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Región

Operación contra el narcotráfico en Río: al menos 64 muertos

Entre las víctimas hay cuatro policías y más de sesenta civiles que las autoridades calificaron como “criminales”.

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El operativo, desarrollado en el Complexo do Alemão, una de las favelas más populosas de Río de Janeiro, vuelve a poner bajo la lupa la violencia policial en Brasil y el papel de las fuerzas de élite en los barrios más pobres.

Una operación con saldo de guerra

Río de Janeiro volvió a amanecer bajo fuego. Al menos 64 personas murieron este martes durante un megaoperativo policial en el Complexo do Alemão, un conglomerado de favelas que alberga a más de 150 mil habitantes.

Según informó CNN Brasil, entre los fallecidos hay cuatro agentes —dos policías civiles y dos integrantes del BOPE, la unidad de operaciones especiales— y 60 personas identificadas por las fuerzas como “criminales”.

El saldo convierte la denominada “Operación Contenção” en la más letal de la historia del estado, superando incluso las tristemente célebres incursiones de 2021 y 2022 en Jacarezinho, donde los organismos de derechos humanos denunciaron ejecuciones extrajudiciales y uso excesivo de la fuerza.

Heridos y detenciones masivas

El operativo dejó también tres vecinos heridos por balas perdidas, uno de ellos aún internado, y dos policías baleados, entre ellos un comisario. Además, 81 personas fueron detenidas.

Las autoridades enmarcaron la acción en una ofensiva “contra el crimen organizado”, y señalaron como objetivo central frenar la expansión del Comando Vermelho (CV), una de las facciones narco más antiguas y poderosas de Brasil.

El plan incluía la ejecución de un centenar de órdenes de captura, algunas dirigidas a líderes del CV que, según la policía, operaban desde otros estados como Pará. Pero los reportes oficiales no detallan cuántos de los muertos estaban efectivamente vinculados con la organización, ni las circunstancias de su fallecimiento.

El mismo patrón: fuego indiscriminado en las favelas

El Complexo do Alemão, en el norte de Río, ha sido escenario de incontables incursiones de las fuerzas de seguridad desde los años 90. Cada una de ellas deja un mismo patrón: decenas de víctimas civiles, viviendas destruidas y comunidades aterrorizadas.

En los videos difundidos por residentes se observan vehículos calcinados, barricadas, tiros cruzados y helicópteros sobrevolando la zona.

“Parece una guerra. No hay diferencia entre un operativo policial y una operación militar”, dijo un vecino al portal G1.

Organismos de derechos humanos, como la Red de Observatorios de Seguridad, cuestionaron la legalidad del operativo y denunciaron que las fuerzas actuaron sin protocolos de preservación de vidas civiles.

La organización recordó que la Corte Suprema brasileña prohibió las incursiones policiales indiscriminadas en favelas durante la pandemia, pero que la medida se desvirtuó y hoy “se aplica de manera simbólica”.

El trasfondo político y social

El gobierno estatal de Río de Janeiro defendió la operación como una “respuesta necesaria ante el avance del crimen organizado”, mientras que sectores progresistas del Congreso brasileño denunciaron una política de seguridad basada en el exterminio.

El ministro de Derechos Humanos, Silvio Almeida, exigió un informe urgente y reclamó que el Ministerio Público investigue el accionar policial. “No se puede naturalizar que una acción del Estado termine con más de sesenta muertos. No es seguridad pública, es barbarie”, expresó.

Elecciones

Brasil: Lula amplía la ventaja en la primera vuelta, pero el balotaje sigue abierto

A seis días de las elecciones, el presidente brasileño aparece cinco puntos por encima de Flávio Bolsonaro en la última medición de Quaest. La segunda vuelta, en cambio, permanece dentro de un escenario de paridad.

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A menos de una semana de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula da Silva amplió su ventaja sobre Flávio Bolsonaro en la intención de voto para la primera vuelta. La última encuesta de Quaest ubicó al presidente y candidato a la reelección con el 39 por ciento, frente al 34 por ciento del senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Son cinco puntos de diferencia que modifican parcialmente el escenario registrado durante las últimas semanas, cuando distintas mediciones mostraban una disputa mucho más ajustada. Pero la fotografía de la primera vuelta no alcanza para despejar la principal incógnita de la elección: qué puede ocurrir si la disputa llega al balotaje del 25 de octubre.

Cinco puntos que no cierran la elección

El sondeo de Quaest, realizado para O Globo y Globo, registró un crecimiento de dos puntos para Lula respecto de la medición anterior y de un punto para Flávio Bolsonaro.

Por detrás de ambos, ninguno de los restantes candidatos alcanza el 4 por ciento. El 5 por ciento de los consultados todavía no definió su voto, mientras que otro 10 por ciento manifestó que votará en blanco, anulará el sufragio o no concurrirá a votar.

La elección del 4 de octubre será, por lo tanto, apenas la primera estación de una disputa que puede extenderse hasta fines de octubre. Para evitar una segunda vuelta, un candidato debe superar el 50 por ciento de los votos válidos.

El balotaje vuelve a ser la gran incógnita

El dato central para entender la elección brasileña está en el eventual enfrentamiento entre Lula y Flávio Bolsonaro.

Las mediciones de las últimas semanas mostraron escenarios de empate técnico entre ambos en una segunda vuelta. Es decir, la ventaja que Lula registra en la primera ronda no se traduce automáticamente en una diferencia equivalente si la elección se reduce a dos candidaturas.

Ese escenario obliga a mirar más allá de los porcentajes de la primera vuelta. El destino de los votos obtenidos por los demás candidatos, junto con el comportamiento de los indecisos y de quienes todavía evalúan no votar por ninguna de las principales opciones, puede resultar determinante para la segunda instancia.

La disputa por el legado de Lula

La elección también funciona como un plebiscito sobre la gestión del actual presidente. La valoración del gobierno permanece dividida y constituye uno de los principales ejes de la campaña.

Quaest registró en sus últimas mediciones niveles elevados de desaprobación de la gestión, aunque Lula mantiene una posición competitiva en la intención de voto. La economía, el costo de vida y la situación de los ingresos forman parte de las preocupaciones centrales expresadas por los electores.

En paralelo, la candidatura de Flávio Bolsonaro concentra el voto del espacio político identificado con su padre, Jair Bolsonaro, quien permanece como una figura central de la disputa electoral pese a no ser candidato.

Una elección atravesada por la polarización

La contienda presidencial brasileña vuelve a quedar estructurada alrededor de dos proyectos políticos enfrentados. De un lado, Lula busca un nuevo mandato y reivindica la continuidad de su programa de gobierno. Del otro, Flávio Bolsonaro intenta reconstruir electoralmente el espacio político de su padre y llevarlo nuevamente al Palacio del Planalto.

La primera vuelta será el 4 de octubre y definirá qué dos candidaturas, en caso de que ninguna alcance la mayoría necesaria, avanzarán al balotaje del 25 de octubre.

A seis días de las urnas, la encuesta de Quaest muestra una diferencia de cinco puntos en la primera vuelta. Pero también deja expuesto que la disputa por la Presidencia de Brasil todavía tiene una segunda instancia por delante.

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