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Tiroteo en Nueva York: acusó a la NFL y se suicidó

Shane Tamura, un joven de 27 años, mató a cuatro personas y luego se suicidó en un edificio de oficinas de Nueva York.

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El lunes por la noche, uno de los barrios más custodiados de Nueva York fue escenario de una nueva tragedia por armas de fuego. Un hombre armado ingresó al rascacielos de oficinas ubicado en 345 Park Avenue, a metros del Museo de Arte Moderno (MoMA), y asesinó a cuatro personas antes de quitarse la vida en el piso 33.

El autor del ataque fue identificado como Shane Tamura, un joven de 27 años nacido en Las Vegas, quien viajó más de 4.000 kilómetros en automóvil para ejecutar lo que, según las autoridades, podría tratarse de un ataque premeditado con motivaciones personales contra la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL). Entre las víctimas había un policía, una ejecutiva de Blackstone, una joven empleada de Rudin Management y una cuarta persona cuya identidad aún no fue divulgada.

Una nota y una enfermedad como posible móvil

El alcalde Eric Adams reveló a la cadena CBS que Tamura llevaba consigo una carta en la que aseguraba padecer encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad cerebral degenerativa causada por golpes repetidos en la cabeza, habitual en jugadores de deportes de contacto. “Culpaba a la NFL por su condición”, afirmó Adams.

Sin embargo, el joven nunca jugó profesionalmente. Solo participó como mariscal de campo en la secundaria, según comentaron conocidos suyos. La carta y otros elementos encontrados en su vehículo —un rifle de asalto, una pistola, varios cargadores y municiones— refuerzan la hipótesis de que Tamura planeó el ataque con antelación. El automóvil fue hallado estacionado cerca del lugar del crimen.

Tamura tenía permiso legal de portación de armas, una condición que vuelve a encender el debate sobre el control de armamento en Estados Unidos, donde más de 330 tiroteos masivos ocurrieron solo en lo que va de 2025, según el Gun Violence Archive.

Quiénes eran las víctimas

Entre las personas asesinadas se encontraba Didarul Islam, un inmigrante bangladesí de 36 años, agente del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), casado y con dos hijos, mientras esperaba un tercero con su esposa. Islam se encontraba fuera de servicio cuando intervino en el incidente.

También murió Julia Hyman, una joven graduada de la Universidad de Cornell, que trabajaba en Rudin Management, empresa propietaria del edificio. Fue asesinada en su oficina.

La tercera víctima confirmada fue Wesley LePatner, ejecutiva de alto rango en la firma financiera Blackstone, madre de dos hijos. Recibió un disparo mortal en el vestíbulo del edificio. Sobre la cuarta víctima, las autoridades decidieron no brindar aún información pública por respeto a la familia.

Un viejo debate, sin solución

La reacción oficial fue inmediata pero dividida. Mientras el alcalde Adams pidió mayor atención a las “condiciones mentales desatendidas y vinculadas al deporte profesional”, el expresidente Donald Trump, en su red Truth Social, minimizó el móvil del ataque: “Un acto de violencia sin sentido de un lunático”, escribió, sin hacer referencia a las armas ni a la posible enfermedad cerebral del atacante.

La encefalopatía traumática crónica (ETC) fue diagnosticada en cientos de exjugadores de la NFL después de su muerte. Se trata de una condición progresiva que solo puede confirmarse post mortem, y que ha sido asociada con trastornos de conducta, depresiones severas y suicidios. La liga enfrentó múltiples demandas por ocultar sus efectos, pero ninguna derivó aún en una regulación que modifique de fondo el sistema.

El tiroteo vuelve a instalar la fragilidad del tejido social estadounidense ante los riesgos de salud mental no tratados, el acceso irrestricto a armas y las consecuencias de una cultura que romantiza la violencia como solución.

CABA

Más de 5 millones de personas asistirán a ver a León XIV

Según la ENReVi 2026, el 16,5% de los adultos tiene intención firme de asistir a alguna actividad de León XIV, que visitará el país del 8 al 11 de noviembre; otro 34% todavía no decidió. El dato desborda al catolicismo practicante: más de la mitad de los católicos que irán asiste a servicios religiosos menos de una vez al mes.

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Más de cinco millones de personas dijeron que piensan salir a la calle para ver al Papa, y otro 34% todavía no sabe si irá. El dato surge de una encuesta nacional realizada semanas antes de la llegada de León XIV, que también muestra que el fervor por la visita desborda al católico practicante.

La Encuesta Nacional sobre Religión Vivida (ENReVi 2026), elaborada por investigadores de la Universidad Católica de Córdoba, Boston College y la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), relevó la opinión de 2.414 personas mayores de 18 años de las 24 jurisdicciones del país, entre el 27 de agosto y el 7 de septiembre. Según sus resultados, el 16,5% de los adultos tiene intención firme de asistir a alguna de las actividades del Pontífice durante su visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, un porcentaje que equivale a más de cinco millones de personas.

Quiénes irían a verlo

La intención de asistir no se limita a los católicos. Entre quienes afirmaron que irán, el 77% se identifica como católico, cerca del 11% pertenece a iglesias evangélicas y el 8,5% no tiene filiación religiosa. Más de la mitad de los católicos que expresaron su intención de ver al Papa concurre a servicios religiosos menos de una vez al mes.

El estudio también midió el otro lado de la moneda: el 34% de los encuestados sigue indeciso y el 49,5% no tiene previsto asistir. La predisposición varía además según el nivel de ingresos: en los sectores de menores ingresos, el porcentaje de quienes planean ir asciende al 18,4%.

Una visita con feriados y operativo

León XIV permanecerá en el país del 8 al 11 de noviembre, con actividades previstas en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Claypole y Luján. Uno de los momentos centrales será la misa frente a la Basílica de Luján, programada para el miércoles 11. Será la primera visita de un Papa a la Argentina desde la de Juan Pablo II, en 1987.

La llegada ya modificó el calendario: el lunes 9 será feriado nacional, mientras que el martes 10 habrá feriado en la Ciudad de Buenos Aires y en Córdoba. La expectativa oficial apunta a una movilización de varios millones de personas durante las distintas jornadas.

Lo que la cifra dice y lo que no

El número de cinco millones es una proyección sobre intenciones declaradas, no un conteo de asistentes. Quien responde en una encuesta que piensa ir no necesariamente llega a una misa multitudinaria, con cortes, traslados y feriados de por medio. Además, el relevamiento se hizo más de un mes antes de la visita, y la mitad de los consultados descartó o aún duda su participación.

Lo que sí revela con claridad es la magnitud del interés social que despierta el Pontífice, incluso entre quienes se alejaron de la práctica religiosa regular. La convocatoria de León XIV se mide en la calle, y los próximos días dirán cuánto se parece la intención declarada a la asistencia efectiva.

Lo que tenés que saber:

  • El 16,5% de los adultos, más de cinco millones de personas, tiene intención firme de asistir a alguna actividad de León XIV, según la ENReVi 2026.
  • El 34% todavía no decidió si irá y el 49,5% no tiene previsto hacerlo.
  • Entre quienes irán, el 77% es católico, cerca del 11% evangélico y el 8,5% no tiene filiación religiosa.
  • La visita se extiende del 8 al 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba, Claypole y Luján.
  • El lunes 9 será feriado nacional y el martes 10 habrá feriado en la Ciudad y en Córdoba.

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