Femicidio
Femicidio en Temperley: el asesino llamó al 911 antes de matar a Noelia Rivero
El femicida anunció su plan a la policía y a su propia hermana antes de consumarlo. La víctima también pidió auxilio, pero los efectivos tardaron horas en ingresar al domicilio. Una cámara de vigilancia instalada en el hogar y una denuncia rechazada en la comisaría retratan un sistema que no pudo, o no quiso, proteger a Noelia.
El femicida avisó al 911 que iba a matar a Noelia, y nadie pudo salvarla
La localidad bonaerense de Temperley fue escenario, durante el sábado 31 de mayo, del femicidio de Noelia Carolina Rivero, de 30 años, a manos de su pareja, Tomás Adrián Núñez, de 37 años.
El crimen tuvo una particularidad que lo hace aún más estremecedora: el propio femicida llamó al 911 antes de consumar el asesinato y anunció lo que estaba por hacer. Según informaron fuentes policiales Núñez comunicó a los operadores del sistema de emergencias que tenía a su pareja retenida y que la iba a matar, y dio la dirección exacta del domicilio. A pesar de esa advertencia explícita, cuando la Policía Bonaerense finalmente logró ingresar a la vivienda de la calle Lavalle 1734, Noelia ya estaba muerta.
El aviso que no salvó una vida
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, antes del crimen Núñez realizó al menos dos llamadas. Primero se comunicó con su hermana y le advirtió que Noelia le había sido infiel con su propio hermano, quien vivía en el fondo del mismo inmueble. Según el relato le dijo: «Los voy a matar a los dos y después me mato. Ni vengas». La mujer alcanzó a alertar al familiar y evitó que se acercara al domicilio. Luego, Núñez llamó directamente al 911 y declaró que tenía a su pareja secuestrada, que iba a matarla y que aportaba la dirección del lugar.
La propia Noelia también consiguió comunicarse con el servicio de emergencias. Según fuentes con acceso al expediente citadas por Infobae, durante esa llamada la joven alcanzó a gritar: «Mi novio me tiene de rehén, necesito ayuda», antes de que la comunicación se interrumpiera.
Cuando el personal de la Comisaría 3a de Lomas de Zamora llegó al domicilio, Núñez los recibió en la puerta y aseguró que «estaba todo bien». Noelia, desde adentro, confirmó que estaba bien, pero aclaró con voz débil que no podía salir. Los efectivos no pudieron ingresar de forma inmediata y montaron un operativo en los alrededores, aguardando autorización judicial.
Finalmente, tras obtener la orden de la fiscal interviniente, los agentes ingresaron por los techos y la puerta trasera con la ayuda de un familiar que aportó una copia de la llave. Lo que encontraron adentro fue la escena más temida: Noelia presentaba múltiples heridas de arma blanca en el tórax, el cuello y la espalda, y fue declarada muerta en el lugar por personal del SAME. Núñez, por su parte, tenía cortes en el cuello y ambas muñecas como resultado de un intento de suicidio con el mismo cuchillo de cocina utilizado para cometer el crimen. El arma fue secuestrada en el lugar. Núñez fue trasladado de urgencia al Hospital Luisa C. de Gandulfo, donde permanece internado en estado estable bajo custodia policial.
Celos extremos, control y una cámara de vigilancia en el hogar
Los testimonios recogidos por la investigación describen un patrón sistemático de control y violencia. La periodista Mariela López Brown, explicó que cuando Núñez se ausentaba para trabajar «tenía que mantener un llamado permanente con ella porque sino la acusaba de estar engañándolo». No era un comportamiento aislado: los investigadores hallaron en la vivienda una cámara de 360 grados instalada en el comedor para vigilar a Noelia en todo momento, según lo informado por el mismo medio.
Fuentes judiciales confirmaron que Núñez ya contaba con una denuncia previa por «lesiones leves», formulada por una expareja. La relación que mantenía con Noelia fue descripta por su familia como «absolutamente tóxica».
La falla institucional: la comisaría que rechazó la denuncia
Uno de los datos más graves que trascendieron en las últimas horas involucra directamente a las fuerzas de seguridad. Según relataron familiares de Noelia, intentaron radicar una denuncia por violencia doméstica en la comisaría, pero los efectivos se negaron a tomarles la declaración, argumentando que solo la propia víctima podía formalizarla. Esta negativa dejó a Noelia sin ningún registro oficial de las amenazas que sufría y, en consecuencia, sin acceso a ninguna medida de protección.
La situación no es nueva ni excepcional. Organizaciones de derechos humanos y de género han denunciado reiteradamente que la negativa policial a tomar denuncias realizadas por terceros contradice lo establecido por la Ley 26.485 de Protección Integral de la Mujer, que habilita expresamente a cualquier persona a efectuar una denuncia cuando existe riesgo para la integridad o la vida de una mujer en situación de violencia. La falla institucional previa se suma a la demora en el ingreso al domicilio el día del crimen, configurando dos puntos de quiebre del sistema de protección que Noelia no pudo superar.
La causa y el contexto de un fin de semana de horror
La investigación fue caratulada como «homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género» y quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 17 de Lomas de Zamora, especializada en violencia familiar y de género, bajo la dirección del fiscal Jorge Grieco y del Juzgado de Garantías N° 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Según informó el Diario Conurbano, la fiscal Marcela Juan también intervino en los primeros momentos del operativo y la imputación de Núñez.
El femicidio de Noelia Rivero se produjo en un fin de semana que sacudió a la Argentina con varios casos de violencia extrema contra mujeres y niñas. El mismo sábado se conocieron los resultados de la autopsia de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada asesinada en Córdoba, que reveló que fue abusada sexualmente y murió asfixiada. En Misiones, el hallazgo del cuerpo de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años, en Eldorado, sumó otro caso a la ola de violencia. Estos hechos desencadenaron una conferencia de prensa de Ni Una Menos el domingo 1 de junio, donde la organización reclamó al Gobierno políticas concretas de protección y dejó en claro que la violencia machista no es un hecho aislado sino una emergencia nacional.
Los restos de Noelia Rivero fueron velados este lunes a partir del mediodía en la localidad de Llavallol.
Femicidio
Cuatro femicidios, cero garantías: paran las trabajadoras sexuales
La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) convocó a un paro federal para este martes 3 de noviembre. Denuncia que la criminalización, la falta de derechos y hasta los reclamos impositivos de ARCA empujan a la clandestinidad, el terreno donde ocurrieron cuatro femicidios.
Cuatro trabajadoras sexuales fueron asesinadas entre agosto y octubre y ninguna superaba los 30 años. Por ellas, las trabajadoras sexuales de todo el país paran este martes bajo la consigna «Ni una trabajadora sexual menos».
La medida fue convocada por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), cuya secretaria general, Georgina Orellano, precisó que las víctimas eran jefas de familias monoparentales y con experiencias recientes en el trabajo sexual. Se trata de Débora Bordón, asesinada en agosto en su departamento del barrio Agote de Rosario; Bárbara Aragón, también en Rosario; Daniela Villalba, de 29 años, en Córdoba; y Tatiana Fernández, de 27, en el barrio porteño de Retiro. Según el recuento difundido en torno al paro, en diez meses de 2026 se cometieron 240 femicidios en la Argentina.
Una vida precarizada, una vida que importa
Orellano explicó que muchas de las víctimas venían de trabajos informales, con deudas y precariedad, y que trabajaban en departamentos y publicaban sus servicios en páginas web. El paro, de alcance nacional, busca en primer lugar denunciar la precarización laboral de quienes ejercen el trabajo sexual en todos los ámbitos. Pero también pretende instalar que la vida de las trabajadoras sexuales vale, y que su oficio no habilita a nadie a culpabilizarlas ni a revictimizarlas.
La dirigente apuntó además contra un Estado que, según planteó, criminaliza y persigue al mismo tiempo. Detalló que las mujeres que trabajan en plataformas digitales reciben notificaciones de ARCA con reclamos de deuda y exigencias de pago de impuestos. «Por un lado el Estado te pide que pagues impuestos pero no te ofrece ninguna garantía, ningún derecho», afirmó. Cuando ocurre un femicidio de una trabajadora sexual, sostuvo, el Estado se desentiende.
El «asesino serial» y el problema que se esconde
Por los dos últimos casos, el de Villalba en Córdoba y el de Fernández en Retiro, hay un solo detenido, y la Justicia investiga si la autoría corresponde a una misma persona. Orellano rechazó el modo en que los medios hegemónicos instalaron la figura del «asesino serial». «Hablar de asesino serial para nosotras es individualizar un problema que es social y estructural», sostuvo, y lo vinculó con el machismo, el patriarcado, la criminalización del trabajo sexual y la falta de derechos.
En esa línea, la secretaria general de Ammar relacionó estos crímenes con el femicidio de Nanci, la docente asesinada en Corrientes, un caso que también dejó a la vista las malas condiciones laborales y la ausencia del Estado frente a una trabajadora que denunciaba y reclamaba mejoras.
Clandestinidad: el costo de prohibir
Orellano recordó que el trabajo sexual no es un delito en la Argentina, pero que existen espacios criminalizados, como bares y whiskerías, y que tampoco se permite publicar avisos en los diarios. Para la dirigente, la prohibición no hizo desaparecer el trabajo sexual sino que lo individualizó y lo empujó a la clandestinidad. Proliferaron así las plataformas digitales y los departamentos temporarios, donde por ser trabajadoras sexuales deben pagar el doble o el triple.
«No nos mata el trabajo sexual, nos mata la clandestinidad, nos mata la falta de derechos, nos mata la criminalización a la que nos empujaron», resumió. En esa clandestinidad, advirtió, quedaron expuestas a situaciones de inseguridad y de riesgo.
Cómo se para en un trabajo sin patronal
La decisión salió de una asamblea federal que se realizó de manera virtual. El primer debate fue cómo hacer una huelga en un trabajo criminalizado, sin derechos, sin patronal y sin registro. «Teníamos que apelar a la creatividad», contó Orellano, y planteó que esa pregunta le cabe también a buena parte del movimiento obrero, que debe replantearse estrategias, alcance y representatividad.
La organización se tramitó en grupos de WhatsApp. Quienes trabajan en las rutas harán una asamblea y una olla popular, y las trabajadoras visibles publicarán durante toda la jornada una imagen en sus redes sociales. Algunas pararán apenas dos horas y colocarán un cartel en su esquina contra los femicidios y la violencia. En distintas provincias hay actividades que van desde radios abiertas hasta manifestaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, mujeres sindicalistas y actrices se sumarán a una acción a las 11 frente al Congreso de la Nación. Ammar convocó además a compartir su imagen oficial en WhatsApp, Instagram, X o Telegram.
Una violencia que escala, también en las redes
Orellano describió una situación de violencia permanente: llegan videos, mensajes y audios con denuncias de agresiones de la policía y de vecinos. Mencionó el caso de Palermo, donde jóvenes van a la zona de trabajo sexual a hostigar a las compañeras, filman con sus celulares y suben el material a TikTok y otras redes. Según planteó la organización, la violencia se acentuó desde la llegada del gobierno de Javier Milei y, en la Ciudad, con la gestión de Jorge Macri.
«Todo vale cuando la vida de la otra no tiene un valor», dijo la dirigente, y afirmó que esos discursos tienen una bajada desde el gobierno nacional y calaron en la sociedad. «Estamos viviendo en una sociedad rota», sentenció. Esperan que la jornada genere conciencia social y reclaman justicia por las víctimas. «No podemos seguir contando muertas», concluyó Orellano.
Lo que tenés que saber:
- Cuatro trabajadoras sexuales fueron asesinadas entre agosto y octubre: Débora Bordón, Bárbara Aragón, Daniela Villalba y Tatiana Fernández.
- Ammar convocó a un paro federal para este martes 3 de noviembre bajo la consigna «Ni una trabajadora sexual menos».
- Por los dos últimos casos hay un solo detenido y la Justicia investiga si la autoría corresponde a una misma persona.
- Orellano denunció que ARCA reclama impuestos a trabajadoras de plataformas digitales sin ofrecer garantías ni derechos.
- En la Ciudad de Buenos Aires habrá una acción a las 11 frente al Congreso de la Nación.
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