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Gremiales

Nueva ofensiva del Gobierno en el Garrahan: aumenta salarios pero impone control biométrico

La leve mejora salarial para los residentes del hospital pediátrico vino acompañada de una avanzada disciplinaria que incluye auditorías y un sistema de control por huella dactilar. Para los gremios, se trata de una provocación ideológica para reforzar la retórica libertaria de confrontación para la tribuna.

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El Argentino Diario-Hospital Garrahan.

Un anuncio con doble filo

La administración del Hospital Garrahan comunicó este domingo una suba en los sueldos de sus médicos residentes, que desde el 1° de julio pasarán a ubicarse «en torno a $1.300.000». La medida llega luego de una semana marcada por protestas, asambleas y reclamos por mejoras salariales, que visibilizaron las condiciones precarias del personal de salud, especialmente los profesionales en formación.

Sin embargo, el anuncio vino cargado de una fuerte carga ideológica y una batería de decisiones paralelas que encendieron la polémica. Bajo el lema “Orden, mérito y salud”, el comunicado oficial del hospital —que depende en un 80% del Estado Nacional y un 20% del Gobierno porteño— informó que también pondrá en marcha desde este lunes un sistema de control biométrico obligatorio de asistencia para todo el personal.

“Desde el 1 de junio el Garrahan no será más un refugio de ñoquis, y quien no se presente a trabajar será despedido: esta gestión premia el esfuerzo, no la pertenencia política”, sentenciaron en una de las frases más filosas del texto difundido desde la cuenta oficial de X del hospital.

El ajuste encubierto como «orden»

Lejos de tratarse de una simple actualización salarial, el aumento se enmarca en una narrativa oficial que insiste con la limpieza del Estado y la supuesta existencia de “personal fantasma”. En el comunicado, se afirma que el nuevo esquema retributivo es posible gracias al “ahorro estimado” por la eliminación de estos supuestos desvíos, aunque no se presentó ningún dato concreto que permita corroborar la existencia de dichos casos ni el volumen de ese ahorro.

“Durante años, muchos hospitales públicos —incluido el Garrahan— fueron utilizados como plataformas de militancia, acumulación de cargos innecesarios y estructuras paralelas. Eso se terminó”, sostuvo el texto difundido este domingo, replicando conceptos repetidos por el presidente Javier Milei.

También se anunció un proceso de auditoría institucional y la revisión de “licitaciones mal hechas” en todo el sistema hospitalario nacional, en un tono que recuerda a las intervenciones fiscalizadoras de la era Macri, con eje en la deslegitimación de lo público.

Reacción sindical y tensiones internas

Desde sectores gremiales y trabajadores del hospital calificaron la medida como una “provocación disfrazada de incentivo”. Aunque celebraron el aumento —que llevaba meses siendo reclamado—, advirtieron que la imposición del sistema biométrico sin negociación previa, sumada a las amenazas de despido, configura un intento de disciplinamiento.

“El discurso es el mismo que se usó para despedir trabajadores en otras áreas del Estado. Se insinúa que hay ñoquis y se instala miedo. Esto no tiene nada que ver con mejorar la salud pública, sino con imponer una lógica privatista y empresarial en los hospitales”, explicó a Página/12 una fuente sindical del Garrahan.

Además, denunciaron que la modalidad del anuncio fue funcional a una estrategia comunicacional del Gobierno: el viernes por la noche, el Ministerio de Salud anticipó el aumento, pero decidió no oficializarlo hasta que lo hicieran las propias autoridades del hospital, buscando dar volumen a la narrativa del “mérito” y el “orden”.

Más control, menos debate

El Hospital Garrahan es uno de los centros de salud pediátrica de mayor prestigio de América Latina. Su equipo multidisciplinario, su estructura de cogestión y su rol en la formación de profesionales lo convirtieron en una referencia no solo sanitaria, sino también en defensa del sistema público.

La implementación del control biométrico, sin previo diálogo ni consenso con los trabajadores, se lee como parte de un proceso de recentralización autoritaria, que busca condicionar la autonomía institucional con mecanismos de vigilancia.

Mientras tanto, los aumentos salariales siguen siendo parciales y no alcanzan a todos los sectores hospitalarios, generando nuevas tensiones internas y el riesgo de profundizar la fragmentación dentro del equipo de salud.

Meritocracia para la tribuna

El Gobierno nacional utiliza cada anuncio como una oportunidad para reforzar su retórica de confrontación. El caso Garrahan no fue la excepción: al aumento salarial lo escolta un mensaje punitivo, cargado de estigmatización y sin evidencias que lo respalden.

La salud pública vuelve a quedar atrapada en la disputa ideológica, mientras las condiciones estructurales del sistema siguen sin abordarse. Sin inversión sostenida, sin diálogo con los actores del sector y sin un horizonte integral de políticas sanitarias, los controles biométricos no alcanzarán para garantizar ni orden ni calidad. Solo profundizarán el conflicto.

Puntos clave:

  • El Gobierno anunció un aumento salarial para residentes del Garrahan: pasarán a cobrar $1.300.000 desde julio.
  • La medida llegó tras protestas por bajos sueldos y fue presentada con fuerte carga ideológica.
  • Se implementará un sistema biométrico de control de asistencia desde el lunes 1° de junio.
  • El Ejecutivo denunció «personal fantasma», pero no presentó pruebas ni datos oficiales.
  • Trabajadores calificaron la medida como una provocación y un intento de disciplinamiento.

CABA

Metrodelegado acusa a la Policía de usar su celular para estafar a su familia

Claudio Dellecarbonara denunció que, mientras su teléfono permanecía bajo custodia, circularon pedidos de dinero a su madre, a su pareja y a contactos que ni siquiera tenía agendados. Lo vinculó con un intento de amedrentar a los trabajadores del subte; el ministro de Seguridad porteño pidió que se denuncie en la Justicia.

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El Argentino Diario-Metrodelegados-Dellacarbonara-Subte-Emova.
“Trataron de estafar a mi madre y a mi pareja”: la grave denuncia del metrodelegado Dellecarbonara tras su detención.

Mensajes con imágenes de su vida privada y pedidos de dinero a su nombre llegaron a su madre y a su pareja mientras su celular, según relató, permanecía en una bolsa cerrada bajo custodia de la Policía de la Ciudad.

Claudio Dellecarbonara, metrodelegado de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), fue detenido el martes 20 de octubre en la estación Juan Manuel de Rosas, durante una protesta con apertura de molinetes, junto a sus compañeros sindicales Facundo Heredia y Néstor Segovia. La denuncia la hizo en una entrevista en El Destape AM 1070.

Una detención y un celular en una bolsa

El dirigente describió el trato que recibió en la dependencia policial: “Nos desnudan para revisarnos, nos sacan sangre, nos hacen orinar”. Sus pertenencias, incluido el teléfono, quedaron en una bolsa cerrada para devolvérselas al salir. “Yo el celular no lo tuve hasta que salí”, sostuvo.

Pedidos de plata con datos privados

Según denunció, durante esas horas empezaron a circular mensajes enviados desde otros números que utilizaban información de su teléfono y fotografías de su intimidad. “Son fotos que me saco con mi familia, en mi casa, en mi vida privada”, dijo. Los destinatarios recibieron pedidos de dinero de personas que se hacían pasar por él.

“La Policía me sacó el celular y con esa información empezó a pedirle plata a mis contactos”, enfatizó. Aseguró que intentaron estafar a su madre y a su pareja, y que el intento también alcanzó a personas cuyos números no tenía agendados: “Hicieron como un trabajo cruzado”.

Dellecarbonara dio a entender que solo la fuerza de seguridad porteña pudo estar detrás de lo ocurrido. “Nadie tenía mi teléfono salvo la Policía”, afirmó, y recordó que el aparato estaba supuestamente bajo custodia. Se trata de la versión del dirigente; hasta el momento no se confirmó quién envió los mensajes.

Amedrentar a quienes se organizan

El metrodelegado atribuyó el episodio a una finalidad intimidatoria contra la organización sindical. Sostuvo que todo se hace “para tratar de amedrentar”, para que los trabajadores crean que no pueden reclamar ni organizarse.

El operativo había desencadenado el martes un paro que alcanzó a las seis líneas y al Premetro entre la mañana y la media tarde. Ese mismo día, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, respaldó los arrestos con una frase categórica: “El que bloquea un servicio esencial va preso. Sin vueltas”. Antes, la AGTSyP ya se había declarado en estado de alerta por tareas de mantenimiento que, según el gremio, realizan empresas tercerizadas y corresponden al personal del subte.

La respuesta del ministro de Seguridad porteño

Consultado sobre el tema durante la presentación del Presupuesto 2027 en la Legislatura porteña, el ministro de Seguridad de la Ciudad, Héctor Giménez, pidió que se denuncien en la Justicia todos los delitos que se consideren pertinentes. “Nosotros no somos encubridores del personal policial que no hace su trabajo”, afirmó. Agregó que no van a cubrir a quienes hicieron mal su tarea.

Lo que tenés que saber:

  • Claudio Dellecarbonara fue detenido el martes 20 de octubre en la estación Juan Manuel de Rosas, junto a Facundo Heredia y Néstor Segovia.
  • El metrodelegado denunció que, mientras su celular estaba bajo custodia policial, usaron datos y fotos privadas para pedir dinero a sus contactos.
  • Aseguró que intentaron estafar a su madre y a su pareja, y que los mensajes también llegaron a personas que no tenía agendadas.
  • Atribuyó los hechos a un intento de amedrentar a la organización sindical; hasta el momento no se confirmó quién envió los mensajes.
  • El ministro de Seguridad porteño, Héctor Giménez, pidió denunciar los delitos en la Justicia y aseguró que no encubrirán a policías que no hagan su trabajo.
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