Legislativo
Intendentes de Córdoba llevan a Diputados el reclamo por la deuda del PAMI y el recorte del Remediar
Expusieron el 4 de noviembre ante la comisión de Asuntos Municipales. Denuncian más de 13 meses sin pagos del PAMI y que el Remediar pasó de 128 a 6 medicamentos.
Intendentes de Córdoba expusieron el 4 de noviembre al mediodía en la Cámara de Diputados para reclamar por la deuda del PAMI con los municipios y por el recorte del Programa Remediar, que según denuncian pasó de 128 a 6 medicamentos. Los recibirá la comisión de Asuntos Municipales, que preside la cordobesa Carolina Basualdo, de Provincias Unidas.
El intendente de Idiazábal, Juan Pablo Vassia, dijo que son 80 los jefes comunales que pidieron la reunión para “reclamar por esta nueva resolución del Ministerio de Salud de la Nación, que reduce de 128 a 6 los medicamentos del Plan Remediar”. El programa provee medicamentos esenciales gratuitos a los centros de atención primaria.
Más de un año sin cobrar
Los intendentes sostienen que el PAMI no paga desde hace más de 13 meses las prestaciones médicas que los municipios brindan a sus afiliados según un convenio vigente. Afirman que presentaron un reclamo formal el 22 de abril y que el organismo se comprometió a regularizar los pagos desde junio de 2026, pero que hasta ahora no recibieron “pago alguno ni respuesta oficial”. Mientras tanto, dicen, sostienen la atención con recursos propios.
También plantearán los subsidios al transporte. El intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, sostuvo: “Si eliminan el Impuesto al Combustible, al día siguiente bajo 35% el boleto”.
Lo que tenés que saber:
- Intendentes cordobeses expusieron el 4 de noviembre en la comisión de Asuntos Municipales de Diputados.
- Denuncian que el Remediar se redujo de 128 a 6 medicamentos.
- Afirman que el PAMI no les paga las prestaciones desde hace más de 13 meses.
- Son 80 jefes comunales, según el intendente de Idiazábal.
- Passerini dijo que bajaría 35% el boleto si se eliminara el impuesto al combustible.
Economía 💲
ATN: UxP quiere repartir por ley $1,1 billones que Milei retiene mientras avanza El Niño
Germán Martínez y Ariel Rauschenberger proponen distribuir la mitad de los $2,2 billones de Aportes del Tesoro Nacional acumulados, con 25% en partes iguales y 75% por coparticipación. Hoy el reparto depende de la discrecionalidad del Ejecutivo.
Mientras el Paraná crece en Corrientes y Entre Ríos y el Servicio Meteorológico Nacional da por segura la persistencia de El Niño hasta el verano, el Gobierno nacional tiene guardados unos $2,2 billones de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), el fondo que existe justamente para asistir a las provincias en emergencias. Unión por la Patria presentó en Diputados un proyecto para liberar la mitad de ese dinero por ley y sacarle al Ejecutivo la llave del reparto.
La iniciativa lleva la firma del jefe del bloque, Germán Martínez, y del diputado pampeano Ariel Rauschenberger. Propone una asignación “excepcional y única” de $1,1 billones para prevención, respuesta y reconstrucción frente a El Niño 2026-2027 y otras emergencias climáticas. El resto quedaría como reserva del Tesoro para contingencias.
Cómo se repartiría la plata
El 25% se distribuiría en partes iguales entre las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, y el 75% según los coeficientes de coparticipación federal vigentes. El proyecto busca “un mecanismo objetivo que permita fortalecer la capacidad de prevención y respuesta del conjunto de los gobiernos provinciales, sin quedar sujeto a decisiones individuales de asignación”.
“Esos 2,2 billones son recursos que por derecho corresponden a las provincias y hoy se encuentran frenados sin uso”, sostuvieron los diputados. El monto surge, según el texto, de estimaciones de septiembre de 2026.
Un fondo que se usa como premio y castigo
Los ATN se integran con el 1% de la masa coparticipable y la ley los reserva para emergencias y desequilibrios financieros de las provincias, pero su distribución queda en manos del Ministerio del Interior. En la práctica, el reparto discrecional se convirtió en una herramienta de negociación política con los gobernadores. Como informó El Argentino el 5 de noviembre, el Gobierno giró apenas $13.500 millones a cuatro provincias y que hasta entonces había repartido solo el 18% del fondo.
La pelea no es nueva. En 2025 los gobernadores impulsaron en el Congreso una ley para distribuir los ATN de manera automática, que Milei vetó. El nuevo proyecto intenta otra vía: una asignación por única vez, atada a la emergencia climática, para sumar apoyos de mandatarios que necesitan fondos para obras hídricas y asistencia.
El Niño, la urgencia que no espera
El texto advierte que los efectos de El Niño ya se ven en Corrientes y Entre Ríos, con crecidas preocupantes del Paraná, y cita a la Organización Meteorológica Mundial, que prevé la máxima intensidad del fenómeno hacia diciembre y su persistencia hasta febrero de 2027. Según el proyecto, el SMN estimó una probabilidad del 100% de que continúe durante el último trimestre de 2026.
El reclamo choca con la lógica fiscal del Gobierno. Según la consultora Analytica, en octubre las transferencias a las provincias cayeron 56,5% real y acumulan un recorte de 61% en el año. Retener los ATN ayuda a sostener el superávit; el costo lo pagan las provincias que deben responder a las inundaciones con recursos propios.
Lo que tenés que saber:
- Germán Martínez y Ariel Rauschenberger presentaron un proyecto para repartir por ley $1,1 billones de los ATN no distribuidos.
- El Gobierno acumula unos $2,2 billones de ATN sin repartir, según estimaciones de septiembre citadas en el proyecto.
- El 25% iría en partes iguales a las provincias y la Ciudad, y el 75% por coeficientes de coparticipación.
- El fondo se destinaría a prevención, respuesta y reconstrucción frente a El Niño 2026-2027.
- Hoy el reparto de los ATN depende de la decisión del Ejecutivo y hasta ahora se repartió solo el 18% del fondo.
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Fany
07.11.2026 at 13:28
A LA PATRIA, COMO A LA MADRE, NO SE LE LLEVAN CUENTAS
¿Cuánto cuesta representar a un pueblo? ¿Y cuánto cuesta olvidarse de él?
Hay palabras que, cuando recuperamos su origen, nos devuelven el sentido de las cosas.
Viático viene del latín viaticum, de via: camino. Era aquello que se llevaba para emprender un viaje, los recursos necesarios para transitarlo. También adquirió un significado religioso: el alimento espiritual que acompaña al ser humano en el último tramo de su vida.
Con el tiempo, la administración pública tomó esa palabra para designar los recursos destinados a cubrir los gastos de quienes viajan en cumplimiento de una función oficial.
Del alimento para el camino al dinero para representar al Estado.
Y aquí comienza una pregunta que no es menor.
Legisladores, diputados y representantes públicos ya perciben una dieta por su función. ¿Cuánto más debe aportar la ciudadanía para sostener viajes, comitivas, reuniones y representaciones? ¿Qué justifica cada gasto? ¿Quién controla? ¿Dónde se publican las cuentas? ¿Se devuelve lo que no se utilizó?
Y si miramos nuestras propias comunidades, en Punilla, donde localidades vecinas están separadas por pocos minutos, también cabe preguntarnos cuánto cuesta multiplicar estructuras, desplazamientos y representaciones políticas.
No se trata de negar los gastos necesarios para gobernar. Se trata de exigir que cada peso tenga una razón pública y una rendición transparente.
Porque el silencio ante un pedido de transparencia también deja una pregunta pendiente.
Pero ampliemos todavía más la mirada.
Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil no son solamente países vecinos. Son pueblos que comparten una misma región, una misma tierra continental, economías relacionadas, recursos naturales, agua, fronteras que se cruzan y problemas humanos que se parecen.
Un mismo cuerpo orgánico, aunque cada gobierno lleve sus propias cuentas.
Mientras las diferencias económicas llevan a ciudadanos a cruzar fronteras buscando precios más accesibles, mientras las crisis financieras ponen en riesgo ahorros y familias, mientras nuestros jóvenes necesitan horizontes para no abandonar su tierra y tantas personas enfrentan adicciones, ludopatía, violencia y desesperanza, ¿dónde ponemos las prioridades?
¿En las necesidades de los pueblos o en el sostenimiento de las representaciones políticas?
También asistimos a otra contradicción: el mundo religioso nos recuerda que el viático puede ser alimento espiritual para el último tramo de la vida, mientras el espectáculo del oro, las riquezas y el comercio que rodean ciertas manifestaciones de poder religioso nos invita a preguntarnos cuánto lugar ocupa lo material frente a lo sagrado.
No es una cuestión de fe. Es una cuestión de coherencia.
Porque el valor de una institución no debería medirse por el oro que exhibe, sino por la dignidad humana que es capaz de cuidar.
Y estamos en una época en la que muchas reuniones pueden realizarse mediante videoconferencias, en la que la tecnología permite reducir distancias y gastos, pero también en la que los ciberataques amenazan los servicios, los datos y los recursos de nuestras comunidades.
Los gobiernos tienen nuevas herramientas y nuevas responsabilidades.
No alcanza con fotografiarse juntos, anunciar preocupación por los medicamentos o multiplicar reuniones de respaldo político. La unidad no es una fotografía. La preocupación no es una declaración. La responsabilidad se demuestra en los hechos.
El senador uruguayo Pedro Bordaberry, al cuestionar los gastos de viajes y viáticos en el Parlamento, recupera una frase atribuida al expresidente Joaquín Suárez:
«A la patria, como a la madre, no se le llevan cuentas».
Y quizás allí esté la verdadera enseñanza.
No significa que no deban rendirse cuentas. Quienes administran el dinero público deben rendirlas todas.
Significa que servir a la patria no es una oportunidad para beneficiarse de ella. Que representar a un pueblo no es vivir a costa de sus necesidades. Que la función pública no debería perder nunca su dimensión ética.
La patria no es una cuenta personal. Es la casa común.
Y mientras los pueblos cuentan sus medicamentos, sus ahorros, sus oportunidades y sus fuerzas para seguir adelante, quienes gobiernan deberían recordar para qué fueron elegidos.
A la patria, como a la madre, no se le llevan cuentas para cobrarle. Se le rinden cuentas porque se la sirve.
Se la cuida. Se la honra. Se la sostiene.
Y eso, antes que una obligación escrita, debería ser una convicción.