Legislativo
La austeridad según Menem: sin plata del Congreso para despedir al Papa argentino
El presidente de la Cámara negó fondos públicos para legisladores que asistan al funeral de Francisco.
El presidente de la Cámara de Diputados rechazó que se utilicen recursos del Estado para costear el viaje de diputados al Vaticano. “Cada legislador podrá viajar, pero por cuenta propia”, declaró.
Sin comitiva oficial: “No se usarán fondos del Estado”
En medio de versiones que circularon en redes sociales y medios de comunicación, Martín Menem aclaró que no habrá delegación parlamentaria financiada por el Congreso para participar del funeral del papa Francisco.
“Cada legislador está en libertad absoluta de concurrir, pero deberá costear los gastos con sus propios recursos”, escribió en su cuenta de X. Aseguró que la Cámara no solventará pasajes ni viáticos. Remarcó su compromiso con el manejo “prudente y serio” del presupuesto del cuerpo legislativo.
Austeridad: una lectura interesada del mensaje papal
Menem aprovechó su comunicado para alinearse con el discurso del papa Francisco, aunque desde una lógica económica propia del oficialismo:
“Tal como siempre manifestó Francisco, es momento de evitar las pompas y protocolos tradicionales. La austeridad, simpleza y compromiso fueron tres valores fundamentales que el Santo Padre transmitió”.
Con esas palabras, buscó justificar la negativa a financiar el viaje, en sintonía con el relato de “eficiencia fiscal” que sostiene La Libertad Avanza. Sin embargo, omitió el contexto espiritual, social y simbólico del pedido de Francisco, centrado en la fraternidad, la justicia y los excluidos.
El legado de Francisco, tensionado por la política local
La muerte del Pa la pa generó distintas reacciones en la política argentina. Mientras algunos referentes pidieron decretar duelo nacional, el oficialismo optó por minimizar los gestos institucionales, en línea con su desprecio hacia las figuras religiosas que mantuvieron una mirada crítica sobre el ajuste económico.
Desde la Cámara baja solo se facilitaron licencias o postergaciones de actividades legislativas para quienes deseen viajar.
No se emitió ningún comunicado de homenaje desde el Poder Ejecutivo. Tampoco se propuso enviar una representación oficial en nombre del Estado argentino.
Legislativo
Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»
La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.
«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.
Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.
Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político
La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.
Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.
La calle como respuesta a la impunidad
La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.
El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.
El Congreso como escenario de disputa
Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?
En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.
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