres completos de la mayoría de ellos. Además, se ha documentado la evidente pasividad de los agentes de seguridad. Mientras el fiscal de la causa se negó a dar declaraciones.
El operativo policial encargado de evitar ataques como los sucedidos durante la manifestación, así como los ocurridos simultáneamente en las orillas del Lago Escondido contra otro grupo de manifestantes, fue dirigido personalmente por altos funcionarios de la Policía de Río Negro.
Según las querellas, esto descarta la complicidad como resultado de la simple inacción de los agentes y suboficiales, sino que obedece a un plan específico concebido por los jefes del operativo. La situación se agravó aún más cuando la Policía entregó a la fiscalía un informe detallando sus acciones a lo largo de la protesta. En poco más de dos páginas, se describe el movimiento de los manifestantes: cuántos eran, a qué hora llegaron, a qué organizaciones pertenecían, de dónde provenían, en qué vehículos se desplazaban e incluso a qué dirigentes respondían. El informe menciona algunos de los ataques como «enfrentamientos» y apenas menciona «una agresión» sin precisar ni definir, a pocos metros de donde se encontraban apostados.
Desde hace ocho años, cada febrero, la Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (Fipca) organiza la Marcha por la Soberanía, que reúne a cientos de militantes sociales, políticos y sindicales de todo el país para acceder al Lago Escondido a través del camino público de Tacuifí, bloqueado por grupos de la corporación Hidden Lake. La marcha tuvo lugar este año desde el lunes 30 de enero hasta el jueves 2 de febrero.
El miércoles, un grupo reducido de manifestantes accedió al Camino de Tacuifí por un sendero turístico lateral llamado Huella Andina, de Parques Nacionales, pero fueron emboscados por las patotas. Ante la mirada impasible de la Policía, los agredieron con caballos, palos, rebenques y grandes rocas, además de robar algunas de sus pertenencias.
Las víctimas tuvieron que ser hospitalizadas con heridas abiertas y huesos fracturados.Uno de los casos emblemáticos es el de Alejandra Bartoliche, fotoperiodista de la agencia Télam e integrante de la directiva de la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA). Mientras intentaba documentar el ataque, fue embestida por un jinete, quien la golpeó con un rebenque y le robó la cámara.
Bartoliche se aferró a las correas de la cámara, siendo arrastrada varios metros mientras continuaba siendo golpeada para que soltara la cámara. Finalmente, logró liberarse, fotografió a su agresor y logró escapar. Todo esto ocurrió ante la presencia de la Policía y fue registrado por un dron.
«A pesar de los videos, las fotos y el dron, a pesar de todo lo que se vio y que está registrado, a pesar de tener los nombres de las personas que nos agredieron, a pesar de todo, no hay nada. No entiendo por qué, a pesar de todo eso, no se ha citado a nadie; no puedo comprenderlo«, lamentó Bartoliche.
La falta de avances significativos en la investigación y el evidente espionaje por parte de la Policía de Río Negro sobre los manifestantes han generado preocupación y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso judicial en el caso del ataque a la marcha hacia el Lago Escondido. A medida que se acerca la fecha límite para la formulación de acusaciones, las querellas y las víctimas esperan respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades competentes.
CABA
Incendio en el Barrio 31: sin cuartel y dos niños muertos, la Ciudad debe responder
Valentín y Dante, de 5 y 2 años, murieron el jueves en el barrio Mugica, mientras los vecinos denuncian que los bomberos demoraron en ingresar y que el cuartel de la villa fue retirado. El peronismo porteño pidió informes al Gobierno de Jorge Macri, que desplegó 1.500 policías en el operativo Tormenta Negra.
Dos chicos de 2 y 5 años murieron en un incendio en la Villa 31 y los vecinos denunciaron que los bomberos demoraron en ingresar al barrio por los pilotes colocados en las calles. Una Ciudad capaz de desplegar 1.500 policías en una sola noche no habría podido, según la denuncia barrial, llegar a tiempo con un camión de bomberos.
Los niños, Valentín, de 5 años, y Dante, de 2, fallecieron el jueves 5 de noviembre en una vivienda del sector Martín Güemes del barrio Padre Carlos Mugica, en Retiro, según publicó un medio local. La noticia fue difundida por el Movimiento de Villas y Barrios Populares de la Ciudad de Buenos Aires, que habló de una tristeza absoluta y de repudio, y apuntó las responsabilidades contra el Gobierno porteño que encabeza Jorge Macri.
Pilotes, un cuartel retirado y un origen sin confirmar
El incendio se habría originado por un desperfecto eléctrico, aunque la causa no está confirmada y se desconoce con quiénes estaban los menores al momento del siniestro. Las llamas avanzaron con rapidez sobre la vivienda. Los vecinos denunciaron que los bomberos demoraron su ingreso porque los pilotes en las calles impidieron el paso del camión, y cuestionaron el retiro del cuartel que funcionaba dentro de la villa.
El Movimiento de Villas y Barrios Populares expresó «bronca y hartazgo» por el desfinanciamiento de las políticas de urbanización y por lo que calificó como violaciones sistemáticas de derechos humanos. Acusó al Gobierno de la Ciudad de ignorar año tras año el riesgo eléctrico y de priorizar el operativo Tormenta Negra.
La Garganta Poderosa: «Exigimos justicia y condiciones de vida dignas»
La organización La Garganta Poderosa publicó un mensaje en Instagram que superó los 9.000 me gusta en pocas horas. Sostuvo que los niños murieron en un incendio «por la desidia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires» y afirmó que ni los bomberos ni la ambulancia llegaron a tiempo, una versión que no fue confirmada oficialmente.
El posteo contrapuso esa situación con los operativos policiales en los barrios: el mismo Gobierno que no garantiza la asistencia en una urgencia aparece con la policía, a través de operativos como Tormenta Negra, para perseguir a familias y laburantes. La organización cerró con una pregunta que resume el reclamo: «¿Cuántas vidas nuestras vamos a dejar en el camino hasta que cumplan con sus obligaciones?».
Tormenta Negra, la prioridad de la Ciudad
El operativo Tormenta Negra desplegó más de 1.500 efectivos de la Policía de la Ciudad en 15 villas y asentamientos, entre ellos el barrio Mugica, según informó el propio Gobierno porteño. Jorge Macri siguió el operativo desde el Centro de Monitoreo Urbano del Instituto Superior de Seguridad Pública, en Villa Lugano.
Tras uno de esos despliegues, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dijo en una misa en la Villa 31: «Tormenta negra se llama cuando el Estado se retira». La frase, pronunciada antes de esta tragedia, describe con crudeza el debate que reabrió el incendio: qué presencia tiene el Estado en los barrios populares y con qué herramientas llega cuando hay una emergencia.
El peronismo pidió informes en la Legislatura
La legisladora porteña Berenice Iáñez, de Fuerza Buenos Aires (bloque que conduce Claudia Neira), presentó un pedido de informes al Gobierno de Jorge Macri. En el texto, la legisladora calificó la muerte de los niños como «un hecho de extrema gravedad» que exige una respuesta estatal integral.
El pedido reclama que la Ciudad informe qué organismos intervinieron, qué recursos humanos y materiales desplegó, cuáles fueron los tiempos de respuesta y qué asistencia recibió la familia de Valentín y Dante. También solicita el estado de avance de la reurbanización del barrio Mugica y del sector Martín Güemes, las evaluaciones técnicas de la vivienda, el acompañamiento psicológico y social a los familiares y los motivos del cese de actividades del cuartel de bomberos voluntarios.
Iáñez recordó además que presentó en 2025 un proyecto para crear un Protocolo de Actuación frente a Incendios en Villas y Asentamientos, que ingresó a la Legislatura pero nunca fue tratado. Una herramienta pensada para prevenir tragedias como esta quedó sin debate legislativo mientras el riesgo eléctrico seguía sin resolverse en el barrio, según denuncian las organizaciones. Hasta el momento, en el material consultado por este medio no figuraba una respuesta oficial del Gobierno porteño a la denuncia por la demora de los bomberos.
Lo que tenés que saber:
- Dos niños de 2 y 5 años murieron el jueves 5 de noviembre en un incendio en el sector Martín Güemes del barrio Mugica, en Retiro.
- El incendio se habría originado por un desperfecto eléctrico; la causa no está confirmada.
- Los vecinos denunciaron que los bomberos demoraron por los pilotes en las calles y cuestionaron el retiro del cuartel de la villa.
- La legisladora Berenice Iáñez presentó un pedido de informes al Gobierno de la Ciudad.
- El protocolo de actuación ante incendios en villas, presentado por Iáñez en 2025, no fue tratado en la Legislatura.
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