Economía 💲
Tarifas de luz y gas: quiénes perderán el subsidio y por qué
La idea del Gobierno es reducir totalmente los subsidios en el caso de los usuarios con capacidad de pago de una tarifa plena.
La Secretaría de Energía identificó cinco criterios que se podrían aplicar para reducir el nivel de subsidios al consumo de gas y electricidad para los clientes residenciales de mayores ingresos.
Así se desprende del informe técnico elaborado por la Subsecretaría de Planeamiento Energético que será parte de la debate que se dará en las audiencias públicas convocadas para los días 10, 11 y 12 de mayo próximos, para la actualización de las tarifas y la segmentación de subsidios sobre el principio de gradualidad.
La idea ya planteada por el Gobierno nacional es reducir totalmente los subsidios en el caso de los usuarios con capacidad de pago de una tarifa plena de gas y electricidad.
También prevén la existencia de un segmento medio que recibirá una reducción parcial de los subsidios y -por último- la de los usuarios de menores ingresos y más vulnerables que continuarán con la asistencia mayor del Estado.
Por el cruce de la información de empresas distribuidoras, entes y autoridades regulatorias de electricidad y gas natural de red residencial disponible en el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS) sobre ingresos y patrimonio, se estima que estarían afectados por un menor nivel de subsidios 921.778 clientes titulares de energía eléctrica, y 760.600 de gas residencial.
Si se toman como referencia los suministros, en este segmento se incluirían hasta 1.631.846 usuarios del servicio eléctrico que representan el 10,1% del universo relevado, y 1.178.248 suministros de gas residencial que representan el 12,9%, de acuerdo al informe oficial.
En cuanto al nivel de ingresos y la afectación de la eventual eliminación de subsidios, el informe analizó que el decil superior recibió en 2021 un subsidio promedio en electricidad de $49.452, y en gas natural de $ 23.312, por lo cual con un ingreso por hogar promedio de $3.258.861 al año, el pago pleno de los servicios tendría un impacto de 1,5% y 0,72%, respectivamente.
A estas cifras, la cartera energética llegó mediante la evaluación de alternativas para la asignación de subsidios basadas en aspectos socioeconómicos individuales del suministro o del titular como el consumo de energía, el nivel de ingresos y el patrimonio; o a variables geográficas-espaciales asociadas al valor de la propiedad y las características de la urbanización.
Así, en el segmento de menor nivel de subsidios la definición se define por alguno de los criterios espaciales vinculados a estar ubicado dentro de polígonos de alta capacidad de pago identificados por el ENRE o estar en el registro de urbanizaciones cerradas.
En cuanto a los criterios socioeconómicos, se identificó la condición de tener ingresos superiores a 3,5 canastas básicas totales (CBT); tener 3 o más inmuebles registrados; tener 3 o más vehículos con antigüedad menor a los 5 años y tener aviones o embarcaciones de lujo.
En el caso del segmento de mayor nivel de subsidios, la inclusión se podría definir por estar ubicado dentro de polígonos identificados por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) o entre los criterios socioeconómicos ser jubilado, pensionado o trabajadores en relación de dependencia que perciban una remuneración bruta menor o igual a dos Salarios Mínimos Vitales y Móviles.
También podría alcanzar a trabajadores monotributistas inscriptos en una categoría cuyo ingreso anual mensualizado no supere en dos veces el Salario Mínimo Vital y Móvil y los beneficiarios de pensiones no contributivas que perciban ingresos mensuales brutos no superiores a dos veces el Salario Mínimo Vital y Móvil.
El estudio también contempla a los titulares de programas sociales, los trabajadores inscriptos en el Régimen de Monotributo Social, los trabajadores incorporados en el Régimen Especial de Seguridad Social para Empleados del Servicio Doméstico, titulares de algún seguro de desempleo, de Pensión Vitalicia a Veteranos de Guerra del Atlántico Sur y de certificado de discapacidad.
En este segmento los criterios de exclusión contemplados son ser propietario de dos o más inmuebles, ser propietario de un vehículo de hasta diez años de antigüedad (excepto los titulares de algún certificado de discapacidad) y tener más de un suministro bajo su titularidad.
En cuanto al más difuso segmento intermedio, se entiende que dado que el criterio espacial puede generar errores de inclusión, a la hora de definir la pertenencia o no a un segmento determinado, debe primar el criterio socioeconómico.
Por lo tanto, todos los suministros que no tengan una modificación en su segmento, se asignará el nivel de subsidios correspondiente al segmento intermedio.
En este sentido, se mencionó que se ha logrado identificar y asignar características al 59,4% de los suministros en el caso de energía eléctrica y el 69% en el caso del gas para el total nacional, habiendo jurisdicciones donde este valor se reduce en la medida que la información suministrada no permite una identificación correcta de los titulares.
En la instancia de implementación, la autoridad de aplicación deberá instar a los organismos competentes a la provisión y adecuación de la titularidad de los suministros para alcanzar un mayor grado de identificación de forma tal de reducir las solicitudes de reconsideraciones.
Consumo
Confianza en rojo: la industria marcó -18,9% y los súper cayeron a -4,3%
Casi la mitad de las fábricas recibió menos pedidos de lo habitual en septiembre y el indicador industrial, aunque mejoró frente a agosto, siguió lejos de la zona neutral. En supermercados y autoservicios mayoristas, la confianza dejó de estar cerca de cero y cayó a -4,3%, según el INDEC.
Casi la mitad de las fábricas del país recibió menos pedidos de lo habitual durante septiembre. Solo el 3,0% registró una demanda superior a la normal y el 48,6% restante no notó cambios, lo que dejó un balance de demanda de -45,5%.
El dato surge de la Encuesta de Tendencia de Negocios que elabora el INDEC y que el organismo difundió el martes. Según el instituto, el indicador de confianza empresarial (ICE) de la industria manufacturera se ubicó en -18,9%, de acuerdo con la evaluación de septiembre de 2026 y las expectativas para el trimestre de octubre a diciembre.
Una mejora mínima sobre un piso muy bajo
El indicador mejoró 1,3 puntos frente al -20,2% de agosto, pero la confianza industrial sigue lejos de la zona neutral y el sector no logra salir del terreno negativo. La escala del ICE va de -100% a 100%, de modo que un registro cercano a -19 puntos expresa un pesimismo que supera con claridad al optimismo. En septiembre de 2025, el INDEC había informado un ICE industrial de -23,2%, por lo que la comparación interanual muestra una mejora, aunque sobre un nivel de partida muy deteriorado.
Las expectativas para el cierre del año tampoco muestran un cambio de rumbo. El 67,5% de los industriales cree que mantendrá su nivel de producción entre octubre y diciembre, el 19,3% anticipa una baja y el 13,2% prevé un aumento, lo que deja un saldo negativo de 6,1 puntos. Entre quienes esperan cambios, pesan más los que prevén producir menos que los que proyectan crecer.
En materia de inventarios, el 62,7% consideró adecuado su nivel de stock, el 21,2% dijo tener más mercadería de la aconsejable y el 16,0% menos de la necesaria.
Supermercados y mayoristas: del terreno neutral al rojo
El mismo relevamiento midió el ánimo de los supermercados y autoservicios mayoristas, y allí el ICE cayó a -4,3% en septiembre, un quiebre respecto de los meses previos del año, cuando se había mantenido cerca de la posición neutral.
La evaluación de la situación comercial actual dejó un balance neto de -31,4%: el 57,0% la calificó de normal, el 37,2% de mala y solo el 5,8% de buena. Las respuestas sobre el trimestre de octubre a diciembre son más favorables: el 22,1% espera una mejora, el 72,1% estima que todo seguirá igual y el 5,8% prevé un deterioro, un saldo positivo de 16,3 puntos. Se trata de expectativas y no de resultados comprobados, y fueron las que amortiguaron la caída general del indicador. En cuanto a los stocks, el 60,5% de las empresas los consideró normales.
Lo que dicen los números
El cruce de ambos sectores deja una lectura incómoda para cualquier relato de reactivación del mercado interno: fábricas que reciben menos pedidos y un comercio mayorista y minorista que dejó de estar cerca de cero. La esperanza de los supermercados para fin de año contrasta con un presente en el que más de un tercio de los encuestados calificó de mala su situación comercial.
Lo que tenés que saber:
- El ICE de la industria manufacturera se ubicó en -18,9% en septiembre de 2026, frente al -20,2% de agosto.
- El 48,4% de las fábricas recibió menos pedidos de lo habitual y solo el 3,0% más; el balance de demanda fue de -45,5%.
- Para octubre a diciembre, el 67,5% espera mantener su producción, el 19,3% prevé una baja y el 13,2% un aumento.
- El ICE de supermercados y autoservicios mayoristas cayó a -4,3%, tras meses cercano a la neutralidad.
- En ese sector, la situación comercial actual dejó un balance de -31,4%, con un saldo de expectativas de +16,3 puntos para el trimestre.
-
CABA6 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Elecciones7 díasBrasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte
-
Mundo 🌐7 díasFin de la 6×1 en Brasil: el Senado aprobó dos días de descanso y Lula celebra antes del balotaje
-
Investigación 🔎6 díasDel 3% de los audios a $7.833 millones en sobreprecios: la Justicia reconstruye el negocio de la ANDIS
-
Fútbol & Goles!7 díasConmebol rechazó a Marcos Rojo: no juega ante Flamengo y Estudiantes irá al TAS
-
Geopolítica 🌎7 díasMilei en Washington: jura lealtad a Trump y quiere sacar «a patadas» a Lula
-
Combustibles ⛽7 díasLa nafta empujó la inflación de EEUU al 3,7% y presiona a la Reserva Federal
-
Economía 💲6 díasInflación por provincia: Río Negro, Neuquén y Tucumán superaron el 1,9% nacional de septiembre
