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Elecciones

«Lo mejor que le puede pasar al país es que Cristina sea candidata»

Así lo dijo el jefe de Asesores del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco. Los detalles de las declaraciones.

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El jefe de Asesores del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, afirmó hoy que «lo mejor que le puede pasar al país es que (la vicepresidenta) Cristina Fernández de Kirchner sea candidata» en las próximas elecciones.

«No es por conveniencia. Lo mejor que le puede pasar al país es que Cristina Fernández de Kirchner sea candidata. La idea es evitar cualquier tipo de proscripción (para la Vicepresidenta) en el caso de que se quiera presentar a una candidatura a presidenta y luego apoyar esa candidatura», señaló Bianco en declaraciones a Radio Perfil.

En esa línea, el funcionario sostuvo que «ella definirá si es o no candidata y también los pasos a seguir» y afirmó que desde el Frente de Todos (FdT) se «trabaja en ese sentido», pero aclaró que la decisión final dependerá de la exmandataria.

Señaló que el gobernador Axel Kicillof está abocado a gestionar y a solucionar problemas estructurales que tiene la provincia.

«Nosotros estamos juntando votos en la provincia para la provincia, y para contar con el mayor caudal posible de votos a nivel nacional. Es momento de seguir gestionando y sumando votos para sostener el proyecto político a nivel provincial y nacional», observó.

En relación con el tema de la inseguridad, Bianco consideró que se trata de «un tema estructural», y apuntó que «muchos candidatos de Juntos por el Cambio (JxC) se vienen a enterar de que hay un problemas» con este tema «ahora cuando todos los índices en esta gestión han bajado».

En esa línea, al ser consultado previamente en radio Provincia sobre la reunión que se hizo en el Ministerio de Seguridad nacional, mandos de las fuerzas federales y secretarios de Seguridad de los municipios del conurbano, Bianco sostuvo que «no convocar al Gobierno de la provincia de Buenos Aires limita el impacto de lo que se quiera realizar» en su territorio.

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«Lamentablemente, el Gobierno nacional ha decidido trabajar directamente con los intendentes y está bien, pero la Provincia debería tener ahí un asiento en esa discusión. Es justamente quien lleva adelante las tareas de caracterización de los problemas de inseguridad y cuenta con los mapas del delito», comentó.

Sobre la detención de dos personas acusadas de haber participado en la agresión que sufrió el lunes pasado el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, cuando se acercó a una manifestación de choferes que repudiaban el asesinato del colectivero Daniel Barrientos, Bianco indició que desde el Gobierno provincial se efectuó una denuncia «ante la existencia de un delito».

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«Lo llevó adelante el Ministerio de Justicia de la provincia. Se cometió un ataque muy salvaje hacia el ministro Berni y estamos obligados a hacerlo porque se cometió un delito contra un funcionario público», afirmó.

Y en ese sentido, remarcó que «esta semana hubo mucha oposición que justificó el salvaje ataque a Berni».

«Podemos entender que en un momento de conmoción se cometan estos desbordes, pero no se puede tolerar, así no es la democracia. Hay distintas hipótesis que se están barajando hasta que la Justicia determine qué pasó. Hasta el propio sindicato (la UTA) mencionó que fue muy extraña la manera en que se dio ese robo», puntualizó.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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