Cultura
Bondy Gamer: la revolución de los fichines que rueda por el AMBA
Cultura, inclusión y récords: el colectivo gamer creado por Luis Fuentes que conquistó Buenos Aires.
Luis Fuentes es el creador de Bondy Gamer, un proyecto único en Latinoamérica: colectivos escolares reconvertidos en salones arcade que recorren barrios populares, hospitales y comedores llevando videojuegos a quienes nunca pudieron acceder.
¿De que se trata el bondy gamer?
✅ Es un proyecto cultural en pleno auge del retrogaming.
✅ Realiza jornadas solidarias para llevar los juegos a los barrios.
✅ La jornada del Día del Gamer tuvo cobertura de medios, y se postula al Guinness World Record.
✅ Cuenta con consolas retro, PS5, luces de neón, graffiti y ambiente arcade… pero sobre ruedas.
Invitados y famosos que ya pasaron por el Bondy:
🎤 Lit Killah y FMK jugaron al FIFA

🎧 Coscu y Duende Pablo hicieron streams desde el bondi en una edición especial en Constitución.
🎙️L- Gante pasó con su equipo a jugar PS5.
🕹️ Alan Gómez y DJ Tao armaron una fiesta sorpresa gamer en la previa de un show.
🎬 Santi Maratea compartió en redes su visita al bondi durante una jornada solidaria.
Luis Fuentes, creador de Bondy Gamer, celebró el Día del Gamer con una convocatoria masiva que busca ingresar al Guinness. El evento combinó videojuegos retro, PS5 y solidaridad.
Ciberplay, el local de Luis Fuentes, se encuentra en Avenida Entre Ríos 1420, donde estacionaron los famosos “bondy gamers”: colectivos escolares convertidos en arcades rodantes.
Una infancia con fichines y un sueño sobre ruedas
Luis Fuentes nació en Montevideo y llegó an Argentina a los 18 años. Como tantos otros jóvenes migrantes, trabajó y buscó emprender.
Pero fue recién años más tarde cuando logró combinar su pasión de la infancia —los videojuegos— con un proyecto original: Ciberplay Hudson, un ciber con consolas por hora en el sur del conurbano. Funcionó poco: la pandemia obligó a cerrar.



Ya instalado en la Ciudad de Buenos Aires, encontró un local más grande y le sumó simuladores de manejo, plataformas de baile y más consolas. Pero el gran salto vino con la compra de un colectivo escolar y una idea: llevar los videojuegos a los barrios.
Retro, PS5 y graffitis: la estética del bondi gamer
Neones, graffitis y penumbra. Consolas retro y modernas. Espacio para 27 jugadores simultáneos.
Así es el bondi gamer, una experiencia que viaja por barrios, comedores, hospitales y hogares.
El costado social del proyecto
Además de alquilar los bondis para cumpleaños y eventos, Bondy Gamer tiene una política de puertas abiertas: quienes no pueden pagar, pueden jugar si donan alimentos, ropa o juguetes.
“Esas donaciones las llevamos a donde más se necesitan. También vemos a diario gente en situación de calle y ayudamos con lo que podemos”, explica Fuentes.
Franquicias y contrataciones: 113200-9390
Instagram: @bondy_gamer
Cultura
Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”
El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.
“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.
Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).
La “antiargentinidad” y la expulsión del otro
El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.
El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.
Las máquinas como “nueva forma de muerte”
La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.
El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.
Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.
“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA
Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.
Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.
Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”
Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.
En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.
En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.
El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.
Lo que tenés que saber:
- Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
- Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
- Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
- Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
- Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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