CABA
Legislatura fascista: buscan desaparecer a Rodolfo Walsh de la estación Entre Ríos
Se trata de un proyecto que lleva las firmas de Ramiro Marra y Yamil Santoro, entre otros. Ambos representantes de la ultraderecha más rancia y conservadora de CABA atacan a los desaparecidos de la dictadura militar.
Lo que tenés que saber
- Un proyecto legislativo busca desaparecer el nombre de Rodolfo Walsh con la excusa fascista de «restituir el nombre original de la estación» Entre Ríos en la Línea E de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires.
- La iniciativa propone eliminar la mención a Rodolfo Walsh, basándose en «fundamentos históricos, jurídicos y éticos».
- El cambio se impulsa tras un polémico fallo judicial que vincula a Walsh con un atentado ocurrido en 1976.
- Los fascistas autores de la propuesta señalan que mantener su nombre sería «una contradicción con los valores democráticos» y un «mensaje erróneo hacia la sociedad».
- Se argumenta que la decisión busca «hacer justicia a las víctimas y sus familias».
Un nuevo proyecto para cambiar el nombre de la estación Entre Ríos
En la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ingresó un controvertido proyecto que propone la eliminación de la mención a Rodolfo Walsh en la estación Entre Ríos de la Línea E de subterráneos. La iniciativa, respaldada por legisladores del espacio fascista de ultraderecha como Yamil Santoro y Ramiro Marra, busca imponer el nombre original de la estación, que había sido modificado en 2007 para incluir la figura del periodista y escritor, Rodolfo Walsh.
Rodolfo Walsh nunca fue condenado por asesinato, justamente porque arriba de esa estación, el Estado Argentino, en vez de llevarlo a juicio, lo metió adentro de un auto y lo desapareció y mató a él y varios de sus familiares. Querer borrar su nombre es querer borrar esa historia. https://t.co/d6BjKAj9rM
— Matias // trans jesse pinkman⚧️ (@m4tuzalen) December 22, 2024
Según los fundamentos del proyecto, esta modificación se basa en «fundamentos históricos, jurídicos y éticos respaldados por un reciente fallo judicial», el cual vincula a Walsh con un atentado ocurrido en 1976.
El fallo judicial que sustenta la propuesta
El proyecto argumenta que un fallo de la Cámara Criminal y Correccional Federal, en el caso «Salgado, José María y otros s/recurso de apelación», ha establecido «la responsabilidad de Walsh en la planificación del ataque a la Superintendencia de Seguridad Federal ocurrido el 2 de julio de 1976». Este atentado, considerado uno de los más graves de la historia argentina, dejó un saldo de 23 muertos y más de 100 heridos. El fallo destaca que el ataque fue llevado a cabo con «evidencias de premeditación y alevosía», lo que lo califica como un acto de terrorismo con «graves violaciones a los derechos humanos».
Qué privilegio haber compartido tierra con Rodolfo Jorge Walsh. pic.twitter.com/GPR9KuMOoG
— Manuel J. Becerra (@CheMendele) September 26, 2024
Los argumentos detrás del cambio de nombre
Los legisladores a cargo del proyecto sostienen que mantener el nombre de Walsh en la estación no solo es incompatible con «los valores democráticos», sino que también envía un «mensaje erróneo hacia la sociedad». Aseguran que la presencia del nombre de Walsh en un espacio público implica «relativizar la gravedad de los actos de terrorismo» y no reconocer la magnitud de las víctimas de ese ataque.
El texto remarca que la decisión no pretende juzgar la labor literaria o periodística de Walsh, sino que está basada en «hechos judicialmente comprobados» que lo vinculan con estos crímenes. «Es tiempo de hacer justicia a las víctimas y sus familias, alcanzando el ideal de verdad», expresa el más que polémico Santoro en un comunicado.
Un reclamo por la memoria histórica
El proyecto también señala que el Estado debe garantizar «una memoria histórica completa y veraz», alineada con el mandato judicial de priorizar la «verdad y la justicia» en la construcción de una memoria colectiva, argumentaron los fascistas. En este sentido, se subraya la importancia de «preservar la memoria» de los hechos ocurridos durante la dictadura, pero sin obviar las responsabilidades de aquellos que, según el fallo judicial, participaron en actos de terrorismo. Una vergüenza más de la ultraderecha argentina.
CABA
El exabrupto de Jorge Macri, pidió juicio político a la jueza De Marinis: “Esta sentencia está manchada de sangre”
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, salió con dureza contra el fallo de la jueza Laura De Marinis que declaró inconstitucional el Régimen Penal Juvenil y sobreseyó a un adolescente de 14 años, e instruyó al ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, para que inicie de inmediato el proceso de juicio político contra la magistrada.
Pocas horas después de que se conociera el fallo que declaró la inconstitucionalidad del Régimen Penal Juvenil en un caso concreto, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires salió a la ofensiva con una retórica encendida que convirtió la decisión de una jueza de primera instancia en munición política. «Esta sentencia está manchada de sangre. Vamos a pedir inmediatamente juicio político», afirmó Jorge Macri, quien instruyó al ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, para que avance en ese sentido.
La resolución cuestionada fue dictada el 21 de septiembre de 2026 por Laura De Marinis, titular del Juzgado de Primera Instancia Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N.° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, quien sobreseyó a un menor de 14 años acusado por robo en grado de tentativa y declaró inconstitucional el artículo de la Ley 27.801 que habilita el juzgamiento de adolescentes de esa edad. La magistrada aclaró que el fallo aplica exclusivamente para ese caso y no tiene alcance general.
«La gente de bien no puede seguir siendo rehén»
Macri usó sus redes sociales para citar la cobertura periodística del fallo y acompañó la publicación con una declaración directa: «Estos jueces garantistas defensores de delincuentes tienen que quedar en evidencia». Más tarde, en declaraciones televisivas, el mandatario amplió su posición con una retórica que opone, de manera sistemática, a víctimas y magistrados garantistas.
«La gente de bien no puede seguir siendo rehén de decisiones que garantizan el delito. No voy a pedir perdón por defender a los porteños de bien», sostuvo. Y agregó que «si eso requiere la discusión política con la Justicia, lo voy a hacer, porque la inmensa mayoría de la sociedad quiere vivir en paz».
Macri calificó el fallo de «una barbaridad, una aberración» y acusó a De Marinis de extralimitarse en sus funciones. «Desgraciadamente, estamos acostumbrados a estos jueces que en lugar de respetar y hacer cumplir la ley, la quieren reinterpretar. Si quieren escribir leyes, tienen que ir al Congreso, tienen que ser diputados, senadores. Una vez que el marco legal está establecido, tienen que aplicar la ley», sentenció.
El argumento jurídico que Macri desestimó
El jefe de Gobierno también cuestionó la lógica interna del fallo, que en su argumentación señala que el sistema adulto no puede castigar a adolescentes por el desamparo al que el propio Estado los sometió desde la infancia. Para Macri, ese razonamiento es, en sí mismo, una contradicción: «La jueza dice que este chico está en una situación de indefensión, de riesgo, y lo vuelve a dejar en esa situación. Cuando la ley que se aprobó justamente permite que haya medidas de cuidado para el chico, podría ser desde tareas comunitarias hasta medidas de cuidado y de tratamiento».
«Esta ley tiene herramientas que le dan a esta jueza, si realmente le importa el chico, la posibilidad de protegerlo. La jueza deja a la sociedad en indefensión, porque acaba de dejar a un delincuente en libertad y deja a ese chico en la indefensión en la que ella misma describe: no hay racionalidad alguna», afirmó. Y cerró con una acusación que apunta a los motivos de la magistrada: «Parece que buscan notoriedad en la defensa de un garantismo, quedar bien, tratar de jugar para su propia tribuna. Acá hay una clara intencionalidad y un sesgo político que pone siempre al delincuente como víctima».
Juicio político como herramienta de presión política
La amenaza de juicio político a un juez por el contenido de una sentencia es, en sí misma, una señal de alarma para la independencia del Poder Judicial. El instituto del juicio político está previsto para casos de mal desempeño, delitos en el ejercicio de las funciones o crímenes comunes, no para sancionar interpretaciones jurídicas con las que el Poder Ejecutivo discrepa. Macri lo sabe, y aun así lo anuncia con énfasis: «Veremos quién levanta la mano y quién no para el juicio político. Lo bueno de esto es poner en blanco sobre negro y saber quién se para del lado de los delincuentes y quién se para del lado de los porteños de bien».
La frase revela la operación política detrás del anuncio: no se trata de una acusación jurídicamente fundada contra la jueza, sino de un mecanismo para instalar una grieta en términos morales y disciplinar al Poder Judicial ante fallos que contraríen la agenda de seguridad del oficialismo. El propio Macri anticipó que también apelará la resolución, lo que es la vía procesal correcta. Pero eligió comunicar primero la amenaza de juicio político, no el recurso de apelación.
No es un caso aislado. En la provincia de Buenos Aires, cuando la jueza Marta Pascual suspendió la aplicación del Régimen Penal Juvenil en septiembre, legisladores de La Libertad Avanza bonaerense también anunciaron pedidos de juicio político. El patrón se repite: un fallo que contraria la ley impulsada por el oficialismo, una reacción política inmediata que convierte a la magistrada en blanco, y la amenaza de destitución como señal intimidatoria al resto del Poder Judicial.
Lo que tenés que saber
- Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, calificó el fallo de la jueza De Marinis como «una barbaridad, una aberración» y anunció el pedido de juicio político, instruyendo al ministro de Justicia Gabino Tapia.
- La jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo de la Ley 27.801 y sobreseyó a un menor de 14 años; el fallo tiene alcance exclusivamente para ese caso concreto.
- Macri sostuvo que apelará la decisión, que es la vía procesal correcta, pero eligió anunciar primero el juicio político como mensaje político al Poder Judicial.
- El juicio político está previsto para mal desempeño o delitos, no para sancionar interpretaciones jurídicas con las que el Ejecutivo discrepa.
- El patrón se repitió en la provincia de Buenos Aires con la jueza Marta Pascual, también amenazada de juicio político tras suspender la misma ley en septiembre.
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