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Política 📢

Parrilli denunció “ruptura del pacto democrático” y comparó al Gobierno libertario con la dictadura

El senador de UxP acusó al oficialismo de restringir libertades civiles y perseguir a la oposición, tras denunciar que fuerzas de seguridad detuvieron micros con manifestantes rumbo a Plaza de Mayo. También apuntó contra Bullrich por el nuevo DFI, al que calificó como “estado de sitio no declarado”.

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Micros detenidos y derechos en jaque

Oscar Parrilli volvió a ocupar un rol central en la defensa pública de Cristina Fernández de Kirchner, esta vez con duras declaraciones contra el Gobierno de Javier Milei. En una entrevista con Radio Splendid, el senador neuquino denunció que fuerzas de seguridad nacionales están deteniendo micros con militantes que se dirigían a Plaza de Mayo para participar del acto organizado por el peronismo en apoyo a la expresidenta.

“A mí me hace acordar a lo que pasaba durante la dictadura militar, donde Gendarmería y todas las fuerzas te paraban, te retenían, te revisaban los bolsos y la documentación”, afirmó el legislador, exsecretario general de la Presidencia durante el kirchnerismo.

Parrilli sostuvo que estas acciones constituyen una violación directa al pacto democrático que se selló en 1983: “Ese pacto democrático que teníamos, de vivir en democracia, con libertad, con respeto a los derechos humanos, con elecciones libres y sin proscripciones, se está rompiendo”.

En paralelo, referentes de organismos de derechos humanos y sectores de la oposición denunciaron prácticas de “hostigamiento sistemático” a manifestantes, que se intensificaron tras la aprobación del nuevo “protocolo antipiquetes” impulsado por el Ministerio de Seguridad. Organizaciones de DDHH, como Amnistía Internacional, vienen advirtiendo sobre el uso desproporcionado de la fuerza y restricciones al derecho de reunión en el contexto de protestas sociales.

La nueva DFI: una amenaza a las garantías constitucionales

Otro de los ejes de la crítica de Parrilli apuntó al reciente anuncio del Ejecutivo sobre la creación del Departamento Federal de Investigaciones (DFI), que reformula parte del accionar de la Policía Federal. Para el senador, esta transformación encubre un “estado de sitio no declarado”.

“El estado de derecho no lo tenemos y la democracia está bajo riesgo, restringida y limitada”, denunció. Según Parrilli, el protocolo de seguridad implementado por Patricia Bullrich constituye “una violación a los derechos individuales” y forma parte de una estrategia para consolidar un régimen autoritario con fachada legal.

Desde el Gobierno, en cambio, justifican la creación de la DFI como parte de un “plan de modernización de las fuerzas” para luchar contra el narcotráfico, el crimen organizado y el “terrorismo interno”, categoría que viene generando fuerte rechazo en sectores académicos y organismos internacionales.

La prisión domiciliaria de CFK y el miedo al pueblo

Parrilli también se refirió a la decisión judicial de otorgar prisión domiciliaria a Cristina Fernández de Kirchner, con tobillera electrónica y limitaciones en sus movimientos y visitas. Denunció que el objetivo fue evitar una movilización masiva hacia Comodoro Py.

“Le dieron la prisión domiciliaria y la relevaron de ir a Comodoro Py donde pensaban humillarla, pero como algún toque de humillación tenían que darle, entonces aparece la tobillera, la restricción de las visitas, el no poder salir al balcón”, sostuvo.

En línea con la convocatoria del peronismo a Plaza de Mayo, Parrilli subrayó que se instalará con fuerza la consigna “Cristina inocente, Cristina libre”, y llamó a la ciudadanía a tomar conciencia de “los atropellos de este pseudo Poder Judicial y estos grupos económicos enquistados en el Gobierno”.

Creciente tensión política y judicial

Las declaraciones del senador se dan en un clima de alta conflictividad institucional. El Gobierno de Javier Milei mantiene una ofensiva constante contra sectores del Poder Judicial, gobernadores, sindicatos y movimientos sociales. A la vez, desde la oposición acusan al oficialismo de avanzar con un “proyecto autoritario” que incluye el debilitamiento de los controles democráticos.

La transformación de las fuerzas de seguridad, la judicialización de figuras clave de la oposición y las restricciones a la protesta social han sido señaladas por expertos en derechos humanos como síntomas de un deterioro institucional acelerado. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya expresó su “preocupación” por la represión de manifestaciones públicas en Argentina y pidió al Estado garantizar las libertades cívicas.

Puntos clave:

  • Oscar Parrilli denunció que Gendarmería detuvo micros con militantes rumbo al acto en Plaza de Mayo.
  • Comparó el accionar del Gobierno con prácticas de la última dictadura militar.
  • Cuestionó la creación del Departamento Federal de Investigaciones y lo definió como un “estado de sitio no declarado”.
  • Señaló que a Cristina Kirchner le otorgaron prisión domiciliaria “por miedo a la movilización popular”.
  • Reiteró la consigna “Cristina inocente, Cristina libre” como bandera del peronismo frente a la ofensiva judicial.

Ciencia 🧬

Pagan insumos con su sueldo para diagnosticar a niños: la cara del cientificidio libertario

Investigadoras de la UBA y el Conicet desarrollan un análisis para detectar trastornos del neurodesarrollo en la infancia, que hoy requieren estudios genéticos de hasta 2.000 dólares. El proyecto avanza, pero su directora advierte que, si el ajuste sigue, el laboratorio tendrá que cerrar.

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«Si esto sigue así, lamentablemente vamos a tener que cerrar». La advertencia no proviene de una pyme asfixiada por la recesión, sino de la directora de un laboratorio público que trabaja en un análisis de sangre capaz de acelerar el diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo en niños. Mientras la ciencia argentina produce avances con impacto directo en la salud de la infancia, el ajuste del Gobierno de Javier Milei la empuja al borde del cierre.

La investigación está a cargo de Verónica Báez, responsable del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia, y es encabezada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. El desarrollo ya obtuvo resultados positivos en animales y hoy atraviesa la etapa de recolección de muestras en personas voluntarias.

Un diagnóstico caro y a prueba y error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos del neurodesarrollo son condiciones que alteran la conducta y el pensamiento durante los primeros años de vida, y que pueden dificultar la comprensión de conceptos, la realización de movimientos o la interacción con otras personas. Entre los más frecuentes figuran el TDAH, el trastorno del espectro autista, la discapacidad intelectual y los trastornos motores, del aprendizaje y del lenguaje.

La Argentina no cuenta con cifras oficiales sobre cuántos niños tienen condiciones del neurodesarrollo. Como referencia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que alrededor de uno de cada seis chicos de entre 3 y 17 años presenta algún trastorno de este tipo.

En el país, estos cuadros suelen agruparse bajo el amplio paraguas de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), y el tratamiento se organiza muchas veces por ensayo y error: kinesiología ante problemas motrices, psicopedagogía ante dificultades de aprendizaje, anticonvulsivos ante episodios convulsivos. «Cuando uno diagnostica por sintomatología, a veces puede no ser exacto«, explicó Báez.

La confirmación hoy depende de la secuenciación de ADN. «La secuenciación cuesta entre u$s1.000 y u$s2.000, dependiendo del tamaño de la secuencia a analizar. Para muchas familias es caro», señaló la investigadora. El acceso a un diagnóstico preciso queda así condicionado por la capacidad de pago de cada familia.

Cómo funciona el análisis

El eje del proyecto es la búsqueda de biomarcadores en sangre asociados a fallas en los receptores NMDA, proteínas clave en la comunicación entre neuronas y en la plasticidad cerebral, que también están presentes en otras partes del cuerpo. «Vimos en ratas que a nivel del sistema nervioso central hay ciertas cosas que cambian cuando estos receptores NMDA fallan. Ahora vemos que en la sangre por ahí también fallan de la misma manera y podemos ver las mismas cosas», detalló Báez.

La prueba requeriría una muestra de apenas 5 mililitros de sangre. Aunque la presencia de estas proteínas en el torrente sanguíneo es mucho menor que en el cerebro, el equipo busca confirmar si su medición permite detectar y diagnosticar el trastorno. En esta etapa, el objetivo es establecer los valores normales en personas sanas para luego compararlos con muestras de niños con alguna condición del neurodesarrollo.

«Estamos sacando muestras de personas voluntarias, pero atrás de eso hay un proceso ético que se tiene que evaluar y el cual tiene que estar rigurosamente controlado», aclaró Martina Piñeiro, estudiante de Medicina e integrante del equipo.

Sin atajos: los plazos y el foco en la infancia

Báez fue prudente con los tiempos. «Estaría buenísimo poder dar esperanza e ir más rápido, pero no. Estamos lejos porque lo queremos hacer bien para que llegue lo mejor posible a la gente que lo necesita», sostuvo, y relató: «Es terrible cuando una familia nos escribe y nos dice ‘te presto a mi hijo para que lo metas en este ensayo'».

La investigadora explicó por qué el test apunta a los chicos y no a los adultos: el sistema nervioso activa mecanismos compensatorios cuando algo falla en su desarrollo, de modo que muchas personas con retrasos madurativos en la infancia llegan a la adultez sin signos evidentes. Por eso, la detección temprana es la ventana en la que el análisis puede cambiar el rumbo de un tratamiento.

Poner plata del sueldo para sostener el laboratorio

El costado más crudo del proyecto es financiero. «Tenemos mucha menos plata. Seguimos trabajando y colaboramos con gente de afuera, pero se está haciendo muy difícil porque la cantidad de dinero que teníamos para trabajar pasó a ser muy poca», describió Báez. Y fue más allá: «Muchos estamos poniendo plata de nuestro sueldo para mantener algunas cosas del laboratorio. Los insumos son muy caros».

La científica recurrió a un término que ya forma parte del vocabulario de la comunidad académica: «Llamamos ‘cientificidio’ porque mucha gente cerró su laboratorio o algunos juntaron laboratorios para trabajar entre dos como si fuera uno solo». Que investigadores del Conicet financien con su salario los insumos de un proyecto de salud infantil retrata el nivel de abandono del Estado nacional sobre el sistema científico.

«Los problemas de un país los tiene que resolver el país y no gente de afuera. Si no podemos preguntarnos las cosas ni contestarlas, ¿quién lo hará por nosotros?», planteó Báez. La pregunta conecta con una discusión de fondo sobre soberanía científica: sin financiamiento público, el conocimiento que necesita la salud argentina depende de voluntades individuales o de la cooperación externa.

La otra fuga: los jóvenes que miran al exterior

El ajuste también pone en riesgo a la próxima generación de investigadores. Lucía Moreno, estudiante de Biotecnología e integrante del equipo, admitió que evalúa continuar su carrera fuera del país. «Es muy gratificante todo lo que se puede llegar a lograr, pero la situación de hoy en día también hace cuestionárselo más a fondo e intentar pensar si se puede subsistir y de qué forma«, dijo. Cada joven formada en la universidad pública que se va es una inversión del país que termina aprovechada por otros.

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