Política 📢
Katopodis: frente al decretazo el camino es cerca de la gente
«El presidente Javier “Milei no es el representante de la clase media empobrecida ni de los enojados con la política, sino que cada vez más queda en evidencia quienes lo pusieron y que intereses representa”.
El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, afirmó hoy que “existe una posición firme del PJ liderado por el gobernador Axel Kicillof” contra las medidas de ajuste del Gobierno nacional y consideró que “el peronismo va a encontrar su camino de reorganización cerca de la gente y en contra del ajuste”.
“Lo primero que me parece destacar es que el peronismo se está moviendo”, señaló Katopodis en declaraciones a El Destape Radio, donde además auguró que “el peronismo va a encontrar su camino de reorganización cerca de la gente y la capacidad de salir a protestar que tiene la sociedad argentina en contra del ajuste” porque “las decisiones que el Gobierno va tomando, son las que nos van a ir juntando”.
Para Katopodis, el presidente Javier “Milei no es el representante de la clase media empobrecida ni de los enojados con la política, sino que cada vez más queda en evidencia quienes lo pusieron y que intereses representa”.
Tras la cumbre realizada ayer en la sede de la gobernación de la provincia de Buenos Aires con los principales líderes del peronismo bonaerense, Katopodis contó que “los intendentes con Axel, con Máximo (Kirchner) y con Sergio (Massa) nos estamos encontrando para poder discutir y estar a la altura de este momento”.
“Fue una reunión muy importante porque es un momento del peronismo mucho más horizontal, por lo que eso requiere de muchas más reuniones masivas, pero lo que es más importante es que hay un peronismo muy por encima de cómo estaba, a pesar de que se perdió la elección nacional”, apuntó.
Sobre la movilización de la CGT anunciada para el próximo miércoles 27 contra el DNU, dijo que “la respuesta tiene que ser contundente porque esta no es una discusión para abogados constitucionalistas, ya que hay un presidente que vio el primer artículo de la Constitución y lo tachó.
La discusión y la respuesta del peronismo debe aparecer en la plaza junto a los trabajadores como epicentro”, aseveró.Al respecto, el exministro de Obras Públicas reflexionó: “Estoy viendo a los gobernadores, intendentes, la CGT y la CTA muy unidos, con señales muy claras”.En ese punto, comparó la actitud que tuvo el peronismo en los años iniciales con la gestión de Mauricio Macri.
En una autocrítica, dijo que “los cacerolazos y los encuentros entre gobernadores e intendentes empezó dos años tarde con el gobierno de Macri”.
“Con el macrismo, en condiciones parecidas, compraron por dos sanguchitos a muchos dirigentes”, admitió Katopodis, quien lanzó una advertencia hacia dentro del movimiento: “Vamos a estar muy de cerca mirando quien vota este paquete del DNU».
“Ahora, hay una militancia y una ciudadanía que nos está mirando como los defendemos y cuidamos y no como resolvemos la interna del PJ. Hay que dar señalas muy claras de cómo vamos a confrontar y a frenar este atropello”, agregó.
En ese sentido, reforzó su mensaje para los gobernadores de Unión por la Patria (UxP) al aseverar que “ninguno va negociar el litio o una cláusula para su provincia porque la gente nos está mirando”.
Como objetivo para este espacio opositor, planteó que “no podemos quedarnos adentro del PJ y discutir entre nosotros, ya que tenemos que salir a construir con el resto de los bloques porque allí también hay posibilidades armar algo con otros espacios opositores”.
Al analizar el DNU 70/2023, Katopodis señaló: “No hemos visto ninguna medida a favor de la gente. No hay una agenda de gestión que favorezca a los trabajadores”.Por eso, planteó que “la respuesta (a Milei) tiene que ser política y en la calle, con los trabajadores a la cabeza porque serán muy perjudicados” con ese decreto.
DDHH
Cómo sigue la crisis de vivienda que sacude a España tras la muerte de Maricarmen
Un día después de la muerte de la jubilada de 87 años desalojada en Madrid, unas 20.000 personas marcharon desde la Puerta del Sol hasta su casa. La protesta se replicó en otras ciudades mientras el Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta elecciones anticipadas y una huelga general por la vivienda.
Con velas en la mano y en un silencio que solo se quebró al llegar a la puerta del edificio, unas 20.000 personas caminaron este jueves desde la Puerta del Sol hasta la casa de la que Maricarmen Abascal fue expulsada en camilla.
La cifra la dio la propia Delegación del Gobierno en Madrid. Al llegar a la calle del barrio de Retiro donde la mujer vivió 71 años, la columna rompió su mutismo con un grito dirigido a la empresa propietaria del inmueble: «¡Urbagestión, asesinos!». La muerte de una jubilada de 87 años se convirtió en el detonante de la mayor rebelión por la vivienda que vive España en más de una década.
Maricarmen Abascal murió el miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía internada desde el 23 de septiembre, día en que una comisión judicial ejecutó su desalojo en el cuarto intento, pese a los cientos de vecinos y activistas que intentaron impedirlo. Vivía en ese departamento desde 1956, bajo un contrato de renta antigua firmado por su padre. La marcha del jueves, convocada bajo la consigna «Hasta siempre, Maricarmen», se repitió con distintas dimensiones en Toledo, Cáceres, Barcelona, Valencia y Sevilla.
«Si ella no pudo, iremos nosotros»
La frase se repitió en los carteles que encabezaron la columna madrileña y resume el clima de las últimas horas. En Toledo, los manifestantes fueron todavía más lejos: «No es una muerte, es un asesinato». Lo que empezó como la defensa de una vecina se transformó en una impugnación directa a un modelo que convirtió la vivienda en mercancía.
La acampada de la Puerta del Sol, que este jueves sumó su decimotercera jornada, amaneció el miércoles convertida en un velatorio colectivo. Los manifestantes levantaron altares improvisados frente a la Real Casa de Correos, sede del gobierno de la Comunidad de Madrid, y al pie de la estatua del Oso y el Madroño. «Yo creo que esa mujer ha muerto porque con 87 años le han trastocado su estabilidad y su tranquilidad y de alguna forma no ha podido más», dijo Igor, uno de los acampantes, en diálogo con la prensa.
Otra manifestante, Aska, apuntó contra las respuestas oficiales: «Maricarmen fue la chispa o la gota que colmó el vaso, pero esto va más allá, se necesitan soluciones reales». Las medidas impulsadas por el Ejecutivo, agregó, «son parches». Rubén, otro de los presentes, reclamó que «los partidos políticos deben venir a esta acampada y escuchar realmente lo que quiere la gente». Músicos como Rozalén, El Chojin y Marwan se acercaron al campamento, donde coincidieron en que «Maricarmen ha sido el detonante».
Un acuerdo que llegó tarde y un Gobierno contra las cuerdas
La presión social había logrado lo que los tribunales negaron. El 28 de septiembre, con mediación del Ayuntamiento de Madrid, la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversión SL aceptó que la mujer regresara a su vivienda, y el 2 de octubre firmó el contrato y entregó las llaves. Maricarmen nunca recibió el alta. «Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde», denunció el Sindicato de Inquilinas, que calificó su muerte de «absolutamente evitable» y el proceso que atravesó de «torturante».
El terremoto político fue inmediato. El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó dos reales decretos de emergencia habitacional, bautizados como los «Decretos Maricarmen«, que fueron rechazados por el Congreso de los Diputados.
Sin respaldo parlamentario, Sánchez adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre. Las centrales sindicales CCOO y UGT anunciaron, además, una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda. Una mujer desalojada terminó volteando la agenda política de todo un país.
Tras conocerse la muerte, Sánchez escribió en su cuenta de X: «Todo mi cariño a la familia y a los seres queridos de Maricarmen. Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia. Descanse en paz».
Una crisis que viene de lejos
El estallido no surgió de la nada. El 5 de abril de 2025, decenas de miles de personas marcharon en más de 40 ciudades españolas bajo el lema «Se acabó el negocio de la vivienda», en la primera movilización simultánea a escala nacional desde la ola contra los desahucios de la década anterior. Los organizadores, una red de sindicatos de inquilinos y asociaciones vecinales, acusaron entonces al Estado de haber convertido la vivienda en un modelo de negocio, pese a que el artículo 47 de la Constitución española garantiza el derecho a una vivienda digna y adecuada. En enero de 2026, el Gobierno anunció incentivos fiscales para los propietarios que congelaran los alquileres y límites a los contratos de temporada, medidas que las organizaciones consideraron insuficientes.
El caso Maricarmen expone, con crudeza, qué pasa cuando el derecho a la vivienda queda subordinado a la rentabilidad de los fondos inmobiliarios. Una lección que también resuena en la Argentina, donde el DNU 70/2023 de Javier Milei derogó la Ley de Alquileres y dejó a millones de inquilinos librados a las reglas del mercado.
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