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Kicillof a Milei: «No es el dueño del circo, es un payaso»

El gobernador bonaerense destacó la unidad dentro del peronismo con la lista de Fuerza Patria, a pocos días de las elecciones.

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Lo que tenés que saber:

  • Axel Kicillof calificó a Javier Milei como «una estafa electoral» y «un payaso» .
  • Comparó su modelo económico keynesiano con el enfoque austriaco de Milei, al que tildó de «chanta».
  • El gobernador bonaerense destacó la unidad dentro del peronismo con la lista de Fuerza Patria, a pocos días de las elecciones.
  • Kicillof criticó la alianza entre Milei y el macrismo, sugiriendo que Milei es parte de una «casta».
  • A pesar de las dificultades, Kicillof se mostró optimista de cara a las elecciones de septiembre, con la mirada puesta en octubre.

Kicillof arremete contra Milei

En un contexto político cada vez más tensionado, Axel Kicillof no dudó en endurecer sus críticas hacia el presidente Javier Milei, a quien calificó de manera contundente como “una estafa electoral” y un “payaso”. El gobernador bonaerense realizó estas declaraciones radiales mientras se mantenía en el centro de la polémica por los audios de Diego Spagnuolo, que involucran al Gobierno nacional en presuntos casos de corrupción en el área de discapacidad.

«Una estafa electoral»

Kicillof se refirió al vínculo entre el oficialismo y figuras cercanas a Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, lo que, según el gobernador, revela una «casta política» que va en contra de lo prometido por Milei en su campaña. “Nos enteramos que está lleno de Menem este Gobierno. Más casta imposible”, subrayó Kicillof, remarcando que el actual presidente no era lo que aparentaba ser en su discurso inicial.

El gobernador también atacó la figura de Milei, describiéndolo como un subordinado a los intereses de los poderosos. “Es un tipo subordinado a los intereses, a los poderosos. Se le cae la baba, ve un rico y tira espuma por la boca. Es chupamedias”, expresó.

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Contraposición de visiones económicas

En su discurso, Kicillof también contrastó sus propias ideas económicas con las de Milei. Mientras el gobernador se identificó como peronista y keynesiano, acusó a Milei de ser un seguidor de la escuela económica austriaca, a la cual tildó de “chanta”. “Yo soy peronista, keynesiano, y él austriaco y chanta. O yo soy doctor en economía y él, el falso doctor», sentenció Kicillof, minimizando la formación académica de Milei.

Sin embargo, destacó que el verdadero problema no es la diferencia económica, sino el modelo que propone Milei, que considera “anti-producción” y perjudicial para la provincia de Buenos Aires.

La interna del peronismo y la lista de unidad

Con miras a las elecciones del 7 de septiembre, Kicillof también se refirió a la interna del peronismo y al armado electoral bajo el sello de Fuerza Patria. A pesar de las dificultades iniciales, el gobernador expresó que la unidad dentro del espacio peronista es ahora una fortaleza. “Hace tres meses parecía que nos iban a barrer. Hoy conseguimos una sola boleta, todos los sectores juntos haciéndole frente a este plan económico”, afirmó con optimismo.

En contraste, Kicillof ironizó sobre la alianza de Milei con el macrismo, describiéndola como una combinación de “más casta imposible” y criticando la aparente falta de coherencia dentro de ese espacio.

Optimismo ante los comicios de septiembre

A pesar de las tensiones internas y las críticas hacia Milei, Kicillof se mostró optimista de cara a las elecciones de septiembre, que considera clave para definir el panorama de octubre. “Lo que está pasando exhibe que estamos competitivos en una elección que parecía muy difícil. La suma de los votos en la Provincia va a prefigurar octubre”, dijo, anticipando que los resultados del 7 de septiembre serán cruciales para el futuro electoral.

Conversaciones con Cristina Fernández de Kirchner

El gobernador también reveló que había mantenido conversaciones con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner para definir la lista bonaerense, buscando que fuera lo más amplia posible. “Hablamos mucho para lograr que fuera lo más amplia posible. Hoy estamos enfocados en ganar septiembre para ganar octubre. Parecía que estábamos peleadísimos, pero en realidad estábamos reseteándonos”, detalló Kicillof sobre los esfuerzos para consolidar la unidad dentro del peronismo.

Elecciones

¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

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El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

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