Región
Lula acusa a Israel de «genocidio» de palestinos y lo compara con Hitler
«Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza no es una guerra, es un genocidio», declaró Lula a la prensa en Adís Abeba, la capital de Etiopía.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, acusó hoy a Israel de cometer un «genocidio» de civiles palestinos en la Franja de Gaza y comparó sus acciones con la campaña de Adolf Hitler para exterminar a los judíos.
«Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza no es una guerra, es un genocidio», declaró Lula a la prensa en Adís Abeba, la capital de Etiopía, donde asiste a una cumbre de la Unión Africana (UA).
«Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza con el pueblo palestino no ha ocurrido en ningún otro momento de la historia. En realidad, ha ocurrido: cuando Hitler decidió matar a los judíos», agregó, informó la agencia de noticias AFP.
Casi 29.000 palestinos han muerto y más de 68.000 han resultado heridos en bombardeos israelíes y combates en la Franja de Gaza desde el comienzo de una ofensiva israelí, el 7 de octubre pasado, según Hamas.
La operación comenzó poco después de que milicianos del movimiento islamista palestino Hamas se infiltraran en Israel desde Gaza y asesinaran a unas 1.200 personas, en su mayoría civiles.
Los combatientes de Hamas se llevaron consigo a Gaza, en su huida, a unos 240 rehenes, incluyendo una veintena de argentinos.
Lula ha sido uno de los líderes latinoamericanos más críticos de la ofensiva israelí.
El presidente llegó a Etiopía luego de visitar Egipto la semana pasada, donde acusó a Israel de matar indiscriminadamente a mujeres y niños y desobedecer los mandatos de la ONU.
En sus declaraciones en Adís Abeba, el mandatario de izquierda de la principal potencia latinoamericana declaró que el conflicto entre Hamas e Israel «no es una guerra de soldados contra soldados».
«Es una guerra entre un ejército muy preparado y mujeres y niños», afirmó.
Estas declaraciones son las más contundentes emitidas hasta ahora sobre el conflicto por Lula, un importante representante de los países del sur global y que ocupa la presidencia rotatoria del G20.
Lula, de 78 años, afirmó en noviembre que el movimiento islamista palestino Hamas había cometido «un acto de terrorismo» en su ataque del 7 de octubre contra Israel, que dejó 1.200 muertos, en su mayoría civiles, y desató la ofensiva en Gaza.
Los milicianos de Hamas también capturaron ese día a 240 personas, de las cuales 130 siguen retenidas en Gaza, incluyendo 30 que habrían muerto.
Pero al mismo tiempo, Lula ha criticado la «respuesta desproporcionada» de Israel en Gaza, que ya ha dejado 28.985 muertos, en su mayoría mujeres y menores, según el Ministerio de Salud de Hamas, que gobierna el territorio desde 2007.
El viaje de Lula a Egipto y Etiopía es el tercero a África desde que volvió al poder en enero de 2023, sucediendo al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Ayer, ante la asamblea anual de la Unión Africana (UA), una cumbre de jefes de Estado de los 55 países del continente, Lula volvió a defender la existencia de un Estado palestino.
«La solución a esta crisis sólo será duradera si avanzamos rápidamente hacia la creación de un Estado palestino libre y soberano», subrayó el sábado.
«Un Estado Palestino que sea reconocido como miembro de Estados Unidas. De una ONU fortalecida y con un Consejo de Seguridad más representativo, sin países con poder de veto y con miembros permanentes de África y América Latina», apuntó.
«No habrá solución militar a este conflicto. Ha llegado el momento de la política y la diplomacia», insistió.
Lula, que también se reunió ayer con el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, afirmó que Brasil incrementará su contribución a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (Unrwa).
Varios países occidentales suspendieron su ayuda financiera al organismo de la ONU, después de que Israel acusara a algunos de sus empleados de estar involucrados en el ataque del 7 de octubre.
«Cuando veo que el mundo rico anuncia que interrumpirá sus contribuciones a la ayuda humanitaria para los palestinos, me imagino lo grande que es la conciencia política de esta gente y lo grande que es el espíritu de solidaridad en sus corazones», dijo Lula.
«Necesitamos dejar de ser pequeños cuando necesitamos ser grandes», sentenció.
En El Cairo, la capital egipcia, el mandatario brasileño había calificado la ofensiva israelí como un «castigo colectivo».
«El Estado de Israel también está cometiendo varios actos de terrorismo, al no tener en cuenta que ni los niños ni las mujeres están en guerra», dijo.
Egipto y Etiopía se encuentran entre los nuevos miembros que acaban de unirse a los Brics, un grupo de países emergentes que antes solo incluía a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
Elecciones
Brasil: Lula amplía la ventaja en la primera vuelta, pero el balotaje sigue abierto
A seis días de las elecciones, el presidente brasileño aparece cinco puntos por encima de Flávio Bolsonaro en la última medición de Quaest. La segunda vuelta, en cambio, permanece dentro de un escenario de paridad.
A menos de una semana de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula da Silva amplió su ventaja sobre Flávio Bolsonaro en la intención de voto para la primera vuelta. La última encuesta de Quaest ubicó al presidente y candidato a la reelección con el 39 por ciento, frente al 34 por ciento del senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Son cinco puntos de diferencia que modifican parcialmente el escenario registrado durante las últimas semanas, cuando distintas mediciones mostraban una disputa mucho más ajustada. Pero la fotografía de la primera vuelta no alcanza para despejar la principal incógnita de la elección: qué puede ocurrir si la disputa llega al balotaje del 25 de octubre.
Cinco puntos que no cierran la elección
El sondeo de Quaest, realizado para O Globo y Globo, registró un crecimiento de dos puntos para Lula respecto de la medición anterior y de un punto para Flávio Bolsonaro.
Por detrás de ambos, ninguno de los restantes candidatos alcanza el 4 por ciento. El 5 por ciento de los consultados todavía no definió su voto, mientras que otro 10 por ciento manifestó que votará en blanco, anulará el sufragio o no concurrirá a votar.
La elección del 4 de octubre será, por lo tanto, apenas la primera estación de una disputa que puede extenderse hasta fines de octubre. Para evitar una segunda vuelta, un candidato debe superar el 50 por ciento de los votos válidos.
El balotaje vuelve a ser la gran incógnita
El dato central para entender la elección brasileña está en el eventual enfrentamiento entre Lula y Flávio Bolsonaro.
Las mediciones de las últimas semanas mostraron escenarios de empate técnico entre ambos en una segunda vuelta. Es decir, la ventaja que Lula registra en la primera ronda no se traduce automáticamente en una diferencia equivalente si la elección se reduce a dos candidaturas.
Ese escenario obliga a mirar más allá de los porcentajes de la primera vuelta. El destino de los votos obtenidos por los demás candidatos, junto con el comportamiento de los indecisos y de quienes todavía evalúan no votar por ninguna de las principales opciones, puede resultar determinante para la segunda instancia.
La disputa por el legado de Lula
La elección también funciona como un plebiscito sobre la gestión del actual presidente. La valoración del gobierno permanece dividida y constituye uno de los principales ejes de la campaña.
Quaest registró en sus últimas mediciones niveles elevados de desaprobación de la gestión, aunque Lula mantiene una posición competitiva en la intención de voto. La economía, el costo de vida y la situación de los ingresos forman parte de las preocupaciones centrales expresadas por los electores.
En paralelo, la candidatura de Flávio Bolsonaro concentra el voto del espacio político identificado con su padre, Jair Bolsonaro, quien permanece como una figura central de la disputa electoral pese a no ser candidato.
Una elección atravesada por la polarización
La contienda presidencial brasileña vuelve a quedar estructurada alrededor de dos proyectos políticos enfrentados. De un lado, Lula busca un nuevo mandato y reivindica la continuidad de su programa de gobierno. Del otro, Flávio Bolsonaro intenta reconstruir electoralmente el espacio político de su padre y llevarlo nuevamente al Palacio del Planalto.
La primera vuelta será el 4 de octubre y definirá qué dos candidaturas, en caso de que ninguna alcance la mayoría necesaria, avanzarán al balotaje del 25 de octubre.
A seis días de las urnas, la encuesta de Quaest muestra una diferencia de cinco puntos en la primera vuelta. Pero también deja expuesto que la disputa por la Presidencia de Brasil todavía tiene una segunda instancia por delante.
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