Mundo 🌐
Erupción en Kamchatka tras sismo de 8,8: Rusia en máxima alerta
El volcán Kracheninnikov, inactivo desde el siglo XVI, lanzó una columna de cenizas de 6.000 metros tras el potente terremoto del miércoles. Rusia monitorea la zona ante posibles nuevas erupciones y mantiene alerta en la península de Kamchatka.
Rusia declaró un estado de alerta máxima en su extremo oriental luego de la sorpresiva erupción del volcán Kracheninnikov, situado en la península de Kamchatka, una de las regiones geológicamente más activas del planeta. La actividad eruptiva, registrada este fin de semana, se produjo pocos días después de un terremoto de magnitud 8,8 que sacudió la misma zona y generó alertas de tsunami en más de una decena de países costeros del océano Pacífico.
Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia ruso, el volcán —que llevaba más de 450 años inactivo— expulsó una columna de cenizas de casi 6.000 metros de altura. La nube volcánica se desplazó hacia el este, en dirección al océano, sin alcanzar zonas habitadas ni rutas turísticas.
Una zona bajo tensión geológica permanente
La erupción del Kracheninnikov se suma a la reciente reactivación del Kliuchevskoi, el volcán más alto de Eurasia, también ubicado en Kamchatka. Ambos eventos volcánicos se registraron tras el poderoso terremoto del pasado miércoles, que convirtió a esta región en el epicentro de uno de los movimientos sísmicos más intensos en décadas.
Científicos especializados confirmaron que Kamchatka forma parte del llamado «Anillo de Fuego del Pacífico», un cinturón de actividad sísmica y volcánica donde colisionan las placas tectónicas del Pacífico y América del Norte. El Programa de Vulcanismo Global del Instituto Smithsoniano había identificado al Kracheninnikov como un volcán dormido, con su última erupción documentada en el año 1550.
Tsunamis, evacuaciones y daños en Severo-Kurilsk
El sismo de magnitud 8,8 del miércoles no solo sacudió el extremo oriente ruso, sino que activó alertas de tsunami en países como Japón, Hawái, México, Colombia y Ecuador. En Rusia, los mayores daños se registraron en la ciudad portuaria de Severo-Kurilsk, donde el oleaje arrasó infraestructura costera y provocó la inundación de una planta pesquera.
El evento fue comparado por medios científicos con el terremoto de 9,1 que en 2011 afectó a Japón, provocando el tsunami que destruyó zonas enteras y derivó en el desastre nuclear de Fukushima. Aunque el nivel de destrucción en Kamchatka no alcanzó tal escala, las autoridades advirtieron que el riesgo permanece elevado.
Vigilancia continua y riesgo de nuevas erupciones
Los equipos científicos y de emergencia rusos permanecen desplegados en la región, monitoreando tanto la actividad sísmica como posibles nuevas erupciones volcánicas. Hasta el momento, no se reportaron víctimas ni evacuaciones masivas, pero las autoridades recomendaron extremar la vigilancia en las localidades más cercanas al cordón volcánico central.
Especialistas destacaron que una doble erupción en una misma región tras un gran terremoto es un fenómeno poco frecuente, pero no inédito en zonas de alta actividad tectónica como Kamchatka.
Geopolítica 🌎
Bill Gates advirtió que la inteligencia artificial podría causar mil millones de muertes
El cofundador de Microsoft advirtió que la combinación de inteligencia artificial y malas intenciones es el arma más poderosa de la historia y reclamó leyes que obliguen a controlar los modelos avanzados, mientras la Casa Blanca rechaza cualquier freno en nombre de la carrera con China.
La inteligencia artificial ya tiene poder suficiente para desencadenar hechos que cuesten mil millones de vidas. La advertencia no salió de un activista antitecnología ni de una novela de ciencia ficción, sino de uno de los hombres que construyeron la industria informática moderna. Cuando el propio establishment tecnológico habla de muertes masivas, el debate sobre la IA dejó de ser una discusión de laboratorio para convertirse en un problema político global.
El magnate y cofundador de Microsoft, Bill Gates, lo dijo en el programa de televisión «Meet the Press», de la cadena estadounidense NBC, en una entrevista con la periodista Kristen Welker que salió al aire el domingo. «La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes», afirmó. Y agregó que, «aunque resulta muy difícil alcanzar una certeza absoluta, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de individuos malintencionados que utilizan las herramientas de IA más avanzadas».
El arma al alcance de pequeños grupos
Gates explicó que, en la actualidad, «pequeños grupos equipados con IA pueden llevar a cabo acciones que antes estaban al alcance exclusivo de las grandes potencias», por lo que «es la combinación de intenciones maliciosas e IA lo que representa una amenaza significativa». El riesgo que describe no es el de una máquina que se rebela, sino el de una tecnología que pone capacidades de destrucción estatal en manos de cualquiera.
En ese sentido, el empresario mencionó los ciberataques y el bioterrorismo como los usos que un sistema de monitoreo serio debería prevenir, y descartó que el llamado «botón de apagado» de los modelos alcance para evitar que la tecnología sea manipulada con fines dañinos. «Si los gobiernos no implementan salvaguardas adecuadas, nos enfrentaremos a graves consecuencias negativas precisamente debido a la falta de protecciones», advirtió.
Trump y la lógica de la carrera sin frenos
Las palabras de Gates apuntaron de lleno contra el enfoque de Donald Trump. A principios de este mes, el presidente estadounidense rechazó los pedidos para que el gobierno federal impusiera restricciones a las empresas que desarrollan modelos de IA y escribió en su cuenta de Truth Social: «¡QUIEN GANE EN IA, GANA!». Para la Casa Blanca, la respuesta a un riesgo que los propios desarrolladores describen como catastrófico es acelerar.
Gates eligió un tono conciliador con el mandatario. «Lo que él (Trump) dijo es legítimo, pero creo que, tras escucharme a mí y a otros (y al darse cuenta de que esto no nos coloca en desventaja en lo que él percibe como una competencia entre naciones), se alcanzará un consenso», sostuvo. Consultado sobre qué mensaje le daría al presidente, respondió que no le pediría frenar la innovación, sino establecer estándares de supervisión y monitoreo para los modelos más avanzados, lo que según su visión implicaría un costo menor para la industria y no una desaceleración drástica.
La entrevista se conoció pocos días después de que Trump recibiera en la Casa Blanca al presidente chino, Xi Jinping, en una cumbre donde la IA ocupó un lugar central junto al comercio, los minerales de tierras raras y los semiconductores. Un día antes de la emisión del programa, la Casa Blanca anunció la creación de un «diálogo sobre superinteligencia» entre ambos países. La contradicción salta a la vista: Washington acepta hablar de IA con su principal rival geopolítico, pero se niega a ponerle reglas a sus propias empresas.
Más difícil que la Guerra Fría
Gates advirtió que alcanzar un acuerdo internacional sobre un marco regulatorio global para la IA podría resultar más difícil que las negociaciones de la Guerra Fría para limitar las armas nucleares, sobre todo si disminuye la cooperación con los aliados. Para reforzar su planteo, apeló a la historia reciente de su país: «Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, Estados Unidos puede sentirse muy orgulloso de cómo abordó los desafíos globales: lo hicimos de manera constructiva, colaborando con amigos y aliados (basta pensar en la seguridad aérea, la protección de la capa de ozono o las armas nucleares) y actuando siempre con rectitud, sin tratar de explotar nuestras fortalezas singulares en beneficio exclusivo propio».
«En el caso de la IA, tendremos que volver a este concepto: oigan, toda la humanidad está en el mismo barco», lanzó. La apelación a un Estados Unidos desinteresado y cooperativo es, como mínimo, una lectura benévola de la historia, difícil de sostener desde los países que padecieron sus intervenciones y condicionamientos. Aun así, el diagnóstico de fondo choca de frente con la doctrina de la actual administración republicana, que concibe la tecnología como un campo de batalla y no como un bien común.
El fin del mito de la autorregulación
El cofundador de Microsoft fue tajante respecto del rol de las empresas: «Nadie cree que la autorregulación sea suficiente». Por eso reclamó una legislación que haga obligatorias las salvaguardas y el monitoreo, que exija a las compañías supervisar de cerca sus modelos más avanzados y mantener registros detallados de su actividad, y que involucre a las fuerzas de seguridad y a la dirigencia política en la definición de esos controles.
Su voz se suma a la de los líderes de Anthropic y OpenAI, que también reclaman intervención estatal. «Vamos a desacelerar tanto como sea necesario para asegurarnos de que cada nueva tecnología de IA que lancemos sea realmente segura», sostuvo Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, con quien Trump confirmó que se reuniría el mismo domingo por la noche. La paradoja es elocuente: los dueños de la tecnología piden reglas, mientras el poder político que debería imponerlas prefiere mirar hacia otro lado.
No es la primera vez que Gates alerta sobre los efectos de la IA sin control humano: tiempo atrás ya había advertido que la tecnología podía convertirse en la mayor fuerza igualadora o en la peor fuente de injusticia. Que ese mensaje provenga de uno de los hombres más ricos del planeta, fundador de una empresa que es protagonista central del negocio de la inteligencia artificial, no le quita peso a la advertencia, pero sí obliga a una pregunta incómoda. Si ni siquiera quienes se benefician del negocio confían en que el mercado se ordene solo, la discusión ya no es si regular, sino quién pone las reglas y en beneficio de quién.
Lo que tenés que saber:
- Bill Gates afirmó en el programa «Meet the Press» de la NBC que la IA es lo suficientemente poderosa como para desencadenar sucesos que causen mil millones de muertes.
- Según Gates, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de personas malintencionadas y las herramientas de IA más avanzadas.
- Donald Trump rechazó imponer restricciones federales a las empresas de IA y sostuvo en Truth Social que «quien gane en IA, gana».
- Gates advirtió que un acuerdo global para regular la IA podría ser más difícil que las negociaciones nucleares de la Guerra Fría.
- El empresario reclamó leyes que hagan obligatorios las salvaguardas y el monitoreo, y afirmó que la autorregulación de las empresas no alcanza.
-
CABA2 díasLe dijeron no al GCBA: la Justicia frenó el cobro de Ingresos Brutos a una empresa porteña
-
DDHH1 díaDemocracia ¿en riesgo?: Corte de EEUU le dio luz verde a Trump para revisar la ciudadanía de los votantes
-
Transporte4 díasCortes en el tren este fin de semana: qué ramales de Mitre y Sarmiento no van a circular
-
Fútbol & Goles!3 días“Volví por estas alegrías”: la emoción de Di María tras consagrarse campeón con Rosario Central
-
CABA4 díasRécord de suicidios: estudiantes secundarios escriben la ley que el Estado no da
-
Geopolítica 🌎5 díasEn su viaje a Nueva York, Kicillof le dijo al mundo que el milagro de Milei no existe: “Es una catástrofe”
-
CABA6 díasMacri le baja las patentes a la clase media porteña: quién paga menos y quién queda exento
-
Espectáculos 🎭2 díasEster Expósito habló sobre los rumores de crisis con Kylian Mbappé: “No puedo pasarme la vida desmintiendo todo”
