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La Casa Rosada ya no puede disimular: Oria está, Caputo se va corriendo del centro

El vocero presidencial afirmó ante la prensa que el cineasta Santiago Oria se hizo cargo de la comunicación digital en reemplazo del consultor. Pocas horas después, desde su cuenta de X, rectificó sus propias palabras y aseguró que no hubo cambios en el organigrama. La contradicción expuso una interna que el oficialismo intenta disimular.

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El Argentino Diario-Karina Milei-Santiago Caputo.
El lapsus de Ravier: cuando el vocero dijo lo que el Gobierno prefiere callar sobre Caputo.

El vocero presidencial Adrián Ravier encendió un cortocircuito en el corazón de la comunicación gubernamental al confirmar en conferencia de prensa, el martes 25 de agosto, que el cineasta y publicista Santiago Oria reemplazó al asesor Santiago Caputo al frente de la coordinación de la comunicación digital del Poder Ejecutivo. La versión, sin embargo, no duró ni un día: horas más tarde, el propio Ravier debió salir a desdecirse.

«No hubo ni hay ningún cambio en el organigrama de comunicación del Poder Ejecutivo, ni designación alguna, ni traspaso de responsabilidades entre áreas», escribió el vocero desde su cuenta de X, en un posteo que llegó a destiempo y con un aroma inequívoco a desmentida forzada.

Lo que dijo antes de borrarlo con el codo

En la conferencia de prensa que antecedió a esa aclaración, Ravier había respondido con llamativa franqueza a una repregunta sobre si Oria había ocupado el lugar de Caputo en la cadena de mando comunicacional. «Entiendo que sí. La parte de comunicación digital, lo que no le quita importancia a la figura de Santiago Caputo para este Gobierno», respondió el vocero, en una formulación que pretendía conciliar lo inconciliable: reconocer un desplazamiento sin que sonara como tal.

La declaración fue suficiente para generar alarma en Balcarce 50. Según al menos tres fuentes de la Casa Rosada, el equipo que encabeza Oria funciona desde hace semanas, cuando todavía era Manuel Adorni quien ocupaba la jefatura de gabinete, y se especializa en la avanzada sobre redes sociales con uso intensivo de inteligencia artificial. El grupo integra, además del propio Oria, al influencer Iñaki Gutiérrez, al menor de los Menem, Sharif Menem, y al ex director de juventudes porteñas Fabián Pereyra, proveniente del entorno de Diego Santilli.

Caputo sigue, pero sin el centro de la escena

En las filas oficialistas no niegan la existencia de esa mesa paralela, pero insisten en que Caputo sigue siendo el eje de la estrategia comunicacional. La evidencia más citada en los pasillos de Balcarce 50: el propio lunes previo a la conferencia, el consultor habría auxiliado a Ravier en la preparación de sus declaraciones. El argumento, sin embargo, tiene el problema de todo argumento en off: no deja rastro público y convive con el dato concreto de que fue el propio vocero presidencial quien, ante los micrófonos, avaló el relevo.

Lo que sí admiten las fuentes oficialistas es que Las Fuerzas del Cielo, la red de militancia digital que catapultó a Milei durante la campaña de 2023, perdieron terreno en el ecosistema virtual. «Perdieron espacio en el ecosistema, que ahora parece estar mucho más disperso que antes», sostuvo una fuente oficialista. «El plano de las redes empezó a ser ocupado por otros sectores. Era lógico», sumó otra voz del espacio violeta. Algunos de sus propios integrantes reconocen haberse «relegado del mileísmo».

Juan Doe: el que más ganó con el desliz de Ravier

Donde las declaraciones del vocero sí dejaron una víctima clara y un beneficiario nítido fue en la figura de Juan Pablo Carreira, conocido en redes como Juan Doe. Carreira se desempeña como director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia y maneja la Oficina de Respuesta Oficial, una herramienta clave en el esquema de guerra informativa que lleva adelante el Gobierno. Su nombre emergió en la cobertura previa de este medio en el marco del caso Cerimedo, dado que fue socio fundador del ex asesor en La Derecha Diario y continuó en funciones pese a ese vínculo. Tras los dichos de Ravier, voces del entorno presidencial ironizaron: «El que debe estar contento es Doe con esa declaración».

La referencia no es inocente. Si el organigrama queda tal como lo dibujó Ravier antes de la rectificación, Carreira quedaría reportando a Oria en lugar de a Caputo, lo que representaría una reconfiguración de la cadena de mando que el oficialismo no está dispuesto a reconocer formalmente.

Milei, en modo trinchera digital

El episodio ocurre mientras el presidente Javier Milei mantiene una actividad frenética en su cuenta de X, con una agenda marcada por ataques al periodismo y a los economistas que cuestionan su programa. En los últimos días, Milei negó que la población «no llegue a fin de mes» y arremetió contra todos los sectores que plantean dudas sobre los resultados de su gestión económica. Según trascendió, esos mensajes no fueron coordinados con el consultor Caputo, lo que alimenta la lectura de que el presidente opera con creciente autonomía respecto de su estratega histórico.

La contradicción en voz alta de Ravier, su desmentida posterior y el silencio de Caputo configuran un cuadro donde la comunicación oficial no logra comunicar ni su propia estructura de poder. En un gobierno que hizo de la narrativa su principal activo político, esa fisura no es menor.

Puntos clave

  • El vocero Ravier confirmó en conferencia de prensa que Oria reemplazó a Caputo en la coordinación digital, y horas después lo desmintió desde su cuenta de X.
  • El equipo de Oria opera desde hace semanas con inteligencia artificial e incluye a Iñaki Gutiérrez, Sharif Menem y Fabián Pereyra.
  • Fuentes de Balcarce 50 insisten en que Caputo sigue al frente de la línea comunicacional, pero no ofrecen evidencia pública.
  • Las Fuerzas del Cielo reconocen haber perdido terreno en el ecosistema digital que antes dominaban.
  • Los últimos mensajes de Milei en X no habrían sido coordinados con Caputo, según trascendió.

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Chat Control: la ley europea que convierte tu celular en un testigo

El Parlamento Europeo debate una normativa que obligaría a escanear mensajes privados para detectar abuso sexual infantil, incluso en aplicaciones con cifrado de extremo a extremo. El debate enfrenta la protección de la infancia contra el derecho a la privacidad de millones de usuarios y pone en cuestión el futuro de las comunicaciones digitales.

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La propuesta "Chat Control 2.0" plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.

Millones de conversaciones privadas, fotos, audios y textos intercambiados a diario en aplicaciones como WhatsApp o Signal podrían ser escaneados automáticamente antes de llegar a su destinatario. Eso es lo que prevé la normativa conocida como «Chat Control», una propuesta legislativa en debate en el Parlamento Europeo que divide a juristas, activistas digitales, gobiernos y organizaciones de derechos humanos en toda la Unión Europea.

La regulación apunta a detectar contenido de explotación sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) en las comunicaciones digitales. En su versión vigente, una normativa temporal prorrogada hasta 2028 permite a las plataformas identificar de manera voluntaria ese tipo de material en mensajes privados, imágenes y videos. Pero la propuesta de largo plazo, denominada «Chat Control 2.0», plantea extender esa capacidad de detección también a los servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que representa un salto cualitativo de enorme magnitud en términos de vigilancia digital masiva.

Un escudo que también puede convertirse en una red de arrastre

El cifrado de extremo a extremo, tal como funciona hoy en aplicaciones como Signal o WhatsApp, impide que ni siquiera el proveedor del servicio pueda leer los mensajes en tránsito. Es, en términos prácticos, el equivalente digital del secreto postal. Cualquier sistema de detección que pretenda operar sobre mensajes cifrados tendría que actuar antes de que ese escudo se active, es decir, en el dispositivo del usuario, justo antes de que el mensaje sea enviado. Esta técnica se denomina «client-side scanning» y consiste en examinar el contenido mientras aún es legible, antes de que se aplique el cifrado.

Las herramientas técnicas propuestas funcionan transformando cada archivo en una especie de huella digital que se compara con bases de datos de material ilegal ya identificado. Además, utilizan modelos de aprendizaje automático capaces de reconocer contenido nuevo o modificado y analizan los textos en busca de patrones lingüísticos asociados al grooming o acoso sexual a menores.

El fallo humano en la cadena de verificación

En plataformas sin cifrado, cuando un sistema automático detecta una coincidencia, la alerta es enviada a revisores humanos expertos que examinan el material antes de informarlo a las autoridades. Empresas como Google sostienen que este proceso garantiza una verificación responsable. Sin embargo, según señaló el ex eurodiputado alemán Patrick Breyer, jurista y activista por los derechos digitales, es precisamente en esa etapa de verificación donde el sistema comienza a fallar cuando se utiliza a gran escala.

Los empleados encargados de revisar las alertas aplican criterios legales diversos, no siempre logran discernir la intención detrás del contenido y, con frecuencia, confunden situaciones de sexting consensuado entre jóvenes o imágenes enviadas como bromas en chats grupales. En muchos casos, los adolescentes involucrados nunca tuvieron intención de enviar ni recibir material ilegal, simplemente reenviaron un archivo dentro de una conversación diferente.

Breyer no se opone a la detección en sí misma. Su argumento es más preciso: el escaneo debería permitirse solo cuando un tribunal independiente confirme que hay motivos razonables para sospechar de una persona específica, tal como ocurre con una orden judicial para revisar la correspondencia de un ciudadano. Extender ese control a toda la población «por si acaso» representa, en sus términos, un tipo de intervención de naturaleza completamente diferente.

Una regulación que depende de la app que uses

Por el momento, lo que sucede con un mensaje depende enteramente de la aplicación que se use. En servicios sin cifrado, el contenido puede recibir una identificación digital o ser examinado por algoritmos antes o justo después de ser enviado, revisado luego por expertos y comunicado a las autoridades ante una coincidencia confirmada. En servicios con cifrado de extremo a extremo, la legislación europea actual no se aplica de la misma forma y el contenido permanece inaccesible para los proveedores.

Esa asimetría está en el centro del debate parlamentario. Si «Chat Control 2.0» finalmente incluye a los servicios cifrados, la arquitectura de privacidad digital que millones de personas dan por garantizada quedaría radicalmente transformada. La pregunta que el Parlamento Europeo no puede eludir es hasta dónde está dispuesta la sociedad a ceder privacidad en nombre de la seguridad, y si esa cesión puede hacerse sin abrir una puerta que, una vez abierta, sea prácticamente imposible cerrar.

El debate no es solo técnico. Es político, filosófico y tiene implicancias directas para las nuevas generaciones que crecen en un entorno donde la comunicación digital es constitutiva de su identidad. La decisión que tome Europa en los próximos años marcará un precedente global sobre los límites del Estado en las comunicaciones privadas.

Lo que tenés que saber

  • La normativa «Chat Control» vigente, prorrogada hasta 2028, permite a las plataformas detectar voluntariamente contenido de abuso sexual infantil en mensajes privados.
  • La propuesta «Chat Control 2.0» plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.
  • El ex eurodiputado Patrick Breyer advierte que el sistema falla a gran escala y que el escaneo solo debería habilitarse con orden judicial previa, no de manera masiva e indiscriminada.
  • Las herramientas de detección combinan huellas digitales de archivos conocidos, inteligencia artificial para contenido nuevo y análisis de patrones lingüísticos vinculados al grooming.
  • La decisión del Parlamento Europeo sobre si incluir o no a los servicios cifrados en la regulación definitiva tendrá impacto global en el futuro de la privacidad digital.
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