Femicidio
Verónica Asad, “Pitty la numeróloga”, aclaró su vínculo comercial con Romina Calvo, víctima del femicidio de Villa Devoto
El femicida Walter Verón la señaló en una carta secuestrada por la Policía de la Ciudad. Su nombre real es Verónica Asad, tiene cerca de un millón de seguidores en redes y su vínculo con Romina Calvo era estrictamente comercial.
Una carta secuestrada por la Policía de la Ciudad en la vivienda de Pedro Morán al 5200, en el barrio porteño de Villa Devoto, puso en el centro de la escena a Pitty, la numeróloga, en el marco de la investigación por el femicidio de Romina María de los Ángeles Calvo. En ese documento, Walter Verón, esposo de la víctima y principal acusado por el crimen cometido el jueves 13 de agosto, escribió: «Esa Pitty le cambió toda su personalidad». La frase, que intenta desplazar la responsabilidad del femicida hacia un tercero, abrió un interrogante sobre la identidad de la mujer y la naturaleza de su relación con Romina.
Quién es Verónica Asad, más conocida como Pitty
Su nombre real es Verónica Asad, aunque desde hace años construyó su identidad pública bajo el apodo de Pitty y alcanzó notoriedad por sus apariciones en televisión y sus contenidos vinculados con la numerología, una disciplina esotérica que busca establecer asociaciones entre los números, la personalidad y distintos aspectos de la vida de las personas. Con el crecimiento de las redes sociales, Pitty amplió su presencia digital y actualmente reúne cerca de un millón de seguidores en sus plataformas.
En 2023, su nombre trascendió más allá del ámbito esotérico cuando se conoció que había sido contratada durante la gestión de Silvina Batakis al frente del Banco Nación para brindar servicios de coaching, lo que generó debate público sobre el tipo de gastos de la entidad bancaria estatal. Además de su actividad como numeróloga y coach, Asad desarrolló emprendimientos propios, entre ellos Pitty Velas, un negocio de velas y esencias que funciona también mediante un sistema de franquicias.
El vínculo con Romina: franquicias, no esoterismo
Fue justamente ese emprendimiento el que generó el lazo entre Pitty y Romina Calvo. La propia numeróloga explicó en declaraciones a La Nación+ que la víctima había participado de algunos de sus cursos y talleres y que luego mostró interés en adquirir una franquicia del negocio de velas. «Ella vino interesada en querer comprarse una franquicia, pero no pudo porque no tenía el dinero. Como vi que trabajaba tan bien, le di una oportunidad. Ella empezó a pagar todo como corresponde, a hacerse cargo del local. De hecho, hace un mes, señó otro local», declaró Pitty.
El relato de la numeróloga delinea un vínculo estrictamente comercial y de trabajo conjunto, que estaba en pleno crecimiento hasta el momento del crimen. Romina Calvo había reservado un segundo local aproximadamente un mes antes de ser asesinada. Pitty aseguró desconocer las condiciones en que se desarrollaba la relación entre la víctima y Walter Verón, y afirmó que no estaba al tanto de ninguna situación de violencia dentro de la pareja.
«El tipo es un asesino»: la reacción de Pitty al enterarse del crimen
La numeróloga contó que se enteró de la muerte de Romina Calvo a través de uno de los hijos de la víctima. «La verdad que el tipo es un asesino, un femicida. No se puede creer que todavía existan estas situaciones», expresó Pitty al evocar ese momento. La frase contrasta de manera directa con la narrativa que Verón intentó instalar en la carta, donde la señalaba a ella como factor determinante en el supuesto cambio de personalidad de su esposa, un argumento que los especialistas en violencia de género identifican como parte del patrón de control y culpabilización que suelen ejercer los agresores.
La mención a Pitty en la carta de Verón es ahora uno de los elementos que forman parte de la investigación judicial. La referencia resulta reveladora no tanto por lo que dice sobre la numeróloga sino por lo que expone sobre el perfil del femicida: la carta funciona como un documento de su lógica de dominación, donde cualquier persona o actividad que otorgara autonomía a Romina era percibida como una amenaza.
Puntos clave
- Walter Verón mencionó a «Pitty, la numeróloga» en una carta secuestrada en la escena del crimen en Villa Devoto.
- El nombre real de Pitty es Verónica Asad, numeróloga y empresaria con cerca de un millón de seguidores en redes sociales.
- El vínculo entre Pitty y Romina Calvo era comercial: la víctima trabajaba con franquicias del emprendimiento Pitty Velas.
- Romina había reservado un segundo local aproximadamente un mes antes de ser asesinada.
- Pitty afirmó desconocer la situación de violencia y calificó a Verón de «asesino» y «femicida».
Córdoba
Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña
El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.
Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.
El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.
Lo que guardaban los dispositivos
La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.
En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.
El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.
La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.
Una denuncia que ya advertía el peligro
La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.
Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.
Seis acusados rumbo al juicio
En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.
Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.
La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».
Las claves del femicidio:
- El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
- También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
- El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
- Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
- La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.
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