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Elecciones

Para Pérsico, una Argentina gobernada por Milei sería «un país en crisis»

«Una Argentina gobernada por Milei será un país en crisis. No hay manera de sostener lo que está diciendo que hará si llega al gobierno», aseguró Pérsico.

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El secretario de Economía Social y dirigente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, advirtió hoy que una Argentina gobernada por el candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, sería «un país en crisis» y afirmó que, aunque quiera meter preso a los referentes de los movimientos sociales, el economista ultraliberal «no es un emperador que puede estar sobre la justicia».

«Tenemos que demostrar que somos los que podemos ganarle. Una Argentina gobernada por Milei será un país en crisis. No hay manera de sostener lo que está diciendo que hará si llega al gobierno», aseguró Pérsico en diálogo con la radio online FutuRöck.

El dirigente se refirió así a declaraciones de Milei en las que afirmó que, en caso de acceder a la Presidencia, terminaría con «la intermediación» de las organizaciones en la entrega de asistencia social y avanzaría con «meter presos» a «los que tiren piedras».

«Milei me quiere meter preso, pero eso lo puede hacer solo la justicia. No va a ser emperador; apenas está peleando una Presidencia que, como se dice, es algo menor dentro del esquema de poder. Estas cosas son las que más miedo dan y en el exterior también», remarcó.

Además, lamentó que «mucha gente está preocupada porque va a perder su trabajo y la república que tanto nos viene costando construir» y afirmó que el peronismo tiene chances de ganar las elecciones «por el espanto» que generan las propuestas de los sectores de la derecha.

«(El expresidente Mauricio) Macri ya no sabe a quién le hace campaña; parece que a Milei. Esto es un voto bronca hacia la dirigencia política más que una cosa razonada. Todos los sectores populares tenemos que salir a hacer campaña para que no gane en la Argentina», consideró Pérsico.

Además, Pérsico vaticinó que Juntos por el Cambio (JxC) «se va a dividir entre los otros dos tercios» que representan Unión por la Patria (UxP) y LLA porque, tras las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del domingo pasado, la coalición opositora quedó como «el jamón del sandwich».

Por otro lado, Pérsico consideró que el resultado del domingo en las PASO «se veía venir» por la «insatisfacción democrática en la sociedad» y llamó a «redoblar esfuerzos en solucionar los problemas de la gente».

«Nuestro espacio tiene que hacer un esfuerzo enorme y convocar a todos los sectores, ampliar lo más posible. Milei creció en los sectores más humildes. En el tercer cordón hubo mesas donde nos ganaba. Es nuestra propia base social pidiendo que nos renovemos», expresó.

Finalmente, sostuvo a modo de autocrítica que deberían haberse buscado «alternativas al acuerdo con el FMI» para enfrentarlo y que «faltó una movilización mucho más grande en las calles» contra el organismo de crédito internacional.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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