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Cultura

Cumple de Sandro: las «nenas» se reunieron y cantaron en el mítico Castillo

A capela y cantada por sus «nenas», se escuchó «Una muchacha y una guitarra» en el espacio donde funciona la sede del Centro Cultural CAVA y en la que estuvo presente Olga Garaventa, la viuda del músico.

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Por un rato, el salón del segundo piso del famoso Castillo ubicado en el barrio porteño de Boedo se convierte en una pista de baile en la que sobresale la voz, los recuerdos y las imágenes de Roberto Sánchez, «Sandro», en un homenaje que coincide con el día que hubiese cumplido 78 años.

Foto Ral Ferrari

A capela y cantada por sus «nenas», se escucha «Una muchacha y una guitarra» en el espacio donde funciona la sede del Centro Cultural CAVA y en la que estuvo presente Olga Garaventa, la viuda del músico.

Foto Ral Ferrari

Hoy, el espacio de Boedo se convirtió en un punto de festejo para evocar al mítico cantante con invitados especiales como el grupo folclórico Los Tabaleros, el prestigioso director de orquesta Ángel Malher y su hijo Damián, quienes anunciaron un show sinfónico en honor a Sandro a realizarse en noviembre en el Luna Park.

«Disculpen, ¿hay algún problema?», preguntaron dos agentes de la Policía de la Ciudad, asombrados frente a la fila en la puerta del Castillo donde funcionaban las oficinas y la sala de ensayo de Sandro. «Estamos de fiesta», respondió una de las «nenas» antes de entrar aSanl CC CAVA, un edificio de dos pisos en el que el Gitano está presente en frases, fotos y objetos míticos.

Foto Ral Ferrari

Faltaban apenas unos minutos para las 17, la hora exacta en la que Sandro saludaba a sus fans en cada «Batalla del 19» en la que esta vez se presentaron Los Tabaleros con un show que incluyó una versión con arreglos folclóricos del clásico «Porque yo te amo», el nombre que además aparecía bordado en las camisas de cada uno de los músicos.

La banda folclórica musicalizó el festejo por los 78 años del artista mientras que Ángel y Damián Malher contaron detalles de «Sandro de película», el espectáculo armado con Sony Music que se presentará el 22 de noviembre en el Luna Park y que contará con una orquesta sinfónica de 60 personas junto a la voz y diversas imágenes del Gitano.

«Parece que estuviera el espíritu de él, que fue quien diseñó todo este lugar», contó Mabel, una socióloga que descubrió al cantante a los 20 años pero que lo volvió a escuchar cuando se jubiló.

«Es una fuente inagotable de novedades», agregó sin dejar de apreciar el Castillo conservado en su estado original, ambientado con el legado y la historia de Sandro que se puede conocer en las visitas guiadas de cada sábado.

Foto Ral Ferrari

Emocionada y con el ramo de rosas que le regalaron Los Tabaleros en la mano, Olga Garaventa vivió el homenaje desde la primera fila, escoltada por los Malher. «Cada vez que entro al Castillo me emociono por cómo lo tienen y conservan», dijo para describir lo que le sucede cuando visita el Centro Cultural en el que, además de evocar al artista, se realizan diversas actividades.

Con una sala que quedaba chica por la presencia de un público diverso, de edades variadas y mayoritariamente femenino, el encuentro fue un homenaje a la altura de uno de los artistas populares más importantes del país y en el que no faltaron los llantos, las risas y las evocaciones al Gitano.

Foto Ral Ferrari

«Sandro siempre causa emoción, alegría y misterio», resumió Olga mientras Mónica, una de las «Nenas», no paraba de secarse las lágrimas con un pañuelo de papel ya empapado.

«Olé, olé, olé, Sandro, Sandro», fue la canción que atravesó al evento en el que también estuvo entre el público Martín Fabio, más conocido como el Mono de Kapanga.

Los Tabaleros volvieron a tocar «Porque yo te amo» como despedida y el tema con la voz de Sandro se puede escuchar en distintas plataformas digitales.

El público, sin embargo, no se movía del salón del segundo piso del Castillo que en una de las habitaciones exhibe tal vez el objeto más buscado por sus fans: la última bata que usó el cantante popular.

Foto Ral Ferrari

«Acá es donde se desmayan sus nenas», describe Luis Ortiz, director del Centro Cultural CAVA, ubicadod en avenida Pavón 3939.

Los festejos por el cumpleaños no se terminaron en Boedo. Esta noche continuaban en Lomas de Zamora, donde el Teatro Municipal, situado en Manuel Castro al 200, ofrecerá un show de diversos artistas lomenses como homenaje musical a quien fue el vecino más famoso del barrio y en el que también estará Olga.

Foto Ral Ferrari

Allí, seguramente volverán a sonar las estrofas de «Una muchacha y una guitarra» en la voz de las «Nenas», las grandes animadoras del homenaje en el Castillo y de cada evento en el que Sandro sobrevuela en el ambiente.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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