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Habitantes del barrio Emerenciano comenzaron a borrar su nombre de las casas

Además, algunos vecinos del barrio analizaban la posibilidad de que sea renombrado como «Cecilia».

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Algunos habitantes del barrio Emerenciano, construido por el dirigente social detenido junto a su esposa, su hijo y otras cuatro personas por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, la joven desaparecida desde el 1 de junio en la ciudad de Resistencia, comenzaron a borrar su nombre de las viviendas en repudio por su participación en el hecho.

Además, algunos vecinos del barrio analizaban la posibilidad de que sea renombrado como «Cecilia», por la conmoción que causó el caso entre ellos y en la capital chaqueña, donde sufrieron insultos por vivir en ese sitio.

El por ahora barrio Emerenciano fue construido por el año 2010 en una zona rural que continuó siendo poblada durante todos estos años, aunque todavía hay varios predios extensos con pastizales.

En el frente de la mayoría de los inmuebles de color rojo, figura el nombre del dirigente social o el de Ernesto «Che» Guevara, con la característica imagen de la estrella.

Sin embargo, por el repudio que generó el femicidio de Cecilia en el que terminaron involucrados Sena, Acuña y su hijo, algunos propietarios borraron el nombre de «Emerenciano» con pintura blanca.

«Creo que el barrio se va a llamar Cecilia y van a sacar su nombre de todos lados porque no se lo puede dejar después de lo que pasó», dijo a Télam un joven que intentaba buscar a uno de sus caballos que estaba sobre un campo.

Mientras que otro vecino se mostró con decepción por «lo que hizo Sena» y «tristeza» por la joven de 28 años desaparecida.

«Hay personas que nos insultan porque vivimos en este barrio, nosotros no hicimos nada», expresó el hombre.

Sociedad

Vínculos, la app con IA de una jueza de Morón para padres separados, espera el aval de la Corte

María Laura Lucchini Minuzzi, titular del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón, diseñó una plataforma que sugiere reformular mensajes hostiles entre progenitores. Se anunció para después del receso de invierno, pero todavía espera el aval de la Suprema Corte bonaerense para un piloto.

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Ilustración: una madre en un sillón y un padre en la mesa de una cocina, cada uno en su casa, escriben mensajes en el celular

Un reclamo por la ropa limpia de los chicos puede terminar en un insulto y, después, en un nuevo escrito judicial. Para cortar esa escalada antes de que el mensaje llegue a destino, una jueza de Familia de Morón diseñó Vínculos, una plataforma con inteligencia artificial que revisa lo que cada progenitor está por enviar y propone una versión sin agresiones.

La autora es María Laura Lucchini Minuzzi, titular del Juzgado de Familia N.º 9 del Departamento Judicial de Morón. La aplicación todavía no se usa con familias reales ni está disponible para su descarga. La jueza espera que la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires autorice una prueba piloto.

Una idea que nació en las audiencias

En una entrevista con Radio Delta, Lucchini Minuzzi contó que venía pensando la herramienta desde hacía dos años. “Veo que cuando se separan los padres, los que más sufren son los niños”, dijo, y sostuvo que “generalmente los conflictos son por falta o mala comunicación entre los padres”. Según relató, muchos chicos terminan como mensajeros de horarios, reclamos y decisiones entre adultos que no logran hablar entre sí.

La jueza también señaló que muchas de las familias que llegan al fuero necesitan apoyo para reorganizar el vínculo parental, pero no pueden costearlo: “No pueden pagar terapia parental, no pueden pagar psicólogo individual”. A esa barrera se suman, según explicó, las demoras de los hospitales públicos, donde los turnos pueden quedar para fechas lejanas. La herramienta no busca resolver las razones de la ruptura, sino ordenar los intercambios posteriores.

Cómo funciona Vínculos

Vínculos fue pensada como un canal propio de mensajería entre progenitores, alternativo a WhatsApp. Además del chat, incluye un calendario compartido, la organización de gastos y la información escolar de los hijos. Para ingresar, los participantes deben usar un enlace que proporciona el juzgado dentro del circuito previsto para el proyecto.

Antes de cada envío, la inteligencia artificial analiza el texto y detecta expresiones hostiles, reproches o acusaciones personales. Si las encuentra, alerta al usuario y le sugiere otra redacción. La idea es que el mensaje conserve el reclamo, pero cambie el tono y se concentre en la necesidad concreta de los chicos. La sugerencia no es obligatoria: cada usuario puede rechazarla y mandar el texto tal como lo escribió.

El esquema cambió desde la primera presentación. En julio, en una entrevista televisiva, la jueza había descripto un sistema en el que el destinatario recibía solo la versión reformulada. En la versión que describió en octubre, la reformulación pasó a ser opcional.

Un registro que no se puede alterar

Una vez enviado, ningún mensaje puede modificarse. El sistema conserva el texto original, la propuesta generada y la versión finalmente enviada. Las conversaciones se pueden exportar en PDF para sumarlas al expediente digital, y según trascendió en medios nacionales, esa exportación llevaría firma digital. Apunta a una práctica frecuente en el fuero, donde las partes presentan capturas de chats incompletas o sin contexto.

La jueza aclaró que no habría una vigilancia judicial permanente. El uso podría acordarse entre las partes o disponerse por orden judicial, con protocolo y consentimiento informado, y el acceso del juez se habilitaría solo cuando se lo pida dentro de la causa. “La decisión siempre es del juez y no de la IA”, afirmó. La herramienta no reemplaza a abogados, psicólogos ni equipos interdisciplinarios.

Datos privados y desarrollo

Lucchini Minuzzi aseguró que las conversaciones no se usan para entrenar ningún sistema de inteligencia artificial y que el modelo no se entrenó con casos reales. Contó que construyó la plataforma con la ayuda de Claude, un asistente de inteligencia artificial, y que la revisó su profesor, el ingeniero en software Pablo Cabezas, con quien incorporó el cifrado de los mensajes. La jueza cursa dos posgrados sobre inteligencia artificial, innovación y liderazgo, en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Champagnat, donde recibió apoyo técnico.

Por ahora, la plataforma está alojada en un servicio de almacenamiento en la nube que paga la propia magistrada. Si la Suprema Corte bonaerense la autoriza, podría integrarse al sistema informático judicial, aunque ese paso dependerá de una evaluación técnica e institucional.

El piloto, todavía pendiente

En julio, cuando la presentó en unas jornadas sobre innovación judicial, se anunció que Vínculos empezaría a funcionar después del receso judicial de invierno. Eso no ocurrió. El 23 de octubre, la jueza dijo en Radio Delta que “todavía no está implementado”. Según explicó, la Suprema Corte le pidió el código de la plataforma y espera una reunión para entregar la documentación sobre su funcionamiento, el resguardo de datos y las condiciones de la prueba. Hasta que haya una habilitación, no habrá uso abierto ni resultados que permitan medir si la aplicación reduce los conflictos.

Lo que tenés que saber:

  • La jueza María Laura Lucchini Minuzzi, del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón, creó Vínculos, una app con IA para padres separados.
  • La IA sugiere reformular mensajes hostiles antes del envío; el usuario puede rechazar la sugerencia.
  • Los mensajes no se pueden modificar y se exportan en PDF para el expediente.
  • Se anunció en julio para después del receso de invierno, pero todavía no se usa con familias reales.
  • Espera la autorización de la Suprema Corte bonaerense para una prueba piloto; la nube la paga la jueza.
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