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Adiós a Taty: Carlotto despide a la una gran Madre y pasa la posta

Murió Taty Almeida a los 95 años: Estela de Carlotto despide a una «mujer imprescindible» y convoca a las nuevas generaciones a sostener la lucha por Memoria, Verdad y Justicia.

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Lidia «Taty» Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora e histórica referente de los derechos humanos en Argentina, falleció este domingo 14 de junio a las 19.20 en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde estaba internada desde el 26 de mayo. Tenía 95 años.

Su hija Fabiana Almeida confirmó que «se quedó dormida» en sus últimos momentos. La organización que presidía comunicó la noticia con un mensaje que comenzaba: «Con un dolor muy profundo, nos toca compartir la noticia más triste».

Una vida consagrada a la búsqueda

Nacida el 28 de junio de 1930 como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, Taty Almeida fue docente y se convirtió en Madre de Plaza de Mayo tras el secuestro y desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida, el 17 de junio de 1975. Alejandro tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y fue víctima de la organización paraestatal La Triple A durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. La última frase que le escuchó Taty antes de verlo salir fue: «Mamá, ya vengo». Nunca regresó.

Su ingreso a las Madres no fue inmediato. «No me animaba a ir, con mi currículum podía haber sido considerada como una espía», confesó en una entrevista con la agencia AFP en 2017, revelando que era hija y hermana de militares. Una vez integrada al movimiento, se convirtió en una de sus voces más persistentes y reconocidas, con el pañuelo blanco anudado al cuello como marca indeleble.

Tras la división interna del movimiento en 1986, pasó a integrar la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con la muerte de Nora Cortiñas en 2024, asumió la presidencia de esa rama y su rol trascendió definitivamente lo partidario. Nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni conocer con certeza su destino final. Hasta el final de su vida continuó viviendo en el departamento de Palermo desde donde vio partir a su hijo por última vez.

### «La tristeza que tengo es enorme»

La noticia generó una ola inmediata de homenajes y despedidas. Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, habló en diálogo con C5N visiblemente conmocionada: «Tengo una tristeza enorme. Con todo lo que nos ha tocado vivir esto me duele mucho, pero con fuerza y amor tenemos que empujar«. Carlotto describió a Almeida como «una mujer muy activa, que estaba presente constantemente y que siempre se hacía escuchar», y señaló que su partida fue «inesperada» aunque se sabía de sus problemas de salud. «Lo que ella dio servirá para el presente y futuro», sentenció.

La organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora despidió a su presidenta con un mensaje que sintetizó su legado: «Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor».

La posta para las nuevas generaciones

En sus últimas apariciones públicas, Taty Almeida había marcado con claridad la dimensión histórica del momento. «Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas», señaló en referencia al paso del tiempo dentro de los organismos. Lejos de mostrarse resignada, convocó a la continuidad: «Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria, por la verdad y por la justicia. Ya hemos pasado la posta«.

En marzo de 2026, durante los actos por el 50° aniversario del golpe cívico-militar, fue una de las voces centrales en los escenarios de Buenos Aires. Mantuvo hasta el final una postura de confrontación abierta con el gobierno de Javier Milei por sus políticas en materia de Memoria, Verdad y Justicia. Su consigna de toda la vida, «la única lucha que se pierde es la que se abandona», adquirió una dimensión testamentaria con su partida.

Sus restos serán velados en el sindicato de Telecomunicaciones FOETRA, según confirmaron desde su entorno.

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Primero la ley, después el plan: el Gobierno recién ahora creó el programa para aplicar la baja de imputabilidad

Veinte días después de que entrara en vigencia la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, el Ministerio de Justicia creó por resolución el programa para implementarla. Su conducción, igual que la del nuevo plan contra la ciberdelincuencia, quedó en manos de asesores designados ad honorem.

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El Argentino Diario-Ministro de Justicia-Juan Bautista Mahiques.
Régimen Penal Juvenil: rige desde el 5 de septiembre pero recién ahora tiene programa de implementación.

La ley que permite juzgar penalmente a chicos y chicas de 14 años rige desde el 5 de septiembre, pero recién este viernes el Gobierno nacional creó el programa encargado de ponerla en marcha. El Estado habilitó primero el castigo y recién ahora empieza a construir la estructura que debía acompañarlo. Y lo hizo con una coordinación que no cobra por su tarea.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, firmó las Resoluciones 483/2026 y 484/2026, publicadas en el Boletín Oficial. La segunda creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la Dirección de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal, que depende de la Subsecretaría de Política Criminal de la Secretaría de Justicia. La primera creó el Programa Nacional de Política Criminal en Materia de Ciberdelincuencia y Evidencia Digital (PRONACIB). En ambos casos, la conducción quedó a cargo de asesores designados «ad honorem».

Un programa que llega cuando la ley ya se aplica

Según la Resolución 484/2026, el programa «estará a cargo de un Coordinador, a quien le corresponderá la conducción y supervisión de las acciones y líneas de trabajo ejecutadas en su marco». Esas funciones fueron asignadas, sin remuneración, a la asesora Débora Eliana Di Girolamo.

Entre sus objetivos, la norma enumera «concertar la implementación integral del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la competencia nacional ordinaria y federal», impulsar la «centralidad y tutela efectiva de las víctimas en el proceso», contribuir a la formación especializada de los operadores judiciales y fortalecer la articulación entre ministerios, instituciones y jurisdicciones.

El texto también fija como meta «promover el diseño y gestión de un sistema de producción, compilación y sistematización de información estadística e institucional, para la evaluación de resultados de política criminal juvenil». Dicho de otro modo, las herramientas para medir si la reforma sirve para algo todavía están por diseñarse, cuando la ley ya lleva tres semanas en vigencia.

Las líneas de acción previstas son tres: la gestión del Cuerpo de Supervisores, con la «coordinación, supervisión técnica y estandarización de los protocolos de intervención» del personal que seguirá las medidas dispuestas; la atención y protección integral de las víctimas; y la formación y capacitación especializada de quienes intervienen en el sistema penal juvenil.

Otro de los objetivos declarados es promover intervenciones «basadas en evidencia orientadas a la reducción de la reincidencia delictiva». La paradoja salta a la vista: durante el debate legislativo, especialistas y organismos internacionales advirtieron que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito y que puede profundizar la exclusión y la propia reincidencia. El Gobierno invoca ahora la evidencia para gestionar una ley que se sancionó a contramano de ella.

De la sanción en el Senado a los tribunales

La Ley 27.801 fue aprobada de manera definitiva por el Senado el 27 de febrero, con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, y se publicó en el Boletín Oficial el 9 de marzo. Reemplazó al decreto ley 22.278, el Régimen Penal de la Minoridad dictado en 1980, durante la última dictadura, y bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, con penas de hasta 15 años de privación de la libertad. La propia norma fijó su entrada en vigencia a los 180 días de su publicación, plazo que se cumplió el 5 de septiembre.

Luego, el Poder Ejecutivo la reglamentó mediante el Decreto 875/2026, que designó al Ministerio de Justicia como autoridad de aplicación en el ámbito nacional y federal y lo facultó a dictar las normas complementarias para instrumentar el régimen. Las resoluciones de este viernes son la traducción administrativa de esa delegación.

El día que la ley empezó a regir, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, celebró en sus redes: «Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás». El eslogan llegó a tiempo; el programa para aplicar la ley, tres semanas tarde.

La implementación ya generó choques en la Justicia. En Lomas de Zamora, la jueza de Responsabilidad Juvenil Marta Pascual había hecho lugar a un habeas corpus que suspendía la aplicación del nuevo régimen en la provincia de Buenos Aires, al considerar que no estaban dadas las condiciones para ponerlo en marcha. El 15 de septiembre, la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de ese departamento judicial revocó ese fallo tras una apelación fiscal. En la Ciudad de Buenos Aires, la jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1° de la Ley 27.801 y sobreseyó a un chico de 14 años acusado de un intento de robo; la decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal porteño.

Ciberdelito y evidencia digital, con puertas abiertas a privados

La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB en la órbita de la Subsecretaría de Política Criminal. Según el texto oficial, el programa «estará a cargo de un Coordinador, quien tendrá a su cargo la coordinación y el seguimiento de las acciones desarrolladas» en su marco. Para ese rol fue designado, también «ad honorem», el asesor de la Subsecretaría Mariano Tomás Rivas.

La norma habilita al PRONACIB a «constituir mesas interinstitucionales de articulación, de carácter general o especializado, con organismos, autoridades y actores públicos o privados». En un terreno tan sensible como la evidencia digital, la participación de actores privados abre preguntas sobre límites y controles que las resoluciones no responden.

Gestión ad honorem, castigo a tiempo completo

Las dos resoluciones comparten un rasgo: programas de alcance nacional, con objetivos ambiciosos, cuya coordinación descansa en asesores que no perciben remuneración por esa función. En el caso del Régimen Penal Juvenil, esa estructura deberá supervisar al cuerpo de profesionales que seguirá a los adolescentes sometidos a proceso, capacitar a los operadores y asistir a las víctimas.

La baja de la edad de imputabilidad se vendió como una respuesta inmediata a la inseguridad, pero su puesta en marcha revela improvisación. Mientras el oficialismo celebró la vigencia de la ley con consignas, la arquitectura institucional para aplicarla se arma por resolución, con la norma ya en funcionamiento y jueces que advirtieron que las condiciones no estaban dadas. Los que quedan en el medio son chicos y chicas de 14 y 15 años.

Lo que tenés que saber:

  • El Ministerio de Justicia creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil mediante la Resolución 484/2026, veinte días después de que la Ley 27.801 entrara en vigencia.
  • La coordinación del programa quedó a cargo de la asesora Débora Eliana Di Girolamo, designada ad honorem.
  • La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB, dedicado a ciberdelincuencia y evidencia digital, coordinado ad honorem por Mariano Tomás Rivas y habilitado a articular con actores privados.
  • La Ley 27.801 baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y prevé penas de hasta 15 años de privación de la libertad.
  • La aplicación del régimen ya fue cuestionada por las juezas Marta Pascual, en Lomas de Zamora, y Laura De Marinis, en la Ciudad de Buenos Aires.
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