Cine & Series
Camila Plaate: «Belén viene a aportar memoria y a devolvernos fuerza»
La actriz habla sobre el desafío de encarnar a Belén y el impacto político y humano de la película. También profundiza en su vínculo con el feminismo -marcado por la figura de su madre y su experiencia de la maternidad- y reflexiona sobre lo que implica alzar la voz en una provincia conservadora, donde el arte se vuelve una herramienta de transformación.
Tras consagrarse en los Premios Goya como Mejor Película Iberoamericana, el film argentino Belén, dirigido y protagonizado por Dolores Fonzi junto a Camila Plaate, consolidó su proyección internacional.
La película también formó parte de la carrera hacia los Premios Oscar, aunque no logró ingresar a la terna final.
En diálogo con El Argentino, Camila Plaate -quien encarna a la joven tucumana cuya historia conmovió al país- habló sobre el impacto social del film, la lucha feminista y el poder del sistema judicial. “Se trabajó mucho para ver estos resultados, pero sobre todo nos interesa que la película trascienda fronteras y que esta historia se conozca en todo el mundo”,
Inspirada en un caso real de criminalización tras un aborto espontáneo, Belén reconstruye una de las páginas más sensibles del debate por los derechos reproductivos en Argentina. A más de cuatro años de la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (2020), la historia recupera una lucha reciente que marcó un punto de inflexión y cuya vigencia sigue interpelando al presente.
-¿Cuándo tomaste dimensión de la responsabilidad de encarnar a Belén y qué sentiste cuando te confirmaron el papel?
-Siempre estuve muy atravesada por estas historias. “Belén” es una historia que fue bisagra para el aborto legal, entonces desde el inicio estuvo la responsabilidad de llevarla adelante con Dolores y todo el equipo, buscarle perspectivas y darle a Belén un cuerpo y una cara, volver este caso icónico y político algo humano.
Para mí fue un orgullo poder ser parte de esta película. Me sentí conmovida y movilizada por un montón de sentimientos relacionados con la injusticia y la bronca. No fue simplemente un personaje de un film: fue un gran desafío desde lo profesional.
¿Por qué creés que la película sigue movilizando tanto a la sociedad?
-La historia de Belén sigue siendo algo muy latente. Si bien conseguimos avances y hubo logros importantes, todavía hay mucho que está en juego. Lo que le pasó es reciente: no pasaron ni diez años y sigue siendo un tema sensible. Creo que la película se estrenó en el momento justo: viene a aportar memoria y a devolvernos fuerza. Nos recuerda que las luchas son colectivas, que cuando una se junta con otra se pueden construir cosas y generar cambios reales. En el contexto actual, valores como la fuerza, el coraje y el amor se volvieron claves para defender y materializar derechos.
-El caso de Belén dejó expuestas grietas sobre el acceso real a la salud y la justicia.
-Desmantela y remarca lo que todavía está faltando e impulsa a seguir haciendo lo que se pueda. También queda muy en evidencia que el cine y el arte, en sí mismos, son lugares clave para generar movimientos en la sociedad. A una campaña política le puede llevar un año lo que una película consigue en una o dos horas: conciencia, apertura, movimiento. Entonces, el film viene a revalorizar las áreas artísticas y su potencia en relación con la comunicación y con la forma en que eso interpela a las personas.
Tucumán: entre el silencio y la organización colectiva
-¿Cómo fue la recepción de la película en Tucumán, donde la historia tiene un peso particular?
-En Tucumán la película resuena de otra manera. También permite visibilizar algo que muchas veces no se ve desde el centro: el trabajo sostenido de grupos de mujeres que, por ejemplo, se reunían todos los lunes para armar la mesa por la liberación de Belén.
En Tucumán históricamente los cambios se gestaron desde espacios independientes que funcionan como pequeños núcleos de resistencia y organización. La película muestra cómo un deseo colectivo puede transformarse en algo concreto: una ley, un proyecto, un derecho conquistado.
-¿Cómo impactó el caso de Belén en Tucumán, tanto durante su detención como después de su liberación?
-En Tucumán lo de Belén fue bastante particular porque al principio no se decía nada en los medios. El caso se conoció primero a nivel internacional, después en el resto de la Argentina y recién más tarde empezó a difundirse en la provincia. Incluso uno de los diarios locales publicó primero que una joven había tenido un aborto espontáneo y había ido presa por eso, y a los pocos minutos cambió el título por “una joven asesinó a su hijo en el hospital”. Eso muestra el clima que se vivía.
Es una provincia muy arraigada a tradiciones conservadoras. Por eso, para muchas personas el caso se empezó a conocer realmente a través de las marchas y de la comunicación social.
Después de su liberación, la movilización no se detuvo. Se siguieron exigiendo respuestas. Sin embargo, fue decisión de Belén no impulsar acciones judiciales contra quienes participaron del proceso que la llevó a ser condenada a ocho años de prisión.
-¿Qué significó esa liberación más allá del plano judicial?
-Tucumán es una provincia muy asociada a ciertas costumbres, y eso muchas veces se traduce en miedo, silencio y vergüenza. Es un territorio más pequeño, donde todo circula de boca en boca y eso puede limitar mucho. Esa es una batalla cotidiana que se fue rompiendo.
La liberación de Belén no fue solo judicial. También fue la liberación de un tipo de pensamiento. Se empezaron a romper muchos mitos, incluso los que tenemos puertas adentro, sobre por qué hablamos o no hablamos.
Que haya decidido mantener su identidad en secreto nos permitió a todas volvernos una misma. El “todos somos Belén” dejó de ser solo un eslogan y se convirtió en una herramienta colectiva para hablar sin necesidad de exponer la historia personal y convertirla en un lugar de hostigamiento. Esa causa nos dio poder. En una provincia donde cotidianamente se pelea contra el silencio y el miedo, eso fue enorme.

De Tucumán al mundo: cuando una causa local trasciende fronteras
-La película ha generado un gran impacto a nivel internacional. ¿Qué expectativas te genera que una causa como la de Belén haya alcanzado esta notoriedad?
-Me genera mucha adrenalina. Que esta historia trascienda fronteras y que se la estén apropiando en otros lugares me genera felicidad y siento que, de alguna manera, se está haciendo justicia.
-¿Cómo vivís la presencia de la película en festivales: nominaciones, premios?
-Los festivales son simbólicos porque estamos representando a nuestro país, pero en verdad son una excusa: lo importante es que la película se mueva y lo que genera en la gente. Estamos cansados, nos están quitando muchas cosas, entonces que una historia nuestra salga, flote y nos haga volver a levantar la bandera es una celebración.
Es muy importante el apoyo que recibe esta película en un momento en que la Argentina está tan mirada desde afuera. Mostrar algo tan arraigado a nuestra identidad y centrado en el norte es un orgullo.
-En lo personal, ¿qué te gustaría que pase con tu carrera a partir de Belén?
-Estamos todos tambaleando con el cine, no sabemos qué va a pasar. Yo trabajo mucho con proyectos propios y el INCAA es un espacio donde las grandes películas han contado con apoyo. Es un instituto que necesitamos. Deseo que me llamen para trabajar. Soy selectiva con los guiones, me gustan las historias que movilizan y tienen profundidad.
Feminismo, arte y convicción personal
-¿Cómo fue compartir este proyecto con Dolores desde esta comunión que ambas tienen con la causa del feminismo?
-Es una celebración que Dolores pueda dirigir, actuar y escribir esta película. Hay una conciencia absoluta sobre lo que se está contando y sobre por qué se está contando. Ella viene trabajando con el feminismo hace años y fue la primera persona que salió con el cartel de “Liberen a Belén” en una entrega de premios, cuando todavía nadie entendía qué estaba mostrando.
Es una mujer muy fuerte, muy inteligente y sensible. Tiene una visión artística muy clara sobre el cine y el arte, y como actriz aporta una sensibilidad especial para abordar un tema tan duro y, al mismo tiempo, generar belleza. Eso es fundamental para poder trabajar y construir un buen clima de trabajo.
-¿Cómo fue tu primera relación con el feminismo?
-La idea de feminismo -aunque después aparezca la palabra- estuvo presente desde muy chica en la figura de mi madre. Ella me enseñó a expresar lo que me pasa sin miedo, a hacer redes y a mirar a las mujeres desde el apoyo, el entendimiento y el amor.
Después fui mamá muy joven y ahí aparecieron otras preguntas vinculadas a la maternidad y a la idea de ser mujer. Para mí, la maternidad y el feminismo son una sola cosa y son una herramienta que permite ser más libre.
Celebridades
Actor, activista y futbolero: el día que Stewart conoció a Messi
El actor británico murió a los 86 años en Los Ángeles. En 2017, en la gala The Best de la FIFA, esquivó la seguridad para fotografiar a su esposa con Messi; en su vida, también defendió a las mujeres víctimas de violencia doméstica.
“Soy Patrick Stewart”, se presentó el actor ante un custodio en la gala The Best de la FIFA de 2017, en Londres, con una misión: lograr que su esposa se sacara una foto con Lionel Messi. Lo contó él mismo, entre risas, en una entrevista con la Fundación SAG-AFTRA, y la anécdota volvió a circular tras su muerte.
El actor británico Patrick Stewart, célebre por el capitán Jean-Luc Picard de Star Trek y por el profesor Charles Xavier de X-Men, murió el miércoles 28 de octubre a los 86 años, en su casa de Los Ángeles. Su familia informó, mediante un comunicado difundido por su vocera, Kelly Bush Novak, que falleció “al cuidado amoroso de su amada esposa Sunny”, después de un breve proceso con la enfermedad de Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy.
El día que Stewart conoció a Messi
Stewart contó que su esposa, la cantante Sunny Ozell, era admiradora del rosarino y que él le prometió hacer todo lo posible para ponerlos cara a cara. En la ceremonia de The Best, Messi estaba rodeado de seguridad y de otras figuras del fútbol. Según recordó, también estaban Cristiano Ronaldo y Diego Maradona. “Choqué contra la puerta de seguridad”, contó, y volvió a presentarse con su nombre para que lo dejaran avanzar.
Cuando llegó, Messi estaba inclinado sobre su asiento y no podía verlo. Esperó a que se incorporara y se diera vuelta. “Simplemente resplandeció ante mí”, dijo el actor. Tomó él mismo la foto de su esposa junto al futbolista, y entonces intervino Antonela Roccuzzo: quiso una foto con él. La rosarina publicó la imagen en Instagram, y Stewart escribió en su cuenta de X: “¡Conocí a un Dios esta noche!”.
Un actor comprometido con las mujeres víctimas de violencia
Stewart creció en una familia obrera de Mirfield, Yorkshire, y presenció de niño la violencia de su padre, un ex sargento mayor del Ejército británico, contra su madre. Esa experiencia lo llevó, a mediados de la década de 2000, a trabajar con Amnistía Internacional y a ser patrono de Refuge, la organización británica que ofrece refugio a mujeres y niños que viven violencia doméstica. También impulsó una beca de posgrado para estudiar el tema en la Universidad de Huddersfield.
El actor escribió que la violencia es siempre una elección de un hombre y que solo él es responsable de ella. Dijo además que trabajaba con Refuge por su madre y apoyaba a Combat Stress, que asiste a veteranos de guerra con estrés postraumático, por su padre. Para Stewart, ese compromiso fue uno de los logros de los que más se enorgullecía.
Una carrera de seis décadas
Nacido el 13 de julio de 1940, Stewart comenzó su carrera profesional en el teatro en 1959 y se consolidó como actor shakespeariano antes de alcanzar fama mundial en 1987 como Picard en Star Trek: The Next Generation. Después interpretó al profesor Xavier en la saga X-Men y recibió el título de caballero en 2010. Marvel Studios lamentó su muerte, y el actor Hugh Jackman, su compañero en X-Men, escribió que lo extrañaría todos los días de su vida.
Leé también: Murió Patrick Stewart, el Picard que militó contra la violencia machista
Lo que tenés que saber:
- Patrick Stewart murió el 28 de octubre a los 86 años, en Los Ángeles, por Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy.
- En 2017, en la gala The Best de la FIFA en Londres, esquivó la seguridad para que su esposa, Sunny Ozell, se fotografiara con Messi.
- Antonela Roccuzzo pidió una foto con él y la publicó en Instagram.
- Stewart fue patrono de Refuge y colaboró con Amnistía Internacional contra la violencia doméstica.
- Fue el capitán Picard de Star Trek y el profesor Xavier de X-Men.
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