Cultura
Histórico: miembro de los Rolling Stones trabaja en un disco de tango que no llegó a grabar Gardel
Se trata del primer disco de tango de la historia cantado en inglés junto a una orquesta típica. La iniciativa además profundiza en la historia del género y en sus raíces negras, proyecto que, según los productores, el Zorzal Criollo tenía planeado hacer.
Por Hernani Natale
Bernard Fowler, el intérprete que desde 1988 se desempeña como corista de Los Rolling Stones, trabaja en el primer disco de tango de la historia cantado en inglés junto a una orquesta típica, un proyecto que lo llevó a profundizar en la historia del género y en sus raíces negras.
Para ello, el cantante neoyorquino se asoció con el músico local Pilo Gómez, quien como bono extra al gran trabajo de investigación realizado para motorizar este registro, propuso la realización de un documental sobre el proceso de producción, tarea que recayó en manos de la directora armenia Sareen Hairabedian, según contó el mismo vocalista.
Ocurre que la simple idea que nació en medio de un viaje de Fowler a Montevideo tomó ribetes insospechados cuando el artista junto a su socio local comenzaron a investigar el tema y a contactar a distintas asociaciones relacionadas que podían aportar información.


Por un lado, el cantante descubrió al estudiar la raíz negra en el tango el proceso de invisibilización que sufrió la comunidad afro en la Argentina; mientras que Pilo Gómez se enteró que el propio Gardel planeaba un disco similar al momento de su muerte, de acuerdo a lo que le informó la Asociación Argentina de Tango, con la que se reunió para tantear la manera en que sería tomado este proyecto.
«Estamos trabajando con los mejores músicos de tango. Es tango tradicional, con una orquesta típica, pero con mi estilo, con mi vibración. Estuve escuchando a muchos cantantes de tango para tener una idea de la manera de abordarlo, pero tengo que ser cuidadoso de mantener mi propio estilo y no convertirme en una mímica de lo que escuché. Soy bueno imitando, así que trato de sacar la información que necesito y desecho el resto», explicó Fowler al brindar detalles de su proyecto.
A pesar de la estricta reserva que se mantiene en torno a este trabajo, pudimos acceder como anticipo a una versión de «El día que me quieras», en donde destacan los arreglos de Ramiro Boero -el tercer productor del disco-; pero fundamentalmente la perfecta amalgama de la voz y la melodía cantada en inglés con la orquesta típica, lo que permite un nuevo acercamiento pero sin perder la esencia del género.
«No quisimos hacer algo forzado. Es clásico pero a la vez es nuevo porque tiene su voz, su estilo. No necesita imitar a ningún cantante famoso y esa es la parte más interesante del proyecto», remarcó entusiasmado Pilo Gómez.
Allí también jugó un rol clave Braulio Flores, un escritor radicado en Nueva York, de padre sajón y madre puertorriqueña, que adaptó las letras al inglés con el desafío de mantener su peso poético.
La otra certeza que existe en torno al disco es que hay una canción de Charly García adaptada a este formato y, aunque el corista de Los Rolling Stones no quiso develar de cuál se trata, dejó como pista que es un tema que ambos hicieron juntos en vivo alguna vez.


Según rememoró Fowler, la idea de incursionar en el tango surgió durante un viaje a Montevideo para grabar junto a Rubén Rada y el Lobo Núñez un tema para la segunda parte de su exitoso disco solista «Inside Out».
«La gente que me conoce sabe que siempre estoy tratando de hacer algo diferente. Y estaba caminando por Montevideo, pensando cómo siempre hago ‘¿qué puedo hacer? ¿qué puedo hacer?’, mirando el rio y, de repente, pensé: ‘Tango’. No me preguntes por qué, es algo que simplemente pensé, que podía hacer un disco de tango», relató.
Y continuó: «Tan pronto como pude llamé a mi amigo Pilo y le dije que quería hacer un disco de tango. ‘Hablamos de esto antes’, me dijo. Me recordó que lo había mencionado hacía como cinco años….¡pero nunca lo hicimos!».
La puesta en marcha de la iniciativa aportó datos reveladores, tanto para Fowler como para Pilo Gómez, según ambos artistas reconocieron.
«La última vez que estuve por aquí, estuve caminando por Palermo y me preguntaba por qué no veía mas gente como yo, porque Brasil y Uruguay están cerca pero acá no veo mucho de esto», manifestó mientras se señalaba el color de su piel.
Y continuó: «Así que fui a internet y descubrí que había una Sociedad Argentina de Afrodescendientes. Tomé contacto e intercambiamos información que me voló la cabeza sobre el tango porque me llevó a meterme de manera más profunda en el tema y en la historia argentina. Creo que los propios argentinos no conocen la historia de la gente africana en Argentina».
Por esto, el vocalista se entusiasmó con la posibilidad de mostrar en el documental a las familias afro que viven en el país y conocer sus historias. «Fueron invisibilizados por mucho tiempo y este proyecto es para ellos», expresó Fowler.
En el caso del músico local, la sorpresa llegó cuando mantuvo un encuentro con la Asociación Argentina de Tango para consultar sobre la manera en que podía caer entre los puristas del género el hecho de que se realice una grabación en inglés, a cargo de un cantante nacido en Nueva York.
«Les mostré a la gente más ortodoxa del tango unos demos que grabamos con músicos acá y a los que Bernard puso la voz en Los Ángeles, y se emocionaron mucho. Me dijeron que es el disco de tango que Gardel no pudo grabar, que era su próximo paso que no pudo hacer porque murió en el accidente. Lo escucharon y se volvieron locos», reveló Pilo Gómez.
«Cuando Pilo me dijo que nunca se había grabado antes tango en inglés, me dieron más ganas de hacerlo», se envalentonó Fowler.
Aunque el disco avanza, nadie se animó a dar una fecha precisa en que estará listo y hasta el momento solo se anticipó que hay cuatro canciones terminadas y otras 21 en proceso de preparación, con la intención de recortar la lista final a diez.
Así como la versión de «El día que me quieras» fue lo único que Fowler y Gómez aceptaron mostrar, también adelantaron como para dar dimensión del resultado final que, en medio de su internación por una quemadura en la pierna, Charly García escuchó por teléfono como quedó la lectura que se hizo a su canción y se emocionó hasta las lágrimas.
«Lo llamé al hospital, le puse la canción para que la escuchara y su pareja Mecha me dijo que Charly estaba llorando. ¡Y Charly García no suele llorar!, según me aclaró», destacó el corista de Los Rolling Stones.
Mientras hace equilibrio entre la nutrida agenda del legendario grupo inglés para poder terminar su propio proyecto, el cual se espera que esté listo para fines de este año, Fowler dejó en claro los objetivos de este emprendimiento.
«Este disco es para todos los grupos afro que fueron invisibilizados. Queremos darle más color a la Argentina. Su historia es hermosa, su cultura es hermosa, su música es hermosa, sólo le daremos un poco más de color», advirtió.
Cultura
Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”
El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.
“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.
Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).
La “antiargentinidad” y la expulsión del otro
El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.
El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.
Las máquinas como “nueva forma de muerte”
La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.
El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.
Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.
“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA
Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.
Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.
Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”
Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.
En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.
En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.
El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.
Lo que tenés que saber:
- Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
- Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
- Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
- Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
- Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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