Géneros 🟣
El exintendente de Morón se equivocó al cuestionar las políticas de diversidad del Municipio
El ex marido de María Eugenia Vidal, Ramiro Tagliaferro, realizó una “denuncia” por una encuesta de la Dirección de Políticas de Diversidad del distrito sobre la comunidad LGBTI+. Pero como buen macrista ortodoxo, tras haber dejado al Municipio en la quiebra, con más de $1.200 millones de deuda, que ni el bloque de concejales de Juntos por el Cambio local puede justificar, y sin nada coherente para decir, en busca de polémica, se metió en un terreno para él desconocido.
El ex marido de María Eugenia Vidal, Ramiro Tagliaferro, realizó una “especie de denuncia” a raíz de una encuesta que realizó la Dirección de Políticas de Diversidad del Municipio sobre la comunidad LGBTI+.
El ex intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, como buen macrista ortodoxo, tras haber dejado al Municipio en la quiebra, con más de 1.200 millones de pesos de deuda, que ni el bloque de Juntos por el Cambio en el Honorable Concejo Deliberante local puede justificar, y sin mucho para decir contra la gestión del actual intendente, Lucas Ghi, le busca el pelo al huevo para poder ser un opositor digno, aunque se metió en un terreno para él desconocido y sumó el repudio de la comunidad LGBTI+.
El Municipio, a través de su Dirección de Políticas de Diversidad, a cargo de Ivana Gutiérrez, y de la Secretaría de Mujeres, Géneros, Diversidad y Derechos Humanos, que encabeza Cinthia Frías, realizó una encuesta orientada a la comunidad del distrito, principalmente a la LGTBI+, para “ayudar a conocer la situación del colectivo y construir un Morón más igualitario”.
En ese contexto, la encuesta contenía una serie de opciones para marcar según la identidad de género, a partir de la autodeterminación y autopercepción de los y las encuestades, entre las que se podía leer como opciones a tildar “marica» o “torta”, palabras que al parecer enfurecieron a Tagliaferro.
La encuesta completa contenía las opciones: «Varón, Mujer, Varón Trans, Mujer Trans, Travesti, Marica, Torta, No binarie y Prefiero no responder». Lista supervisada por la misma secretaria Cinthia Frías, de larga experiencia en el área, ya que se desempeñó en la Dirección de Acción Social del Municipio de Morón, fue concejala y directora de Políticas de Género. También fue asesora de Mónica Macha en el Senado bonaerense y la Cámara de Diputados de la Nación, lo que engrosa su amplia trayectoria y un rol protagónico en el desarrollo e implementación de políticas públicas con perspectiva de género. Algo que Tagliaferro parece desconocer
Más allá de las imprecisiones de la «denuncia» del exintendente, la realidad es que las políticas de diversidad y género nunca fueron prioridad durante su administración, más bien todo lo contrario. De hecho, apenas inició su gestión, entre diciembre de 2015 y enero de 2016, el mismo Tagliaferro se encargó de vaciar las Direcciones de Políticas de Diversidad y de Políticas de Género.
Mientras tanto, la directora de Políticas de Diversidad, Ivana Gutiérrez, era perseguida por el macrismo vernáculo por su condición trans. Algo que continuó hasta que se vio obligada a renunciar por la constante violencia institucional. En la actualidad ella es, justamente, la funcionaria que de manera directa llevó adelante la encuesta que ruboriza a Tagliaferro.
La sobrada experiencia, tanto de Gutiérrez como de Frías, es algo que Tagliaferro pasó por alto. A esto se le suma la mirada de doble moral a la que están acostumbrados los dirigentes del macrismo, razón por la cual el ex intendente se sintió con la suficiente “autoridad” para salir con los botines de punta, claro que de manera totalmente desafortunada, ya que en realidad lo que más le molesta es la visibilización que se hace desde el Estado municipal de este sector invisibilizado históricamente, como bien plantea un informe de la TV Pública que se puede ver a continuación.
CABA
Macri prohibió la Marcha del Orgullo por el Papa y luego dio marcha atrás
El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, lo que dejó en suspenso la 35.ª Marcha del Orgullo prevista para el 7 de noviembre. Ante el rechazo del colectivo LGBT+ y la polémica generada, Jorge Macri dio marcha atrás y anticipó un acuerdo para postergar la movilización, aunque las negociaciones siguen abiertas.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió por Decreto la realización de eventos en el espacio público porteno entre el 6 y el 13 de noviembre, en el marco de los preparativos para la visita del papa León XIV.
La medida cayó directamente sobre la 35.ª Marcha del Orgullo, que estaba convocada para el sábado 7 de noviembre, un día antes de la llegada del Sumo Pontífice al país. Frente al rechazo del colectivo LGBTIQ+ y el escandalo público que despertó, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, dio marcha atrás y este martes anticipó un acuerdo con los organizadores para posponer la movilización.
“Esta es una Ciudad de diversidad y todos podemos hacer un poco de esfuerzo”, declaró Macri, aunque aclaró que las negociaciones aún continúan. La postura representó un giro notable: apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado públicamente cualquier tipo de postergación.
La prohibición, el rechazo y el giro de Macri
La resolución del Gobierno porteno que veda los eventos públicos entre el 6 y el 13 de noviembre fue la chispa del conflicto. Los organizadores de la Marcha del Orgullo respondieron con dureza: “Comprendemos la relevancia institucional de la visita de un jefe de Estado y máximo representante de la Iglesia Católica. Lo que no comprendemos es que esa circunstancia sea presentada como una razón suficiente para plantear la suspensión de uno de los acontecimientos públicos más importantes, históricos y multitudinarios de la ciudad, aún más teniendo en cuenta que el papa llega a nuestro país recién al día siguiente”, sostuvieron en un comunicado. Los organizadores ratificaron la marcha para el 7 de noviembre y advirtieron que no aceptarían una cancelación unilateral.
La presión dio resultado. Macri, que días atrás había celebrado la visita papal con declaraciones efusivas, giró hacia un discurso de “convivencia” y anunció que existía un entendimiento en camino para acordar una nueva fecha con los organizadores, aunque el acuerdo definitivo todavía no está cerrado.
La visita papal y el operativo que condiciona la ciudad
El papa León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en el marco de su primera gira sudamericana, que también incluye Uruguay y Perú, y se extenderá hasta el 11 de noviembre. Será la primera visita de un pontífice al país en 39 años, desde que Juan Pablo II recorrió la Argentina en abril de 1987. Su agenda contempla actos multitudinarios en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
El Gobierno nacional calificó la llegada del Papa de “visita histórica para todos los argentinos” y anunció “el operativo de seguridad más grande de la historia” para garantizarla. Ese contexto de excepcionalidad fue el argumento esgrimido por la alcaldía portena para justificar la prohibición de eventos públicos en la semana de la visita, una decisión que el colectivo LGBT+ entendió como una discriminación encubierta bajo el manto del protocolo.
Un derecho que no se negocia por decreto
La Marcha del Orgullo de Buenos Aires es uno de los eventos masivos más convocantes de América Latina, con una historia de más de tres décadas de movilización por los derechos de la comunidad LGBT+. Que una resolución administrative pueda suspenderla, aunque sea bajo el argumento de la logística papal, instala un precedente peligroso sobre el ejercicio del derecho a manifestarse en el espacio público. El giro de Macri no fue un reconocimiento de ese derecho, sino una reacción a la presión: primero prohibió, luego negó que hubiera marcha atrás, y finalmente anunció un acuerdo que aún no es tal.
La situación deja en evidencia la tensión entre la institucionalidad religiosa y los derechos de diversidad conquistados en décadas de lucha, una tensión que ningún discurso de “convivencia” puede resolver con una postergación de fecha.
Lo que tenés que saber
- El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, afectando directamente la 35.ª Marcha del Orgullo convocada para el 7 de noviembre.
- Los organizadores de la Marcha rechazaron la suspensión y advirtieron que el Papa llega al país recién el 8 de noviembre, un día después de la movilización.
- El jefe de Gobierno Jorge Macri anunció este martes que existe un acuerdo en camino para posponer la Marcha, aunque las negociaciones aún continúan.
- Apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado cualquier postergación.
- León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en su primera visita papal al país en 39 años, con una agenda que incluye Buenos Aires, Córdoba y Luján.
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