Elecciones
Cristina: «Muerta o presa no me van a callar nunca»
Así lo dijo la vicepresidenta al hablar ante los militantes congregados en la puerta de la sede de la Umet, donde presentó la reedición de un libro de conversaciones entre el ex presidente Néstor Kirchner y el académico Torcuato Di Tella.
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner advirtió hoy que en economía «no se puede hacer ficción» porque «la realidad termina estallando» y destacó que el titular de la cartera de Hacienda y candidato de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, haya dicho «la verdad al país sobre el Fondo Monetario Internacional (FMI)».
«Quiero reconocer algo muy importante al Ministro de Economía, que es decirle a la sociedad la verdad sobre el FMI, gran decisión», expresó la Vicepresidenta en una charla titulada «De castas, herencias, derrumbes y futuro» que ofreció al presentar la reedición, a 20 años de su publicación, del libro «Después del derrumbe. Conversaciones de Torcuato Di Tella y Néstor Kirchner» en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

Durante un intercambio con el animador Pedro Rosemblat, Cristina Kirchner valoró «la decisión de decirle a los argentinos y argentinas la verdad» ante los que «obligan a devaluar porque «cada argentino debe saber que los pecios aumentaron por la devaluación».
En otra parte de su exposición, la exmandataria dijo que el modelo neoliberal «se cayó» en Argentina «una vez por hiperinflación y otra por deflación», y afirmó que en Economía «no se puede hacer ficción porque la realidad termina estallando».
Además afirmó que el Gobierno del expresidente Mauricio Macri «fue horrible para la gente», sostuvo que el líder del PRO «dice todos los días una mentira distinta» en relación a la deuda externa, y aseguró que existe «una casta de economistas que tuvieron un rol fundamental para instrumentar el modelo neoliberal».

Recordó que en la estatización de la deuda privada en 1982, durante la última dictadura militar, estuvo «Carlos Melconian», asesor económico de la candidata presidencial de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, y volvió a contar que la en 2022 la contactaron desde la Fundación Mediterránea para tener una reunión con el economista que se hizo en junio del año pasado.
Fernández de Kirchner también hizo un análisis detallado del proyecto de Presupuesto para 2024, aseguró que «solo cuatro países son los que tienen superávit fiscal» y consideró que el déficit fiscal «no es la causa de la inflación en Argentina».
En ese contexto, dijo que «es imposible usar una motosierra si no dan los números», y aseguró que si «no discutimos entre nosotros las condiciones» de la realidad «nos las van a imponer desde afuera».

Recordó que el responsable de la estatización de la deuda externa durante la última dictadura militar “fue Carlos Melconian”, asesor económico de la candidata presidencial de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich. Además, contó que la contactaron desde la Fundación Mediterránea para tener una reunión con el economista en junio del año pasado.
El modelo neoliberal “se cayó» en Argentina «una vez por hiperinflación y otra por deflación”, y afirmó que en Economía «no se puede hacer ficción porque la realidad termina estallando».

Por otra parte, manifestó que «es mentira que la gente se haya derechizado», y reclamó discutir las políticas sociales para que «no sean algo permanente».
«La labor que tienen los militantes es decirle a la gente cuál es la verdad para que decida libremente», expresó.
La vicepresidenta también afirmó en otra parte de su exposición de 1 hora y 20 minutos que «tener un auto o una casa, no es de derecha o de izquierda», sino «más bien es peronista» y aseguró que fue una de las impulsoras de «la unidad» en la coalición oficialista UxP.
En ese contexto, recordó que había vaticinado el resultado de las elecciones PASO, al anticipar que sería «una elección atípica y de tercios».
También se refirió al expresidente Néstor Kirchner al remarcar que «nunca habló de herencia y se puso a laburar», y sostuvo que su espacio político «dejó una deuda reestructurada y sin el FMI en el país».
Con respecto a la actualidad, Kirchner dijo que “sólo cuatro países son los que tienen superávit fiscal” y consideró que «el déficit fiscal no es la causa de la inflación en Argentina”.
La charla -titulada «De castas, herencias, derrumbes y futuro»- se realizó en la sede de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), ubicada en la calle Sarmiento 2037, en la Ciudad de Buenos Aires.
La exposición de la Vicepresidenta se concretó mientras en las afueras de la sede de UMET, ubicada en el barrio porteño de Balvanera, militantes acompañaron su discurso, mucho de ellos con banderas de la agrupación La Cámpora.
Tras finalizar su alocución, la Vicepresidenta se dirigió a la militancia que se congregaba en la puerta de la casa de estudios, y aseguró que Argentina es «un orgullo en materia de derechos humanos, le pese a quien le pese».
«Ese rol honorable nos reconocen todas las democracias del mundo. Es un logro de todos y cada uno de los argentinos, remarcó la exmandataria al ponderar las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que impulsó el kirchnerismo, en tiempos en los que se reproducen discursos negacionistas de los crímenes que cometió la última dictadura.
En un pasaje de este segundo discurso, Cristina Kirchner agradeció el cariño de los adherentes al kirchnerismo y pidió «perdón» ante las decepciones que pudo haber causado la gestión del Frente de Todos (FdT) entre sus votantes.
“Yo entiendo la desilusión porque la expectativa era muy grande. Les pido perdón porque no pudimos cumplir”, subrayó la Vicepresidenta y llamó a «militar, sin enojarse».
Y por último, enfatizó: «Quienes piensan que me van a quebrar no me conocen. Presa o muerta no me van a callar».
Elecciones
Un juez frenó los avisos de Trump pagados con 20 millones de dólares de los contribuyentes
The New York Times respondió preguntas de lectores sobre las elecciones del 3 de noviembre y expuso el uso de 20 millones de dólares públicos para avisos que glorifican a Trump, que un juez federal ordenó frenar, y el temor a la presencia de agentes del ICE en los centros de votación.
A pocas semanas de las elecciones de medio término en EEUU, el Gobierno de Donald Trump usó al menos 20 millones de dólares de los contribuyentes para pagar avisos televisivos que glorifican al presidente, y un juez federal tuvo que ordenarle el domingo que cancelara los que quedaban al aire. Al mismo tiempo, la administración republicana alimenta con desinformación la sospecha de fraude electoral, mientras crece el temor a que agentes de inmigración se presenten en los centros de votación.
Ese clima quedó retratado en The Morning, el newsletter del diario estadounidense The New York Times, que esta semana dedicó su edición a responder preguntas de lectores sobre los comicios del 3 de noviembre. El editor del boletín, Adam B. Kushner, convocó a cinco periodistas del diario para contestar dudas sobre los avisos oficiales de Trump, la posible presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las urnas, la exigencia de documento para votar y la impunidad de las campañas que mienten.
Propaganda con plata de todos
La ley federal estadounidense prohíbe usar fondos aprobados por el Congreso para fines de «publicidad o propaganda». Según explicó la corresponsal en la Casa Blanca Maggie Haberman, los abogados de la Casa Blanca avalaron los avisos, pero ni siquiera algunos aliados del presidente están convencidos de que sean legales.
Haberman marcó la diferencia: el dinero público puede financiar anuncios de servicio público sobre un programa o una política, pero estos spots exaltan la figura de Trump, incluso el que se refiere a la captura de Nicolás Maduro, que también termina en un elogio al presidente.
Los avisos comenzaron a emitirse a fines de septiembre, financiados con 20 millones de dólares del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Uno de ellos es directamente una copia de un spot de la campaña presidencial de Trump de 2024, al que solo le cambiaron el sello de la campaña por la leyenda de que lo pagó el Gobierno de Estados Unidos. Otro muestra al mandatario caminando en blanco y negro por un pasillo mientras habla de «la batalla final» contra «el Estado profundo» y «los globalistas».
La reacción fue amplia. Legisladores de ambos partidos cuestionaron el gasto, organizaciones de defensa del voto representadas por Democracy Forward y el Comité Nacional Demócrata presentaron demandas, y un juez federal ordenó el domingo cancelar los avisos restantes. Ante la presión, Trump anunció que desde ahora los pagará con fondos de su comité de acción política MAGA Inc., aunque defendió hasta el final que usar dinero público para promocionarse era «algo bastante estándar».
El fantasma del ICE en las urnas
Otra de las preguntas que recibió el diario fue si habrá agentes del ICE en los centros de votación. La periodista de investigación Alexandra Berzon, especializada en sistemas electorales, respondió que la ley es clara: los agentes federales armados no pueden ingresar a los lugares de votación. El Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia aseguraron que no tienen planes de enviar agentes armados a patrullarlos.
Sin embargo, Berzon advirtió que funcionarios electorales y defensores del derecho al voto temen que esa sola posibilidad aleje a votantes, y señaló que funcionarios del Gobierno difundieron desinformación sobre los padrones al asegurar que están inflados de no ciudadanos. Es la misma estrategia de siembra de sospechas que el trumpismo viene usando desde su derrota de 2020.
Documento para votar y mentiras sin castigo
El debate sobre la exigencia de documento de identidad para votar también ocupó espacio. Michael Gold, que cubre el Congreso, explicó los argumentos de sus críticos: algunas leyes solo aceptan licencias de conducir, pasaportes o identificaciones estatales que cuestan dinero y tiempo, y los votantes mayores, pobres y no blancos tienen menos probabilidades de contar con ellas. Muchos demócratas sostienen que un derecho constitucional no puede quedar condicionado por esas barreras, sobre todo cuando el fraude electoral es poco frecuente.
Sobre por qué las campañas pueden emitir avisos que mienten sobre sus rivales, Bayliss Wagner, periodista política del diario, recordó que la Primera Enmienda le da al discurso político la máxima protección. Los candidatos pueden ser demandados por difamación si difundieron afirmaciones falsas a sabiendas, pero el umbral para ganar esos juicios es muy alto y los tribunales son lentos. Además, no hace falta mentir abiertamente para distorsionar la verdad: alcanza con omitir contexto, difundir acusaciones sin pruebas o sacar conclusiones engañosas.
En cuanto a las encuestas, la editora de sondeos Ruth Igielnik contó que, tras probar mensajes de texto, correo y entrevistas online para la encuesta Times/Siena, el clásico llamado telefónico sigue dando los resultados más precisos.
Una democracia bajo presión
Las respuestas del diario neoyorquino dibujan un mapa inquietante: un presidente que usa el aparato estatal para hacer campaña, un Gobierno que instala sospechas infundadas sobre los padrones y votantes que temen ser intimidados en las urnas. El control del Senado se definirá en noviembre en un escenario donde las reglas de juego están siendo forzadas desde la propia Casa Blanca.
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