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CABA

Macri habló de daños durante la movilización y nada dijo de la represión

El Jefe de Gobierno porteño sostuvo que en la protesta por la Ley Bases se rompieron veredas, cordones, contenedores, tachos de basura, luminarias, bicicletas, bancos de plazas y se hicieron grafitis.

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El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, aseguró que los destrozos en la Ciudad producto de la protesta de manifestantes por el debate de la Ley Bases en el Congreso cuestan $278 millones.

«Entre reparaciones y limpieza, los destrozos que le hicieron a nuestra ciudad cuestan $278 millones. Veredas rotas, cordones, contenedores, tachos de basura, luminarias, bicicletas, bancos de plazas rotos, graffitis. No me vengan a decir que lo de ayer fue una manifestación pacífica, lo único que hicieron fue romper y violentar lo que nos pertenece a todos. ¿Por qué los porteños tendríamos que pagar el costo de esto?. En nuestra gestión, el que rompe, también paga», expresó Jorge Macri.

Asimismo, el Jefe de Gobierno sostuvo que los que rompieron parte de la plaza Dos Congreso “son delincuentes que hicieron un desastre y que van a tener que pagarlo”.

Se estima que el costo está asociado entre reparaciones e higiene urbana:

Operativo de limpieza y reposición de materiales vandalizados: $92 millones.
Reparación y recuperación estimada de la Plaza de los Dos Congresos y la zona de influencia: $186 millones.

Estos costos se dividen en dos sectores, primero por lo que ocurrió en la Plaza de los Dos Congresos, en lo que los destrozos costarán $115 millones por 1.700 metros cuadrados de césped irrecuperable por quemaduras y casi 3.000 más que se pueden reparar.

También por 200 plantas ornamentales en el cantero central vandalizadas, 3 bancos patrimoniales destruidos, 8 cestos fijos destruidos y 30 metros cuadrados de baldosas, grafitis y pegatinas en equipamiento, basamento de copones y solados.

Mientras que los destrozos registrados en la Plaza Moreno y Plaza Lorea costarán $67 millones por más de 800 metros de césped irrecuperable, más 3.400 ⁠con posibilidad de recuperación; 8 metros cuadrados de baldosas rotas; 9 cestos panzer XL quemados y grafitis y pegatinas en equipamiento, copones, mástil y solado.

Por último, los daños registrados en las luminarias significan unos $3,7 millones para su reparación.

«En nuestra gestión, el que rompe, también paga”, manifestó Jorge Macri en sus redes sociales.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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