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Legislativo

Bullrich al límite: el dilema que le impone a Milei con sus propias reglas

A menos de un año del armado de listas, la senadora Patricia Bullrich tensiona al máximo los vínculos dentro de La Libertad Avanza. Su estrategia de autonomía creciente, sus críticas públicas al jefe de Gabinete Diego Santilli y su posicionamiento electoral propio obligan a la conducción del partido a analizar cómo contenerla, en un oficialismo que aún no tiene un plan B.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.
¿Qué busca la senadora? Bullrich le marca el paso a Milei y el Gobierno no sabe qué hacer.

En el interior del Gobierno cunde la alarma por los movimientos de Patricia Bullrich. La senadora de La Libertad Avanza, jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta, lleva semanas desafiando la disciplina interna con una estrategia calculada: desmarcarse cuando los números le son favorables, tensionar cuando la conducción no la consulta, y acumular capital político propio de cara a 2027. El conflicto ya no es un rumor de pasillo; es una disputa pública que la Casa Rosada no sabe cómo clausurar.

Bullrich ocupa la presidencia del bloque senatorial de LLA y acumula intención de voto entre el electorado libertario crítico, según sondeos que su entorno recibe semana a semana. Ese caudal le permite operar con márgenes que otras figuras del espacio no tienen. La fisura más reciente estalló en torno al Presupuesto 2027, donde el área de Discapacidad fue modificada sin que la senadora o el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, fueran informados con anterioridad.

El cruce con Santilli y la pelea por el relato

El episodio que encendió la mecha fue el cruce directo con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El funcionario sostuvo que Bullrich se había retirado antes de la reunión en la que se trató el tema de Discapacidad en el proyecto de Presupuesto. La respuesta de la senadora fue categórica: «Eso es mentira. Cuando se habló del Presupuesto yo estaba.» Y fue más lejos: aseguró que Menem tampoco conocía las modificaciones y que ambos se enteraron después, al leer el proyecto.

«Eso de que después lo hablaron no es así. Lo voy a discutir con Santilli porque no vale decir una cosa que no es. Nosotros tenemos que ser sinceros con nosotros mismos», expresó Bullrich en declaraciones que circularon entre los medios acreditados en el Congreso. La afirmación es un golpe directo a la credibilidad del jefe de Gabinete y, de rebote, al manejo interno del oficialismo.

La hipótesis de la Vicepresidencia y el veto de Karina

Dentro del oficialismo hay quienes proponen una salida simple: ofrecerle a Bullrich un cargo de peso que la ate definitivamente al proyecto libertario. La Vicepresidencia aparece mencionada en esas conversaciones. Pero esa opción choca con la posición de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y conductora real del partido. Con el antecedente de Victoria Villarruel, quien desde la presidencia del Senado construyó su propia agenda con distancia del Ejecutivo, Karina teme que Bullrich replique ese esquema de autonomía creciente.

El problema es que la conducción del partido, según fuentes oficialistas consultadas por la Agencia Noticias Argentinas, tampoco cuenta hoy con un plan B para contener a la senadora. El oficialismo está atrapado entre la necesidad de mantener la cohesión del bloque y el temor a que cualquier movimiento en falso le entregue a Bullrich más visibilidad y más autonomía de la que ya tiene.

Los tres factores detrás de la estrategia Bullrich

La conducta de Bullrich no es impulsiva. Según el análisis que circula entre sectores del propio oficialismo, obedece a tres cálculos precisos. Primero, los sondeos le muestran que su intención de voto crece entre el votante de Milei crítico, el que está cansado de la situación económica y busca una alternativa dentro del mismo espacio. Segundo, la senadora está convencida de que en algún momento Karina Milei la va a dejar de lado; que la traición interna es solo cuestión de tiempo. Tercero, y en consecuencia, considera que si ese día llega sin haber acumulado poder propio, no va a tener ninguna moneda de cambio para negociar.

La lógica que guía a Bullrich es la del socio con acciones propias: llegar a 2027 con suficiente peso dentro del bloque como para condicionar las listas, instalar candidatos propios en el Congreso y tener incidencia real en las decisiones del Poder Ejecutivo. En ese esquema, cada confrontación pública no es un error; es una inversión.

Un oficialismo con problemas para cerrar sus propias grietas

El patrón se repite. El Gobierno de Javier Milei enfrenta con LLA el mismo dilema que enfrentó con Villarruel: el de figuras que integran la coalición pero construyen agenda propia, en muchos casos aprovechando las inconsistencias internas que el propio Ejecutivo genera. La modificación presupuestaria en Discapacidad, por caso, fue presentada por el oficialismo como un hecho consumado que ni los propios legisladores conocían. Ese tipo de operatoria, más propia de un gobierno de mayorías que de una coalición en minoría parlamentaria, genera el caldo de cultivo que Bullrich sabe aprovechar.

Con el armado electoral a menos de un año, la pregunta que recorre los pasillos de la Casa Rosada ya no es si Bullrich va a generar un nuevo conflicto, sino cuándo y sobre qué tema va a ocurrir el próximo.

Lo que tenés que saber

  • Patricia Bullrich desmintió públicamente al jefe de Gabinete Diego Santilli, quien afirmó que la senadora no estuvo presente durante el debate presupuestario sobre Discapacidad.
  • Bullrich aseguró que ni ella ni el titular de Diputados, Martín Menem, fueron informados de las modificaciones al área de Discapacidad en el Presupuesto 2027 antes de que el proyecto fuera publicado.
  • Sectores del oficialismo evalúan ofrecer la Vicepresidencia a Bullrich como forma de contenerla, pero Karina Milei rechaza esa opción por el antecedente de Victoria Villarruel.
  • La senadora opera con la convicción de que Karina Milei la dejará de lado en algún momento, por lo que prioriza acumular poder propio de cara al armado de listas de 2027.
  • El Gobierno no tiene, por el momento, un plan B para contener la estrategia de autonomía creciente de Bullrich dentro del espacio libertario.

Legislativo

Ravier salió a tapar las grietas: “En un Gobierno liberal no somos manada”

El vocero presidencial Adrián Ravier intentó minimizar las diferencias políticas entre Javier Milei y Patricia Bullrich en su conferencia de prensa de los martes. La frase, lejos de despejar dudas, confirma que las tensiones internas de La Libertad Avanza requieren gestión oficial.

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"No somos manada": la frase con la que el Gobierno admitió lo que quería negar.

Las diferencias entre Javier Milei y Patricia Bullrich no necesitaron que nadie las inventara: bastó con que el vocero presidencial Adrián Ravier sintiera la necesidad de salir a minimizarlas. El simple hecho de que el propio Gobierno deba aclarar que no hay fracturas es, en sí mismo, la señal de que algo cruje puertas adentro de La Libertad Avanza.

En su habitual conferencia de prensa de los martes, Ravier se refirió a la situación de Bullrich con una frase que pretendía ser tranquilizadora pero que resultó reveladora: «En un Gobierno liberal no somos manada». La definición, que buscaba presentar la diversidad de opiniones como una virtud del espacio, terminó por poner en evidencia que esas diferencias existen, que son lo suficientemente visibles como para merecer una respuesta oficial, y que el Gobierno las percibe como un problema de imagen a gestionar.

Una «fundamental» con voz propia

Ravier definió a Bullrich como «una persona fundamental para el Gobierno» en su función como senadora, y aseguró que la exministra de Seguridad «está alineada con la idea de que Javier Milei tiene que ser reelecto». La precisión no es menor: el vocero no afirmó que Bullrich esté alineada con el Gobierno en general, sino específicamente con la idea de la reelección, lo que deja un margen interpretativo amplio sobre el resto de las cuestiones.

«Hay personas que pueden tener distintos puntos de vista, y esas cuestiones se resuelven y no generan nada negativo», agregó Ravier. La frase es la típica construcción del vocero que intenta cerrar un tema antes de que se abra, pero que al nombrarlo lo instala. Que las diferencias «se resuelven» implica, necesariamente, que existen y que requieren resolución.

El trasfondo: Bullrich entre dos lógicas

La figura de Bullrich en el armado libertario siempre fue incómoda. Proveniente del PRO, desgastada como candidata presidencial en 2023 y desplazada del Ministerio de Seguridad, su inserción en el bloque de LLA en el Senado la reposicionó como una pieza legislativa útil para el oficialismo, pero con una trayectoria propia que no siempre converge con las posiciones de Milei. Decir que «no son manada» es otra forma de decir que la disciplina interna no está garantizada.

El esfuerzo comunicacional del Gobierno por sostener la imagen de cohesión contrasta con la evidencia de que el espacio libertario navega tensiones que van desde el posicionamiento electoral hasta las disputas por espacios de poder. En ese contexto, la conferencia de prensa de Ravier no cierra un capítulo, sino que lo abre.

Lo que tenés que saber

  • El vocero presidencial Adrián Ravier salió a minimizar diferencias entre Milei y Bullrich en su conferencia de prensa del martes.
  • Ravier definió a Bullrich como «fundamental» para el Gobierno y afirmó que está alineada con la reelección de Milei.
  • La frase «en un Gobierno liberal no somos manada» confirma que las diferencias internas existen y requieren gestión oficial.
  • Bullrich integra el bloque de LLA en el Senado tras su derrota presidencial en 2023 y su salida del Ministerio de Seguridad.
  • El intento oficial de presentar las diferencias como una fortaleza liberal revela, paradójicamente, la fragilidad de la cohesión interna del espacio.
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