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¿Cómo es el proyecto de Ley Lucio?, claves para prevenir la violencia y abuso en la infancia

Tras ser incorporada por el presidente Alberto Fernández en el temario de las sesiones extraordinarias, se espera que la iniciativa, que ya cuenta con media sanción en Diputados, sea tratada en los próximos días en el Senado de la Nación.

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Capacitaciones continuas y obligatorias, campañas de concientización y mayor presupuesto son los ejes del proyecto conocido como Ley Lucio, que busca prevenir las violencias y abusos en la infancia, impulsado tras el caso de Lucio Dupuy, el niño de cinco años asesinado a golpes en La Pampa, por el que son juzgadas su madre y su pareja, un veredicto que se conocerá este jueves.

Tras ser incorporada por el presidente Alberto Fernández en el temario de las sesiones extraordinarias, se espera que la iniciativa, que ya cuenta con media sanción en Diputados, sea tratada en los próximos días en el Senado de la Nación.

Capacitación

El proyecto crea el Plan Federal de Capacitación de carácter continuo, permanente y obligatorio en Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (NNyA) -plan que le da nombre a la ley- dirigido a todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

La capacitación prevista puede extenderse a administraciones provinciales y municipales y organizaciones sociales, deportivas, recreativas y culturales.

Prevención

El titular de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), Gabriel Lerner, señaló que el organismo realizó «aportes al texto aprobado» y celebró «el resultado final».

«(Esta Ley) es una buena noticia y esperamos que se apruebe a la brevedad», aseguró.

El funcionario explicó que dentro de todos los derechos de NNyA, el proyecto pone el foco específicamente «en la prevención de la violencia y de los abusos, en la promoción del buen trato y en la necesidad de esclarecer las obligaciones de comunicar o denunciar y los circuitos para lograr esto».

La Senaf, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, será la autoridad de aplicación de la ley, por lo que tendrá una “obligación inmediata y directa” en las capacitaciones y campañas de concientización que deberán realizarse, en lo que ya cuentan con «cierta experiencia acumulada».

Durante el primer semestre de 2022, la Senaf llevó adelante 612 actividades de formación y promoción, que alcanzaron a más de 36.500 personas destinatarias, entre ellas principalmente agentes de organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Entre los principales ejes temáticos abordados se encuentran el sistema de protección integral de derechos, políticas públicas y el cuidado, educación, crianza y desarrollo integral de la primera infancia.

Campañas y presupuesto

Uno de los artículos de la ley plantea, además, la creación de campañas de concientización para que toda la población se involucre en la promoción y defensa de los derechos de NNyA.

Al respecto, Lerner destacó que la ley mandata al Poder Ejecutivo a “asignar presupuesto específico a la Senaf para desarrollar estas tareas, que es particularmente importante para las campañas de concientización”, al permitir que se realicen “con mayor intensidad y más apoyo presupuestario”.

Protección

Asimismo, otro eje central es la protección de los denunciantes en los casos de posible vulneración, procurando «la reserva de identidad del denunciante y la protección de su integridad».

La ley enfatiza en el deber de comunicar una vulneración o amenaza de derechos y el deber de recibir y tramitar una denuncia por parte del funcionario público, conforme lo establecido en la ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de NNyA y la 27.455 de Abuso en la Infancia.

En esa línea, Celeste Cisneros, directora ejecutiva de la organización jujeña Juntas por la Acción e integrante de la Red Federal para las Infancias y Juventudes advirtió que constantemente ven «docentes que tienen miedo de denunciar cuando detectan algún indicador de abuso sexual o violencia en un niño o niña, por temor a recibir alguna represalia o contradenuncia de los progenitores”.

La especialista resaltó que la ley prevé «la coordinación de protocolos de actuación en áreas como la seguridad, educación y salud«, ya que actualmente «las jurisdicciones locales por lo general no actúan de forma interconectada, y ese fue un factor crucial en el desenlace fatal de Lucio» Dupuy.

El proyecto de ley surgió tras el asesinato de Lucio (5) en noviembre de 2021 en Santa Rosa, La Pampa, hecho por el que están siendo juzgadas su mamá, Magdalena Espósito Valenti, y su pareja, Abigail Páez, cuyo veredicto se conocerá mañana.

El abogado de la familia de Lucio anticipó, además, que denunciará al Ministerio de Salud de la provincia y a los médicos que lo atendieron al menos cinco veces en un lapso de tres meses por politraumatismos en distintos centros médicos de La Pampa y que no advirtieron sobre la situación.

“Todas las leyes en favor de las infancias son bienvenidas, todas hacen su aporte positivo y preventivo, pero en Argentina hace falta un cambio mucho más profundo para poder atacar la problemática desde las raíces y darle a esa problemática la importancia que se merece”, enfatizó Cisneros.

En esa línea, apuntó a la creación de un ministerio nacional de la infancia, ya propuesto mediante un proyecto de ley, con el objetivo de alcanzar «una perspectiva integral en infancias, teniendo en cuenta enfoques interseccionales e intersectoriales» y romper con «los sesgos adultocentristas» de las políticas públicas.

Según Unicef, en un estudio realizado en articulación con la Senaf en 2020, el 59% de las niñas, niños y adolescentes sufre algún tipo de violencia en el ámbito familiar.

En Argentina no hay registros sobre niñas y niños asesinados en contextos de violencia familiar. 

Sin embargo, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud, la principal causa de muerte de personas de 1 a 19 años, son causas externas como accidentes, homicidios, suicidios y otros eventos violentos “de intención no determinada”.

Específicamente, el homicidio representa el 2% en la muerte de NNyA de 5 a 14 años y el 7,9% en jóvenes de 15 a 24 años, mientras que las relacionadas a «otras violencias» alcanzan el 6,5% y 14,4% respectivamente. 

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Represión en la Marcha Federal Universitaria: gases, balas de goma y decenas de detenidos

La quinta marcha llenó en paz la plaza y las calles del centro para exigir que Milei cumpla la ley, y terminó bajo gases, hidrantes y balas de goma. Asistentes denunciaron infiltrados. La oposición habló de «violencia estatal»; el Gobierno, de «los mismos violentos de siempre».

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Columna de la AGD UBA en la Marcha Federal Universitaria rumbo al Congreso

La universidad pública volvió a desbordar las calles y el Gobierno respondió con represión. La quinta Marcha Federal Universitaria reunió a una multitud que se movilizó en paz frente al Congreso para exigir que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, y sobre el final de la tarde las fuerzas de seguridad la dispersaron con gases, hidrantes y balas de goma, en una jornada que terminó con decenas de detenidos.

El vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Emiliano Yacobitti, describió en declaraciones a la prensa una «movilización ciudadana en la que cientos de miles de personas se movilizaron, con columnas de más de veinte cuadras por la avenida Corrientes», y aseguró que «más de un millón de personas en todo el país» se movilizó. Horas antes, adentro del Palacio Legislativo, la oposición no había conseguido el quórum para tratar la derogación del DNU 70/23, como informó este diario.

Cómo empezó la represión

La marcha se desarrollaba sin inconvenientes hasta pasadas las 15.30. A esa hora, un grupo reducido de personas con el rostro cubierto rompió baldosas y bancos de cemento de la plaza y arrojó los restos hacia el vallado del Palacio Legislativo, según las imágenes difundidas durante la jornada. La Gendarmería, la Policía Federal y la Policía de la Ciudad activaron el protocolo de dispersión y avanzaron sobre la plaza con gases lacrimógenos, gas pimienta, camiones hidrantes y disparos con balas de goma. El operativo alcanzó a quienes se manifestaban de manera pacífica: los gases llegaron hasta el escenario del acto central y hasta el Anexo de Diputados, donde afectaron a empleados del edificio. Los focos se extendieron por Entre Ríos, Rivadavia y Callao, y la lluvia que empezó minutos después terminó de desconcentrar la plaza.

Las organizaciones convocantes hicieron igual el acto central. «El acto se hizo por completo, hablaron todos los oradores. Al final del acto una minoría protagonizó hechos violentos. La policía debería identificarlos. Nos tuvimos que ir del acto porque recibimos gases abajo del escenario donde había estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores no docentes», relató Yacobitti.

La denuncia de infiltrados

Asistentes a la marcha denunciaron que los encapuchados eran infiltrados ajenos a la movilización. El canal C5N registró en vivo a un hombre con el rostro cubierto que sacaba bolsas de una mochila en el centro de la plaza: cuando el movilero Adrián Salonia intentó entrevistarlo, el hombre golpeó en la cara al camarógrafo Carlos Sjodin, que sufrió un corte en el labio. Una manifestante aclaró frente a la cámara que el agresor no era estudiante, y otro joven dijo que «la Policía empezó a reprimir y entró otro grupo que no tiene nada que ver con la movilización». Hasta el momento no se informó la identidad ni la pertenencia de esas personas.

Heridos y detenidos

Según el Ministerio de Seguridad de la Nación, resultaron heridos con elementos contundentes cuatro gendarmes, dos policías federales y dos efectivos de Prefectura. El SAME asistió a un hombre que no necesitó traslado, a una mujer de 57 años con sospecha de ACV, que fue llevada al Hospital Ramos Mejía, y se pidió una ambulancia para otra mujer con dificultad respiratoria. Entre los manifestantes también hubo personas golpeadas por cápsulas de gas.

Hasta las 19, la Policía de la Ciudad había informado seis detenidos en las inmediaciones del Congreso, entre ellos un chico de 14 años que fue imputado y entregado al Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes. Según la prensa local, el adolescente fue detenido cerca de las 17.15 en Montevideo y Bartolomé Mitre, acusado de arrojar piedras contra un móvil policial cuando la marcha ya había terminado. El Ministerio de Seguridad de la Nación informó además otros 25 detenidos en las cabeceras ferroviarias. Con esas dos cifras oficiales, el total llegó a al menos 31. Luego, la cartera presentó una denuncia penal, que se detalla más abajo.

La denuncia penal: «obturar la actividad legislativa»

Después de la represión, el Gobierno fue a la Justicia. El Ministerio de Seguridad de la Nación denunció penalmente a quienes protagonizaron los hechos violentos en las inmediaciones del Congreso, por resistencia y atentado a la autoridad, atentado al orden constitucional y daño agravado. Según la cartera, los involucrados actuaron con el rostro cubierto, dañaron bienes públicos y agredieron con objetos contundentes a integrantes de las fuerzas federales, y esos grupos se desprendieron de la columna principal de manifestantes.

La presentación va más allá. Plantea que los hechos ocurrieron mientras el Congreso sesionaba y que habrían tenido como objetivo «inhibir y/u obturar en forma parcial o plena la actividad legislativa» convocada para esa jornada. Pero la sesión especial para tratar el DNU 70/23 ya se había caído: a las 14.31, la Cámara de Diputados informó en sus redes que, «ante la falta de quórum», comenzaban las expresiones en minoría. Los primeros destrozos empezaron pasadas las 15.30, cuando en el recinto ya no había sesión que obturar.

La cartera que conduce Alejandra Monteoliva recopila imágenes para identificar a los responsables. Según una estimación preliminar del Gobierno de la Ciudad, los daños en el mobiliario urbano, las veredas, los canteros y los espacios verdes de la Plaza de los Dos Congresos y sus alrededores alcanzan los 90 millones de pesos.

El Gobierno que reprimió una marcha pacífica de la universidad pública ahora quiere llevar a la Justicia la figura de un atentado contra el orden constitucional.

Varsky: «Fueron a pudrirla»

La denuncia de infiltrados también la planteó el periodista Juan Pablo Varsky. «Hay evidencias con videos muy, muy claros respecto de que hubo infiltrados. ¿Quién los mandó? Esa es una investigación que me parece que corresponde a la Justicia y demanda más de un día para chequear dos o tres fuentes. Pero está claro que hubo infiltrados ayer, que fueron a pudrirla», sostuvo en declaraciones difundidas este viernes.

Según Varsky, el objetivo fue «deslegitimar la marcha». «En mi opinión, fue muy clara la presencia de infiltrados», dijo, aunque aclaró que no sabe quién lo organizó ni a qué agrupación responde. También sostuvo que «las fuerzas de seguridad deben intervenir, sean infiltrados o genuinos, si van a pudrirla». Y cerró: «Quedó claro que la violencia no pasaba por los manifestantes, ni por los rectores, los estudiantes, los docentes ni por la gente que marchó en adhesión».

«La violencia es estatal»

La oposición apuntó directamente contra el operativo. «Hubo una provocación», planteó ante la prensa el jefe del bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, que bajó del recinto. «La marcha venía normal. Sabemos el accionar de la policía. Deberían ser los responsables de garantizar la marcha y no sucede. ¿Por qué cuando no está la Policía no hay problemas? Al final, toda manifestación termina con represión», agregó.

«Cuando un gobierno se impone a fuerza de DNU y represión, es claramente AUTORITARIO. La violencia es estatal y no hay por qué aceptarla, hay que defender el derecho a la protesta», escribió en X la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman. El diputado Esteban Paulón (Provincias Unidas) resumió la jornada: «Adentro, los aliados del Gobierno no dieron quórum para tratar el DNU 70. Afuera, Gendarmería tiraba gases, balas de goma e hidrante sobre la Marcha Federal Universitaria». Y sentenció: «Un Gobierno que no cumple la ley y reprime a quienes le piden que la cumpla». Pablo Juliano, de la misma bancada, contó que «terminó gaseado todo el personal de la Cámara de Diputados» y opinó: «El Gobierno necesita construir una escena negativa».

«Soy estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, nosotros vinimos a manifestarnos de manera pacífica y la policía empezó a reprimir. Esto no puede seguir así», dijo una persona que participó de la marcha.

La respuesta oficial

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, difundió un video con imágenes de los encapuchados y, sin distinguir entre ellos y la multitud que marchaba, afirmó que «los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos». «El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia», sostuvo, y cerró: «En Argentina, nadie está por encima de la ley». El asesor presidencial Santiago Caputo fue más lejos en X: apuntó contra «los zurdos», dijo que «la única táctica que tienen es infundir terror» y agregó: «Pero ya ni capacidad de daño tienen. El curso de los acontecimientos es inalterable. Tiemblen zurdos, la libertad avanza».

Yacobitti le contestó a la ministra con sus propias palabras: «Comparto, ministra. Nadie está por encima de la ley, tampoco el Presidente. Por eso, tiene la obligación de cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. Los violentos no son parte del sistema universitario, son una minoría y la policía debería poder identificarlos». El vicerrector puso el foco donde el Gobierno no quiere: «El Presidente de la Nación, que es la persona que más poder tiene, no cumple la ley. ¿Qué se puede esperar del resto?».

El documento: «la universidad pública no es el problema»

En el acto se leyó un documento firmado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y CTERA, entre otras organizaciones, bajo la consigna «la educación, la soberanía y la democracia». El texto advirtió que las universidades «están en serio riesgo de no poder sostener sus funciones el año que viene», denunció que el proyecto de Presupuesto 2027 es el más bajo de la historia, con menos del 1% del PBI, y respaldó la propuesta del CIN, que plantea un incremento del 33,4% sobre el proyecto oficial.

También denunció el congelamiento de las Becas Progresar en $35.000 desde 2024, rechazó el DNU 70/23 y reivindicó la gratuidad, la autonomía, el cogobierno y el ingreso irrestricto. «Tenemos la profunda convicción de que la universidad pública argentina no es el problema de nuestro país; es, sin lugar a dudas, una parte fundamental de la solución», concluyó.

La foto que el Gobierno eligió difundir fue la de las piedras; la que dejó la jornada fue la de una multitud pacífica que, por quinta vez, salió a pedir que se cumpla una ley y terminó bajo los gases. En plena marcha, además, la Cámara frenó la multa diaria que el juez Martín Cormick le había fijado al jefe de Gabinete, Diego Santilli, por ese incumplimiento, como informó este diario.

Lo que tenés que saber:

  • La quinta Marcha Federal Universitaria reunió a una multitud que se movilizó en paz frente al Congreso, y pasadas las 15.30 las fuerzas de seguridad reprimieron con gases, hidrantes y balas de goma.
  • La Ciudad informó seis detenidos, entre ellos un chico de 14 años, y Nación otros 25; Seguridad reportó ocho efectivos heridos.
  • Seguridad denunció penalmente a los autores de los destrozos por atentado al orden constitucional, entre otros delitos, aunque la sesión ya se había caído por falta de quórum.
  • Asistentes y el periodista Juan Pablo Varsky denunciaron que hubo infiltrados; la Ciudad estima los daños en 90 millones de pesos.
  • La oposición habló de «violencia estatal»; Monteoliva culpó a «los mismos violentos de siempre».
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