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Trump y Biden debatirán por la presidencia de EEUU

Biden se prepara en Camp David mientras Trump opta por estrategia informal para debate presidencial. El debate se realizará este jueves a las 21 horas del este de EE.UU.

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Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, se reunirá con sus asistentes en Camp David durante varios días para prepararse para el inminente debate presidencial contra su rival, el expresidente Donald Trump.

Este evento será crucial para ambos candidatos, quienes están empatados en las encuestas nacionales, a pesar de que una porción considerable del electorado sigue indecisa cinco meses antes de las elecciones del 5 de noviembre.

Preparativos contrastantes

Mientras Biden, de 81 años, se dedica a una preparación meticulosa bajo la dirección de Ron Klain, exjefe de gabinete y veterano en la preparación de debates, Trump, de 78, opta por evitar la preparación tradicional. En lugar de ello, mantiene discusiones políticas informales durante sus paradas de campaña. Este enfoque contrastante añade un elemento adicional de incertidumbre al debate, que se celebrará el jueves 27 de junio a las 21 horas del este de EE.UU.

Un evento histórico

El debate en Atlanta será el más temprano en la historia moderna de Estados Unidos y proporcionará el contraste más marcado hasta el momento entre Biden y Trump, los candidatos de mayor edad en buscar la presidencia.

Los votantes cuestionan su edad y agudeza mental, lo que convierte este debate en «una prueba increíble de su competencia cognitiva», según Patrick Stewart, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Arkansas.

Stewart, quien escribió un libro sobre debates presidenciales, afirmó que «esta es nuestra oportunidad de ver cuánto han disminuido o si han disminuido».

Nuevas reglas para evitar el caos

El debate, que durará 90 minutos y contará con dos pausas comerciales, se desarrollará bajo nuevas reglas diseñadas para evitar el caos y las interrupciones que caracterizaron los debates de la campaña presidencial de 2020. Entre estas reglas destacan:

  • Los micrófonos de ambos políticos estarán silenciados excepto cuando sea su turno de hablar.
  • No se permitirán notas escritas ni accesorios en el lugar que ocupe cada político en el escenario.
  • Cada candidato solo podrá tener un bolígrafo y una libreta para hacer anotaciones durante el debate.
  • Solo podrán llevar una botella de agua para hidratarse durante el evento.

Exclusión de candidatos independientes

El candidato independiente Robert F. Kennedy Jr. no pasó el corte, por lo que Biden, un demócrata, y Trump, un republicano, no tendrán que preocuparse por él durante el debate. La ausencia de Kennedy permitirá que el foco esté completamente en los dos principales candidatos.

Preparación en Camp David

Ron Klain dirige las sesiones de preparación de Biden en Camp David, el refugio de montaña en el oeste de Maryland. Este lugar fue el mismo donde el presidente se preparó para su apasionado discurso sobre el Estado de la Unión en marzo. Las sesiones de preparación incluyen simulaciones y ensayos para asegurar que Biden esté listo para enfrentar las preguntas difíciles y el formato desafiante del debate.

Lo que tenés que saber del debate

  • El debate se realizará el jueves 27 de junio a las 21 horas del este de EE.UU.
  • Durará 90 minutos con dos pausas comerciales.
  • Nuevas reglas evitarán interrupciones y caos, con micrófonos silenciados cuando no sea el turno de hablar.
  • No se permitirán notas ni accesorios, solo un bolígrafo y una libreta por candidato.
  • Los candidatos solo podrán llevar una botella de agua para hidratarse.
  • Robert F. Kennedy Jr. no participará en el debate.

Geopolítica 🌎

Treinta y dos años después: Rafecas procesó a ocho acusados por el atentado a la AMIA

El juez federal Daniel Rafecas dictó una resolución de más de 600 páginas que avanza sobre las máximas autoridades iraníes y un agente de Hezbollah, con embargos de US$ 500 millones para cada imputado. Es el paso previo al primer juicio oral en ausencia por la masacre que mató a 85 personas el 18 de julio de 1994.

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Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.

Ochenta y cinco muertos, 151 heridos y 32 años de impunidad. Ese es el peso que cargó la causa AMIA hasta este lunes, cuando el juez federal Daniel Rafecas procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses como responsables del atentado más letal de la historia argentina y dispuso embargos por US$ 500 millones para cada uno de los imputados.

La resolución, que supera las 600 páginas, fue dictada en el marco del régimen de juicio en ausencia establecido por la ley 27.784, instrumento que habilitó avanzar en el proceso pese a que los acusados permanecen prófugos en el extranjero y sus países de origen jamás los extraditaron ni los juzgaron. El fallo marca un punto de inflexión histórico: por primera vez, la justicia argentina pone nombre, cargo y responsabilidad penal sobre quienes ordenaron y ejecutaron la bomba que destruyó la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994.

La cadena de mando iraní en el banquillo

Según la reconstrucción incluida en el fallo, la decisión de perpetrar el atentado fue adoptada en agosto de 1993 por las máximas instancias del régimen iraní, que encomendaron su ejecución a Hezbollah. La organización montó una red de apoyo regional y local con base en la Triple Frontera.

Rafecas procesó como autores mediatos a cuatro funcionarios de la cúpula del gobierno iraní: Ali Fallahijan, quien entonces era ministro de Inteligencia; Ali Velayati, ministro de Relaciones Exteriores en ese período; Mohsen Rezai, comandante de la Guardia Revolucionaria; y Ahmad Vahidi, comandante de la fuerza Al Quds, el brazo de operaciones externas de esa fuerza de élite.

En la figura de cómplices necesarios fueron procesados Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Argentina; Mohsen Rabbani, quien se desempeñaba como consejero cultural de la Embajada iraní y que históricamente fue señalado como el articulador local del atentado; y Ahmad Asghari, identificado como agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.

El octavo procesado es Salman Raouf Salman, también conocido como Samuel El Reda, agente libanés de Hezbollah a quien el magistrado atribuyó la coordinación de la etapa final de la operación. Su rol resulta clave en la cadena operativa: fue quien, según el fallo, articuló el eslabón entre la planificación estratégica iraní y la ejecución en suelo argentino.

La mecánica del crimen: 300 kilos de explosivo y una Renault Trafic

La resolución reconstruye con precisión los pasos operativos del atentado. El 10 de julio de 1994, los responsables adquirieron una camioneta Renault Trafic que fue acondicionada y cargada con 300 kilos de amonal y TNT. Ocho días después, el vehículo fue conducido hasta la sede de la AMIA y detonado, provocando el derrumbe del edificio y la muerte de 85 personas.

Los hechos fueron tipificados como homicidios y lesiones reiteradas, agravados por odio racial o religioso y por el uso de un medio capaz de causar peligro común, además de daño agravado por motivos discriminatorios. Rafecas fue más lejos aún en la calificación: encuadró el atentado como crimen de lesa humanidad y lo tipificó también en la figura de genocidio en los términos del Derecho internacional, una decisión de enorme peso político y jurídico que proyecta la causa más allá de los límites del derecho penal doméstico.

Quiénes quedaron afuera y por qué

El juez dispuso la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar, cuyas responsabilidades no alcanzaron el umbral probatorio requerido para el procesamiento. Tampoco se trató la situación del líder supremo iraní Alí Khamenei, del histórico jefe de operaciones de Hezbollah Imad Mughniyeh ni de Ali Hussein Abdallah, dado que los tres fallecieron, según la resolución, en 2026, 2008 y 2020, respectivamente.

El camino hacia el juicio oral

La resolución de Rafecas no es firme. La Defensa Oficial está habilitada para apelarla y, en ese caso, deberá recorrer las instancias superiores antes de quedar confirmada. Si el procesamiento queda en pie, el juzgado correrá vista a las partes para avanzar hacia el primer juicio oral y público bajo el régimen de ausencia en la causa AMIA, una instancia que la Argentina lleva tres décadas intentando alcanzar.

La ley 27.784 fue precisamente el instrumento que desbloqueó esa posibilidad: permite juzgar a personas que no se encuentran en el país y que sus estados de origen se niegan a entregar. La aplicación de ese régimen a la causa AMIA convirtió lo que parecía un obstáculo procesal permanente en un mecanismo viable para la búsqueda de verdad y justicia.

Lo que tenés que saber

  • El juez Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.
  • Los cuatro autores mediatos son ex altos funcionarios del gobierno iraní: el ministro de Inteligencia, el canciller, el comandante de la Guardia Revolucionaria y el jefe de la fuerza Al Quds.
  • El atentado del 18 de julio de 1994 mató a 85 personas, hirió a 151 y fue calificado en el fallo como crimen de lesa humanidad y genocidio.
  • La resolución se dictó bajo el régimen de juicio en ausencia (ley 27.784), que permite avanzar con acusados prófugos en el exterior.
  • Si el procesamiento queda confirmado en las instancias superiores, la causa se encamina al primer juicio oral y público por la masacre.
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