Conectate con El Argentino

Geopolítica 🌎

“Cuando Argentina era Nación”: Cristina recordó el histórico NO al ALCA de Néstor Kirchner

La expresidenta reivindicó con un video la postura soberana de la Argentina en 2005, cuando se frenó el proyecto de libre comercio que impulsaba Estados Unidos

Publicado hace

#

“Cuando Argentina era Nación”: Cristina recordó el histórico NO al ALCA de Néstor Kirchner

«ALCA… al carajo»: Cristina recordó a Néstor Kirchner a 20 años de la histórica Cumbre de Mar del Plata

⬛ La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner publicó este miércoles un mensaje en sus redes sociales para reivindicar la postura de la Argentina en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, al cumplirse 20 años del histórico rechazo al ALCA. La exmandataria compartió un video con imágenes de aquella cumbre de 2005 que marcó un punto de inflexión en la relación del país con Estados Unidos y consolidó la alianza con Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez inmortalizó la frase «ALCA, ALCA… al carajo!».

«Néstor Kirchner presidente… Cumbre de las Américas 2005 en Mar del Plata», escribió Cristina en su cuenta de X (ex Twitter), y agregó: «Imágenes y palabras de cuando Argentina era Nación y marcaba rumbo. Integración sí… pero sin dominación».

El discurso de Néstor Kirchner que resonó en Mar del Plata

El video difundido por la expresidenta recupera fragmentos del discurso que el entonces presidente Néstor Kirchner pronunció ante los mandatarios del continente y el entonces jefe de Estado estadounidense George W. Bush. En aquella alocución, Kirchner advirtió sobre los riesgos de una integración regional que no respetara las asimetrías entre los países.

«Seguimos pensando que no nos servirá cualquier integración, simplemente firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad. La integración posible será aquella que reconozca las diversidades, un acuerdo no puede ser un camino de una sola vía de prosperidad en una sola dirección», afirmó el expresidente en ese momento.

Kirchner también subrayó que «nuestros pobres, nuestros excluidos, nuestros países, nuestras democracias, ya no soportan más que sigamos hablando en voz baja», en un tono de confrontación inusual para la diplomacia regional de la época.

El mandatario argentino cuestionó además las recetas del libre mercado y exigió corresponsabilidad a los organismos internacionales. «Son los hechos los que indican que el mercado por sí solo no reduce los niveles de pobreza», sostuvo, y reclamó que «aquellos organismos internacionales que al imponer (políticas) contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de esa deuda, también asuman su cuota de responsabilidad».

Veinte años del «No al ALCA»: un hito que marcó a la región

El 4 y 5 de noviembre de 2005, Mar del Plata fue escenario de un encuentro histórico que reunió a todos los líderes del continente, todos menos Cuba, para debatir el futuro del hemisferio. La ciudad balnearia se transformó en epicentro mundial con medidas de seguridad sin precedentes.

Presidentes latinoamericanos como Néstor Kirchner (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) lideraron el rechazo al ALCA, una propuesta impulsada por el gobierno de George W. Bush. La iniciativa estadounidense buscaba crear una zona de libre comercio continental que, según sus detractores, implicaba un proyecto de sometimiento económico de la región.

Paralelamente a la cumbre oficial, la Cumbre de los Pueblos reunió a siete mil 500 representantes de movimientos sociales, quienes ratificaron el rechazo al neoliberalismo y el compromiso con la integración latinoamericana. En el estadio de Mar del Plata, Hugo Chávez pronunció su célebre frase que sintetizó el sentimiento popular: «ALCA, ALCA… al carajo!».

Mar del Plata vuelve a ser epicentro de la integración

Este martes y miércoles, organizaciones sociales, sindicales y políticas de toda América Latina se reunieron nuevamente en Mar del Plata para conmemorar los 20 años de aquella gesta popular. El encuentro, coordinado por organizaciones de toda la región, reivindicó el papel de los movimientos populares y de los gobiernos latinoamericanos que, en 2005, lograron frenar la iniciativa de libre comercio promovida por Washington.

Adolfo Aguirre, secretario de relaciones internacionales de la CTA Autónoma, afirmó en la apertura del evento: «En este mismo lugar, frente al mismísimo presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y ante la mirada del mundo entero, nuestros pueblos, nuestros trabajadores y trabajadoras, junto a líderes como Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva, marcaron un antes y un después».

«Ese NO al ALCA no solo fue un rechazo a un tratado comercial. Fue un SÍ rotundo a la soberanía, a la integración regional, a la justicia social y al trabajo digno. Fue el grito de los pueblos cansados de recetas impuestas y ajustes», destacó el dirigente sindical.

La conmemoración se realiza bajo la consigna «Por la soberanía de los pueblos, contra la derecha y el neoliberalismo», y cuenta con la participación de referentes de centrales sindicales, movimientos sociales y organizaciones políticas del continente. Las jornadas incluyen paneles de debate, exposiciones de referentes de la integración regional y actividades culturales en diversos puntos de la ciudad.

Puntos clave:

• Cristina Kirchner publicó un video con imágenes de la Cumbre de Mar del Plata de 2005 para recordar el rechazo argentino al ALCA

• El mensaje de la expresidenta destaca la posición soberana de Argentina durante el gobierno de Néstor Kirchner frente a Estados Unidos

• Hace 20 años, presidentes como Kirchner, Chávez y Lula frenaron el proyecto de libre comercio impulsado por George W. Bush

• Organizaciones sociales y sindicales de América Latina conmemoran este martes y miércoles el histórico «No al ALCA» en Mar del Plata

• La Cumbre de los Pueblos de 2005 reunió a más de 7.500 representantes de movimientos sociales de toda la región

DDHH

Defendió a Mandela, acusó a Israel de genocidio y hoy es Nobel de la Paz: quién es Navi Pillay

La sudafricana que defendió a los presos políticos del apartheid, entre ellos Nelson Mandela, y que presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel comete genocidio en Gaza, fue distinguida con el Nobel de la Paz 2026. Donald Trump, que lo reclamaba a viva voz, se quedó afuera.

Publicado hace

#

El premio más simbólico del planeta fue a parar a manos de la mujer que se atrevió a ponerle nombre a lo que ocurre en la Franja de Gaza. El Comité Noruego del Nobel eligió como Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista que encabezó la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio contra el pueblo palestino. La decisión, conocida este viernes, llegó apenas horas después de que Donald Trump reclamara el galardón para sí mismo ante la prensa acreditada en la Casa Blanca.

La distinguida es la sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Según anunció el propio Comité a través de su cuenta oficial, el premio le fue otorgado «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional», así como por su aporte a la construcción de un orden jurídico global y a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.

Un premio para el derecho internacional en tiempos de guerra

El Comité sostuvo que Pillay trabajó para exigir responsabilidades a los Estados y a sus líderes, y que su trayectoria brindó esperanza a las víctimas de la violencia y de los conflictos armados. A lo largo de su carrera, la jurista puso el foco en la obligación de individuos y Estados de respetar el Estado de derecho, sin excepciones para los poderosos.

El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, explicó el sentido de la elección: «Cada vez más conflictos se están abordando a través de la diplomacia, tratados y mecanismos legales, en lugar de amenazas, violencia y guerra. El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico».

Frydnes fue todavía más allá al describir el escenario global: «En un momento de desafíos existenciales (incluyendo más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo), el derecho internacional ya no es solo un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta«. La frase funciona como una respuesta directa a quienes pretenden reemplazar las normas internacionales por la ley del más fuerte.

Gaza: el informe que incomodó a las potencias

El dato que convierte este Nobel en un mensaje político de alto voltaje es su rol al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. En septiembre de 2025, ese organismo concluyó en un informe de 72 páginas que Israel cometió cuatro de los actos tipificados como genocidas por el derecho internacional desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Entre las pruebas, el panel citó la destrucción de una clínica de fertilidad como evidencia de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo palestino.

En aquel momento, Pillay fue tajante: «La responsabilidad por estos crímenes atroces recae en las autoridades israelíes de los más altos niveles, que orquestaron una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al grupo palestino en Gaza». Israel rechazó de inmediato la conclusión, como hizo cada vez que un organismo o una figura pública utilizó ese término para describir su campaña militar.

Además, la jurista se desempeña en la causa que investiga a Myanmar por el genocidio contra la minoría rohingya ante la Corte Internacional de Justicia. Premiarla a ella es premiar exactamente aquello que Washington y Tel Aviv intentaron desacreditar durante años. Un mensaje que también interpela a los gobiernos que, como el de Javier Milei, se alinearon sin matices con la Casa Blanca y con el gobierno de Benjamín Netanyahu.

Los premios que intentaron quitarle

El reconocimiento de Oslo contrasta con los obstáculos que Pillay enfrentó en los últimos años. En septiembre de 2022, la Asociación de Naciones Unidas de Alemania iba a entregarle la Medalla de la Paz Otto Hahn en una ceremonia en el Ayuntamiento Rojo de Berlín, pero la entonces alcaldesa Franziska Giffey suspendió el acto tras la presión del embajador israelí en Alemania, Ron Prosor. El diplomático llegó a declarar que «que Navi Pillay investigue a Israel es como pedirle a Putin que presida una comisión de investigación sobre Ucrania».

En octubre de 2023, la rama estadounidense de la Asociación de Derecho Internacional desvinculó de su conferencia anual el premio que iba a entregarle, después de que una treintena de organizaciones pidieran a los grandes estudios jurídicos retirar su patrocinio. La campaña de desprestigio no logró lo que buscaba: en 2025 recibió el Premio de la Paz de Sídney y hoy suma el Nobel.

De la trinchera contra el apartheid a los tribunales internacionales

Pillay se graduó en derecho en 1965 en la Universidad de Natal y empezó a trabajar junto al abogado N.T. Naicker, integrante del Congreso Nacional Africano (CNA), quien estaba bajo arresto domiciliario. En 1967, con apenas 26 años, abrió su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. Según recordó ella misma, ningún bufete quería contratarla porque «no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una persona de color».

Durante 28 años defendió a militantes antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y denunció la tortura contra presos políticos. En 1971 obtuvo una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio a su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después logró que los presos políticos de la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a asistencia letrada.

En 1988 se doctoró en ciencias jurídicas en Harvard, la primera sudafricana en lograrlo en esa facultad. Más tarde integró y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde formó parte del tribunal que en la causa Akayesu reconoció por primera vez la violación como un acto de genocidio, un hito para los derechos de las mujeres en el derecho penal internacional. Luego fue jueza de la Corte Penal Internacional, antes de asumir como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Trump, el gran perdedor de la jornada

La víspera del anuncio, el presidente de Estados Unidos insistió en que merecía el premio. «Nunca ha habido nadie en la historia del Premio Nobel que lo merezca más. Resolví ocho guerras. Detuve la destrucción total del mundo», aseguró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca.

El mandatario evocó además a la venezolana María Corina Machado, galardonada en 2025: «La última vez se lo dieron a una joven, que era una persona fabulosa. Y ella dijo que no lo merecía, que yo lo merecía. Y me lo dio». Aun así, admitió que el Comité difícilmente lo elegiría. La distancia entre el presidente que exige medallas y la jueza que exige rendición de cuentas a los poderosos resume el mensaje de Oslo.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo