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Elecciones

Massa apuntó a los que «miran la Argentina desde la comodidad de La Recoleta»

Al encabezar en Mendoza un acto con empresarios vitivinícolas, Massa insistió en que en las primarias abiertas y simultáneas (PASO) del 13 de agosto «se juegan en el fondo dos miradas de país».

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El ministro de Economía y precandidato a presidente por Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, volvió a contrastar hoy el modelo de «producción y generación de empleo» representado por el oficialismo con la propuesta de «aquellos que miran la Argentina desde la comodidad de las 60 manzanas que van de la Casa Rosada a La Recoleta».

Al encabezar en Mendoza un acto con empresarios vitivinícolas, Massa insistió en que en las primarias abiertas y simultáneas (PASO) del 13 de agosto «se juegan en el fondo dos miradas de país», encarnadas en UxP, por un lado, y en Juntos por Cambio (JxC) y La Libertad Avanza (LLA) por otro.

En otras de sus definiciones, Massa aseguró además que en caso de ser electo en octubre será el presidente del «crecimiento, el desarrollo, la generación de empleo, el federalismo y la educación pública gratuita de calidad e inclusiva como un valor central para la movilidad social ascendente en la Argentina».

Más temprano, durante una recorrida por la empresa industrial mendocina Impsa, el ministro y candidato volvió a recordar que el multimillonario crédito que el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó al gobierno de Mauricio Macri, aquella gestión lo «usó para financiar fuga de capitales» y que esos fondos no quedaron invertidos en «empresas, rutas ni hospitales».

«Argentina heredó un ancla del anterior Gobierno de (Mauricio) Macri, que son 45.000 millones de dólares que se tiene que estar renegociando cada tres meses, que es la deuda con el FMI que se usó para financiar la salida de plata de los fondos de inversión y eso nos pone en tensión sumado a la sequía actual que impactó con 21.000 millones de dólares», dijo Massa en declaraciones a los medios tras visitar la planta de Impsa.

Ya en el Hotel Cóndor de los Andes, de la capital provincial, donde se encontró con empresarios del sector vitivinícola y con productores regionales, Massa hizo un repaso de las medidas tomadas por el Gobierno nacional para favorecer al sector y describió a Mendoza como un «modelo» a seguir para el desarrollo nacional.

Frente a los hombres de negocio, Massa mencionó varias de las iniciativas que impactan positivamente en la producción vitivinícola como la eliminación a partir de septiembre de las retenciones a las economías regionales y la aplicación de aportes no reintegrables para pymes, medidas que -dijo- apuntan a «promover las exportaciones» del sector.

En ese sentido y en términos más generales sobre los objetivos del ejecutivo nacional para Mendoza, sostuvo: «Queremos aumentar las exportaciones de la vinicultura y e importar el turismo asociado al sector».

Para ello, planteó la necesidad de defender a la «inversión pública» como motor del desarrollo, un concepto que le sirvió para volver a contraponer la propuesta de producción y de generación de empleo de UxP a las representadas por la oposición de JxC y LLA.

«Estamos en una etapa en la que se discute mucho el rol del Estado», afirmó, para luego abundar en los $3.200 millones que el Estado nacional girará a Mendoza para combatir la lobesia (plaga que ataca principalmente el cultivo de vid) o los $1.000 millones destinados a promover el enoturismo.

«¿Eso es gasto? Nosotros sentimos que no. Es inversión para el desarrollo, para el crecimiento, para la generación de empleo», dijo y agregó: «Este 13 de agosto se juegan en el fondo dos miradas de país».

Para contrastar modelos, Massa también mencionó al Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) que además de abastecer el mercado interno permitirá exportaciones de gas a Brasil y Uruguay.

«Ese (por el GPNK) es un patrimonio de los argentinos, un gasoducto que otros no solo no terminaron, ni lo empezaron porque el Fondo (FMI) les dijo que lo postergaran y lo postergaron. Esa es la verdad, aunque les duela, aunque no lo puedan explicar ni justificar. Nosotros tomamos la decisión de ejecutarlo e hicimos en 8 meses una obra que era de 24 meses de ingeniería», enfatizó.

Tras elogiar el «capital humano» que tiene la provincia y su «enorme tradición universitaria» Massa sostuvo: «Ahí también quiero hacer la diferencia entre ellos y nosotros».

«Cuando escucho que dicen que hay que arancelar las universidades, que hay que eliminar las becas, que cada uno tiene que comprar su propia netbook, me pregunto si conocen al interior del interior de la la Argentina y si entienden que si el estado no construye un puente de igualdad de oportunidades habrá muchos que nunca van a tener una oportunidad», remarcó.

Postuló que «la inversión en obra pública y en infraestructura no es gasto, es inversión para el desarrollo» y agregó: «Eso, aquellos que miran la Argentina desde la comodidad de las 60 manzanas que van de la Casa Rosada a la Recoleta que tiene todas las avenidas hechas, no lo entienden».

«No entienden lo importante que puede ser para el sur de la provincia de Mendoza la autovía que los conecta definitivamente para el desarrollo económico de Vaca Muerta», completó.

Sobre el final de su discurso ante los empresarios, Massa sostuvo que su «responsabilidad» hasta el 10 de diciembre es «terminar de estacionar el barco que en agosto pasado todos describían como hundido y en catástrofe», para luego indicar que en Caso de llegar a la Casa Rosada será el presidente del «desarrollo y la generación de empleo»

«Tengo en claro cuál es mi tarea los próximos cuatro años: crecimiento, desarrollo, generación de empleo, federalismo y la educación pública gratuita de calidad e inclusiva como un valor central para la movilidad social ascendente en la Argentina», enfatizó Massa ante los empresarios vitivinícolas, actividad previa al encuentro con candidatos a intendente y jefes comunales mendocinos, con el que cerrará su estadía en esa provincia.

Massa recorrió por la mañana el Centro de Investigación Tecnológica (CIT), en el que funciona el Laboratorio de Máquinas Hidráulicas de Impsa, donde se realizan ensayos de modelos en escala reducida de todo tipo de turbinas, lo que permite simular las condiciones de una central hidroeléctrica y motorizar así los diferentes modelos.

En este centro, ingenieros de la empresa desarrollaron la turbina Kaplan que la semana pasada llegó a la Central Hidroeléctrica Yacyretá, en Corrientes.

Candidatos a intendentes, intendentes locales.

Acompañaron al ministro el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren; el presidente de Impsa, Gabriel Vienni; la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti; el candidato a gobernador, Omar Parisi; el senador provincial y candidato a la vicegobernación, Lucas Ilardo; el intendente de Tunuyán y candidato a diputado nacional, Martín Aveiro, y la candidata a diputada nacional, María Amalia Granata.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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