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Legislativo

Sorpresa en Diputados: Marcela Pagano rompió con Milei y dio quórum a la oposición

La Cámara baja habilitó una sesión impulsada por Democracia para Siempre con el respaldo de mandatarios provinciales y una inesperada rebelión libertaria. El bloque oficialista fracasó en su intento de boicot.

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La Cámara de Diputados vivió este miércoles un movimiento tectónico en el equilibrio de poder, cuando 136 legisladores dieron quórum para habilitar una sesión especial impulsada por el bloque Democracia para Siempre, con el objetivo de debatir proyectos que el oficialismo intentó frenar. La Casa Rosada quedó desairada, incluso por gobernadores aliados y por una diputada de La Libertad Avanza, Marcela Pagano, quien se desmarcó de su bloque en una jugada que profundiza la interna libertaria.

El boicot oficialista, que buscó bloquear la sesión negando el quórum, fracasó estrepitosamente. El movimiento contó con el respaldo de los libertarios, la mayoría del bloque de la UCR, Republicanos Unidos, el MID, la Liga del Interior, CREO, Producción y Trabajo, y Somos Fueguinos. Sin embargo, no alcanzó para vaciar el recinto.

Los gobernadores de Córdoba, Catamarca, Santa Fe, Jujuy, Santiago del Estero, Neuquén, Salta, Misiones, Río Negro y Entre Ríos autorizaron a sus diputados a participar del quórum, en una señal de distanciamiento con la Casa Rosada, que hace tiempo viene tensionando su relación con los mandatarios provinciales por la caída de transferencias y el malestar por el ajuste fiscal.

Pagano rompió filas y expuso la interna libertaria

La gran sorpresa política de la jornada fue el voto de Marcela Pagano, quien decidió dar quórum pese a las instrucciones del oficialismo. Su decisión la ubicó frontalmente enfrentada con Lilia Lemoine, cada vez más alineada con el núcleo duro de La Libertad Avanza. Pagano no disimuló en las últimas semanas su incomodidad con el rumbo del espacio y la falta de autonomía parlamentaria.

El gesto tuvo un alto valor simbólico y práctico, ya que rompió el bloque libertario en un momento clave, cuando el Gobierno nacional enfrenta un creciente desgaste en el Congreso y una reconfiguración del poder parlamentario.

La UCR se inclinó por el Gobierno, pero con grietas

El bloque de la Unión Cívica Radical volvió a mostrar su rol de sostén del oficialismo, al colaborar con el intento de frenar la sesión. No obstante, tres diputados se desmarcaron: Julio Cobos, Natalia Sarapura y Fabio Quetglas, quienes participaron del quórum. La fractura deja en evidencia la debilidad estratégica de un radicalismo dividido, que no logra articular una posición conjunta frente al avance libertario.

Oposición consolidada y señales desde el interior

El bloque Democracia para Siempre exhibió un nivel alto de cohesión, con la única ausencia del correntino Manuel Aguirre. También se hicieron presentes Lourdes Arrieta, ex libertaria ahora en el monobloque Transformación, el neuquino Osvaldo Llancafilo, y el santacruceño Sergio Acevedo, quien mantiene un perfil crítico hacia el oficialismo.

La Coalición Cívica aportó cinco de sus seis miembros, con la excepción de Mónica Frade, y la izquierda estuvo presente con sus cinco diputados. El bloque de Unión por la Patria también participó de manera casi unánime, incluyendo a los representantes de Santiago del Estero y Catamarca, provincias que a veces se desmarcan en votaciones clave.

Un nuevo tablero parlamentario

El episodio dejó al desnudo un repliegue del poder real del oficialismo en Diputados y marcó una reconfiguración de alianzas que deja más expuesto al presidente Javier Milei. El descontento con el ajuste, el vaciamiento de obras públicas y la distribución discrecional de fondos empujaron a varios gobernadores a romper la disciplina que hasta hace poco mantenían con el Gobierno nacional.

La sesión especial no solo puso en crisis el control legislativo de La Libertad Avanza, sino que mostró que el Congreso volvió a ser un actor central en la disputa política nacional.

Legislativo

Bullrich al límite: el dilema que le impone a Milei con sus propias reglas

A menos de un año del armado de listas, la senadora Patricia Bullrich tensiona al máximo los vínculos dentro de La Libertad Avanza. Su estrategia de autonomía creciente, sus críticas públicas al jefe de Gabinete Diego Santilli y su posicionamiento electoral propio obligan a la conducción del partido a analizar cómo contenerla, en un oficialismo que aún no tiene un plan B.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.
¿Qué busca la senadora? Bullrich le marca el paso a Milei y el Gobierno no sabe qué hacer.

En el interior del Gobierno cunde la alarma por los movimientos de Patricia Bullrich. La senadora de La Libertad Avanza, jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta, lleva semanas desafiando la disciplina interna con una estrategia calculada: desmarcarse cuando los números le son favorables, tensionar cuando la conducción no la consulta, y acumular capital político propio de cara a 2027. El conflicto ya no es un rumor de pasillo; es una disputa pública que la Casa Rosada no sabe cómo clausurar.

Bullrich ocupa la presidencia del bloque senatorial de LLA y acumula intención de voto entre el electorado libertario crítico, según sondeos que su entorno recibe semana a semana. Ese caudal le permite operar con márgenes que otras figuras del espacio no tienen. La fisura más reciente estalló en torno al Presupuesto 2027, donde el área de Discapacidad fue modificada sin que la senadora o el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, fueran informados con anterioridad.

El cruce con Santilli y la pelea por el relato

El episodio que encendió la mecha fue el cruce directo con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El funcionario sostuvo que Bullrich se había retirado antes de la reunión en la que se trató el tema de Discapacidad en el proyecto de Presupuesto. La respuesta de la senadora fue categórica: «Eso es mentira. Cuando se habló del Presupuesto yo estaba.» Y fue más lejos: aseguró que Menem tampoco conocía las modificaciones y que ambos se enteraron después, al leer el proyecto.

«Eso de que después lo hablaron no es así. Lo voy a discutir con Santilli porque no vale decir una cosa que no es. Nosotros tenemos que ser sinceros con nosotros mismos», expresó Bullrich en declaraciones que circularon entre los medios acreditados en el Congreso. La afirmación es un golpe directo a la credibilidad del jefe de Gabinete y, de rebote, al manejo interno del oficialismo.

La hipótesis de la Vicepresidencia y el veto de Karina

Dentro del oficialismo hay quienes proponen una salida simple: ofrecerle a Bullrich un cargo de peso que la ate definitivamente al proyecto libertario. La Vicepresidencia aparece mencionada en esas conversaciones. Pero esa opción choca con la posición de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y conductora real del partido. Con el antecedente de Victoria Villarruel, quien desde la presidencia del Senado construyó su propia agenda con distancia del Ejecutivo, Karina teme que Bullrich replique ese esquema de autonomía creciente.

El problema es que la conducción del partido, según fuentes oficialistas consultadas por la Agencia Noticias Argentinas, tampoco cuenta hoy con un plan B para contener a la senadora. El oficialismo está atrapado entre la necesidad de mantener la cohesión del bloque y el temor a que cualquier movimiento en falso le entregue a Bullrich más visibilidad y más autonomía de la que ya tiene.

Los tres factores detrás de la estrategia Bullrich

La conducta de Bullrich no es impulsiva. Según el análisis que circula entre sectores del propio oficialismo, obedece a tres cálculos precisos. Primero, los sondeos le muestran que su intención de voto crece entre el votante de Milei crítico, el que está cansado de la situación económica y busca una alternativa dentro del mismo espacio. Segundo, la senadora está convencida de que en algún momento Karina Milei la va a dejar de lado; que la traición interna es solo cuestión de tiempo. Tercero, y en consecuencia, considera que si ese día llega sin haber acumulado poder propio, no va a tener ninguna moneda de cambio para negociar.

La lógica que guía a Bullrich es la del socio con acciones propias: llegar a 2027 con suficiente peso dentro del bloque como para condicionar las listas, instalar candidatos propios en el Congreso y tener incidencia real en las decisiones del Poder Ejecutivo. En ese esquema, cada confrontación pública no es un error; es una inversión.

Un oficialismo con problemas para cerrar sus propias grietas

El patrón se repite. El Gobierno de Javier Milei enfrenta con LLA el mismo dilema que enfrentó con Villarruel: el de figuras que integran la coalición pero construyen agenda propia, en muchos casos aprovechando las inconsistencias internas que el propio Ejecutivo genera. La modificación presupuestaria en Discapacidad, por caso, fue presentada por el oficialismo como un hecho consumado que ni los propios legisladores conocían. Ese tipo de operatoria, más propia de un gobierno de mayorías que de una coalición en minoría parlamentaria, genera el caldo de cultivo que Bullrich sabe aprovechar.

Con el armado electoral a menos de un año, la pregunta que recorre los pasillos de la Casa Rosada ya no es si Bullrich va a generar un nuevo conflicto, sino cuándo y sobre qué tema va a ocurrir el próximo.

Lo que tenés que saber

  • Patricia Bullrich desmintió públicamente al jefe de Gabinete Diego Santilli, quien afirmó que la senadora no estuvo presente durante el debate presupuestario sobre Discapacidad.
  • Bullrich aseguró que ni ella ni el titular de Diputados, Martín Menem, fueron informados de las modificaciones al área de Discapacidad en el Presupuesto 2027 antes de que el proyecto fuera publicado.
  • Sectores del oficialismo evalúan ofrecer la Vicepresidencia a Bullrich como forma de contenerla, pero Karina Milei rechaza esa opción por el antecedente de Victoria Villarruel.
  • La senadora opera con la convicción de que Karina Milei la dejará de lado en algún momento, por lo que prioriza acumular poder propio de cara al armado de listas de 2027.
  • El Gobierno no tiene, por el momento, un plan B para contener la estrategia de autonomía creciente de Bullrich dentro del espacio libertario.
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