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Entrevista

Linda Peretz: “En lo político y social estamos en una debacle”

Volvió Teatrísimo y El Argentino dialogó con la presidenta de la Casa del Teatro. La actriz destaca al teatro como un espacio de resistencia y reflexiona sobre la crisis cultural y el rol del Estado en el sostenimiento del arte argentino.

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Por Andrea Reyes

Teatrísimo regresó al Teatro Regina con funciones los lunes hasta el 10 de noviembre. Esta edición reúne a figuras destacadas de la escena nacional, como Miguel Ángel Solá, Georgina Barbarossa, Jorgelina Aruzzi, Paula Marull, Mercedes Funes y Santiago Doria, entre otras.

Bajo la coordinación general de Ernesto Medela, el ciclo retoma su espíritu solidario y artístico con un objetivo claro: recaudar fondos para la Casa del Teatro, institución que desde 1938 alberga y acompaña a artistas mayores en situación de vulnerabilidad.

En diálogo con El Argentino, Linda Peretz -actriz, productora, directora y presidenta de la Casa desde 2016- reflexiona sobre el presente de la institución, los desafíos de sostenerla en tiempos difíciles y el valor de este tradicional ciclo como gesto solidario. También analiza la crisis cultural y el rol del Estado en la preservación del arte argentino.

-¿Cuál fue la punta de lanza para retomar el tradicional ciclo Teatrísimo, a total beneficio de la Casa del Teatro?

-Queremos salir al mundo con elementos teatrales porque somos la Casa del Teatro, y entonces re-editamos el ciclo de Teatrísimo, que es una creación de dos periodistas del año 1985 relacionados con esta institución y que continuó hasta el año 2016, y ahora lo estamos volviendo a hacer porque realmente vale la pena que la gente vea teatro y acompañe una causa noble, como la Casa del Teatro.  

-¿Con qué propuestas se encuentra el público en esta nueva edición de Teatrísimo?

-El lunes tuvimos una obra dirigida por Marcelo Caballero interpretada por Georgina Barbarossa y Romina Ricci, entre otros; y en las próximas funciones van a trabajar Jorgelina Aruzzi y mucha gente de primer nivel de la actividad teatral. Así que estamos contentos porque nos presentamos con mercadería teatral a la calle, entonces esto nos da mucho orgullo y tranquilidad que va a ser un producto muy interesante.

-También participan figuras como Miguel Ángel Solá, Mercedes Funes, Santiago Doria y muchos más. ¿Qué significa para vos esta nueva edición de Teatrísimo?

-Sobre todo, recaudar dinero para la Casa del Teatro porque estamos bastante ajustados; económicamente estamos deficientes: tenemos algunos alquileres sin pagar, por lo que estamos con una economía empobrecida y en deuda, por lo cual nos va a ayudar muchísimo. Tengo la sensación que va a ser un éxito porque a la gente le gusta el teatro y con precio accesible; las entradas están a $20.000.  En lo personal, estoy muy entusiasmada. A mí me gusta el teatro. El teatro va a resistir toda forma de negligencia, eso seguro. Porque el teatro está vivo: con gente en el aquí y ahora, creando una ficción.

-En tu recorrido como presidenta de la Casa del Teatro, ¿sentís que este es uno de los momentos más complejos para sostener y acompañar a los actores y actrices que alberga la Institución?

-No sé si es el más difícil, pero es muy difícil. La vida de la Casa del Teatro tiene altos y bajos, sin embargo, nosotros, siempre con mucha paciencia y fe, confiamos que las cosas se van a arreglar. Pero bueno, seguimos adelante.

-¿Cómo ves lo que está ocurriendo hoy con la cultura en nuestro país?

-No quiere ser pájaro de mal agüero, pero estamos cada vez peor. Creo que estamos en un momento muy crítico, y que no es el momento más crítico. Ojalá me equivoque, confío en el país, pero no le veo la salida: desde el punto de vista político y social estamos en una debacle.

-Este momento crítico, como señalás, ¿cómo impacta en el trabajo de los artistas?

-Estamos muy complicados porque hay actores y actrices que no trabajan. La Asociación Argentina de Actores tiene las arcas vacías. Además, no tenemos una obra social fuerte. Es muy crítica la situación, afortunadamente los residentes de la Casa del Teatro tienen una comida y lugar donde estar, sino estarían en la calle. Por eso, pienso tanto en esta población.

Teatrisimo.

“Hay que cortar esa somnolencia, esa falta de conciencia de que estamos en un momento difícil”.

-En este contexto, ¿cómo ves a las nuevas generaciones de actores frente al desafío de sostener su vocación en tiempos tan inciertos?

-Creo que van a tener la fuerza suficiente para salir de esta crisis. Si sos una persona con una inquietud mediana, en este país estamos acostumbrados siempre a salir de las crisis. Por eso, nosotros apostamos a la cultura, la educación y la formación del ser humano para que se defienda de los avatares que vienen de afuera. Entonces, si vos no tenés cultura y formación intelectual, no podés sobrellevar esta falta de sensibilidad para resguardar el sector de la cultura. Como siempre, saldremos adelante, pero hay que cortar esa somnolencia, esa falta de conciencia de que estamos en un momento difícil. A medida que tomemos conciencia de ello, más fácil es la salida.

-Para cerrar, ¿qué pensás cuando se argumenta que invertir en cultura no es prioritario frente a otras necesidades?

-Me parece una burrada muy grande. Creo que desde arriba tenemos que estar estimulados para que la gente de la cultura tenga más fuerza y no tengan salida los delincuentes, la gente corrupta, la gente que abusa del ser humano. Hay que ser más fuertes y, justamente, si apoyamos esta falta de cultura y de inteligencia para que nuestro cerebro funcione en beneficio de nosotros mismos, no vamos para adelante. Ir para adelante es otra cosa. Es no apostar a los corruptos.

 

 

 

Entrevista

Lorena Vega, del teatro autogestivo a la popularidad: “Siempre pensé en cambiar mi destino”

En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, la actriz, directora y dramaturga habla con El Argentino sobre cómo vive la popularidad, el deseo que sostuvo su recorrido y aquella certeza que apareció mucho antes: había una realidad que quería cambiar.

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A Lorena Vega todavía le resulta extraño observar lo que ocurre a su alrededor. Después de más de tres décadas de trabajo, la popularidad llegó a los 50 y, por momentos, la mira casi como si le estuviera pasando a otra persona. “Me pongo en observadora de un fenómeno que pareciera que no me pasa a mí”, cuenta.

El reconocimiento la encuentra, además, en pleno movimiento. Mientras Sottovoce la lleva a compartir escenario con Adrián Suar, Carla Peterson y Fernán Mirás, su presente se reparte entre el teatro, el cine y las series. Sin embargo, asegura que no mide este momento únicamente por la exposición.

“Lo vivo con agradecimiento, lo vivo con diversión. Hay cosas que me divierten y me sorprenden”, dice. Vega encuentra una imagen más precisa para explicar qué hace con todo lo que recibe: “Se traduce un poco en impulso, en confianza, en alegría, como si me recargara cartuchos para seguir haciendo”.

Hay una distancia enorme entre esta Lorena Vega y aquella chica que, a los 17 años, empezaba a impulsar sus propios proyectos. Y, al mismo tiempo, algo permanece intacto. Cuando se le pregunta cómo imaginaba entonces a la mujer adulta que sería, la respuesta aparece por otro lado: “Creo que siempre pensé en cambiar mi destino”.

Por qué Sottovoce llegó en el momento justo para Lorena Vega

Sottovoce aparece en medio de ese presente cargado de proyectos, pero también marca para Vega una renovación. “Yo vengo haciendo muchas obras de teatro, pero la que tiene menos tiempo ya tiene cinco años. Entonces hacía muchos años que no estrenaba algo como actriz, sí como directora. Necesitaba una renovación en ese camino, de crear algo y que pase por la instancia de darlo a luz”, explica.

La obra, que se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Nacional, reúne a dos parejas alrededor de la venta de una propiedad y una pyme familiar. Lo que podría parecer una discusión sobre cómo repartir bienes empieza a remover pertenencias, memorias, viejos argumentos y secretos.

Para Vega, esa pequeña disputa familiar permite mirar algo bastante más amplio: “Para mí es una obra que, en esos términos micro, habla de los vínculos para después hablar en términos macro de un tipo de momento social. Cómo seguir pensando nuestro futuro, quiénes lo piensan de modo individual, quiénes tienen más consideraciones colectivas. Un poco pone en juego todo eso”.

Su personaje pertenece, además, a un universo que reconoce: popular, barrial y atravesado por una idea de comunidad. La cercanía, sin embargo, no eliminaba el desafío, ya que sostiene que “el riesgo es hacer algo cliché o estereotipado”. Y agrega: “No es el camino que me interesa. Tenía el desafío de no subestimar el personaje y hacerlo por signos ya conocidos, sino encontrarle su singularidad”.

Pero las ganas de aceptar un trabajo no siempre dependen del personaje en sí mismo, según Vega. También puede ser decisivo el lenguaje que propone una obra. En Sottovoce encontró una comedia “popular, ácida y atrevida” donde, a medida que avanza el conflicto, la superficie empieza a romperse.

“Los personajes son punzantes, se van destartalando y afeando, no solo porque se empiezan a deteriorar visualmente, sino porque empiezan a aflorar muchas miserias internas, mucha mugre”, comenta la actriz a El Argentino.

“Producir con lo que se tiene”: la escuela de la autogestión

Actuar, dirigir, escribir y motorizar sus propios proyectos no es algo nuevo para Lorena Vega. Empezó a moverse entre esos distintos roles cuando todavía era adolescente. “Desde que empecé a tener inquietudes artísticas o profesionales, siempre fui parte de procesos autogestivos. Y siempre me ubiqué en roles que motorizaban mucho esos proyectos”, recuerda.

En esa trayectoria también aparece su paso por el centro cultural que funcionaba en la fábrica IMPA, en Almagro. “Muchos artistas trabajábamos ahí en el centro cultural, dando clases o haciendo espectáculos”, cuenta. Allí, crear también suponía conseguir los recursos y tejer los vínculos necesarios para sostener cada proyecto.

“La autogestión, producir con lo que se tiene, con lo que hay, buscar ayuda, generar lazos, me parece que eso es parte de nuestra cultura, y que profundamente en el teatro independiente eso sucede. Es un poco la escuela que hacés”, cuenta.

Esa lógica también atraviesa su experiencia detrás de escena. En los últimos años sumó trabajos como guionista y codirectora, aunque Vega ubica el impulso por ocupar esos lugares mucho antes de que algunas discusiones actuales tuvieran nombre: “Yo lo entiendo así desde antes de que se nombrara, como se nombra ahora con tanta claridad, el feminismo, la paridad de género o el tema de igualar los cupos. Es algo que ya estaba en mí”.

Al hablar del lugar de las mujeres detrás de cámara, esa iniciativa adquiere también una dimensión colectiva: “Las mujeres estamos con una decisión, con una claridad sobre que si no ocupamos los espacios, no los tenemos. Con muchas historias por narrar que no fueron contadas, con mucho para decir desde nuestra perspectiva, con muchas chicas formadas en los rubros técnicos, detrás de cámara”.

El deseo y la subsistencia cuando el contexto no acompaña

La autogestión podría prestarse fácilmente a un relato romántico sobre hacer lo que uno quiere pese a cualquier dificultad. Vega pone un límite antes de llegar allí.

Consultada por El Argentino sobre qué podría decirles a los jóvenes que intentan abrirse camino en el arte en un contexto adverso, primero habla de las necesidades básicas: “Me parece que es un momento súper delicado y hay necesidades y prioridades muy fuertes que tienen que ver con sostener cuestiones básicas, como la vivienda, la alimentación, tener un techo, un espacio, poder comer y poder acceder a la educación”. Y añade: “Con mucho respeto entiendo el camino que cada uno vaya decidiendo tomar en relación a cómo subsistir”.

Recién entonces aparece el deseo. “Yo creo que la clave siempre tiene que ver con el deseo, con darle espacio a lo que nos conmueve de verdad, en lo que creemos, más allá de que el contexto sea muy adverso”. No plantea una fórmula. En su propia trayectoria, deseo y posibilidad tuvieron que encontrar muchas veces la manera de convivir.

La popularidad que llegó después de décadas de trabajo

Durante años, Vega tuvo reconocimiento dentro del teatro y del circuito cultural. La llegada a públicos más amplios ocurrió después y amplió considerablemente su visibilidad.

Hoy, lejos de preguntarse por qué no sucedió antes, confiesa a El Argentino: “Estoy segura de que no era lo mismo hace 20 años atrás que ahora, porque era más joven, porque tenía otra experiencia de vida, otro recorrido, porque no era madre, y cuando sos madre las prioridades y el foco están en otro lugar”.

La actriz asegura estar “contenta de que haya sido ahora”, porque entiende que “fue cuando tenía que ser”. Pero en sus palabras hay espacio para la reflexión: “Creo que sucedió en un momento donde uno mira la vida de otra manera, comprende… Me falta, espero, mucho recorrido más, pero es cierto que hay una experiencia de vida que es distinta a los 50 que a los 25”.

Y cuando mira mucho más atrás, hacia aquella chica que todavía no sabía cómo sería su vida adulta, retoma aquella idea de “cambiar mi destino” y explica qué significaba entonces: “Me parecía que nosotros, por ser una familia humilde, teníamos como una realidad que tenía que cambiar. Y yo creo que ese horizonte sí lo tenía, que había algo que tenía que mejorar. Pero muchas veces me parecía muy difícil eso”.

No habla entonces de fama ni de popularidad. Tampoco de llegar a un lugar preciso. “Ese era el signo general: la idea de estudiar y trabajar para cambiar un poco, para modificar mi realidad. Eso sí lo tenía claro”.

Del teatro a las series: los proyectos de Vega

Además de Sottovoce, el presente de Lorena Vega se reparte entre distintos proyectos. En septiembre se estrenó Cautiva, la serie que protagoniza junto a Carolina Kopelioff y en la que interpreta a Cecilia, la madre superiora de un convento atravesado por el abuso de poder. La ficción, de seis episodios, está disponible completa en Flow.

Lorena Vega en Cautiva

Entre sus trabajos recientes también está Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti que se estrenó a fines de agosto y que Vega protagoniza junto a Jazmín Stuart. A ese recorrido audiovisual se suma la tercera temporada de En el barro, prevista para 2027 y con la actriz nuevamente confirmada como “La Zurda”.

La exposición en cine y televisión no la alejó del teatro. En octubre actúa en Las cautivas y La vida extraordinaria y dirige Civilización. En diciembre, además, Imprenteros, la obra documental que creó junto a sus hermanos a partir de la historia de la imprenta familiar, tendrá nuevas funciones en el Teatro Picadero.

Lorena Vega, fuera de libreto: de Cortázar y David Lynch a una buena salsa de estofado

La actriz y directora se presta al juego rápido y revela gustos, rituales, recuerdos y alguna confesión inesperada.

Un ritual antes de salir a escena: “Me pongo en posición de loto para rezar unas oraciones que pueden venir en el momento”.

Un lugar de Buenos Aires al que siempre volvés: “A Flores, mi barrio”.

Una película que verías una y otra vez: “Con ánimo de amar y El padrino”.

Un libro que te haya marcado: “Todo Cortázar. Puede ser Historias de cronopios y de famas, Último round…”.

Un aroma que te lleve a la infancia: “Una buena salsa de estofado”.

Un pequeño lujo cotidiano que no resignarías: “Soy una persona que siempre resigna lo mío primero. No me jacto de eso: tengo un problema con eso, estoy en falta”.

¿Con quién compartirías un café?: “Hubiese amado conocer a David Lynch, hablar con él, me fascina. Pero desde que hice la campaña de Hecho en Argentina para Netflix me pasó algo con Mafalda. También me gustaría estar un rato con ella. Le preguntaría si extraña a Quino”.

Un talento oculto: “En casa dicen que soy buena para cocinar con pocos ingredientes”.

Un consejo que nunca olvidaste: “Afinar mucho la escucha con lo que siento que sucede. Me lo dieron en las clases de teatro durante mi formación inicial. Sirve para actuar, pero también para la vida”.

Lo primero que hacés cuando tenés un día completamente libre: “Probablemente aprovecho para dormir, pero no me pasa mucho”.

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