Femicidio
Los discursos de odio matan: murió otra de las jóvenes atacada en Barracas
Esta tarde se conoció el fallecimiento de Mercedes, luego de dos días internada con quemaduras de extrema gravedad.
El día lunes un vecino atacó a dos parejas lésbicas en una pensión de Barracas provocando un incendio. Pamela Cobos falleció esa tarde y este miércoles, luego de dos días internada, se conoce el fallecimiento de Mercedes. Andrea Amarante y Sofía Castroriglos siguen hospitalizadas, según informó Agencia Presentes.
Organizaciones y referentes feministas y de la diversidad sexual calificaron como “uno de los crímenes de odio más aberrantes de los últimos años” el sufrido ayer por dos parejas de mujeres en una pensión del barrio porteño de Barracas que terminó con la muerte de una de ellas y otras dos en estado crítico, a la vez que vincularon esta agresión perpetrada por un vecino que intentó prenderlas fuego mientras dormían como una muestra de que “los discursos de odio tienen efectos concretos”
“Desde la Federación Argentina LGBT+ manifestamos nuestro profundo dolor y preocupación por lo que podría ser uno de los crímenes de odio más aberrantes de los últimos años”, dijeron en un comunicado.
“No podemos dejar de señalar que los crímenes de odio son el resultado de una cultura de violencia y discriminación que se sostiene sobre discursos de odio que hoy se encuentran avalados por varios funcionarios y referentes del Gobierno Nacional”, agregaron.

Y todo en un contexto en el que “los únicos espacios a los que podemos recurrir quienes somos víctimas de estos ataques, están siendo vaciados o eliminados por el actual gobierno como, por ejemplo, el INADI”.
Además de expresar su preocupación por todo esto, exigieron “políticas públicas contundentes contra los discursos y los crímenes de odio en Argentina, así como el fortalecimiento del INADI, único organismo encargado de generar políticas públicas para prevenirlos”.
“El ataque nos produce profundo dolor y enojo: no fue un hecho cualquiera, fue un acto de odio hacia las lesbianas. El crimen ocurrió en un contexto de extrema precariedad de la vida, donde las cuatro vivían hacinadas en una habitación, y donde diariamente las identidades LGTBQI+ somos foco del aumento de la violencia”, dijeron en un comunicado un grupo de organizaciones y activistas lesbianas de todo el país que se articularon en un nuevo espacio denominado Autoconvocades Lesbianxs x Barracas
“El atentado se enmarca en la desigualdad histórica cis-hetero-patriarcal, actualmente acentuada por los discursos de odio promovidos por la extrema derecha, que hoy tiene como principal referente en nuestro país al presidente Javier Milei. Otro factor que consideramos determinante es la falta y destrucción de las políticas públicas destinadas a promover la igualdad en la diversidad, como la eliminación del INADI y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad”, agregaron.
En ese sentido, denunciaron que “la violencia hacia nuestra comunidad es un hecho político que encuentra tierra fértil cuando los gobiernos fundan imaginarios colectivos que se basan en el desprecio a los derechos humanos, el quebrantamiento de los lazos sociales y la cultura, la sujeción a doctrinas económicas salvajes y el fomento de ideas misóginas y odiantes de las diversidades”.

«La violencia hacia nuestra comunidad es un hecho político«.FEDERACIÓN ARGENTINA LGBT.
El comunicado concluye con una serie de consignas entre las que se encuentran “Justicia por las cuatro compañeras y las víctimas del atentado”, “Basta de violencia y de discursos de odio”, “Juicio político a Javier Milei”, “Políticas públicas para las feminidades y la comunidad LGTBIQ+” y “¡Apertura del INADI YA!”.
Otras voces contra el fascismo
Por su parte, la organización Ni Una Menos (NUM) difundió un texto de repudio que tiene por mensajes principales “Los discursos de odio tienen efectos concretos” y “#Basta de fascismo”.
“Repudiamos con toda la fuerza estos hechos que nos muestran que la normalización de las figuras y referentes del fascismo en los medios de comunicación tienen efectos concretos”, dijeron.
Por su parte, desde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) también repudiaron “los discursos de odio y la política de la crueldad ejercida por el gobierno nacional que legitiman la violencia hacia la comunidad LGBTIQ+”.
En tanto, Mujeres que no Fueron Tapa pidieron “frenar esta locura” que implica que “los ataques de odio a la comunidad LGTBQ crecen desde que los discursos de odio son agitados desde el poder político y las máximas autoridades del Estado, y luego replicados por los medios de comunicación”.
La Asamblea de Barracas, en tanto, también consideró que es un “crimen de odio” y anunció que junto a las asambleas barriales y organizaciones sociales “estamos organizando una acción colectiva en repudio a este ataque”.
“Convocamos a todxs lxs que enfrentamos a este sistema de violencia social, ahora potenciado por un gobierno nacional que pretende avanzar en contra de los derechos que las mujeres y disidencias hemos conquistado a través de la lucha”, indicó la Asamblea en sus redes sociales..
Y señalaron: “No fue una pelea entre vecinxs aislada. No es solo el producto de una condición habitacional o económica. ES UN CRIMEN DE ODIO. ES LA EXPRESIÓN DE VIOLENCIA MACHISTA DE UN SISTEMA PATRIARCAL”.
“En nombre del supuesto pluralismo crítico, las parrafadas sobre la homosexualidad como insanía subvencionada por el Estado lograron hoy quemar y dejar agónica a una pareja de lesbianas. Felicitaciones a los periodistas ‘ecuánimes’ que les dan aire a estos criminales. Bárbaro che”, posteó el periodista y activista Franco Torchia en relación a la extensa entrevista que le hizo Ernesto Tenembaum en los estudios de Radio con Vos a Nicolás Marquez, asesor presidencial de discurso abiertamente homofóbico, el pasado 3 de mayo.
Por otra parte, a agrupación 00% Diversidad y Derechos pidió justicia “por el ataque lesbofóbico contra dos parejas de lesbianas en Barracas, que terminó con la vida de Pamela Cobos y dejó con quemaduras de extrema gravedad a Andrea Amarante, Mercedes Figueroa y Sofía Castroriglios”.
La entidad exigió en un comunicado: “La investigación, que se halla en el juzgado en lo criminal y correccional N°14 a cargo de Edmundo Rabbione, debe abordar este ataque y asesinato con perspectiva de género y como motivado por el odio hacia la identidad lésbica”.
“Este hecho no ocurre en el vacío sino en un contexto de abandono y desprotección de las personas LGBT+. Denunciamos la desarticulación de los organismos y políticas nacionales de protección contra la violencia machista y lesbofóbica como el INADI y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y sus programas de atención y prevención contra la violencia de género, la identidad de género y la orientación sexual”, apuntaron.
El ataque
En la madrugada de ayer, un hombre mayor atacó con un dispositivo incendiario la habitación donde dormían dos parejas de mujeres, que eran sus vecinas de un conventillo de Barracas donde todos vivían.
Se trata de Justo Fernando Barrientos de 68 años, quien luego de agredir a sus vecinas intentó quitarse la vida autoprovocándose cortes en el cuello con una sierra, según fuentes policiales. No obstante, el agresor ya fue dado de alta y sigue detenido.
Las víctimas fatales son Pamela Cobas de 52 años y Mercedes Figueroa (52); mientras que luchan por su vida Andrea Amarante (42) en el Hospital del Quemado y Hospital Penna, respectivamente. La cuarta persona atacada en la habitación del segundo piso de Olavarría 1621, es Sofía Castro Riglos (49) quien cursa “una evolución favorable, responde bien a las curaciones, quedando en observación hasta mañana”; pero que aún no pudo prestar declaración.
Al momento del incendio, unas 30 personas debieron ser evacuadas de este edificio de tres plantas e inicialmente fueron seis los hospitalizados. La causa fue recaratulada como “homicidio” y la investigación está a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 14 a cargo del juez Edmundo Rabbione.
“Nosotros estábamos durmiendo. El hijo de mi esposo nos avisó que había semejante humo. Los dos estamos de testigos. Había discutido con ellas e hizo lo que hizo. Lo tenía planeado, que no salga nunca más”, dijo una vecina, de nombre Vanina Soledad.
La mujer que vive en el tercer piso de Olavarría 1621, justo arriba de donde estaban las víctimas, aseguró que el agresor “con ellas nomás tenía problemas, puede ser que por su condición sexual (de las mujeres)”. “Ellas eran lesbianas, y a él no le gustaba que fueran así. Quilombo nomás hacía”, agregó.
Activistas de la Defensoría LGBT+ y la Federación Argentina LGBT+ se hicieron presentes en los hospitales en donde se encuentran internadas las víctimas, pudieron hablar con una de ellas y están intentando dar con sus familiares y amigos, lo que hasta el momento no pudo concretarse
“Por otro lado, nos comunicamos con el juzgado y la fiscalía, les enviamos nuestro informe de crímenes de odio y solicitamos una reunión para expresarles nuestra preocupación y compartirles información sobre los crímenes de odio en Argentina.Vamos a acompañarlas, poniéndonos a disposición de lo que necesiten ellas y sus familias, y vamos a seguir de cerca la causa judicial para que sea justicia”, dijeron.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
Córdoba
Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña
El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.
Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.
El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.
Lo que guardaban los dispositivos
La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.
En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.
El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.
La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.
Una denuncia que ya advertía el peligro
La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.
Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.
Seis acusados rumbo al juicio
En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.
Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.
La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».
Las claves del femicidio:
- El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
- También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
- El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
- Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
- La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.
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