Legislativo
El paquete legislativo de Milei al desnudo: más beneficios para el gran capital, menos protección para consumidores
El Gobierno libertario lanzó un paquete que combina beneficios fiscales sin precedentes para inversiones millonarias, la eliminación de la ley de etiquetado frontal, regulación del lobby y ludopatía digital.
El Gobierno abre cuatro frentes legislativos con más beneficios para el gran capital, menos protección para consumidores
★ Con el Congreso como escenario y el Mundial de fútbol como telón de fondo, el Gobierno de Javier Milei completó este martes la presentación de un paquete de cuatro iniciativas legislativas que revelan, con claridad, las prioridades del proyecto libertario: más beneficios para los grandes capitales, menos regulación sobre los alimentos que consumen los argentinos, y una arquitectura legal que instala al oficialismo en el centro del tablero parlamentario. La maniobra fue anunciada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a través de su cuenta personal en la red social X.
El «Súper RIGI»: 30 años de blindaje para inversiones de más de 1.000 millones de dólares
El proyecto estrella del paquete es el llamado «Súper RIGI», denominado formalmente «Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias». La iniciativa fue remitida a la Cámara de Diputados mediante el Mensaje N°181/2026, firmado por el presidente Milei, el jefe de Gabinete Adorni y el ministro de Economía, Luis Caputo.
El nuevo régimen apunta a proyectos con inversiones mínimas de 1.000 millones de dólares, orientados a sectores como inteligencia artificial, hidrógeno, gas natural licuado (GNL), semiconductores y biotecnología. Entre sus beneficios centrales se destacan: una alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias (frente a las escalas más altas del régimen general), una tasa del 3,5% sobre dividendos y utilidades, exención total de derechos de importación y exportación, y libre disponibilidad progresiva de divisas por exportaciones: 20% al primer año, 40% al segundo y 100% a partir del tercer año. Además, el proyecto fija una alícuota única del 10% para contribuciones patronales en nuevas relaciones laborales generadas por los proyectos adheridos.
El mecanismo de blindaje normativo resulta quizá el punto más polémico: el régimen garantiza estabilidad regulatoria por 30 años y establece que cualquier norma provincial o municipal que afecte los beneficios otorgados «será considerada nula de nulidad absoluta». En términos concretos, las provincias deberán adherir formalmente al esquema y comprometerse a no imponer nuevos gravámenes locales sobre los proyectos adheridos.
El propio historial del RIGI original, aprobado en la Ley Bases (27.742), siembra dudas sobre el impacto real del nuevo esquema: según datos recogidos por distintos medios especializados, los anuncios de inversión bajo ese régimen superaron los 81.000 millones de dólares, pero los montos efectivamente concretados apenas rozaban los 700 millones de dólares. La brecha entre promesa y realidad es, en este caso, abismal.
El fin de los octógonos: la industria alimentaria celebra, los expertos en salud advierten
El segundo proyecto del paquete, ingresado al Senado, propone la derogación total de la Ley de Etiquetado Frontal (Nº 27.642), el sistema de octógonos negros de advertencia en alimentos y bebidas que alertan sobre excesos de sodio, azúcares, grasas y calorías. El proyecto lleva las firmas de Milei, Adorni y el ministro de Salud, Mario Lugones, y plantea que la norma vigente presenta «limitaciones técnicas, regulatorias, operativas y económicas» que justifican su eliminación.
La apuesta no parece exenta de riesgos políticos. La ley que se busca derogar fue aprobada en 2021 con una amplitud extraordinaria: 200 votos a favor en Diputados y 64 a favor en el Senado, con apenas tres votos en contra. UCR y PRO votaron mayoritariamente a favor. Ahora el propio radicalismo sale a defender la norma: el diputado nacional Julio Cobos cuestionó públicamente el proyecto al afirmar que «no tiene fundamento científico» y señaló que «pareciera que la caída del consumo se debe a la ley de etiquetado y no a la pérdida del poder adquisitivo». La senadora Anabel Fernández Sagasti, una de las autoras de la ley, también rechazó la derogación.
La comunidad científica no tardó en pronunciarse. Según advirtieron especialistas en salud pública relevados por El Destape, la derogación representaría «un retroceso sanitario» y se movilizaron para juntar firmas en defensa de la normativa. El propio texto oficial reconoce que no propone ningún sistema alternativo concreto: promete avanzar hacia «un esquema técnicamente más consistente», pero sin especificar plazos ni modalidades.
La ley de lobby y la regulación de las apuestas online
Los otros dos proyectos del paquete completan un cuadro legislativo de alta densidad política. La iniciativa para regular el lobby, inspirada en el modelo estadounidense, fue presentada en Diputados e irá a plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General. Ambas comisiones son controladas por el oficialismo, con Nicolás Mayoraz y Santiago Santurio en sus conducciones respectivas.
La ley sobre ludopatía digital, por su parte, ingresó al Senado con tres comisiones asignadas: Legislación General, Salud y Justicia y Asuntos Penales. Las tres tienen al frente a legisladoras y legisladores de La Libertad Avanza: Nadia Márquez, Ivanna Arrascaeta y Gonzalo Guzmán Coraita. El antecedente inmediato complica el camino: en 2024, una ley para prohibir la publicidad de juegos de azar obtuvo 139 votos a favor en Diputados, mientras el PRO y la UCR se abstuvieron. La nueva iniciativa, más moderada, deberá sortear ese escenario.
Arquitectura política: el oficialismo controla los tiempos
Más allá del contenido de cada proyecto, la movida del Gobierno revela una estrategia de ocupación parlamentaria. En todos los casos, las comisiones cabeceras son presididas por representantes afines al oficialismo. En Diputados, el «Súper RIGI» irá a Presupuesto y Hacienda, encabezada por Bertie Benegas Lynch, identificado como uno de los más radicales exponentes del sector libertario, quien «podrá marcar el pulso del debate a su propio tempo».
El cronograma se enfrenta, sin embargo, a un obstáculo inesperado: el Mundial de fútbol, que comenzará el 11 de junio y se extenderá hasta el 19 de julio. Históricamente, el Congreso entra en pausa casi total durante ese período. El Gobierno se propone, según trascendidos parlamentarios, no paralizar el trabajo en comisiones, aunque deberá elegir con qué proyectos avanzar y cuáles postergar hasta la finalización del torneo.
Antes del inicio del Mundial, posiblemente el 4 de junio, el Senado podría sesionar para tratar pliegos judiciales, la aprobación de un plan de pago a dos fondos buitre por 171 millones de dólares de deuda pendiente y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
El trasfondo: desregulación como política de Estado
El conjunto de iniciativas no es casual ni desarticulado. Es coherente con una orientación que el Foro Economía y Trabajo ha caracterizado, en su documento de análisis tributario publicado en mayo de 2026, como una reforma regresiva que premia al capital concentrado y penaliza a los sectores populares. El «Súper RIGI» amplía beneficios impositivos para las mayores inversiones, mientras la derogación del etiquetado frontal desregula el mercado de alimentos en beneficio de la industria y en desmedro del derecho a la información de la ciudadanía.
La paradoja es elocuente: en un país donde la Canasta Básica Alimentaria acumula una variación interanual superior al 32% según datos del INDEC a marzo de 2026, el Gobierno elige como batalla legislativa prioritaria eliminar el sistema de advertencias que ayudaba a los consumidores a tomar decisiones más informadas frente a una góndola que, para millones de argentinos, ya es un territorio hostil.
Puntos clave
- El Gobierno presentó cuatro proyectos de ley: «Súper RIGI», derogación del etiquetado frontal, regulación del lobby y legislación sobre ludopatía digital.
- El «Súper RIGI» propone beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios por 30 años para inversiones mínimas de 1.000 millones de dólares.
- La derogación del etiquetado frontal eliminaría los octógonos negros de advertencia; especialistas en salud calificaron la medida como «un retroceso sanitario».
- El oficialismo controla las comisiones cabeceras de todos los proyectos presentados en Diputados.
- El Mundial de fútbol, que comenzará el 11 de junio, amenaza con interrumpir el ritmo parlamentario.
Elecciones
Bullrich, la aliada incómoda: el ajuste en discapacidad agrieta el armado 2027
La senadora libertaria cuestionó los recortes en discapacidad del Presupuesto 2027 y en Casa Rosada ya temen una ruptura que fragmente a la derecha. El karinismo minimiza el riesgo, pero otras tribus del oficialismo admiten que hay que contenerla.
El recorte en discapacidad que el Gobierno de Javier Milei metió en el Presupuesto 2027 no solo golpea a miles de familias que dependen de esas prestaciones: también abrió una grieta en la propia coalición oficialista, que a menos de un año de las presidenciales ya hace cuentas sobre qué pasaría si Patricia Bullrich decide irse. En Casa Rosada reapareció un fantasma conocido: la fragmentación del electorado de centroderecha.
La protagonista es la senadora nacional Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, que en los últimos días se desmarcó públicamente del capítulo VI del proyecto presupuestario. Ese apartado, que abarca los artículos 36 a 41, plantea modificaciones y derogaciones sobre distintos puntos de la legislación vinculada con discapacidad, incluido el esquema con el que se fijan y actualizan los aranceles del sistema de prestaciones.
«Nadie dijo nada de esto»
La primera señal llegó cuando Bullrich admitió que desconocía los cambios. «Me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz. El Presupuesto llegó con cambios en la Ley de Discapacidad que no eran conocidos», explicó en una entrevista con Radio Rivadavia. Días después subió el tono en el canal de noticias A24: «Habíamos estado el día anterior en una mesa política, se habían dado los números macro. Se habían dado los fundamentos, pero nadie dijo nada de esto».
En esa misma entrevista apuntó contra la cartera que conduce Luis «Toto» Caputo como responsable del envío del texto al Congreso y definió el episodio como «un error no forzado» que «te puede hacer perder el partido». Luego fue más lejos: «Si cometemos un error no forzado, ¿qué van a pensar? Que somos crueles».
El cruce escaló cuando el jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostuvo que la senadora se había retirado antes de que la mesa política abordara el tema. Bullrich lo desmintió de plano: «Cuando se habló del Presupuesto yo estaba», afirmó, y agregó que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, tampoco conocía las modificaciones. «Lo voy a discutir con Santilli porque no vale decir una cosa que no es», disparó, aunque aclaró que no pretende pelearse con nadie.
La crítica que no toca el ajuste
Conviene leer la letra chica del desmarque. Bullrich no cuestiona el rumbo económico: en sus intervenciones remarcó que el superávit fiscal y las metas de inflación son pilares no negociables del plan oficial, y sostuvo que el tema de discapacidad requiere una definición que no altere los objetivos fiscales de la administración libertaria. Su reproche no apunta al recorte en sí, sino al costo político de que la sociedad perciba al Gobierno como insensible.
La preocupación que la senadora expresa es, en esencia, electoral. «El año pasado nosotros la pasamos muy mal cuando perdimos gobernabilidad», recordó, en referencia a las derrotas legislativas que sufrió el oficialismo. Para las personas con discapacidad y sus familias, lo que está en juego no es la imagen de un gobierno, sino el acceso a tratamientos, transporte y rehabilitación.
Las tribus libertarias y el temor a la ruptura
Si bien buena parte de la plana mayor del oficialismo cree que Bullrich repite un patrón conocido y no romperá con La Libertad Avanza, algunas voces del espacio siguen de cerca cada paso y plantean que el Gobierno debe esforzarse por retenerla. «El Gobierno tiene que impedirlo y tiene las herramientas para hacerlo», precisó una voz de una de las tribus libertarias, según trascendió.
El temor se alimenta de otro movimiento: el extitular de la Unión Cívica Radical Ernesto Sanz planteó la necesidad de impulsar un espacio opositor similar a Juntos por el Cambio. En el oficialismo le bajan el precio a la idea, pero reconocen que la ecuación cambiaría si la senadora se fuera. «Quieren poder darle cierto cuerpo a una potencial candidatura del PRO. Cuando hablan de Juntos por el Cambio es porque Sanz le sumaría ‘el tono radical’ para hablar de algo más amplio, pero no lo veo viable. Excepto que rompa Patricia», afirmó una fuente oficial.
En el karinismo, el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, descartan que la senadora tome distancia del partido al que se afilió en último término, aunque admiten que Bullrich se considera «una aliada» de la administración libertaria. «Es lógico. Ella ganó una PASO y fue candidata de otro espacio», la justifican. «Patricia es Patricia», resumió un funcionario del círculo íntimo de la hermana del Presidente.
Una candidatura en disputa
Con la reelección de Milei como objetivo declarado, toma fuerza la posibilidad de que Bullrich integre la fórmula presidencial como candidata a vicepresidenta en 2027. La propia senadora lo dejó entrever sin nombrar al mandatario: «Es muy importante que el proyecto reelija». En su entorno evitan precisar a qué lugar de las listas aspira, pero anticipan que «hará lo necesario para que el peronismo no gane».
La escena revela la fragilidad de una coalición que se sostiene más por el espanto compartido que por un programa común. Mientras la interna libertaria discute lugares en las listas, el ajuste sobre los sectores más vulnerables sigue su curso en el Congreso.
Lo que tenés que saber:
- El capítulo VI del Presupuesto 2027 (artículos 36 a 41) modifica y deroga normas vinculadas con discapacidad.
- Bullrich admitió que desconocía esos cambios y los calificó como «un error no forzado».
- La senadora desmintió al jefe de Gabinete, Diego Santilli, sobre el tratamiento del tema en la mesa política.
- Bullrich sostiene que el superávit fiscal y las metas de inflación no son negociables.
- En el oficialismo crece la posibilidad de que sea candidata a vicepresidenta en 2027, mientras Ernesto Sanz impulsa reeditar un frente similar a Juntos por el Cambio.
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