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Falleció por desnutrición niña de una escuela en Barracas: denuncian que Acuña es responsable

Docentes de la escuela a la que asistía la alumna que murió por desnutrición denunciaron la falta de voluntad política del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para destinar recursos ante las emergencias.

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Por Néstor Llidó

“Hoy en la Ciudad más rica del país mueren niñes porque no se destinan recursos ni hay voluntad, de parte de este gobierno para proteger las niñeces”, señalaron los docentes de la Escuela Nro. 11 del Distrito 5 ante el fallecimiento de la pequeña y haciendo eje en la “responsabilidad política” del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y su ministra de Educación, Soledad Acuña.

En un enérgico pronunciamiento, exclamaron “basta de hacer marketing con la Educación y la Salud de nuestros niñes”, al mismo tiempo que expresaron que “la única realidad es la muerte de nuestra estudiante y no lo que intentan mostrar”.

Por lo tanto, “exigimos urgentemente políticas de cuidado integral para las niñeces y gritamos: Ni un Pibe Menos, Justicia y el Estado es responsable”, se indicó en un comunicado de los docentes de esta escuela del barrio 21-24 de Barracas.

“Venimos denunciando el vaciamiento sistemático que se está haciendo en la Ciudad sobre el sistema de protección de niñas, niños y adolescentes. Menos recursos y menos personal trabajando en estas áreas, mientras desde las escuelas constantemente advertimos sobre estas situaciones y las respuestas son nulas o parciales, nunca se solucionan los conflictos de fondo”, señaló uno de los maestros al EL ARGENTINO.

Mediante un escrito, titulado: “Hoy nos falta una niña en nuestra escuela”, la comunidad educativa manifestó que “estamos atravesades por el dolor, la impotencia y la bronca frente a la pérdida de una niña de nuestra escuela, consecuencia de la ausencia y la desidia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que sistemáticamente vulnera los derechos de nuestres pibis”.

La nena tenía 11 años, era alumna de la Escuela Nro. 11 del Distrito Escolar Nro. 5, ubicada en el barrio 21-24 de Barracas, desde el año 2017 cuando comenzó 1era. grado. Ya en los primeros días de su ingreso, se pidió la intervención del Equipo de Orientación Escolar debido a la clara vulnerabilidad de derechos que atravesaba, junto a su familia.

Durante los dos años siguientes 2018 y 2019 se presentó un certificado médico que indicaba la necesidad de un refuerzo hipercalórico de vianda. A pesar que era insuficiente, no se le otorgó y recién en el 2020 se deriva su situación y solicita la intervención a la Defensoría zonal. Esta solicitud se reiteró en el 2021 y se actualizó este año, pero a la fecha a la escuela nunca se le informó si hubo alguna intervención de dicho organismo.

Durante toda su permanencia en la escuela, “fue acompañada continuamente por las y los docentes de manera integral: armando dispositivos focalizados en su aprendizaje tanto dentro como fuera del aula, consiguiendo turnos médicos, gestionando sus anteojos, ropa para que se abrigue, garantizando el almuerzo antes de ingresar al aula y articulando con las organizaciones del barrio”.

“Los recursos y las herramientas que debería haber proporcionado el Gobierno de la Ciudad para acompañar a la niña y a su familia, nunca fueron suficientes y en algunos casos inexistentes”, se denunció.

Además, aclararon que “fueron seis años los que transitó en nuestra escuela, en los el Estado estuvo ausente, en los que solo se obstaculizaron los intentos por intervenir frente a tanta vulnerabilidad e injusticia”.

Por su parte, Angélica Graciano, Secretaria General de UTE, en diálogo con EL ARGENTINO, aclaró: «Las directoras cuando tienen alguna niña o niño desnutrido o con bajo peso piden la dieta especial, las tenés que pelear. Los distritos del Sur necesitan una llegada más directa de las políticas públicas. Las familias mandan a su hijos a la escuela y luego allí no hay acceso inmediato a esas políticas de acompañamiento necesarias. Desde la escuela hicieron todo para intentar ayudar y no llegó nada. Esto no pude pasar en una ciudad como esta. La comunidad responsabiliza a Larreta, no sólo porque la educación tiene bajos recursos e incumple con sus obligaciones y no fortalece los distritos del Sur en los que es necesario sumar personal, equipos y si hay un pedido de dieta especial para una niña desnutrida tiene que aparecer rápidamente. Además no tenés timbres para tocar en materia de políticas públicas».

«La transformación no para» y se llevan toda la guita«, agregó.

«Desde UTE planteamos darle visibilidad a los reclamos de las políticas que acompañen la educación. Es obligatoria la escuela desde los 45 días en adelante y no hay herramientas que sostengan a las infancias que transitan por diferentes dificultades, tienen sus derechos totalmente vulnerados», contó la Secretaria.

«El responsable es Larreta que debilita las políticas públicas que sostienen a niñas, niños, jóvenes. Es fácil decir por la televisión te voy a sacar el subsidio si no vas a la escuela ahora, ¿qué hace Larreta para que los chicos vayan a la escuela y para que estén bien en la escuela?».

La niña se descompensó en la escuela

El último viernes 12, llegó a la escuela y se descompensó. De inmediato, se llamó al SAME para que pudieran asistirla (desde una línea particular porque hace meses que el teléfono de la escuela no funciona) y luego de aproximadamente una hora y un segundo llamado, recién fue retirada, ya que la ambulancia nunca llegó. Ya el pasado lunes, ingresó a la guardia del Hospital Penna, “donde ya no hubo nada que hacer por ella”, lamentaron.

En consecuencia, “los docentes señalamos al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como principal responsable de la muerte de nuestra estudiante. Denunciamos el vaciamiento de todos los organismos del Estado que durante todos estos años deberían haber actuado en tiempo y forma, garantizando la salud, el cuidado y la integridad de esta niña y su familia. Así como la de tantos/as otres estudiantes que se encuentran atravesando situaciones similares en las escuelas públicas de los barrios porteños del sur”.

La realidad en el barrio 21-24

Natalia Molina, miembro de la Junta Vecinal de la Villa 21-24, en conversación con EL ARGENTINO, aseguró: «Una vez más, debido a la ausencia sistemática por parte del gobierno de Larreta, sucedió la muerte de una niña en la escuela 11, teniendo en cuenta que ella tenía que adquirir una vianda especial por sus dificultades de salud y están los pedidos registrados para mejorar la calidad de su nutrición. Esto no sucedió y la familia no tenía posibilidades de ingresos».

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Cuotas de un millón y sin edificio: el modelo del colegio privado que no resiste el ajuste

Cierra el St. Martin in the Fields tradicional colegio bilingüe, fundado en 1992, anunció que no abrirá el año que viene. La caída sostenida de la matrícula y el fin del alquiler de un edificio que será demolido sellaron el destino de una institución que durante más de tres décadas formó a generaciones enteras del barrio porteño de Belgrano.

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Trescientos cincuenta estudiantes de nivel inicial, primario y secundario enfrentan la urgencia de buscar nuevo destino educativo para 2027. El St. Martin in the Fields School, institución bilingüe, mixta y laica del barrio porteño de Belgrano, anunció el cierre definitivo de sus puertas al término del ciclo lectivo en curso. La decisión fue comunicada primero por correo electrónico y luego ratificada en una reunión con padres convocada por las propias autoridades del colegio.

La institución, fundada en 1992 por la psicopedagoga Liliana G. de Piccinini en la calle 3 de Febrero al 1700 de Belgrano, sostiene desde hace más de tres décadas una propuesta pedagógica que hoy no logra sostenerse. El colapso responde a una combinación de factores: la pérdida de entre 120 y 150 vacantes en los últimos cinco años, un proceso que las autoridades vinculan a la baja de la tasa de natalidad en el país, y el vencimiento del contrato de alquiler del edificio en diciembre, con una sola salida posible: la demolición del inmueble por parte de sus propietarios.

Una tormenta perfecta: matrícula en caída y sin edificio

La crisis educativa de los colegios privados porteños tiene en el St. Martin in the Fields uno de sus casos más nítidos. El colegio acumuló cientos de vacantes vacías que nunca pudieron llenarse, generando una sangría financiera progresiva en una estructura de costos operativos elevados, donde las cuotas mensuales parten desde el millón de pesos. A ese deterioro sostenido se sumó la imposibilidad de renovar el alquiler: los dueños del inmueble tomaron la decisión irrevocable de no extender el contrato y demoler la propiedad al término del año.

El resultado es una institución que llegó al final de su recorrido sin margen de maniobra. La situación de los tres niveles educativos, inicial, primario y secundario, quedó comprometida de un día para el otro, forzando a las familias a una búsqueda de vacantes a contrarreloj en un circuito educativo porteño que no siempre puede absorber traslados masivos y repentinos.

La comunidad, en estado de conmoción

En las veredas del colegio, el clima es de desolación. «Estamos muy impactados por lo sorpresivo, tristes y preocupados, porque tenemos un enorme compromiso«, expresó Virginia, abuela de dos alumnos del establecimiento. La mujer remarcó el «profundo dolor» que atraviesa a la comunidad y lamentó que la conducción se haya quedado sin margen para continuar con el proyecto educativo, al tiempo que rescató la calidad del cuerpo docente.

Frente a la emergencia, los directivos ya iniciaron conversaciones formales con otras instituciones de la zona para intentar cerrar acuerdos de traslado. La esperanza central es una fusión o absorción por parte de otro colegio, una alternativa administrativa compleja pero que garantizaría la continuidad pedagógica de grupos enteros y evitaría la diáspora definitiva de la comunidad escolar.

El fantasma del Chester College y el ajuste que llega a las aulas

El cierre del St. Martin in the Fields no es un episodio aislado. La comunidad educativa de Belgrano lo compara con la quiebra del Chester College en 2002, otra institución de características similares en el mismo barrio, que también dejó a cientos de familias sin banco de un día para el otro. Dos décadas después, la historia se repite, pero en un contexto económico donde la caída de la matrícula no es solo demográfica: es también el reflejo de familias que ya no pueden sostener cuotas de colegios privados frente al derrumbe del salario real y el impacto del tarifazo sobre el presupuesto del hogar.

La caída de la matrícula en el sector privado es un fenómeno que se registra en distintos puntos del país. El problema del financiamiento y la viabilidad de los proyectos educativos privados se agrava a medida que el ajuste impacta en el poder de compra de las familias, que son quienes sostienen las cuotas y, con ellas, los salarios docentes y los costos operativos de las instituciones. Cuando la ecuación se rompe, el cierre es la consecuencia inevitable.

Analítico:.

De Impacto: 350 chicos sin banco: cierra el histórico St. Martin in the Fields de Belgrano.

De Impacto Crítico: El ajuste llegó a las aulas: otro colegio bilingüe porteño cae frente a la caída del salario y las cuotas imposibles.

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